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Edición 270

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El plan de la élite para un nuevo

orden social mundial

 

Richard K Moore


Cuando comenz√≥ la Revoluci√≥n Industrial en Gran Breta√Īa, a fines de los a√Īos 1800, se pod√≠a ganar mucho dinero invirtiendo en f√°bricas e industrias, abriendo nuevos mercados, y obteniendo el control de fuentes de materias primas. Los que ten√≠an m√°s dinero para invertir, sin embargo, no se encontraban tanto en Gran Breta√Īa sino m√°s bien en Holanda.

Holanda hab√≠a sido la mayor potencia occidental en los a√Īos 1600, y sus banqueros eran los principales capitalistas.

A la busca de beneficios, el capital holand√©s fluy√≥ hacia el mercado burs√°til brit√°nico, y as√≠ los holandeses financiaron el ascenso de Gran Breta√Īa, que luego eclips√≥ a Holanda econ√≥mica y geopol√≠ticamente.

1

Uno de los Rotschild.

De esta manera, el industrialismo brit√°nico lleg√≥ a ser dominado por inversionistas acaudalados, y el capitalismo se convirti√≥ en el sistema econ√≥mico dominante. Esto condujo a una gran transformaci√≥n social. Gran Breta√Īa hab√≠a sido esencialmente una sociedad aristocr√°tica, dominada por familias terratenientes. A medida que el capitalismo llegaba a ser econ√≥micamente dominante, los capitalistas llegaron a ser dominantes en la pol√≠tica. Las estructuras tributarias y las pol√≠ticas de importaci√≥n-exportaci√≥n fueron gradualmente modificadas para favorecer a los inversionistas por sobre los terratenientes.

Ya no era econ√≥micamente viable mantener simplemente una propiedad en el campo: Hab√≠a que desarrollarla, convertirla para un uso m√°s productivo. Los dramas victorianos est√°n repletos de historias de familias aristocr√°ticas que enfrentan tiempos dif√≠ciles, y se ven obligadas a vender sus propiedades. Por prop√≥sitos dram√°ticos, esa decadencia es generalmente atribuida a un defecto de alg√ļn car√°cter, tal vez un primog√©nito d√©bil. Pero en los hechos, la decadencia de la aristocracia formaba parte de una transformaci√≥n social m√°s amplia causada por el ascenso del capitalismo.

2

David Rockefeller.

El negocio del capitalista es la administraci√≥n de capital, y esa administraci√≥n es manejada generalmente a trav√©s de la mediaci√≥n de bancos y casas de corretaje. No ser√≠a sorprendente que los banqueros de inversi√≥n llegaran a ocupar la c√ļspide de la jerarqu√≠a de la riqueza y el poder. Y de hecho, hay un pu√Īado de familias de banqueros, incluidos los Rothschild y los Rockefeller, que ha llegado a dominar los asuntos econ√≥micos y pol√≠ticos en el mundo occidental.

A diferencia de los arist√≥cratas, los capitalistas no est√°n ligados a un sitio, o al mantenimiento de un lugar. El capital es desleal y m√≥vil -fluye a donde se puede encontrar el mayor crecimiento, tal como fluy√≥ de Holanda a Gran Breta√Īa, luego de Gran Breta√Īa a EU, y hace poco de todas partes a China.

Tal como una mina de cobre puede ser explotada y luego abandonada, bajo el capitalismo, toda una naci√≥n puede ser explotada y luego abandonada, como lo vemos en las √°reas industriales oxidadas de EE.UU. y Gran Breta√Īa.

Este desapego por el lugar conduce a un diferente tipo de geopol√≠tica bajo el capitalismo, en comparaci√≥n con la aristocracia. Un rey va a la guerra cuando ve una ventaja para su naci√≥n al hacerlo. Los historiadores pueden ‚Äúexplicar‚ÄĚ las guerras de los d√≠as pre-capitalistas, en t√©rminos del engrandecimiento de monarcas y naciones.

Un capitalista provoca una guerra a fin de lograr beneficios, y de hecho las familias bancarias de nuestra √©lite han financiado ambos lados de la mayor√≠a de los conflictos militares desde por lo menos la primera guerra mundial. Por ello, los historiadores tienen problemas para ‚Äúexplicar‚ÄĚ la primera guerra mundial en t√©rminos de motivaci√≥n y objetivos nacionales.

En los d√≠as pre-capitalistas, la guerra era como el ajedrez: Cada lado trataba de ganar. Bajo el capitalismo, la guerra es m√°s bien como un casino, en el cual los jugadores participan mientras pueden conseguir dinero para m√°s chips, y el ganador siempre resulta ser la banca; los banqueros que financian la guerra y deciden qui√©n ser√° el √ļltimo en resistir. Las guerras no son s√≥lo las m√°s lucrativas de todas las empresas capitalistas, sino al elegir a los vencedores, y administrar la reconstrucci√≥n, las familias bancarias de la √©lite logran, con el pasar del tiempo, adecuar la configuraci√≥n geopol√≠tica para que sirva a sus propios intereses.

Las naciones y las poblaciones son sólo peones en sus juegos. Millones mueren en las guerras, infraestructuras son destruidas, y mientras el mundo se lamenta, los banqueros cuentan sus ganancias y hacen planes para sus inversiones en la reconstrucción de posguerra.

Desde su posición de poder, como financistas de gobiernos, las élites bancarias han perfeccionado con el tiempo sus métodos de control. Manteniéndose siempre entre bastidores, tiran las cuerdas que controlan a los medios, los partidos políticos, las agencias de inteligencia, los mercados bursátiles, y las oficinas gubernamentales. Y tal vez la mayor palanca de poder es su control sobre las monedas. Mediante el timo de los bancos centrales, causan ciclos de auge y ruina, imprimen dinero de la nada y luego lo prestan con intereses a los gobiernos. El poder de la pandilla bancaria de la élite (los bánksteres) es absoluto y sutil…

Algunos de los hombres m√°s importantes de EU. tienen miedo de algo. Saben que hay un poder en alg√ļn sitio, tan organizado, tan sutil, tan vigilante, tan entrelazado, tan completo, tan dominante que m√°s vale que no hablen en voz alta cuando lo hacen para condenarlo: Presidente Woodrow Wilson.

El fin del crecimiento - los banksters contra el capitalismo

 

Siempre fue inevitable, en un planeta finito, que habr√≠a un l√≠mite para el crecimiento econ√≥mico. La industrializaci√≥n posibilit√≥ que hayamos acelerado precipitadamente hacia ese l√≠mite durante los √ļltimos dos siglos. La producci√≥n se ha hecho cada vez m√°s eficiente, los mercados cada vez m√°s globales y, finalmente, el paradigma del crecimiento perpetuo ha llegado al punto de la disminuci√≥n de la rentabilidad.

Por cierto, a ese punto ya se llegó cerca de 1970. Desde entonces, el capital no ha buscado tanto el crecimiento mediante un aumento de la producción, sino más bien mediante la extracción de mayores rendimientos de niveles de producción relativamente limitados. De ahí la globalización, que transfirió la producción a áreas de bajos salarios, asegurando mayores márgenes de beneficios. De ahí la privatización, que transfiere a inversionistas las corrientes de ingresos que antes llegaban a los tesoros nacionales. De ahí mercados de derivados y divisas, que crean la ilusión electrónica de crecimiento económico, sin producir nada efectivamente en el mundo real.

Durante casi 40 a√Īos, el sistema capitalista se mantuvo mediante estos diversos mecanismos, ninguno de los cuales fue productivo en alg√ļn sentido real. Y entonces, en septiembre de 2008, el castillo de naipes se desplom√≥, de repente, poniendo de rodillas al sistema financiero global.

Si se estudia el colapso de las civilizaciones, se aprende que esa incapacidad de adaptaci√≥n es fatal. ¬ŅEst√° cayendo en esa trampa nuestra civilizaci√≥n? Tuvimos dos siglos de verdadero crecimiento, en los cuales la din√°mica de crecimiento del capitalismo estuvo en armon√≠a con la realidad del crecimiento industrial. Luego tuvimos cuatro d√©cadas de crecimiento artificial (el capitalismo sustentado por un castillo de naipes). Y ahora, despu√©s del colapso del castillo de naipes, parece que se hace todo esfuerzo posible por producir ‚Äúuna recuperaci√≥n‚ÄĚ ¬°del crecimiento! Es muy f√°cil obtener la impresi√≥n de que nuestra civilizaci√≥n se encuentra en un proceso de colapso, basado en el principio de la incapacidad de adaptaci√≥n.

Una impresión semejante sería parcialmente correcta y parcialmente equivocada. A fin de comprender la situación real tenemos que hacer una clara distinción entre la élite capitalista y el propio capitalismo.

El capitalismo es un sistema econ√≥mico impulsado por el crecimiento; la √©lite capitalista es la gente que se las ha arreglado para conseguir el control del mundo occidental durante la operaci√≥n del capitalismo en los √ļltimos dos siglos. El sistema capitalista ha sobrepasado su fecha de vencimiento, la √©lite b√°nkster conoce perfectamente ese hecho -y se est√° adaptando.

El capitalismo es un veh√≠culo que ha ayudado a llevar a los b√°nksteres al poder absoluto, y no tienen m√°s lealtad a ese sistema que al lugar, o a cualquier cosa o cualquier persona. Como mencion√© anteriormente, piensan a escala global, y naciones y poblaciones son los peones. Definen lo que es dinero y lo emiten, exactamente como el banquero en un juego de Monopoly. Tambi√©n pueden inventar un nuevo juego con otro tipo de dinero. Hace tiempo que han llegado m√°s all√° de toda necesidad de depender de alg√ļn sistema econ√≥mico en particular para mantener su poder. El capitalismo fue √ļtil en una era de r√°pido crecimiento. Ante una era sin crecimiento, se prepara un juego diferente.

Por lo tanto, no se permiti√≥ que el capitalismo muriera una muerte natural. En su lugar, fue derribado mediante una demolici√≥n controlada. Primero lo pusieron en un sistema de soporte vital, como mencionamos anteriormente, con globalizaci√≥n, privatizaci√≥n, mercados cambiarios, etc√©tera. Luego le inyectaron una soluci√≥n eutan√°sica, en la forma de burbujas inmobiliarias y derivados t√≥xicos. Finalmente, el Banco de Pagos Internacionales -el banco central de los bancos centrales- cancel√≥ el sistema de soporte vital: Declar√≥ la regla de ‚Äúvaloraci√≥n a precios de mercado‚ÄĚ, que llev√≥ a la insolvencia instant√°nea de todos los bancos en posesi√≥n de riesgos, aunque tard√≥ un tiempo antes de que fuera aparente. Cada paso en este proceso fue cuidadosamente planificado y dirigido por la clique de los bancos centrales.

 

El fin de la soberanía - La restauración del antiguo régimen

 

Tal como fue dirigido cuidadosamente el colapso financiero, lo fue el escenario posterior al colapso, con sus programas suicidas de rescate. Los presupuestos nacionales ya estaban puestos al límite; ciertamente no había reservas disponibles para salvar a bancos insolventes. Por lo tanto, los compromisos de rescate no eran otra cosa que la aceptación de nuevas deudas astronómicas por los gobiernos. A fin de pagar los compromisos del rescate, ¡hubo que pedir prestado el dinero al mismo sistema financiero que era rescatado!

No era que los bancos fueran demasiado grandes para quebrar, m√°s bien los b√°nksteres eran demasiado poderosos para quebrar: hicieron a los pol√≠ticos una oferta que no pod√≠an rechazar. En EU. se dijo al Congreso que sin rescates habr√≠a ley marcial a la ma√Īana siguiente. En Irlanda, se dijo a los ministros que habr√≠a caos financiero y disturbios en las calles. De hecho, mientras Islandia se manifestaba, la manera sensata de tratar a los bancos insolventes fue un proceso ordenado de suspensi√≥n de pagos.

 

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Woodrow Wilson.

El efecto de los rescates bajo presión fue transferir la insolvencia de los bancos a los tesoros nacionales. Las deudas bancarias fueron transformadas en deudas soberanas y déficits presupuestarios. Ahora, de un modo bastante predecible, son las naciones las que buscan rescates, y esos rescates llegan con condiciones. En lugar de la suspensión de pagos de los bancos, tienen lugar las de las naciones.

En su libro Confesiones de un sicario econ√≥mico, John Perkins explica c√≥mo se ha coaccionado al tercer mundo durante las √ļltimas d√©cadas -mediante presi√≥n y trucos de diversos tipos- para que acepten una esclavitud perpetua de endeudamientos. Intencionalmente, las deudas nunca pueden ser pagadas. En su lugar, las deudas deben ser peri√≥dicamente refinanciadas, y cada vuelta de refinanciamiento entierra m√°s profundamente a la naci√≥n en deudas y la lleva a someterse a dictados a√ļn m√°s dr√°sticos del FMI.

Con el colapso financiero orquestado, y el timo del ‚Äúdemasiado grande para quebrar‚ÄĚ, los b√°nksteres han creado una situaci√≥n en la que no hay vuelta atr√°s: Los planes del sicario operan ahora aqu√≠ en el primer mundo.

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John Perkins.

En la UE, la primera vuelta de naciones en caer ser√°n los as√≠ llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, y Espa√Īa). La ficci√≥n de que los PIGS pueden encarar los rescates se basa en la suposici√≥n de que se reanudar√° la era del crecimiento ilimitado. Como lo saben perfectamente los b√°nksteres, simplemente no va a suceder. Finalmente, los PIGS se ver√°n forzados al default, y entonces el resto de la UE tambi√©n se derrumbar√°, todo parte de un proyecto de demolici√≥n controlada.

Cuando una naci√≥n sucumbe a la esclavitud por la deuda, deja de ser una naci√≥n soberana, gobernada por alg√ļn tipo de proceso pol√≠tico interno. En su lugar cae bajo el control de los dictados del FMI. Lo que hemos visto en el tercer mundo, y sucede ahora en Europa, esos dictados tienen que ver con austeridad y privatizaci√≥n. Las funciones del gobierno son eliminadas o privatizadas, y los activos nacionales son vendidos. Poco a poco -de nuevo una demolici√≥n controlada- la naci√≥n Estado es desmantelada. Finalmente, las funciones primordiales que le quedan al gobierno son la represi√≥n policial de su propia poblaci√≥n, y el cobro de impuestos para entregarlos a los b√°nksteres.

En los hechos, el desmantelamiento de la naci√≥n Estado comenz√≥ mucho antes del colapso financiero de 2008. En EU. y Gran Breta√Īa comenz√≥ en 1980 con Reagan y Thatcher. En Europa, comenz√≥ en 1988, con el Tratado de Maastricht. La globalizaci√≥n aceler√≥ el proceso de desmantelamiento a trav√©s de la exportaci√≥n de puestos de trabajo e industrias, programas de privatizaci√≥n, acuerdos de ‚Äúlibre comercio‚ÄĚ y el establecimiento de la Organizaci√≥n Mundial de Comercio (OMC), destructora de regulaciones. Los eventos desde 2008 han posibilitado la r√°pida aceleraci√≥n de un proceso que ya estaba bien encaminado.

Con el colapso, los rescates, y el hecho de que no haya iniciado ning√ļn tipo de programa efectivo o recuperaci√≥n, las se√Īales son muy claras: Se dejar√° que el sistema colapse totalmente, allanando as√≠ el terreno para una ‚Äúsoluci√≥n‚ÄĚ previamente dise√Īada. Mientras se desmantela la naci√≥n Estado se establece un nuevo r√©gimen de autoridad global para reemplazarla. Como podemos ver en el caso de la OMC, el FMI, el Banco Mundial, y las otras partes del embri√≥nico gobierno global, el nuevo sistema global no mostrar√° pretensiones de representaci√≥n popular o proceso democr√°tico. El gobierno tendr√° lugar a trav√©s de burocracias autocr√°ticas globales, que recibir√°n √≥rdenes, directa o indirectamente, de la camarilla b√°nkster.

En su libro The Globalization of Poverty (La globalizaci√≥n de la pobreza), Michel Chossudovsky explica c√≥mo la globalizaci√≥n y las acciones del FMI crearon una pobreza masiva en todo el tercer mundo durante las √ļltimas d√©cadas. Como podemos ver, con el dram√°tico √©nfasis en la austeridad, despu√©s del colapso y los rescates, este proyecto de creaci√≥n de pobreza ya no tiene vuelta atr√°s. En este nuevo sistema mundial no habr√° ninguna clase media pr√≥spera. Por cierto, el nuevo r√©gimen se parecer√° en mucho a los antiguos d√≠as de la realeza y la servidumbre (el antiguo r√©gimen). Los b√°nksteres son la nueva familia real, y todo el mundo ser√° su dominio. Los tecn√≥cratas que dirigen las burocracias globales, y los mandarines que se presentan como pol√≠ticos en las naciones residuales son la clase superior privilegiada. El resto de nosotros, la abrumadora mayor√≠a, nos veremos en el papel de los siervos empobrecidos -si tenemos la suerte de ser uno de los supervivientes al proceso de colapso.

Actualmente, los estadounidenses se indignar√≠an si tropas de la ONU entraran a Los √Āngeles para restaurar el orden; ma√Īana lo agradecer√°n. Vale especialmente si se les dice que hay una amenaza exterior del m√°s all√°, sea real o promulgada, que amenazar√≠a nuestra propia existencia. Entonces todos los pueblos del mundo rogar√°n a los dirigentes del mundo que los liberen de ese mal. Lo √ļnico que todo hombre teme es lo desconocido. Cuando se le presenta ese escenario, renunciar√° voluntariamente a los derechos individuales a cambio de la garant√≠a de su bienestar otorgada por su gobierno mundial. (Henry Kissinger, hablando en Evian, Francia, 21 de mayo de 1992, reuni√≥n de los Bilderberger).

 

El fin de la libertad - El Estado policial global

 

Durante las √ļltimas cuatro d√©cadas, desde aproximadamente 1970, hemos estado viviendo un proceso de cambio de r√©gimen, de un antiguo sistema global a un nuevo sistema global. En el antiguo sistema, las naciones del primer mundo eran relativamente democr√°ticas y pr√≥speras, mientras el tercer mundo sufr√≠a bajo la tiran√≠a de estados policiales, pobreza masiva, e imperialismo (explotaci√≥n por potencias extranjeras). Como mencionamos anteriormente, el proceso de transici√≥n ha sido caracterizado por un cruce del Rubic√≥n -la introducci√≥n al primer mundo de pol√≠ticas y pr√°cticas, que antes eran limitadas, en la mayor parte, al tercer mundo.

Por lo tanto la esclavitud de la deuda con el FMI cruzó el Rubicón, posibilitado por el timo del colapso-rescate. Por su parte, la pobreza masiva está cruzando el mismo Rubicón, debido a medidas de austeridad impuestas por el FMI, con sus nuevos poderes de posesión de bonos. El imperialismo también está cruzando el Rubicón, mientras el primer mundo cae bajo el control explotador de los bánksteres y sus burocracias, un nexo del poder que es ajeno a todas las identidades nacionales.

No es sorprendente que la tiranía del Estado policial también esté cruzando el Rubicón: La imposición de niveles de pobreza del tercer mundo requiere métodos de represión del tercer mundo.

El movimiento contra la globalizaci√≥n puede ser considerado como el comienzo de la resistencia popular contra el proceso de cambio de r√©gimen. De la misma manera, la reacci√≥n policial a las manifestaciones contra la globalizaci√≥n de Seattle, en noviembre de 1999, puede ser interpretada como el ‚Äúcruce del Rubic√≥n‚ÄĚ de la tiran√≠a policial estatal. La violencia excesiva y arbitraria de esa reacci√≥n -incluyendo cosas como mantener abiertos los ojos de la gente y pulverizar pimienta en ellos- no tuvo precedentes en acciones contra manifestantes no violentos en una naci√≥n del primer mundo.

Ir√≥nicamente, la reacci√≥n policial, especialmente porque fue tan ampliamente publicitada, fortaleci√≥ realmente el movimiento contra la globalizaci√≥n. A medida que las manifestaciones crec√≠an en tama√Īo y fuerza, la reacci√≥n policial se hizo a√ļn m√°s violenta. Un cierto cl√≠max fue alcanzado en G√©nova, en julio de 2001, cuando los niveles de violencia de ambas partes casi comenzaron a parecer una guerra de guerrillas.

En esos días, el movimiento contra la globalización dominaba las páginas de noticias internacionales y la oposición a la globalización alcanzaba proporciones masivas. El movimiento visible era sólo la punta de un iceberg antisistémico. En un sentido muy real, el sentimiento popular general en el primer mundo comenzaba a tomar un giro radical. Los dirigentes del movimiento pensaban ahora en términos de un movimiento anticapitalista. Había volatilidad política en el aire, en el sentido de que, posiblemente, un sentimiento popular ilustrado podría lograr un cambio en el curso de los eventos.

Todo eso cambi√≥ el 11 de septiembre de 2001, el d√≠a en el que cayeron las torres. El movimiento antiglobalizaci√≥n, junto con la propia globalizaci√≥n, desaparecieron casi enteramente de la conciencia p√ļblica en ese d√≠a aciago. De repente hab√≠a un escenario global totalmente nuevo, todo un nuevo circo medi√°tico - con un nuevo enemigo- un nuevo tipo de guerra, una guerra sin fin, una guerra contra fantasmas, una guerra contra el ‚Äúterrorismo‚ÄĚ.

Anteriormente vimos cómo el colapso financiero orquestado de septiembre de 2008 posibilitó que ciertos proyectos existentes fueran rápidamente acelerados, como son el desmantelamiento de la soberanía y la imposición de austeridad. Del mismo modo, los eventos de septiembre de 2001 posibilitaron que otros proyectos existentes fueran acelerados considerablemente, como ser el abandono de las libertades civiles y del derecho internacional.

Antes de la ca√≠da de las torres ya hab√≠an redactado la ‚ÄúLey Patriota‚ÄĚ, que proclama de manera muy clara que hab√≠a llegado el Estado policial (a EU.) con toda su fuerza y para quedarse -la Declaraci√≥n de Derechos perdi√≥ su fuerza legal.

Antes de mucho tiempo, legislaci√≥n ‚Äúantiterrorista‚ÄĚ semejante hab√≠a sido adoptada en todo el primer mundo. Si alg√ļn movimiento antisist√©mico volv√≠a a levantar cabeza en el primer mundo (como lo hizo, por ejemplo, recientemente, en Grecia), se podr√≠an poner en pr√°ctica poderes policiales arbitrarios -tantos como fuesen necesarios- para aplastar la resistencia. No se permitir√≠a que ning√ļn movimiento popular desbaratara los designios de cambio de r√©gimen de los b√°nksteres. El movimiento antiglobalizaci√≥n hab√≠a estado gritando: ‚ÄúAs√≠ es la verdadera democracia‚ÄĚ. Con el 11-S, los b√°nksteres replicaron: ‚ÄúAs√≠ es la verdadera opresi√≥n‚ÄĚ.

Los eventos del 11-S llevaron directamente a las invasiones de Irak y Afganistán y, en general, ayudaron a crear un clima en el cual se pudo justificar fácilmente las invasiones de naciones soberanas, con una u otra excusa. El derecho internacional fue abandonado de un modo tan exhaustivo como lo fueron las libertades civiles. Tal como se eliminó toda restricción de las intervenciones policiales interiores, se eliminó toda restricción de las intervenciones militares geopolíticas. Nada debía ponerse en el camino de los planes de cambio de régimen de los bánksteres.

La era tecnotr√≥nica involucra la aparici√≥n gradual de una sociedad m√°s controlada‚Ķ dominada por una √©lite, no limitada por valores tradicionales‚Ķ esta √©lite no dudar√≠a en lograr sus objetivos pol√≠ticos utilizando las √ļltimas t√©cnicas modernas para influenciar la conducta p√ļblica‚Ķ La persistencia de la crisis social, la emergencia de una personalidad carism√°tica, y la explotaci√≥n de medios de masas para obtener la confianza p√ļblica ser√≠an los escalones en la transformaci√≥n de a poco de EU. en una sociedad altamente controlada‚Ķ Adem√°s, podr√≠a ser posible -y tentador- explotar para fines pol√≠ticos estrat√©gicos los frutos de la investigaci√≥n sobre el cerebro y la conducta humana -Zbigniew Brzezinski, La era tecnotr√≥nica, 1970.

 

La era post capitalista - Nuevos mitos para una nueva cultura

 

Puede que 2012 no sea el a√Īo exacto, pero cuesta ver que la jugada final dure mucho m√°s y los amos del universo aman el simbolismo, como en 11-S (tanto en Chile como en Manhattan), ELK 007, y otros. 2012 est√° cargado de simbolismo, por ejemplo, el calendario maya, e Internet es un hervidero de diversas profec√≠as relacionadas con 2012, estrategias de supervivencia, espera de intervenciones alien√≠genas, etc√©tera. Y luego est√° la cinta de Hollywood, 2012, que presenta expl√≠citamente el fin de la mayor parte de la humanidad, y la salvaci√≥n planificada previamente de unos pocos. Uno nunca sabe con las producciones de Hollywood lo que es fantas√≠a escapista, y lo que apunta a preparar simb√≥licamente la mente del p√ļblico para lo que vendr√°.

Sea cual sea la fecha exacta, toda la serie se entrelazará geopolítica e interiormente, y el mundo cambiará. Será una nueva era, tal como el capitalismo fue una nueva era después de la aristocracia, y la alta edad media siguió a la era del Imperio Romano. Cada era tiene su propia estructura, su propia economía, sus propias formas sociales y su propia mitología. Esas cosas deben relacionarse coherentemente entre sí, y su naturaleza proviene de relaciones de poder y de circunstancias económicas fundamentales del sistema.

5

Ronald Reagan.

Cada vez que hay un cambio de era, la era anterior es satanizada en una nueva mitolog√≠a. En la historia del Jard√≠n del Ed√©n la serpiente es satanizada (un s√≠mbolo reverenciado en el paganismo, el predecesor del monote√≠smo). Con la aparici√≥n de las naciones Estado europeas fue satanizada la iglesia cat√≥lica y se introdujo el protestantismo. Cuando llegaron las rep√ļblicas, la satanizaci√≥n de los monarcas fue una parte importante del proceso. En el mundo posterior a 2012 se satanizar√° la democracia y la soberan√≠a nacional. Esto ser√° muy importante para conseguir que la gente acepte un r√©gimen totalitario arbitrario‚Ķ

En esos terribles d√≠as tenebrosos, antes de la bendita unificaci√≥n de la humanidad, la anarqu√≠a reinaba en el mundo. Una naci√≥n atacaba a otra, nada mejor que los depredadores en la selva. Las naciones no ten√≠an coherencia a largo plazo; los votantes pasaban de un partido al otro, manteniendo siempre en transici√≥n y confusi√≥n a los gobiernos. ¬ŅC√≥mo pudo llegar alguien a pensar que las masas de gente semieducada podr√≠an gobernarse, o dirigir una sociedad compleja? La democracia era un experimento mal concebido que condujo s√≥lo a la corrupci√≥n y al gobierno ca√≥tico. ¬°Qu√© suerte tenemos de estar en este mundo tan ordenado, en el cual la humanidad ha llegado finalmente a crecer, y en el cual aquellos con la mejor experticia toman las decisiones para todo el globo!

6

Margaret Thatcher

El capitalismo tiene que ver con crecimiento, progreso, y cambio. Bajo el capitalismo las virtudes de ambici√≥n, iniciativa y competitividad son elogiadas porque esas virtudes sirven a la din√°mica del capitalismo. La gente es alentada a acumular cada vez m√°s, y a no darse jam√°s por satisfecha con lo que tiene. Bajo el capitalismo, la gente tiene que tener un poco de libertad, y un poco de prosperidad, para que la din√°mica del capitalismo pueda operar. Sin una cierta libertad, la ambici√≥n no puede motivar; sin prosperidad ¬Ņc√≥mo se puede lograr la acumulaci√≥n? En el mundo post capitalista, las virtudes capitalistas ser√°n satanizadas. Ser√° muy importante para lograr que la gente acepte la pobreza y la regimentaci√≥n‚Ķ

La busca de dinero es la ra√≠z de todo mal, y el sistema capitalista es inherentemente corrupto y derrochador. La anarqu√≠a reinaba en el mercado, mientras las corporaciones buscaban a ciegas beneficios, sin preocuparse por las necesidades humanas o por la tierra. Cu√°nto m√°s sensatas son nuestras brigadas de trabajo, que producen s√≥lo lo necesario, y usan s√≥lo lo que es sustentable. El capitalismo alentaba la codicia y el consumo; la gente luchaba para competir los unos contra los otros, por ‚Äúser los primeros‚ÄĚ en la carrera de ratas. Cu√°nto m√°s sabios somos ahora, que vivimos con nuestras cuotas racionadas, y aceptamos los deberes que se nos asignan, sean cuales sean, sirviendo a la humanidad.

En este cambio de r√©gimen que introduce la era post capitalista vemos una orquestaci√≥n consciente de econom√≠a, pol√≠tica, geopol√≠tica y mitolog√≠a (como un proyecto coordinado). Se est√° creando toda una nueva realidad, toda una nueva cultura global. Cuando se trata del tema, la capacidad de transformar la cultura es la m√°xima forma de poder. En s√≥lo una generaci√≥n, una nueva cultura se convierte ‚Äúen as√≠ son las cosas‚ÄĚ. ¬ŅY qu√© -podemos preguntar- podr√≠a bloquear el camino de algunas futuras manipulaciones del r√©gimen cultural que pueda prever la familia real b√°nkster?

Desde que se introdujo la educaci√≥n p√ļblica, el Estado y la familia han competido por controlar el condicionamiento de la infancia (y en la infancia se transmite la cultura a la pr√≥xima generaci√≥n). En el micro-administrado futuro post capitalista es muy probable que veamos la ‚Äúsoluci√≥n final‚ÄĚ del control social, o sea que el Estado monopolice la educaci√≥n de los ni√Īos. Eso eliminar√≠a de la sociedad el lazo entre padre e hijo, y de ah√≠ los lazos relacionados con la familia en general. Ya no existe un concepto de parientes, s√≥lo de otros miembros de la colmena. La familia debe ser satanizada. Aqu√≠ en Irlanda, ya hay anuncios publicitarios en la televisi√≥n que dramatizan los sufrimientos de ni√Īos que son abusados o descuidados por sus padres‚Ķ

Qu√© horribles eran esos d√≠as, cuando parejas sin permiso, sin capacitaci√≥n, ten√≠an control total sobre ni√Īos vulnerables, tras puertas cerradas, con todas las neurosis, adicciones, o perversiones que los padres llegaran a tener. ¬ŅC√≥mo existi√≥ durante tanto tiempo ese vestigio de esclavitud patriarcal, la guarida refugio del abuso infantil, sin ser reconocida por lo que era? Cu√°nto mejor nos va ahora, con ni√Īos educados cient√≠ficamente, por personal capacitado, que les ense√Īa disciplina y valores sanos.

Este art√≠culo apareci√≥ primero en New Dawn N¬ļ 128 (septiembre-octubre de 2011).

RIchard K Moore es un expatriado de Silicon Valley en retiro, emigrado a Irlanda en 1994 para comenzar su verdadero trabajo -tratar de comprender c√≥mo funciona el mundo, y c√≥mo podemos mejorarlo-. Muchos a√Īos de investigaci√≥n y escritura culminaron en su libro ampliamente aclamado Escaping the Matrix: How We the People Can Change the World (The Cyberjournal Project, 2005)

Global Research, November 4, 2011

 

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