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Edición 400

 4006

Choque de trenes: AMLO-EZLN, los antecedentes

Juan Bautista

Ring‚Ķring‚Ķmartillaba el agudo timbre del tel√©fono fijo en la repisa. Era la aguda y fr√≠a ma√Īana de aquel m√≠tico primero de enero de 1994. Dos horas antes de ese amanecer, apenas hab√≠a tomado el primer sue√Īo de un trajinado diciembre y fin de a√Īo en noticias.

Contesté el teléfono. Una voz ronca y profunda dijo:

--¡Ya inicio la revolución! Pon la televisión y ve las noticias en vivo.

ME RESTABLEC√ć. El moderno televisor an√°logo, informaba de una revuelta ind√≠gena en el sureste mexicano. Hombres encapuchados de vestimenta verde militar con rifles calibre 22 y escopetas, realizaban acciones de asalto al Palacio de Gobierno en el Estado de Chiapas, en San Crist√≥bal de las Casas.

MUCHO MOVIMIENTOy algunos civiles con pa√Īoletas rojas sobre el rostro y rodeando el cuello, sobre blancas camisas. Eran acciones t√≠picas de un movimiento guerrillero que semejaba a los nicas o los cubanos en los a√Īos sesenta y setenta.

Los locutores sin precisar, s√≥lo atinaban a decir que los ind√≠genas de M√©xico se hab√≠an levantado. Que era por la dignidad de los pueblos. Que hab√≠a una proclama de un Ej√©rcito de Liberaci√≥n Nacional, con un sello zapatista. Era sin duda, algo extra√Īo y nuevo para todos. Y m√°s, era el primer alzamiento social y revolucionario en nuestro pa√≠s del siglo XXI, que se transmit√≠a por televisi√≥n y en vivo a toco color en M√©xico y el mundo.

Las agencias internacionales de noticias y los medios p√ļblicos nacionales, a trav√©s de sus voceros en forma prol√≠fica, difund√≠an fotos de nuevos y j√≥venes guerrilleros con armas para caza. Se mencionaban enfrentamientos y al menos cuatro muertos y una decena de heridos, entre militares y rebeldes.

Entre las proclamas se leía:

  • Declaran formalmente la guerra al gobierno mexicano.
  • Piden la destituci√≥n y claudicaci√≥n del Ejecutivo Federal
  • Solicitan ser escuchados, exigen respeto a los derechos de todos los pueblos ind√≠genas
  • Niegan el Tratado de Libre Comercio, dicen que ello acabar√° con sus tierras.
  • Exigen la autonom√≠a de los pueblos
  • Se erigen en armas en contra del sistema neoliberal y capitalista

Ese primero de enero cay√≥ en s√°bado. En la redacci√≥n de noticias de Radio Educaci√≥n, la estaci√≥n oficial de informaci√≥n, cultura y educaci√≥n del gobierno mexicano, tendr√≠a el primer noticiario a las 13:00 hrs. Yo, casi cumpl√≠a medio a√Īo, al frente de la jefatura de informaci√≥n.

El zapatismo, de Salinas a Andrés Manuel López Obrador

Ligeras r√°fagas de viento fr√≠o, como navajas, golpeaban la ventanilla del auto compacto desde el sur de la ciudad hasta la colonia del Valle. A la estaci√≥n de radio llegu√© a las 8:00 de la ma√Īana. Un desierto de m√°quinas de escribir y otras el√©ctricas, decoraban la redacci√≥n, semejaba un museo postmoderno. El silencio rebotaba en los cristales y escritorios, penetraba entre las teclas de las viejas m√°quinas de escribir, algunas de ellas el√©ctricas. Hojas sueltas en el piso de un guion impreso por cinco tantos, de lo que fue noticia, un confeti, alegr√≠a de un instante, hoy prehistoria.

Y...¬ŅQu√© informar, si la noticia se consumi√≥ como p√≥lvora, qu√© explicar, si la transmisi√≥n fue en vivo, si los actores estaban en primer plano, ofreciendo im√°genes aun embozadas?

Ya en mi oficina, con un escritorio en media luna que yo dise√Ī√©, diagram√© en la computadora un primer guion del noticiario bajo la premisa de informar con veracidad, pluralidad y equilibrio.

400t

1. Tener completa la declaración de la Selva Lacandona, el manifiesto que la comandancia había leído al amanecer del día primero, donde exigían deponer al gobierno federal, instaban a la rebelión nacional y a combatir el TLC, que entraba en vigor.

2. La postura oficial de la Secretaria de Gobernaci√≥n o de la Presidencia de la Rep√ļblica, o la Secretar√≠a de la Defensa Nacional.

3. La voz de los insurgentes o una autoridad que ellos reconozcan.

4. Información de un reportero de Radio Educación y un académico o de la llamada sociedad civil.

5. Y un editorial que planteara el cese al fuego, la paz y el di√°logo.

El primer paso ya estaba orquestado, al menos en mi mente. El segundo, era dar a conocer a los superiores c√≥mo estar√≠amos informando, pero todo el equipo estaba de vacaciones: Luis Ernesto Pi Orozco, Director de extracci√≥n priista, Jos√© Luis Duran King, Subdirector. A partir de ese momento, sab√≠a que yo ser√≠a el √ļnico responsable de todo lo que se difundiera por la frecuencia de amplitud modulada a nivel nacional en vivo, durante los d√≠as que durara este conflicto, que se vio, desde el primer momento, ser√≠a tan largo y profundo como el Ca√Ī√≥n del Sumidero.

La primera revolución social y cibernética desde México

Llamé a la reportera de guardia, Gabriela Díaz:

-Necesito ‚ÄĒle dije‚ÄĒ que busques las declaraciones oficiales hasta por debajo de las piedras, ya casi es medio d√≠a y no tenemos nada que informar, le dije sin mediar m√°s explicaci√≥n.

--Nadie contesta teléfonos, en Sedena, los Pinos, y en la Secretaría de Gobernación, me confiaron que quizá, tengan algo por ahí de la una de la tarde, expresó Gaby en un tono amable y desconcertado.

Por un momento, como un rayo iluminado pas√≥ por mente: cancelar el noticiario y s√≥lo transmitir m√ļsica. Reflexion√©, medit√© y me dije: eso no puede ser. Tenemos la obligaci√≥n de informar, de explicarle a la gente, al ciudadano de a pie, qu√© est√° pasando en su pa√≠s, por m√°s grave que ello parezca.

400u

El vacío informativo como estrategia gubernamental

M√ĀS QUE CENSURA, simplemente no hab√≠a informaci√≥n oficial, o era, en otro caso, parte de una estrategia planeada desde las altas c√ļpulas del poder, con o sin el consentimiento del Estado, hacia el EZLN, a quien le declaraba la guerra abiertamente y m√°s, este grupo insurrecto, que al principio se habl√≥, era de m√°s de doscientos, en horas posteriores se conocer√≠a la cifra, m√°s de dos mil. El caso es que ning√ļn medio oficial informaba, todas las puertas y ventanas estaban cerradas, vac√≠as o simplemente de vacaciones. Excepto Radio Educaci√≥n, y yo con un redactor, una reportera, un locutor y una frecuencia abierta de 50 mil watts.

Radio Educación, y yo al frente de este medio, representábamos todo un reto para informar en esas condiciones y sin órdenes desde el poder, más lo que dictaran los hechos y nuestro talento para conseguir información y mi conciencia.

Víctor Bárcenas, a quien se le asignó la guardia de ese fin de semana, entró a la redacción pasada las 10:00 am.

Es tarde y estamos en problemas: ¡ya te enteraste de la revolución! Le dije en tono más que de amigos.

--¬ŅEn Guatemala? --Respondi√≥ con voz interrogante y desmesurada.

No, aquí, ¡en Chiapas! Le dije y agregué: De favor realiza las llamadas con los corresponsales o con tus amigos y ve quien nos puede ayudar, busca a los especialistas o a un vocero, a alguien. Necesitamos informar y no tenemos una línea. Concluí.

V√≠ctor se sent√≥ sobre un escritorio, realiz√≥ s√≥lo un par de llamadas y me dijo a los 12 minutos: Oye, ¬Ņte interesa una entrevista con Samuel Ruiz, el obispo de Chiapas, porque lo tengo en la l√≠nea?

--Por supuesto, le dije que sí. Y en ese momento vi como una luz entraba a la redacción en forma clara e iluminaba todo con más brillantez.

De una vez… que sea grabada, alcancé a expresar al tiempo que corría a buscar una grabadora de carrete abierto.

V√≠ctor B√°rcenas inici√≥ la entrevista y yo le realic√© algunas preguntas necesarias, anotadas previamente, fueron 22 minutos de oro molido, duro y contundente, febril, amable, con un tono casi celestial, de frases sencillas y sin estridencias, plenas de comprensi√≥n hacia un grupo vulnerable por m√°s de 500 a√Īos ante el poder.

Samuel Ruiz obispo de Chiapas, y conocedor del alzamiento, el promotor de la causa indígena y de los pobres, de los más humildes.

¬ŅPor qu√© se distanciaron el EZLN de AMLO?: el motivo

400v

El Obispo Samuel Ruiz, en los micrófonos de Radio Educación

Samuel Ruiz así, a través de los micrófonos oficiales de Radio Educación, solicitaba:

El levantamiento indígena es un derecho, porque exigen ser escuchados. Esta es una demanda justa e histórica. No es un movimiento ideológico, es más bien un reclamo por hambre, por sus tierras, por su herencia, por no seguir siendo esclavos ni de mexicanos ni de extranjeros.

Tactic, como le llamaban al Obispo Samuel Ruiz en ese momento, a quien los ind√≠genas ve√≠an como un gran padre, segu√≠a en los micr√≥fonos de Radio Educaci√≥n, la √ļnica radio oficial que difundi√≥ el mensaje que los zapatistas lanzaron al mundo:

‚ÄúLos ind√≠genas no quieren la guerra, desean la paz. Ellos siempre han estado marginados, y ahora ya se cansaron de serlo, por eso dijeron: ¬°Basta Ya! En este mundo no tienen comprensi√≥n hacia su condici√≥n, y por ello hay que cambiar este mundo. Hoy todos tenemos mucho que aprender de ellos. Hoy los ind√≠genas viven de la selva, por eso la respetan, ellos no la destrozan, en cambio las grandes compa√Ī√≠as s√≠‚ÄĚ.

Y recuerdo, en t√©rminos generales que sentenciaba: ‚ÄúEs necesario respetar a los ind√≠genas de todo el mundo. Hoy el gobierno tiene que voltear a mirarlos, y tiene que atender sus demandas.‚ÄĚ

El engranaje estaba ya caminando. Marqué a una estación de Radio local del Estado de Chiapas, pero nadie tenía la declaración de la Selva Lacandona, sólo habían escuchado que alguien de la comandancia general la había leído pasadas las 12:00 de la noche al dar la alerta del levantamiento en una especie de mitin en el zócalo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

--Creo que vi una declaraci√≥n, pero es tama√Īo cartel y est√°n pegadas en los postes de madera del centro de San Crist√≥bal, me dijo una reportera. Y me adelant√© a solicitarle una acci√≥n poco com√ļn. Le dije con voz seria y pausada:

--De favor, ve a un poste y donde veas un cartel que tenga la declaraci√≥n de los zapatistas, que diga EZLN, la desprendes completa, la traes a tu redacci√≥n, la partes en dos con una navaja o tijeras y me la env√≠as por fax, y yo aqu√≠ la espero. ¬ŅSale? Conclu√≠‚Ķ

--Bien, voy por la declaraci√≥n, la desprendo (creo que todav√≠a est√° fresco el engrudo con que la pegaron) la despeg√≥ toda, la divido en dos en forma horizontal, y te la env√≠o a Radio Educaci√≥n por fax. Espero que funcione- dijo la reportera como en tono de aceptaci√≥n de una orden, como si yo hubiese sido su jefe de informaci√≥n por muchos a√Īos.

Hoy Decimos ¬°Basta!

El fax llegó en dos partes. En la redacción lo pegamos, lo unimos y lo llevamos así, para ser leída íntegra.

Así por los micrófonos del Estado Mexicano, se escuchó un comunicado de un grupo que irrumpía en la escena nacional como un actor original, independiente, autónomo, libre de partidos políticos y armado, lo más extraordinario para ese tiempo:

La lectura de la Declaraci√≥n de la Selva Lacandona en cabina exced√≠a en tiempo, por mucho las notas de minuto o m√°ximo minuto y medio que se le otorgaba a la informaci√≥n ordinaria. ‚ÄúQue lea toda la declaratoria por ello era importante‚ÄĚ, expres√© y as√≠ fue. Lo m√°s importante fueron los puntos medulares de la exigencia, algo que en ese momento parec√≠a m√°s extravagante:

La declaración de la selva Lacandona

1¬į Avanzar hacia la capital del pa√≠s venciendo al ej√©rcito federal mexicano, protegiendo en su avance liberador a la poblaci√≥n civil y permitiendo a los pueblos liberados elegir, libre y democr√°ticamente, a sus propias autoridades administrativas.

2¬į Respetar la vida de los prisioneros y entregar a los heridos a la Cruz Roja Internacional.

3¬į Iniciar juicios sumarios contra soldados del ej√©rcito y la polic√≠a pol√≠tica y contra aquellos que maltraten a la poblaci√≥n.

4¬į Formar nuevas filas con aquellos mexicanos que se sumen a la lucha y juren responder al EZLN.

5¬į Pedir la rendici√≥n incondicional a los cuarteles enemigos antes de entablar combates.

6¬į Suspender saqueos de las riquezas naturales controlados por el EZLN.

A la una de la tarde de ese primero de enero, por fin sali√≥ un escueto comunicado de la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n en el cual se negaba la autenticidad de ese movimiento, se√Īalaba que seguramente ten√≠a influencia extranjera y lo llamaban a deponer las armas y entregarse. Nada de di√°logo y menos de ofrecerles alguna salida pol√≠tica, al menos durante los primeros d√≠as.

Para rematar, en vivo, desde la oficina leí un editorial en donde se demandaba el cese al fuego, a la represión gubernamental y que, conforme a los tratados de Ginebra, se reconocía al EZLN como una fuerza regular al contar con más de dos mil elementos armados, lo que lo convertía en un ejército regular con derecho a ser escuchados y dialogar. De esa dimensión se escucharon las voces en Radio Educación.

El Sub, en los micrófonos de Radio Educación

Ese mismo d√≠a, por la tarde, Lenica √Āvila, quien era una de las 35 redactoras de la secci√≥n de noticias me llam√≥ para decirme que no podr√≠a regresar a laborar porque no hab√≠a transportes y las carreteras a Chiapas estaban tomadas por los rebeldes.

No te preocupes, desde este momento te comisiono como reportera (había cinco de planta) y te vas a San Cristóbal y consigue entrevistas con los líderes o campesinos que estén al frente de este movimiento, le dije en tono amable. Por los viáticos, yo veo cómo te los repongo o te los envío.

Con la suerte de la reportera primeriza, Lenica fue con su grabadora al centro de San Crist√≥bal la tarde del domingo, y ah√≠, en medio de los portales, sali√≥ otro m√°s de los encapuchados, pero √©ste de piel blanca, con pasamonta√Īa, de voz melodiosa, con un discurso colmado de par√°bolas y referencias hist√≥ricas. Se hac√≠a entender con pocas palabras bien colocadas para cada escena, parec√≠a que hab√≠a practicado: brillantes sus exposiciones, literarias y hasta filos√≥ficas.

Con carrilleras al pecho, dos relojes (uno en cada mano), una pa√Īoleta, collares de semillas y tela, y una pipa tipo espa√Īol, como s√≠mbolo de sabidur√≠a y paciencia.

Ese atardecer, ba√Ī√≥ el rostro de al menos tres reporteros, que dibujaban la figura de Marcos, como el primer l√≠der del movimiento, su identidad, entonces sali√≥ a la luz: el subcomandante Marcos. Lenica fue la √ļnica reportera que portaba en ese momento una grabadora con caset y pilas. Fueron casi 20 minutos de una charla en la expuso los fundamentos, objetivos, motivos inmediatos y plan de acci√≥n.

Por alguna extra√Īa raz√≥n, Lenica le prest√≥ la entrevista grabada a un periodista italiano del peri√≥dico comunista L‚ÄôUnita, quien le gan√≥ la nota a nivel mundial, porque fue quiz√° la primera entrevista con el personaje del pasamonta√Īas que le dar√≠a la vuelta al mundo.

Pero Radio Educación cumplió con su crónica, con la visión de Lenica, quien fue pieza fundamental en esa aventura por descubrir un movimiento que en ese entonces se veía legítimo, histórico y trascendente.

Días posteriores, la voz del Subcomandante Marcos, se escuchó en forma por demás nítida en Radio Educación, reportajes, crónicas y despachos especiales, se tuvo, por lo menos durante esos quince días, que movieron al México profundo y anunciaba un cambio radical. Al menos esa fue la sensación creada desde el Sureste mexicano.

La voz de los sin voz, tuvieron su espacio, sus d√≠as, quiz√° toda la semana, para reflejar su decir y hacer. La voz libre del Estado Mexicano, por mi conducto, les abri√≥ los micr√≥fonos en forma respetuosa, sin ning√ļn tipo de censura.

400w

La libertad de Expresión encontró piedritas en el camino

D√≠as despu√©s, al llegar de sus espl√©ndidas vacaciones, el director de Radio Educaci√≥n, Luis Ernesto Pi Orozco, me llam√≥ a su oficina y me dijo que explicara mi comportamiento y la extra√Īa apertura hacia un grupo insurgente, contrario al gobierno federal y al presidente Salinas de Gortari.

Muy tranquilo, le dije sin rubor alguno:

-- ‚ÄúTom√© la decisi√≥n lo m√°s apegado a los principios del periodismo: pluralidad, equilibrio y libertad absoluta de expresi√≥n. No he fallado en la misi√≥n para la que fui contratado‚ÄĚ, expres√©.

--Bien, me dijo Luis Ernesto: quiero que presentes tu renuncia. En los Pinos y en Gobernación están muy molestos con Radio Educación por esa amplia cobertura que les ofrecimos.

--Gracias Se√Īor Director por permitirme servir a mi pa√≠s, a Radio Educaci√≥n, y a su p√ļblico que tanto merece ser informado en forma veraz y profesional. Gracias por esa oportunidad.

Ahí, terminó un capítulo muy importante de apertura informativa en un medio oficial, popular y muy escuchado. Y para mí, una experiencia más en la agenda de medios.

Las aportaciones del EZLN al proceso social e histórico

EL EZLN IRRUMPE en el escenario nacional e internacional, como un nuevo actor en la política, con un discurso propio, con identidad, de ideario marxista leninista que se torna en pocas semanas en un discurso en defensa del indigenismo en México, y lo más sorprendente, como un grupo armado, que pronto captó la mirada internacional del mundo intelectual, de políticos y nuevos líderes insurgentes.

El EZLN, su lucha, sus formas de propaganda anuncian los cambios que vendrán en tiempos posteriores en la forma de realizar política y propaganda. Es la primera revolución de Latinoamérica que arranca actividades con una transmisión en vivo a nivel planetario, al contar con toda la tecnología de punta. Es el primer aviso de una revolución cibernética al servicio de las causas sociales con sello indígena.

Su mensaje en favor de los indígenas, permite la articulación de otros movimientos en favor de los desposeídos en el mundo, crea lazos y nexos de carácter internacional, que estarán sirviendo de enlace para afianzar análisis y teorías en nuevas formas de protestar, de resistencia y movilidad social y cultural.

Y suma, a trav√©s de su discurso, de rechazo al poder ‚Äúde mandar obedeciendo‚ÄĚ, nuevos elementos en la estructura de otras formas de organizaci√≥n social, que repelen al estado autoritario, y al mismo tiempo, demandan espacio y autonom√≠a, algo que lo seguir√°n enfrentando frente a un Estado, aunque este emerja de una izquierda moderada, porque finalmente a ese Estado, es al que le han declarado la guerra, independientemente de quien est√© al frente y mande.



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