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Edición 373

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LO QUE EL VIENTO MORENISTA SE LLEVÓ DEL PRI-AN

Julio de 2018:

Parteaguas de México…

Francisco Rodríguez

HAY EQUIVOCACIONES, MENTIRAS Y SANDECES. Las primeras, podemos cometerlas todos. Hasta un premio Nobel se le otorgó al escritor hindú Rabindranath Tagore por así sostenerlo. Las segundas siempre tienen padrino u objetivo, un origen o fundamento sospechoso. Las terceras son las tonterías arteras, las necedades normalmente dirigidas a confundir o a idiotizar. O las dos cosas a la vez.

LAS MENTIRAS pías autorizadas son patrimonio de los hombres verdes, aquéllos que decía Abel Quezada han llegado a un nivel de certeza de criterio que pueden darse el lujo de utilizarlas para poder explicar una verdad de a kilo. Las palabras altisonantes y las mentadas pertenecen a los hombres sabios y a los de tercera edad que, si no las dicen ahora, ¿cuándo?

La sandez se cuece aparte. En México es monopolio ‎de los comentócratas, esas farsas intelectuales que cuentan con micrófono y plató pagado, con audiencia televisiva amarrada, a expensas de sus dicterios, casi siempre dirigidos a entronizar una necedad con imposturas y voz engolada, delante de puro texto servidor y encuestólogo de pacotilla.

Los comentócratas se dieron vuelo ensalzando el neoliberalismo salinista

Como en toda conducta humana, en todas estas manifestaciones de egos hinchados hay obsesivos compulsivos. Aquéllos que, dale perico al torno, se desangran por sostener lo indefendible. Las lacras sociales que les permiten una vida cómoda y muelle, más un prestigio propio de mejor causa. Son capaces de cualquier silogismo y de insultar la inteligencia de todos los demás.

Hasta hace unos días en el tiempo mexicano, los comentócratas eran intocables. Cualquier afirmación suya adquiría forma de verdad revelada. Eran una especie de sufíes nylon, a la medida de la idiosincrasia de un sistema injusto e inequitativo que produjo la partidocracia, ese engendro demoníaco que nos causó tantas miserias.

Antes de que triunfara electoralmente la ideología nacionalista, la reivindicación de las causas populares, ellos se dieron vuelo ensalzando el neoliberalismo salinista, tratándolo como la doctrina límite, el evangelio de lo sublime, el vademécum, el catecismo de la liberación, cuando en verdad se trataba de un mecanismo de repartir pobreza entre los más y riqueza entre los menos.

Incluso, el que decía ser su propio autor, un enano pelón al que le soplaron todos los textos y discursos, elaborados con el cerebrito de Monsieur Córdoba Montoya, infiltrado de los grandes intereses imperiales, amo y señor de México, el titiritero mayor de Los Pinos y Santa Teresa, se moría en la raya defendiendo verdades ñoñas que jamás entendió. Cosas de la obsesión ignorante. De la necedad manipulada, desde su tesis doctoral en Harvard hasta su último suspiro público.

Maleantes, mamarrachos: su pavor al cambio y a perder sus privilegios

Finalmente, sus paniaguados, los que vivieron a la sombra de sus venganzas, pasiones pueriles y rencores contra la humanidad, los inteletuales â€“por cuales– orgánicos eran y son eso mismo, ni más, ni menos.‎ Cortados por la misma tijera, inoculados del mismo veneno, dedicaron su vida a todo aquello que fungiera contrario al pueblo. Por algo eran inteletuales â€“por cuales–, faltaba más.

Una pandilla de maleantes seudo académicos, arropados con reconocimientos patito que no alcanzan para entender de la misa la mitad. Gentecita cincelada con el dinero del presupuesto público, sentados en posiciones de poder que usted se imagine, desde el INE, el Ifai, el Trife, la Fepade, el Banco de México, los ministerios y magistraturas más letales a la economía y a la paz pública.

Mamarrachos que le tienen pavor al cambio, por todo lo que ello signifique para perder sus privilegios, mansiones sanangelinas y concesiones federales que les han resuelto la vida hasta su quinta generación. Corre ve y dile de los vahos imperiales que les traduce el representante de los intereses de George Soros en México, José Carreño Carlón, un chiquilicuatre salinista de tercer talón.

 

Inoculan fantasmas en la mente del público cautivo, que busca esperanza

CONVOCANDO A LA CONFUSIÓN, unos días antes de la elección presidencial, el icono de los comentócratas, quien responde al nombre de Héctor Aguilar Camín se atrevió a decir en una página editorial de un pasquín dizque de circulación nacional, que la derrota del neoliberalismo nos podría llevar a la pérdida del pluralismo.

Para ese inteletual â€“por cual– de bolsillo, la política popular “supone un ataque abierto al consenso neoliberal que ha regido la economía y la política de los últimos 30 años”. Cancelar las reformas de Peña Nieto ‎es “un regreso al nacionalismo del Estado y al nacionalismo económico “. Desterrar la prevalencia del mercado y el libre comercio que tanto bien nos hizo.

Es el miedo cerval al cambio. Inocular fantasmas en la mente del público cautivo, que lo único que busca es la esperanza. Imponer los criterios colonialistas por encima de cualquier renacimiento de los intereses del pueblo.‎ De cualquier sistema que se oponga al régimen de exclusivismos que parió más de cien millones de pobres. Más de sesenta millones de hambrientos y desnutridos.

Es querer detener a base de periodicazos y entrevistas de ‎perfumados y mandarines, la vuelta de tuerca de la historia que se enfoca a la evolución de las clases sociales, los balbuceos de independencia contra el entreguismo, el alto al remate de la soberanía petrolera, hidráulica y comercial, el botar al basurero a los rateros e indolentes mexiquitas.

‎         Es ponerse al lado de la derecha golpista, asesina y destructiva que ha roto el orden constitucional convirtiendo al Estado neoliberal en una plutocracia que ha destruido la patria a imagen y semejanza de sus ambiciones. Los que hasta hace unas horas estaban convencidos de perpetrar el fraude electoral y el voto dividido para no perder la negociación de los intereses propios e imperiales.

Empresarios dolidos porque el fisco ya los regresará miles de millones de pesos

La respuesta del pueblo ha sido el voto masivo. Ni un paso atrás para los vampiros de la Nación. No dejar rescoldos para que se metan como la humedad bajo la puerta los mercenarios y mentecatos que quieren seguir chupándonos la ‎sangre y la savia de nuestras venas abiertas por el colonialismo y la explotación inmisericorde.

Ponerse de lado de los 300 potentados, y algunos menos, que envalentonaron al candidote Meade tres días antes para inyectarle las mentiras del odio, para hacerle creer que, cuarenta puntos abajo de la preferencia electoral‎, todavía estaba en posición de robarse el primer lugar en la elección presidencial.

Les duele perder las prebendas, esas que les ha conferido el régimen neoliberal pripanista devolviéndoles cientos de miles de millones de pesos por concepto de impuestos federales. Les duele perder el paraíso de la inequidad en el que se habían montado para expoliar las necesidades elementales, para vivir de nuestros subsidios, para explotar nuestra urgencia de salud, educación, alimento, agua, vivienda, cultura y seguridad.

El pueblo les ha dado una respuesta a la medida de su miedo. ¡Por fin!

Es realmente lamentable comprobar que todos teníamos razón al despreciarlos. El pueblo les ha dado una respuesta a la medida de su miedo. Ojalá ya nunca vuelvan por acá, y si lo hacen que sea para dedicarse a trabajar en la solución de lo urgente e importante.

‎         Debemos enterrar para siempre el imperio de la sandez, de la necedad idiotizante, de la obsesión por faltarle el respeto a las decisiones del pueblo. Alcanzar por fin la mayoría de edad de la razón y la objetividad.

¡Ganó México! ¡Por fin!

 



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