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Edición 379

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Vivimos en un mundo sembrado de m√ļltiples guerras. Algunas de ellas son conflagraciones directas entre las potencias mundiales y otras comienzan como conflictos regionales para en seguida convertirse en confrontaciones entre potencias.

GUERRAS COMERCIALES, SANCIONES, CERCOS MILITARES...

¬ŅCu√°l ser√° el detonador de la

guerra global?

James Petras

Comenzaremos identificando las confrontaciones entre ‚Äúpotencias mundiales‚ÄĚ para luego explorar las fases de las guerras ‚Äúpor delegaci√≥n‚ÄĚ con repercusiones mundiales.

EN NUESTRO TIEMPO, ESTADOS UNIDOS es la principal potencia que busca la dominaci√≥n mundial mediante la fuerza y la violencia. Washington apunta a lo m√°s alto a la hora de fijar sus objetivos: a China, Rusia e Ir√°n; entre sus objetivos secundarios est√°n Afganist√°n, √Āfrica central y septentrional, el C√°ucaso y Am√©rica Latina.

CHINA ES EL PRINCIPAL ENEMIGO de Estados Unidos por diversas razones, económicas, políticas y militares: es la segunda economía mundial, su tecnología supone un desafío a la primacía estadounidense y ha construido redes económicas globales que abarcan tres continentes. China ha reemplazado a EE.UU. en los mercados, inversiones e infraestructuras extranjeros; ha elaborado un modelo socioeconómico alternativo que vincula la banca y la planificación estatal con las prioridades del sector privado. En todas estas cuestiones, Estados Unidos le va a la zaga y sus perspectivas futuras están reduciéndose.

Estados Unidos ha reaccionado ante todo ello recurriendo al proteccionismo en el ámbito interno y a una economía imperial agresiva en el exterior. El presidente Trump ha declarado una guerra arancelaria a China, además de una guerra propagandística y una política de cerco militar por mar y aire.

La primera línea de ataque ha sido la imposición de exorbitantes aranceles a las exportaciones chinas a EE.UU. y sus países vasallos. En segundo lugar; ha optado por ampliar sus bases militares en Asia. En tercer lugar, EE.UU. presta apoyo a sus clientes separatistas en Hong Kong, Tíbet y entre los uigures. En cuarto lugar, ha utilizado las sanciones para coaccionar a sus aliados asiáticos y europeos para que se unan a su guerra económica contra China. Por su parte, China ha respondido incrementando su seguridad militar, expandiendo sus redes económicas e imponiendo aranceles a las exportaciones estadounidenses.

La guerra econ√≥mica de Estados Unidos ha subido de nivel con el arresto y secuestro de la vicepresidenta de la compa√Ī√≠a tecnol√≥gica puntera china, Huawei.

La Casa Blanca ha incrementado la escala de agresión, pasando de las sanciones a la provocación, quedándose a tan solo un paso de las represalias militares. El detonador nuclear se ha encendido.

Rusia se enfrenta a amenazas similares a su econom√≠a dom√©stica y a sus aliados extranjeros, especialmente China e Ir√°n. Adem√°s, Estados Unidos ha roto (este mismo a√Īo) el compromiso adquirido cuando firm√≥ el tratado de misiles nucleares de alcance medio.

Ir√°n se enfrenta a sanciones petroleras, cerco militar y ataques a sus aliados en Yemen, Siria y la regi√≥n del Golfo. Washington utiliza a Arabia Saud√≠, Israel y a sus grupos paramilitares para aplicar una presi√≥n militar y econ√≥mica a Ir√°n que debilite su econom√≠a e imponer as√≠ un ‚Äúcambio de r√©gimen‚ÄĚ.

Los tres objetivos estratégicos de Estados Unidos son fundamentales para conseguir la supremacía global: el dominio de China le otorgaría el poder sobre Asia; el debilitamiento de Rusia aislaría a Europa; el derrocamiento de Irán aumentaría el poder de EE.UU. sobre el mercado del petróleo y el mundo musulmán. Mientras Estados Unidos intensifica sus agresiones y provocaciones, el mundo se enfrenta a la amenaza de una guerra nuclear global o, en el mejor de los casos, a una depresión económica mundial.

Guerras por delegación

Estados Unidos ha identificado una segunda l√≠nea de enemigos en Am√©rica Latina, Asia y √Āfrica.

En Am√©rica Latina, ha librado guerras econ√≥micas contra Venezuela, Cuba y Nicaragua y, m√°s recientemente, ha aplicado presi√≥n pol√≠tica y econ√≥mica sobre Bolivia. Washington utiliza a sus vasallos en Brasil, Per√ļ, Chile, Ecuador, Argentina y Paraguay y a las √©lites nacionales de la derecha pol√≠tica.

Como se ha visto en muchos casos, Washington utiliza los golpes militares y los legisladores y jueces corruptos para tumbar reg√≠menes progresistas electos. Contra Evo Morales, se sirve de ONG financiadas por EE.UU., l√≠deres ind√≠genas disidentes y oficiales retirados del ej√©rcito. Estados Unidos depende de representantes locales armados para alcanzar sus metas imperiales aparentando la existencia de una ‚Äúguerra civil‚ÄĚ para evitar una intervenci√≥n directa descarada.

De hecho, una vez que los supuestos ‚Äúdisidentes‚ÄĚ o ‚Äúrebeldes‚ÄĚ establecen una cabeza de puente, ‚Äúinvitan‚ÄĚ a asesores del ej√©rcito estadounidense, consiguen ayuda militar y act√ļan como armas propagand√≠sticas contra China, Rusia e Ir√°n, los adversarios de primera l√≠nea.

En los √ļltimos a√Īos, los conflictos por delegaci√≥n de EE.UU. han sido el arma utilizada en la guerra separatista de Kosovo contra Serbia; en el golpe de Estado de Ucrania de 2014 y la guerra contra Ucrania oriental; en el control kurdo sobre el norte de Irak y de Siria, as√≠ como en los ataques de los uigures separatistas en la provincia china de Sinkiang.

Estados Unidos ha establecido 32 bases militares en √Āfrica para coordinar sus actividades con los se√Īores de la guerra y los plut√≥cratas locales. Sus guerras por delegaci√≥n son descritas como conflictos locales entre reg√≠menes ‚Äúleg√≠timos‚ÄĚ y terroristas islamistas, tribalistas y tiranos.

Tres son los objetivos de estas guerras delegadas. En primer lugar, sirven para alimentar guerras territoriales m√°s amplias con las que rodear a China, Rusia e Ir√°n. En segundo lugar, sirven como ‚Äúterreno de pruebas‚ÄĚ para calibrar la vulnerabilidad y capacidad de respuesta de los adversarios estrat√©gicos de primera l√≠nea. Y, en tercer lugar, las guerras por delegaci√≥n son ataques ‚Äúde bajo coste‚ÄĚ y ‚Äúpoco riesgo‚ÄĚ sobre enemigos estrat√©gicos. Allanan el camino, sigilosamente, para una confrontaci√≥n mayor.

Estas guerras por delegaci√≥n tambi√©n se utilizan como instrumentos de propaganda, pues sirven para acusar a los adversarios estrat√©gicos de enemigos ‚Äúexpansionistas y autoritarios‚ÄĚ de los ‚Äúvalores occidentales‚ÄĚ.

Conclusión

Los constructores del imperio americano participan en m√ļltiples tipos de agresi√≥n con el fin de imponer un mundo unipolar. Los principales son la guerra comercial contra China, el conflicto militar con Rusia y las sanciones econ√≥micas contra Ir√°n.

Estas armas estratégicas a gran escala y largo plazo se complementan con guerras por delegación en las que participan Estados vasallos, cuyo objetivo es erosionar las bases económicas de los aliados de las potencias antiimperialistas.

Por tanto, los ataques estadounidenses a China mediante la guerra arancelaria pretenden sabotear sus proyectos de infraestructura global denominados la ‚ÄúRuta de la Seda‚ÄĚ, que vinculan a 82 pa√≠ses.

Lo mismo sucede con las iniciativas estadounidenses para aislar a Rusia mediante la guerra por delegaci√≥n en Siria, algo que ya hizo en Libia, Irak y Ucrania. El aislamiento de las potencias anti imperiales estrat√©gicas mediante guerras regionales prepara el escenario para el ‚Äúasalto final‚ÄĚ: el cambio de r√©gimen mediante golpe de Estado o la guerra nuclear.

No obstante, la voluntad estadounidense de dominar el mundo no ha conseguido aislar o debilitar a sus enemigos estratégicos.

China sigue adelante con su programa global de infraestructuras y la guerra comercial no ha logrado aislar a Pek√≠n de sus principales mercados. Adem√°s, la pol√≠tica estadounidense ha aumentado el rol de China como principal defensora del ‚Äúcomercio abierto‚ÄĚ frente al proteccionismo del presidente Trump.

Igualmente, las t√°cticas destinadas a cercar y sancionar a Rusia han profundizado los v√≠nculos entre Pek√≠n y Mosc√ļ. Estados Unidos ha aumentado sus ‚Äúrepresentantes‚ÄĚ nominales en Am√©rica Latina y √Āfrica, pero todos ellos dependen del comercio con China y las inversiones chinas. Esto se acent√ļa en el caso de las exportaciones agr√≠colas y minerales a China.

A pesar de los límites del poder de EE.UU. y su incapacidad para derribar regímenes, Washington ha efectuado movimientos para compensar dichos fracasos y ha incrementado las amenazas de una guerra global. Ha secuestrado a líderes económicos chinos; ha desplazado buques de guerra frente a las costas chinas; se ha aliado con las élites neofascistas en Ucrania; amenaza con bombardear Irán. En otras palabras, los dirigentes políticos estadounidenses se han embarcado en políticas arriesgadas que podrían poner en marcha uno, dos o muchos detonadores nucleares.

No es difícil imaginar cómo una guerra comercial infructuosa puede provocar una guerra nuclear, cómo un conflicto regional puede llevar a una guerra de mayor envergadura.

¬ŅPodemos evitar una Tercera Guerra Mundial? Yo creo que es posible. La econom√≠a estadounidense se levanta sobre cimientos fr√°giles y las √©lites de aquel pa√≠s est√°n muy divididas. Sus principales aliados en Francia y Reino Unido atraviesan profundas crisis. Quienes promueven la guerra y quienes la llevan a cabo carecen del apoyo popular. ¬°No desfallezcamos! ¬°Hay razones para la esperanza!



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