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Edición 230

70 a√Īos de identidad, tradici√≥n y futuro del PAN



Gómez Morín:


“Pobre humanidad ensangrentada y

viviendo en el lodo‚ÄĚ


 

 

ABRAHAM GARC√ćA IBARRA

(Exclusivo para Voces del Periodista)



* No hay política, sino escatología*

* Monstruosos fenómenos colectivos



‚Ķ un ciclot√≠mico lleno de entra√Īables

miserias humanas, de una intimidad

torturada por el vaivén descomunal

entre el ansia desaforada de poderío y la

depresión autocensora y melancólica.

JUAN DE MARIANA



La diferencia entre la Divina Comedia -‚Äúlos demonios, armados de arpones, acuden furiosos contra los Poetas: despu√©s, ante una orden de su jefe, les dejan el paso franco‚ÄĚ, escribe Dante Alighieri- y la Nueva farsa mexicana, actuada por la sedicente ‚Äúclase pol√≠tica‚ÄĚ, es que la obra de Dante fue concebida por una inteligencia excepcional para alarmar a los esp√≠ritus mansos, narcotizados por los d√©spotas; y la representaci√≥n dom√©stica est√° escrita con las patas, como toda una telenovela, y por eso despide un f√©tido humor de excremento.

La diferencia entre El Príncipe, confeccionado por Nicolás Maquiavelo -azote de los papas, entre otros atributos-, y Los lacayos, escenificada por la clase dominante en México, es que este otro florentino dictó su tratado sin falsos rubores para instruir al hombre de Estado sobre el arte de la corrupción y de las traiciones, y la interminable ópera bufa de nuestra nueva casta arribista y rapaz no tiene más sentido ni más propósito que los de esmerarse en el rudimentario oficio del saqueo de la renta de la obra ajena.

La coincidencia entre Tirano Banderas -‚Äúsi consideramos la Revoluci√≥n como personaje colectivo, vemos que su √ļnico significado es causar la muerte de Santos Banderas‚ÄĚ, concluy√≥ en la cr√≠tica de esa obra Maruxa Salgues de Cargill-, y la Corte de los Milagros, es que el autor de ambos libros, ingenio fuera de serie, Ram√≥n Mar√≠a del Valle-Incl√°n, quiso advertir que el ej√©rcito jam√°s consentir√° otra dictadura que la suya. ‚ÄúSi en Palacio han pensado cosa distinta, est√°n ciegos en Palacio‚ÄĚ.

 

 

3 PARA TEMA DE ABRAHAM


Pero, a qu√© andar con mayores y ret√≥ricas b√ļsquedas: Para ponernos en frecuencia con la estatura y la calidad de los pol√≠ticos del ‚Äúnuevo tiempo¬† mexicano‚ÄĚ, mejor recomendemos el Tartufo (El impostor), de Moliere, donde encontraremos el retrato hablado de nuestros impenitentes usurpadores que, si no se compadecen de la plebe, al menos fingen estar al servicio del dios de los cristianos, que dicen es el suyo. As√≠ desfogaremos nuestra indignaci√≥n con un poco de reparador divertimento.


Bienvenida, guayabera mía

Servidos los entremeses, empecemos: Concluida la gesti√≥n del priista Luis Echeverr√≠a, en el teatro de la representaci√≥n vimos a conspicuos dirigentes y militantes del Partido Acci√≥n Nacional (PAN), entonces en rabiosa oposici√≥n, divirti√©ndose como enanos con la comedia Adi√≥s guayabera m√≠a, en sat√≠rico homenaje al atuendo preferido por el ex presidente tercermundista. Ahora, casi siete lustros despu√©s, ¬†lo mismo en las ‚Äúcumbres‚ÄĚ de republicanos gobernantes en la paradis√≠aca Riviera Maya, que en exclusivos campos de golf en la riviera del otro litoral -la Nayarit-, vemos al primer panista neoliberal del pa√≠s saludar entusiasta: Bienvenida, guayabera m√≠a, si bien no la modela con el garboso, aunque sobrio estilo del ex mandatario satanizado por el panismo. Parafraseando a Roberto Michel (Los Partidos Pol√≠ticos): Los pretendidos nuevos dem√≥cratas, una vez en el poder, se asimilan a las formas y hasta al modo de vestir de los ‚Äúarist√≥cratas‚ÄĚ que con tanto furor combatieron antes.

Antes de que terminara su sexenio el priista Jos√© L√≥pez Portillo, los panistas re√≠an a mand√≠bula batiente con la ocurrencia del difunto Jos√© √Āngel Conchello, que anatematiz√≥ los a√Īos de gobierno de los dos ex mandatarios nombrados como La docena tr√°gica. Ahora, que no se han cumplido a√ļn los primeros diez a√Īos de ocupaci√≥n de Los Pinos por los presidentes del PAN, ha creado estado La decena horror√≠fica. Y los panistas siguen carcaje√°ndose.

Como una t√°ctica propagand√≠stica electorera, hasta finalizar el sexenio de Carlos Salinas de Gortari los panistas acusaron por sistema a los ex presidentes priistas de cargar hasta con los equipales y los huipiles al abandonar la residencia presidencial. Hace unos d√≠as, todav√≠a en ejercicio de su mandato, el presidente designado de ‚Äúlas manos limpias‚ÄĚ, recibi√≥ en Los Pinos la Copa de la FIFA que se entregar√° al terminar el Mundial de Sud√°frica 2010, despu√©s de que √©sta fue presentada en un espect√°culo de la trasnacional Coca Cola. Acariciando voluptuosamente el c√°liz de alienaci√≥n popular, el anfitri√≥n pinolero, escoltado entre otros por su chivo en cristaler√≠a, Javier Lozano Alarc√≥n, pregunt√≥ goloso: ¬ŅMe llevo la Copa o qu√©? Los custodios de tan codiciado tesorito salieron de Los Pinos como alma que lleva el diablo. No fuera a ser‚Ķ

 


2 PARA ABRAHAM

 

Una semana antes de tan ‚Äúsimp√°tico episodio‚ÄĚ, por perversa consigna m√°s que localizada, Javier El Vasco Aguirre, t√©cnico de los ratoncitos verdes, fue objeto de linchamiento medi√°tico por haber anunciado antipatri√≥ticamente en estaci√≥n espa√Īola que, terminando el Mundial, abandonar√≠a M√©xico por miedo a la violencia y a la inseguridad. De paso, pronostic√≥ el modesto resultado que lograr√≠a el seleccionado mexicano en el Mundial del pr√≥ximo verano. Casi se le acusa de ser agente encubierto de la ETA. Despu√©s de haber sido obligado a retractarse de su am√°trida declaraci√≥n, en Los Pinos Calder√≥n le solicit√≥ a la vocera¬† de la FIFA, Renata Pereira, que le dijera a su jefe, Joseph Blatter, que ‚Äútenemos un gran equipo que, por supuesto, comanda Javier Aguirre, y que est√° haciendo un gran papel‚ÄĚ. Ah, ¬Ņverdad? Que es eso de andar amenazando con echarle a perder el negociazo al duopolio televisivo.


 

 

El de la gobernación:

‚ÄúOficio de tinieblas‚ÄĚ

Desde don Adolfo El viejo Ruiz Cortines, hasta Manuel Bartlett D√≠az, la titularidad de la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n se caracteriz√≥ por su austeridad y, sobre todo, por su discreci√≥n. Oficio de tinieblas, se lleg√≥ a denominar la funci√≥n de los encargados de instrumentar la pol√≠tica interior, seg√ļn se conoc√≠a antes la responsabilidad del que tambi√©n era considerado jefe del gabinete presidencial. No fue casual que ah√≠ se incubaran no pocas candidaturas presidenciales. La obra de la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n, expres√≥ alguna vez el extra√Īado don Jes√ļs Reyes Heroles -gestor y ejecutor de la √ļltima Reforma Pol√≠tica verdadera en M√©xico-: ‚Äúno se ve, pero se siente‚ÄĚ. Era, el ilustre tuxpe√Īo, reacio a andar concediendo entrevistas banqueteras, distorsionadas a la hora de su difusi√≥n para convertirlas en soberanas¬† idioteces. (‚ÄúUsted tiene todo el derecho a preguntarme, y yo tengo todo el derecho a no responderle‚ÄĚ. Punto y aparte.)

 

 

ABRAHAM


Para el anecdotario queda aquella empalagosa recomendaci√≥n que alg√ļn encargado de Prensa hac√≠a a los periodistas, a fin de que divulgaran temas de vital inter√©s para el gobierno, cuando, sin embargo, se prefer√≠a sondear antes la reacci√≥n de la opini√≥n p√ļblica: pero‚Ķ ‚Äúhazlo como cosa tuya, maestro‚ÄĚ. As√≠ funcionaba el viejo m√©todo de filtraciones, para explorar y sopesar antes de actuar.

Con el arribo -en 2000- de Vicente Fox a Los Pinos, y de Santiago Creel Miranda al viejo Palacio de Covi√°n, la frivolidad y el esc√°ndalo empezaron a empa√Īar la imagen de aquella casona, a la que unos llegaron en su momento a practicar la tenebra y otros para tratar de darle altura al ejercicio de la pol√≠tica, tan cargada de inmundo lastre. Creel Miranda, despu√©s involucrado en chismes de far√°ndula, lleg√≥ incluso a provocar tensi√≥n diplom√°tica gritando voz en cuello el descubrimiento de conspiraciones internacionales contra M√©xico, cuyas supuestas constancias reserv√≥, por ‚Äúrazones de Seguridad Nacional‚ÄĚ para despu√©s de ver consumado su sue√Īo guajiro de pasar de Bucareli a la residencia de Molino del Rey. Vana ilusi√≥n que no pas√≥ ni siquiera la aduana de las internas en el PAN, cuando antes hab√≠a sido descalificado en el Congreso como interlocutor confiable.

Lo más estridente del paso de Creel por Bucareli, hasta por omisión impuesta, fue la ampliación de protección y privilegios al duopolio televisivo y, por comisión voluntaria, el encubrimiento de actos punibles con recursos del Fondo Nacional de Desastres, y el abundante obsequio de licencias y permisos para juegos de apuestas, sin lograr siquiera como contraprestación una invitación a La Cava, de aquellas que acostumbraba hacer el Tigre a políticos de su estima, con pródiga ración de carne que camina. Por decir lo menos.

El sucesor de Creel en el encargo, Carlos Mar√≠a Abascal Carranza, pretendi√≥ darle lustre beat√≠fico a su tarea, decorando su despacho como si fuera una sacrist√≠a privada, y haciendo ostentaci√≥n p√ļblica¬† de su credo a la manera de un ministro de Estado teol√≥gico; simulaci√≥n que, sin embargo, no le impidi√≥ guardar c√≥mplice silencio ante el homicidio industrial en los socavones de Pasta de Conchos, Coahuila, que marc√≥ el principio de una galopante era de terror contra la clase trabajadora organizada, que hasta la fecha contin√ļa, potenciada a lo bestia.


Inestabilidad igual

a ingobernabilidad

Hubo √©poca en que un secretario de Gobernaci√≥n se atrev√≠a a cuestionar al Presidente los caprichosos cambios en su gabinete, para investir a los desplazados como virreyes en los estados, habilitarlos como diplom√°ticos o asignarles caras asesor√≠as en otros sectores de la Administraci√≥n P√ļblica: ‚ÄúSi tal personaje es tan capaz y eficiente en su encargo, que por esas capacidades le encomendaste, ¬Ņpor qu√© privar al Estado federal de sus valiosos servicios? Si no lo es, ¬Ņpor qu√© castigar a las entidades a las que se manda a gobernar a un incompetente? Si tal funcionario tiene dotes y lealtad hacia la Rep√ļblica, ¬Ņpor qu√© mandarlo a un exilio no deseado, por muy dorado que √©ste sea? Si carece de esas virtudes, ¬Ņpor qu√© exponer la diplomacia mexicana al descr√©dito encarnado por un baquet√≥n de poco fiar? Si el otro demostr√≥ honradez, responsabilidad y eficacia en su funci√≥n, ¬Ņpor qu√© cesarlo? Si es ratero, irresponsable e ineficaz, ¬ŅPor qu√© darle otra oportunidad para que siga medrando en otra instituci√≥n?‚ÄĚ.

 

 

PARAABRAHAM


Si esas juiciosas observaciones eran atendidas o no por el jefe del Ejecutivo en turno, ser√≠a asunto a discernir. En todo caso, hab√≠a un sedicente contralor moral de tiempo completo sobre la actuaci√≥n del supremo gobierno, el PAN, cazando la ocasi√≥n de exhibir p√ļblicamente a los licenciosos que convert√≠an al Estado en libertina cueva de Al√≠ Bab√°, y lo hac√≠a sin contemplaciones, con enfermiza alegr√≠a. Ahora que el PAN est√° en el poder presidencial, aquella obscena pr√°ctica no s√≥lo prevalece: Se desarrolla a escala geom√©trica. Se ve, se siente, en diferentes √°reas de la administraci√≥n, pero lo que interesa subrayar aqu√≠ es que, en poco menos de una d√©cada, por el segundo puesto en importancia pol√≠tica en el stablishment han desfilado cinco ocupantes panistas. Dos de ellos han muerto, pero dos sobrevivientes que no alcanzaron la talla requerida, el citado Creel Miranda y Francisco Ram√≠rez Acu√Īa, fueron reacomodados en el Congreso de la Uni√≥n, con tiempo y recursos econ√≥micos bastantes para cultivar su ambici√≥n de hacerse de la candidatura presidencial para el pr√≥ximo sexenio. Si no lograron eficientar un relativamente peque√Īo equipo de colaboradores, ¬Ņc√≥mo esperar que puedan gobernar una naci√≥n tan multiforme, enorme y compleja? Pero, a todo esto: ¬ŅQui√©n dice que quieren la Presidencia para gobernar?


El quinto puede no

ser malo, sino peor

Queda (con el beneficio de la duda entre corchetes) el quinto de la tarde en la faena panista: Fernando G√≥mez Mont, pero su perfil, consideramos, amerita una referencia obligada: secretario de Gobernaci√≥n (1958-1963) fue Gustavo D√≠az Ordaz. Ese periodo est√° marcado a sangre y fuego por una serie de estremecedores sucesos pol√≠ticos, de entre los cuales, quiz√° uno de los m√°s indignantes, es el secuestro y los asesinatos por tropa federal, en Xochicalco, el 23 de mayo de 1962, del guerrillero zapatista, pastor metodista, militante del Partido Comunista Mexicano y fundador del Partido Agrario Obrero Morelense (POAM), dos veces amnistiado, Rub√©n Jaramillo y, con √©l, el de su esposa Epifania Z√ļ√Īiga, embarazada, y de tres de sus hijos. Todos con tiro de gracia.

Dos a√Īos antes -agosto de 1960-, fue encarcelado el c√©lebre muralista mexicano, paisano de don Manuel G√≥mez Mor√≠n, David Alfaro Siqueiros, procesado por el delito de disoluci√≥n social, etc√©tera. Entre sus abogados estuvo uno de los fundadores del PAN, Felipe G√≥mez Mont, padre del actual titular de la SG. Siqueiros fue liberado en julio de 1964, cuando en Gobernaci√≥n despachaba ya Luis Echeverr√≠a. ¬ŅQu√© movi√≥ a don Felipe (¬Ņser√≠a pertinente aclarar que ‚Äúel bueno‚ÄĚ), reputado de derechista ultramontano, a actuar en defensa de un izquierdista activo, acusado por el gobierno de crimen contra el Estado? ¬ŅSer√≠a la oportunidad de enriquecer su cartera de clientes a costa de un indiciado de fama mundial? ¬ŅEl solo inter√©s de los honorarios? ¬ŅUna aut√©ntica expresi√≥n de solidaridad humanista hacia un ¬†perseguido acaso injustamente, s√≥lo por razones pol√≠ticas? Algunos padres fundadores del PAN ten√≠an esta ‚Äúmala costumbre‚ÄĚ. Dif√≠cil, pues, tratar de escudri√Īar en la mente y el coraz√≥n de un hombre que personalmente no es desconocido.

Lo que pretendemos subrayar es que, como en el periodo referido, que culmin√≥ con la matanza del 2 de octubre de 1968, en las circunstancias actuales se reproduce la pol√≠tica represiva antipopular, aduciendo razones de Estado, y en el ojo del hurac√°n se encuentra Fernando G√≥mez Mont, cuyos antecedentes profesionales en el ejercicio privado son por lo menos desconcertantes. De ah√≠ que en estas notas dejemos de lado -sin que ello sea excusa para no tener en remojo el asunto-, las andanzas del secretario de Gobernaci√≥n en los caminos de la vida (de¬† la vida pol√≠tica lodera) que ‚Äúno son como yo esperaba‚ÄĚ.

 

 

2 PARA TEMA DE ABRAHAM


G√≥mez Mont, que renunci√≥ a su pertenencia al PAN por razones, dijo en principio,¬† prefer√≠a mantener reservadas, se sostiene en su puesto, que es consustancial a su condici√≥n de coordinador de la estrategia de Seguridad Nacional, cuyos alcances van ahora m√°s all√° de la vieja posici√≥n de ‚Äújefe del gabinete presidencial‚ÄĚ, reconocida al secretario de Gobernaci√≥n.


¬ŅDormir con

el enemigo?

En esa grave y nada envidiable tesitura, el desafío ético-político para Gómez Mont, es jerarquizar el orden de sus prioridades como hombre de Estado y no como simple secretario encargado de despacho: Quema su escasa pólvora, ya mojada, en los bajos fondos del desgastante chisme entre partidos y sus representaciones parlamentarias, delirantes en el piso de remates del oportunismo electorero, o empieza por poner orden en casa, aunque pueda morir burocráticamente en el intento, riesgo que puede afrontar después de haber asegurado que no es cobarde. Lo diría Creel: Que sea hombrecito.

Y es que, si las fuerzas pol√≠ticas opositoras -y a√ļn las escindidas en el partido al que renunci√≥- se ocupan de tratar de pescar a r√≠o revuelto, prerrogativa que, por lo dem√°s, puede pasar como leg√≠tima en una democracia aunque sea fallida, all√° ellas en su cochinero que le es legalmente propio. Cosa distinta es la percepci√≥n desde el exterior de que desde hace rato se gesta una conspiraci√≥n en el propio aparato de gobierno contra su jefe. No es una actitud confiable y convincente a los ojos de los gobernados, que el Presidente oriente su incesante discurso en una direcci√≥n constructiva (o al menos lo aparenta), y sus colaboradores m√°s cercanos, aun pasando por encima de las facultades y atribuciones espec√≠ficas que la Ley Org√°nica de la Administraci√≥n P√ļblica de la Federaci√≥n les asigna, ejecuten sus acciones, con √°nimo de provocaci√≥n en algunos casos (como el del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarc√≥n) en sentido contrario.

La gesti√≥n del Estado no es un juego de Juan Pirulero, as√≠ varios secretarios crean que sus aspiraciones sucesorias les autorizan a vulnerar la unidad de mando, como lleg√≥ a suceder en aciagos momentos entre la ‚Äúfamilia revolucionaria‚ÄĚ. Es cosa nom√°s, de recordar la suerte postrera que llev√≥ al sepulcro a los generales Francisco Serrano y √Ālvaro Obreg√≥n. La que, entre la ‚Äúfamilia tecnocr√°tica‚ÄĚ, dej√≥ sembrado en el polvo precarista a Luis Donaldo Colosio. ¬ŅLa que alcanz√≥ a Juan Camilo Mouri√Īo?


“Enfangamiento de corrupción y

monstruosos fen√≥menos colectivos‚ÄĚ

Nadie en su sano juicio desear√≠a que el √°nima en pena de don Manuel G√≥mez Mor√≠n se apareciera para revalidar derechos de autor sobre aquel diagn√≥stico dictado desde la brumosa Londres: ‚ÄúChina y M√©xico son sitios remotos, fuera de la comunidad de iguales (‚Ķ) pueblos extra√Īos material y espiritualmente, de donde salen de vez en cuando notas de color, pero de donde llegan, sobre todo, espantosas noticias de una pobre humanidad ensangrentada y viviendo en el lodo. Pa√≠ses donde no hay pol√≠tica, sino escatolog√≠a y teratolog√≠a. No el noble entendimiento o la pugna de hombres por afanes humanos, sino enfangamiento de corrupci√≥n, de ignorancia y pasiones, o manifestaci√≥n de monstruosos y disformes fen√≥menos colectivos‚ÄĚ. ¬ŅC√≥mo le hizo don Manuel para describir ocho d√©cadas antes la situaci√≥n del M√©xico de 2010, cuando el PAN ‚Äúcelebra‚ÄĚ 70 a√Īos de IDENTIDAD/ TRADICI√ďN/ FUTURO? Ya lo han escrito sus panegiristas: Era un visionario.

* Escatología: tratado de los excrementos.



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