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Edición 392

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DE LA IMPOSTURA DEL 11 DE SEPTIEMBRE A DONALD TRUMP

Daesh hace realidadel Califato, sueño de la â€ŽHermandad Musulmana

Thierry Meyssan

Veremos como la organización terrorista ‎denominada Emirato Islámico (Daesh) convierte en realidad el sueño de la Hermandad Musulmana: ‎restablecer el Califato. Este primer Estado abiertamente terrorista logra funcionar durante 2 años, gracias a la ‎ayuda de las potencias occidentales. ‎

Daesh y el Califato 

Inicialmente, los miembros del Frente al-Nusra –la franquicia de al-Qaeda en Siria– son sirios que ‎se habían ido a luchar en Irak después de la caída de Bagdad, en 2003. Esos elementos regresan a ‎Siria para participar en la operación planificada contra la República, operación que finalmente se ‎pospone hasta julio de 2012. Durante dos años –hasta 2005– las autoridades sirias les permiten ‎circular libremente creyendo que luchan en suelo iraquí contra el invasor estadounidense.

 

PERO ‎CON LA LLEGADA del general David Petraeus a Irak, ya se ve claramente que la verdadera función de ‎esos individuos es combatir a los chiitas iraquíes que tratan de luchar contra los ocupantes.

 

En ‎abril de 2013, el grupo de origen de esos sujetos –conocido como “Emirato Islámico en Irak”– se ‎reactiva bajo la denominación de “Emirato Islámico en Irak y el Levante” (EIIL). Pero los miembros ‎del Frente al-Nusra, que ya han logrado confortables posiciones en Siria, se niegan a regresar a su ‎ ‎“casa matriz”.‎

 

En mayo de 2013, una asociación sionista estadounidense, la Syrian Emergency Task Force, ‎organiza el viaje del senador John McCain a los territorios sirios ocupados por los yihadistas. ‎McCain se reúne allí con criminales como Mohamed Nour, portavoz de la katiba (brigada) ‎ ‎“Tempestad del Norte” (vinculada a al-Qaeda), que había secuestrado y mantenía detenidos a 11 peregrinos chiitas libaneses de Azaz. Una fotografía divulgada por el servicio de prensa del ‎senador estadounidense muestra a McCain en medio de una reunión con líderes del Ejército Sirio ‎Libre, algunos de los cuales también portan el estandarte del Frente al-Nusra. Surge entonces la ‎duda sobre la identidad de uno de esos individuos. Yo escribí más tarde que se trataba del futuro ‎Califa de Daesh (el actual Emirato Islámico o Estado Islámico, también designado como ISIS), lo ‎que el equipo de trabajo del senador McCain niega de plano (1). Como el mismo individuo había ‎servido de intérprete a varios periodistas, queda espacio para la duda. El equipo de trabajo de ‎McCain afirma que mi hipótesis es absurda porque Daesh ha amenazado de muerte al senador en ‎varias ocasiones. Sin embargo, poco después, ¡sorpresa!, el propio John McCain declara a la ‎televisión estadounidense que él conoce personalmente a los dirigentes de Daesh y que está “en contacto permanente con ellos”. Aunque el senador no abriga ilusiones sobre los islamistas, dice ‎haber aprendido las lecciones de Vietnam y que los respalda contra el “régimen de Bachar”, por ‎necesidad estratégica. Por lo tanto, antes del inicio de los acontecimientos en Siria, el propio ‎McCain organizó el envío de armamentos para los islamistas desde el Líbano y escogió la ciudad libanesa ‎de Ersal como futura base de retaguardia para las operaciones de esos elementos. Durante su recorrido por el territorio sirio que ocupan los yihadistas, McCain evalúa las condiciones del futuro ‎funcionamiento de Daesh.‎

 

En diciembre de 2013, la policía y la justicia turca comprueban que el primer ministro Recep Tayyip ‎Erdogan recibe en secreto desde hace años a Yasin al-Qadi, el banquero de al-Qaeda.

 

Fotografías ‎demuestran que ese individuo viajó repetidamente a Turquía en aviones privados, que siempre ‎había alguien esperándolo y que las cámaras de vigilancia del aeropuerto “se apagaban” antes de ‎su llegada. Yasin al-Qadi era –probablemente sigue siéndolo– amigo personal del vicepresidente ‎de Estados Unidos Dick Cheney. El nombre de al-Qadi fue borrado de la lista de personas buscadas ‎por la ONU el 5 de octubre de 2012, y también desapareció de la lista del Departamento de Estado ‎el 26 de noviembre de 2014, pero este individuo se reunía con Erdogan en Turquía cuando aún ‎figuraba en ambas listas. Al-Qadi ha reconocido que fue responsable del financiamiento de la ‎Legión Árabe de Ben Laden en Bosnia-Herzegovina –en 1991-1995– y haber financiado al ‎presidente bosnio Alija Izetbegovic. Según el FBI, al-Qadi desempeñó además un papel central en ‎el financiamiento de los atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y en ‎Kenya, en 1998. También según el FBI, al-Qadi era propietario de la firma informática Ptech –hoy ‎llamada Go Agile–, sospechosa de desempeñar un papel en el terrorismo internacional. ‎‎

 

Poco después, la policía turca realiza un registro en la sede del IHH y detiene allí a Halis B., ‎sospechoso de ser el líder de al-Qaeda en Turquía, y a Ibrahim S., vicecomandante de esa ‎organización terrorista para el Medio Oriente. Pero Erdogan logra destituir a los policías y libera a ‎los sospechosos.

 

‎En enero de 2014, Estados Unidos emprende un gran programa de desarrollo de una organización ‎yihadista cuyo nombre no se da a conocer. Se instalan en Turquía tres campos de entrenamiento: en ‎Sanliurfa, Osmaniye y Karaman [2]. El Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL) comienza a ‎recibir enormes cantidades de armamento, lo cual suscita la envidia del Frente al-Nusra. Ambos ‎grupos yihadistas luchan encarnizadamente entre sí durante meses. Francia y Turquía, que no ‎habían entendido lo que estaba preparándose, inicialmente envían municiones a al-Nusra ‎ ‎(vinculado a al-Qaeda) para que logre apoderarse del botín del EIIL. Arabia Saudita proclama ‎entonces su propio liderazgo sobre el EIIL y hace saber que ese grupo se halla en lo adelante bajo la ‎dirección del príncipe Abdul Rahman al-Faisal –hermano del embajador del reino saudita en ‎Estados Unidos y del ministro saudita de Relaciones Exteriores.‎

 

Las cosas van aclarándose poco a poco: la Casa Blanca convoca a los jefes de los servicios ‎secretos de Arabia Saudita, Jordania, Qatar y Turquía, el 18 de febrero. En esa reunión, Susan Rice, ‎la consejera del presidente Obama para la seguridad nacional, anuncia que el príncipe Bandar ‎sigue enfrentando problemas de salud y que será reemplazado por el príncipe Mohamed ben ‎Nayef (también saudita) en la supervisión de los yihadistas. Pero Nayef no goza de autoridad ‎natural sobre esos elementos, lo cual estimula la ambición de los turcos. Susan Rice también ‎comunica a sus interlocutores el nuevo organigrama del Ejército Sirio Libre y les hace saber que ‎Washington va a confiarles una gran operación secreta destinada a modificar fronteras. A ‎principios de mayo, Abdelhakim Belhadj –antiguo cuadro de al-Qaeda, gobernador militar de ‎Trípoli en Libia y fundador del “Ejército Sirio Libre”– viaja a París para informar al gobierno francés ‎sobre los planes de Estados Unidos para los yihadistas y así poner fin a la guerra de Francia contra ‎el EIIL. Belhadj es recibido en la sede del ministerio francés de Relaciones Exteriores, entre otras ‎instancias oficiales francesas. Desde el 27 mayo y hasta el 1º de junio, varios jefes yihadistas son ‎llamados a consulta en Amman, la capital jordana. ‎

 

‎Según el acta de la reunión realizada en Amman, combatientes sunnitas van a ser reagrupados bajo la ‎bandera del EIIL. Recibirán medios de transporte y grandes cantidades de armamento fabricado en ‎Ucrania. Tomarán el control de una extensa zona –esencialmente desértica– que abarcará ‎territorios pertenecientes a Siria e Irak, y proclamarán allí un Estado independiente. La misión de esos elementos consiste simultáneamente en cortar el eje de comunicación Beirut-Damasco-‎Bagdad-Teherán y eliminar las fronteras que Francia y Gran Bretaña habían implantado entre Siria ‎e Irak. El ex vicepresidente iraquí Ezzat Ibrahim al-Douri, quien encabeza la Orden de los ‎Nachqbandis en Irak, anuncia que aportará a ese plan 80 000 veteranos del antiguo ejército de ‎Saddam Hussein. La CIA confirma que 120 000 combatientes de las tribus sunnitas de Al-Anbar se ‎unirán al EIIL en cuanto llegue y le entregarán el armamento pesado enviado por el Pentágono, ‎oficialmente destinado al ejército iraquí. ‎

 

En la reunión de Amman, el jefe de los servicios secretos del gobierno regional del Kurdistán iraquí, ‎Masrur “Jomaa” Barzani, obtiene para el clan Barzani la autorización para anexar los territorios de ‎Kirkuk –en disputa con Bagdad– cuando el EIIL se apodere de Al-Anbar. Queda por aclarar el ‎significado de la presencia en ese encuentro de Mullah Krekar, quien supuestamente purga una ‎pena de cárcel en Noruega… pero llega a Amman en un avión especial de la OTAN. En realidad, ‎este sujeto desempeña desde hace años un importante papel en la preparación ideológica de los ‎islamistas con vista a la proclamación del Califato. Pero ese tema no se tocará en la reunión.

Guerra contra el terrorismo‎

Mientras se desarrolla la reunión de Amman, el presidente Barack Obama anuncia en la academia ‎militar de West Point la reactivación de la “guerra contra el terrorismo”, con un presupuesto anual ‎de 5 000 millones de dólares. La Casa Blanca anunciará después que ese programa incluye, entre ‎otras cosas, entrenamiento para formar cada año 5 400 “rebeldes moderados”. ‎

En junio, el Emirato Islámico inicia una ofensiva contra Irak, más tarde lo hará en Siria, y proclama ‎un califato. Hasta ese momento, Daesh –como se le designará en lo adelante, utilizando su ‎acrónimo árabe– supuestamente contaba sólo algunos cientos de combatientes. Pero resulta que ‎de un día para otro dispone de cientos de miles de mercenarios. Y los ex oficiales de Saddam ‎Hussein le abren de par en par las puertas de Irak, vengándose así del gobierno de Bagdad. En esa traición participan también varios oficiales chiitas iraquíes que luego emigran… a Estados Unidos. ‎Daesh se apodera así del armamento que el Pentágono acababa de entregar al ejército iraquí y de ‎las reservas del Banco Central en Mosul. Simultáneamente, y de manera perfectamente ‎coordinada, el gobierno regional del Kurdistán iraquí anexa Kirkuk y anuncia un referéndum de ‎autodeterminación. Para evitar que los yihadistas de los grupos que compiten con el Emirato ‎Islámico se replieguen hacia Turquía, Ankara cierra su frontera con Siria. ‎

Al instalarse en los territorios que acaba de ocupar, Daesh impone rápidamente administradores ‎civiles formados en Fort Bragg (Estados Unidos), algunos de los cuales incluso habían sido hasta ‎hace poco miembros de la administración estadounidense en Irak. O sea, Daesh dispone de ‎inmediato de una administración estatal en el sentido del State building del ejército ‎estadounidense. Se trata, evidentemente, de una transformación total de lo que sólo semanas ‎antes no era más que un grupúsculo terrorista. ‎

Casi todo está previsto de antemano. Cuando Daesh toma los aeropuertos militares iraquíes, ‎dispone inmediatamente de pilotos para aviones y helicópteros aptos para el combate, y no son ‎simplemente ex pilotos del ejército iraquí, ya que las habilidades necesarias se pierden después de ‎‎seis meses sin volar. Pero los planificadores olvidaron que también hace falta personal técnico capaz ‎de garantizar el uso de ese equipamiento, de manera que los yihadistas sólo logran utilizar una ‎parte de las aeronaves obtenidas. ‎

Daesh dispone de un servicio de propaganda que parece componerse sobre todo de especialistas ‎del MI 6 y que se encarga tanto de editar sus periódicos como de montar las exhibiciones de ‎violencia de los “defensores de Alá”. Esto representa otro cambio para los yihadistas, que hasta ‎entonces recurrían a la violencia para aterrorizar a las poblaciones. En lo adelante van a ‎magnificarla para poner a los pobladores bajo un estado de shock y, en cierta manera, ‎hipnotizarlos. Notablemente bien filmados y portadores de toda una concepción estética, sus ‎videos van a hacer impacto en las mentes y favorecer el reclutamiento de aficionados a las ‎películas snuff. ‎

Ante el fulgurante éxito de Daesh, los islamistas del mundo entero se vuelven hacia este nuevo ‎grupo. Estos elementos, cuya referencia fue al-Qaeda en tiempos de Osama ben Laden y de sus ‎numerosos dobles, adoptan como nuevo ídolo al califa “Ibrahim”. Uno por uno, la mayoría de los ‎grupos yihadistas de todo el mundo juran fidelidad a Daesh. El 23 de febrero de 2015, el fiscal ‎general de Egipto, Hichem Baraket, envía a INTERPOL una nota donde afirma que el gobernador ‎militar de Trípoli, Abdelhakim Belhadj, es el jefe de Daesh para todo el Magreb.‎

Daesh explota el petróleo iraquí y sirio en los territorios que controla (3). El crudo transita por dos ‎vías: el oleoducto controlado por el gobierno regional del Kurdistán iraquí o, en camiones cisterna ‎de las compañías turcas Serii y Sam Otomotiv, a través de los puestos fronterizos turcos de ‎Karkamis, Akcakale, Cilvegozu et Oncupinar. Una parte del crudo se refina para el consumo turco ‎en las instalaciones de la Turkish Petroleum Refineries Co. (TUPRAS), en la localidad de Batman. ‎Otra parte se carga, en los puertos turcos de Ceyhan, Mersin y Dortyol, en barcos de la Palmali ‎Shipping & Agency JSC, la compañía del multimillonario turco-azerí Mubariz Gurbanoglu. Pero la mayoría del petróleo robado por Daesh se envía a Israel, donde se expiden falsos certificados de ‎procedencia, y va a parar finalmente a Europa –en el caso de Francia, ese petróleo se refina en Fos-sur-Mer. ‎Lo que queda de ese crudo es enviado directamente a Ucrania. Los profesionales del negocio ‎petrolero conocen perfectamente todo ese dispositivo, que incluso será mencionado en el ‎congreso mundial de compañías petroleras realizado en Moscú del 15 al 19 de junio. Varios ‎oradores aseguran en ese encuentro que la compañía saudo-estadounidense Aramco organiza la ‎comercialización del “petróleo de Daesh” en Europa mientras que ExxonMobil –la compañía de los ‎Rockefeller, que reina en Qatar– hace lo mismo con el “petróleo de al-Nusra” (4). Unos meses ‎después de ese congreso, la representante de la Unión Europea en Irak, Jana Hybaskova, ‎confirmará en una audiencia ante el Parlamento Europeo que varios países miembros de la Unión ‎subvencionan a Daesh comprándole el petróleo robado. ‎

Al principio, el Consejo de Seguridad de la ONU no logra denunciar ese tráfico. Más bien se limita a ‎una declaración en la que su presidente recuerda que está prohibido comerciar con organizaciones ‎terroristas. Habrá que esperar hasta febrero de 2015 para que el Consejo de Seguridad vote la ‎resolución 2199. Mubariz Gurbanoglu se retira entonces del negocio y vende varios de sus barcos ‎ ‎(el Mecid Aslanov, el Begim Aslanova, el Poet Qabil, el Armada Breeze y el Shovket Alekperova) al ‎BMZ Group Denizcilik ve Ä°nsaat A.S., la compañía marítima de Bilal Erdogan, hijo del ahora ‎presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien sigue adelante con el tráfico. En noviembre de ‎‎2015, en plena cumbre del G20 en Antalya, el presidente ruso Vladimir Putin denuncia que Turquía ‎está comercializando el petróleo robado de Daesh y que Ankara viola con ello la resolución de la ‎ONU. Ante los desmentidos del presidente Erdogan, el jefe de operaciones del ejército ruso, ‎general Serguei Ruso, convoca una conferencia de prensa en la que hace públicas las imágenes ‎de los satélites rusos que muestran 8 500 camiones cisterna cruzando la frontera turca. Acto ‎seguido, la aviación rusa destruye los camiones cisterna que se hallan en suelo sirio, pero la parte ‎fundamental del tráfico continúa a través del Kurdistán iraquí, bajo control del presidente kurdo ‎Massud Barzani. Incluso se inicia una ampliación de la terminal petrolera Yumurtalik –conectada al ‎oleoducto turco-iraquí Kirkuk-Ceyhan– cuya capacidad de almacenamiento se eleva así a 1,7 ‎millones de toneladas. ‎

Los camiones cisterna utilizados en el tráfico pertenecen todos a Powertans, empresa que obtuvo, ‎sin licitación previa, el monopolio del transporte de petróleo en toda Turquía. Powertans ‎pertenece a la misteriosa Grand Fortune Ventures, domiciliada en Singapur y posteriormente ‎transferida a las Islas Caimán. Detrás de todo ese montaje se esconde Calik Holding, la compañía ‎de Berat Albayrak, esposo de la hija del presidente Erdogan y ministro de Energía (5). ‎

El petróleo que transita por el oleoducto kurdo se vende de la misma manera. Pero cuando el ‎gobierno iraquí denuncia simultáneamente la complicidad del clan Barzani con Daesh y el robo de ‎bienes públicos iraquíes por parte de los Barzani y el Emirato Islámico, Ankara finge sorprenderse. ‎Erdogan bloquea entonces las ganancias de los kurdos iraquíes en una cuenta bancaria turca, en ‎espera de que el gobierno regional kurdo de Irak y el gobierno central iraquí aclaren sus ‎posiciones. Por supuesto, al estar supuestamente congelados, los intereses que esos fondos ‎generan no se declaran al presupuesto turco… pero van a dar a los cofres del AKP, el partido de ‎Erdogan. ‎

En septiembre de 2014, el califa Ibrahim realiza una purga entre los cuadros de su organización. ‎Los oficiales magrebíes, en particular los tunecinos, son acusados de desobediencia, condenados a ‎muerte y ejecutados. Los reemplazan chechenos provenientes de Georgia y uigures chinos. El ‎oficial de inteligencia georgiano Tarkhan Batirashvili se convierte en la mano derecha del califa ‎bajo el nombre de “Abu Omar al-Chichani”. En el mismo momento, el ministro georgiano de Defensa y ex jefe del “gobierno abjasio en el exilio” (sic), Irakli Alassania, anuncia que se dispone a abrir en su país varios campos de entrenamiento para los yihadistas sirios.‎

En reacción ante las atrocidades que Daesh comete a gran escala y la ejecución de dos periodistas ‎estadounidenses, el presidente Barack Obama anuncia, el 13 de septiembre, la creación de una ‎coalición contra Daesh. Pero durante la batalla de Kobane, en Siria, la aviación de Estados Unidos ‎prolonga intencionalmente la duración del enfrentamiento: un día bombardea a Daesh y al otro ‎día le lanza municiones en paracaídas. ‎

La coalición anti-Daesh afirma estar operando contra un grupo que identifica como Khorasan, ‎supuestamente vinculado a al-Qaeda en Siria. Aunque no existen pruebas de la existencia de tal ‎grupo, la prensa estadounidense afirma que lo dirige un francés llamado David Drugeon, ‎especialista en explosivos y miembro en misión de los servicios franceses, lo cual desmiente el ‎ministerio de Defensa de Francia. La prensa estadounidense también afirma después que este ‎Drugeon entrenó, por orden de los servicios secretos franceses, a Mohamed Merah, autor de los ‎atentados perpetrados en 2012 en las ciudades francesas de Tolosa y Montauban, y a los ‎hermanos Kouachi, ejecutores de la masacre perpetrada en 2015 en las oficinas del semanario ‎satírico Charlie-Hebdo, en París.‎

Para ampliar sus recursos, Daesh crea impuestos en los territorios que ocupa, pide importantes ‎sumas como rescate por la liberación de prisioneros y se dedica al tráfico de antigüedades. Esta ‎última actividad se desarrolla bajo la supervisión de Abu Sayyaf al-Iraqi. Las piezas robadas son ‎enviadas a la ciudad de Gaziantep –en Turquía. Luego se envían directamente a los coleccionistas ‎que las solicitan a través de las firmas Senocak Nakliyat, Devran Nakliyat, Karahan Nakliyat y ‎Egemen Nakliyat, o se venden en el mercado de Bakircilar Carsisi (6).‎

Además, la mafia turca, bajo la dirección del primer ministro Binali Yildirim, instala en los ‎territorios ocupados por Daesh fábricas de artículos falsificados que se venden bajo los nombres ‎de grandes marcas e inunda con ellos el mundo occidental. ‎

Finalmente, cuando el presidente afgano Hamid Karzai deja el poder, retira a los kosovares el ‎transporte del opio y la heroína afgana y lo pone en manos del Califato. Hace muchos años que la ‎familia del presidente afgano –fundamentalmente su hermano Ahmed Wali Karzai, hasta el ‎momento de su asesinato– controla el principal cártel del opio. Bajo la protección del ejército de ‎Estados Unidos, Afganistán produce anualmente 380 toneladas de opio de las 430 que se mueven ‎en el mercado mundial. Ese tráfico parece haber reportado al clan Karzai 3 000 millones de ‎dólares, sólo en 2013. Daesh se encarga de transportar la droga hacia Europa a través de sus ‎filiales africanas y asiáticas. ‎

La liquidación de Daesh

 

‎El 21 de mayo de 2017, el presidente Donald Trump anuncia en Riad que Estados Unidos renuncia a ‎crear un Sunnistán (el Califato de Daesh) en territorios pertenecientes a Irak y Siria y que pondrá ‎fin al respaldo estadounidense al terrorismo internacional. Conmina entonces a todos los Estados ‎musulmanes a que también lo hagan. Se trata de un discurso cuidadosamente preparado con el ‎Pentágono y con el príncipe saudita Mohamed Ben Salman. Pero no con Londres. ‎

Obediente, Arabia Saudita comienza a desmantelar el gigantesco dispositivo de apoyo a la ‎Hermandad Musulmana que había instaurado a lo largo de 60 años. Pero el Reino Unido, Qatar, ‎Turquía y Malasia rechazan el cambio de rumbo de Estados Unidos. ‎

 En agosto de 2017, Londres lanza el Ejército de Salvación Rohinya de Arakán contra el ‎gobierno de Birmania –la República de la Unión de Myanmar, país mayoritariamente budista.

Durante un mes, los medios de difusión atiborran a la opinión pública internacional con noticias a ‎medias que atribuyen el éxodo de los rohinyas musulmanes, de Myanmar hacia Bengala, a los ‎abusos del ejército birmano. El objetivo es iniciar la segunda fase de la guerra de civilizaciones: ‎después del ataque de los musulmanes contra los cristianos viene ahora la agresión de los budistas ‎contra los musulmanes. Pero esa operación se interrumpe cuando Arabia Saudita pone fin al ‎respaldo que aportaba al Ejército de Salvación Rohinya, que tiene su sede en La Meca (7). ‎ ‎

 En definitiva, Estados Unidos, Irán e Irak expulsan a Daesh de Irak mientras que Siria y Rusia lo ‎sacan del suelo sirio. ‎

En Sri Lanka, Daesh organiza una gran operación terrorista que se inicia en ocasión de las ‎celebraciones cristianas de Pascuas, el 21 de abril de 2019, con saldo de 258 muertos y 496 heridos. ‎

 La restauración del Califato, concebida por Hassan al-Banna en 1928, ya había costado la vida al ‎presidente egipcio Anwar el-Sadat, quien había tratado de concretarla para su propio beneficio ‎personal. Varias décadas más tarde, Daesh logra realizarla… pero acaba siendo un fracaso. La resistencia ‎de los pueblos árabes ‎es demasiado fuerte y la oposición del presidente estadounidense ‎Donald Trump no permite continuar el experimento. ‎

Por el momento, es imposible saber si Daesh (el Emirato Islámico) contaba con un mandato del ‎Guía de la Hermandad Musulmana para proclamar el Califato o si sólo aprovechó el respaldo de ‎Occidente para hacerlo. En todo caso, los yihadistas volverán a intentarlo. 



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