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Trump retoma la lucha contra el establishment estadounidense
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Edición 364

36417

Trump retoma

la lucha contra el establishment estadounidense

Thierry Meyssan

DESDE FINALES DE JULIO, el presidente de Estados Unidos ha estado dando la impresi√≥n de ser un bravuc√≥n que pone la paz mundial en peligro con sus declaraciones imprudentes. Este art√≠culo muestra que, mientras hace esas intervenciones perentorias, Donald Trump, mantiene discretamente sus objetivos en materia de pol√≠tica exterior, a pesar de la oposici√≥n casi un√°nime del Congreso.

SEG√öN EL AUTOR,Trump recurre a lo que hoy se designa como un ‚Äúun recurso de comunicaci√≥n‚ÄĚ. Lo que antes se llamaba un ‚Äúdoble juego‚ÄĚ. En todo caso, el presidente est√° tratando de hacer que sus amigos logren el control del Partido Republicano, lo cual le permitir√≠a ser m√°s racional en materia de comunicaci√≥n y concretar m√°s r√°pidamente su pol√≠tica anti-establishment.

Trump ante el establishment

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La crisis que enfrenta a Donald Trump con la clase dirigente estadounidense ha seguido agrav√°ndose a lo largo de los √ļltimos tres meses. Traicionando sin escr√ļpulos al presidente que antes respald√≥ como candidato, el Partido Republicano ha hecho alianza con su adversario ‚Äďel Partido Dem√≥crata‚Äď en contra de la Casa Blanca. Esas dos formaciones pol√≠ticas adoptaron en el Congreso, el 27 y el 28 de julio, la ‚ÄúLey de Actuaci√≥n Contra los Adversarios de Am√©rica a Trav√©s de Sanciones‚ÄĚ (Countering America‚Äôs Adversaries Through Sanctions Act). Se trataba, ni m√°s ni menos, que de despojar al presidente de sus prerrogativas en materia de pol√≠tica exterior.

En este art√≠culo no tomaremos posici√≥n en ese conflicto. Lo que haremos ser√° analizarlo para comprender las contradicciones permanentes entre las declaraciones y los actos as√≠ como las incoherencias de la pol√≠tica exterior de Estados Unidos.

Barack Obama gozaba del respaldo de su administraci√≥n y por tanto utilizaba su comunicaci√≥n para lograr que el pueblo de Estados Unidos y el mundo admitieran sus decisiones. As√≠ desarroll√≥ el arsenal nuclear mientras afirmaba que iba a desmantelarlo. As√≠ incendi√≥ y ensangrent√≥ el Medio Oriente ampliado despu√©s de anunciar un reset con el mundo musulm√°n, etc.

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Donald Trump, por el contrario, est√° tratando de recuperar las instituciones de su pa√≠s de manos de la clase dirigente para ponerlas al servicio del pueblo. Y para ello hace declaraciones en las que parece cambiar de opini√≥n constantemente, sembrando as√≠ la confusi√≥n. Distrae a sus adversarios con sus gestos desordenados mientras que √©l prosigue pacientemente su pol√≠tica fuera de sus miradas.

Aunque ya lo hemos olvidado, en el momento de su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump expres√≥ posiciones que contradec√≠an algunos de sus discursos electorales. Se le acusaba, entonces, de apartarse sistem√°ticamente de la pol√≠tica de su predecesor y de ser, en la pr√°ctica, demasiado favorable a Corea del Norte, Ir√°n, Rusia y Venezuela.

Los comentaristas lo acusaban en aquel momento de ser incapaz de recurrir al uso de la fuerza y, en definitiva, de ser un aislacionista por debilidad, interpretaci√≥n que abandonaron el 7 de abril, a ra√≠z del bombardeo estadounidense contra la base siria de Shayrat con 59 misiles Tomahawk. Volviendo posteriormente a la carga, los mismos comentaristas volvieron a acusarlo de debilidad, pero ya para entonces lo hac√≠an poniendo de relieve un relativismo moral que supuestamente imped√≠a a Trump percibir lo peligrosos que eran los enemigos de Estados Unidos.

En el momento del voto casi un√°nime del Congreso en su contra, pareci√≥ que el presidente estaba derrotado. Se separ√≥ abruptamente de su consejero especial Steve Bannon y, en lo que pareci√≥ una reconciliaci√≥n con el establishment, arremeti√≥ sucesivamente contra Corea del Norte, Venezuela, Rusia e Ir√°n.

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El 8 de agosto lanz√≥ una diatriba contra Pyongyang, anunciando que las ‚Äúamenazas‚ÄĚ norcoreanas se ver√≠an frente al ‚Äúfuego, el furor y la fuerza como nunca los hab√≠a visto el mundo‚ÄĚ. Aquello desencaden√≥ entre ambas partes una escalada verbal que hac√≠a pensar en la inminencia de una guerra nuclear, al extremo que los japoneses bajaron a desempolvar los refugios antiat√≥micos y algunos habitantes de Guam, posesi√≥n estadounidense, prefirieron abandonar la isla.

El 11 de agosto, el presidente Trump declar√≥ que no exclu√≠a la posibilidad de recurrir a ‚Äúla opci√≥n militar‚ÄĚ ante la ‚Äúdictadura‚ÄĚ del presidente venezolano Nicol√°s Maduro. Caracas respondi√≥ con la publicaci√≥n en el New York Times de una p√°gina publicitaria completa donde lo acusaba de estar preparando un cambio de r√©gimen en Venezuela, conforme al esquema de golpe de Estado utilizado en Chile contra Salvador Allende, y solicitaba la solidaridad del pueblo estadounidense frente a la pol√≠tica golpista.

El 31 de agosto, el Departamento de Estado inici√≥ una crisis diplom√°tica con Rusia al ordenar el cierre de numerosos locales de la misi√≥n diplom√°tica rusa en Estados Unidos y el recorte de la cantidad de diplom√°ticos rusos en suelo estadounidense. Aplicando el principio de reciprocidad, el ministerio ruso de Relaciones Exteriores cerr√≥ locales de la misi√≥n estadounidense en Rusia y redujo igualmente el personal diplom√°tico estadounidense en su pa√≠s.

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El 13 de octubre, Donald Trump pronunci√≥ un discurso donde acusaba a Ir√°n de ser el financista mundial del terrorismo y cuestionaba el acuerdo sobre el programa nuclear iran√≠ que hab√≠a negociado su predecesor, Barack Obama. Antes de ese discurso, el Departamento de Estado hab√≠a emitido toda una serie de acusaciones del mismo corte contra el Hezbollah.

Para los comentaristas, Donald Trump est√° ¬°por fin! siguiendo el camino correcto‚Ķ pero va demasiado lejos y lo hace mal. Otros lo consideran simplemente como un enfermo mental y otros m√°s dicen abrigar la esperanza de que est√© aplicando la estrategia del ‚Äúperro loco‚ÄĚ, como hizo Richard Nixon, consistente en asustar al enemigo haci√©ndole creer que uno es capaz de todo.

Pero, en la pr√°ctica, nada ha cambiado. Ni ante Corea del Norte, ni ante Venezuela, ni ante Rusia. Y tampoco en relaci√≥n con Ir√°n. Por el contrario, sigue adelante ‚Äďen la medida de lo posible‚Äď la pol√≠tica de Trump contra la creaci√≥n de Estados yihadistas. Los pa√≠ses del Golfo han abandonado la pol√≠tica de apoyo al Emirato Isl√°mico (Daesh), que ha sido derrotado en Mosul y Raqqa. El yihadismo est√° descendiendo nuevamente a la categor√≠a de sub-estado. Todo transcurre como si el presidente no hubiese hecho otra cosa que ‚Äúhacer teatro‚ÄĚ y ganar tiempo.

163

Bannon, el as en la manga

Del 13 al 15 de octubre tuvo lugar el encuentro Values Voter, en el Omni Shoreham Hotel de Washington. Un grupo de asociaciones de familias cristianas que la prensa dominante califica de racistas y hom√≥fobas organiza cada a√Īo esa conferencia. Esta vez numerosos oradores hicieron uso de la palabra, despu√©s del presidente de Estados Unidos, ante una audiencia eminentemente anti-establishment y Steve Bannon figuraba en el programa ‚Äďa pedido del presidente Trump‚Äď a pesar de las protestas de algunos organizadores efectivamente hom√≥fobos que le guardan rencor a Bannon por haber popularizado al conferencista Milo Yiannopoulos, un joven homosexual que lucha contra la manipulaci√≥n de los gays por parte de los dem√≥cratas.

Al hacer uso de la palabra, el ex consejero especial de la Casa Blanca arremeti√≥ de lleno contra los intereses de los multimillonarios de la globalizaci√≥n. Bannon, a pesar de que se le describe como un individuo de extrema derecha, milita a favor de que se le cobre a los s√ļper-ricos un impuesto sobre el 44% de sus ingresos.

Bannon fustig√≥ duramente a las √©lites, simult√°neamente ‚Äúcorruptas e incompetentes‚ÄĚ, representadas por Hillary Clinton; gente que ‚Äďsubray√≥ Bannon‚Äď ha encontrado un inter√©s personal en la destrucci√≥n de empleos en suelo estadounidense y en el traslado de esos puestos de trabajo hacia China. Bannon acus√≥ a esas √©lites de tratar de destruir al presidente Trump, as√≠ como a su familia y amigos. Cuestion√≥ al senador Bob Corker, por haberse burlado del comandante en jefe afirmando que es incapaz de dirigir el pa√≠s sin provocar una Tercera Guerra Mundial, y al l√≠der de la mayor√≠a senatorial, Mitch McConnell, por organizar el sabotaje contra Trump. Bannon record√≥ adem√°s su visi√≥n del nacionalismo econ√≥mico al servicio de la Rep√ļblica estadounidense, igualitaria independientemente de la raza, la religi√≥n y la preferencia sexual de cada cual. Y concluy√≥ diciendo que ya que el Partido Republicano ha declarado la guerra al pueblo estadounidense, este √ļltimo le har√° la guerra.

Los amigos de Bannon se pronunciaron de inmediato contra los caciques del Partido Republicano para arrebatarles las investiduras partidistas en todas las elecciones locales. Por ser esta una situaci√≥n in√©dita, nadie sabe si lograr√°n alcanzar ese objetivo, pero es evidente que el √©xito de Bannon en esta conferencia es para ellos un buen augurio.

El doble juego de la Casa Blanca

En una reuni√≥n del gabinete, el presidente Trump dijo entender la frustraci√≥n de su ex consejero especial porque ‚Äúel Congreso no est√° haciendo su trabajo‚ÄĚ, a pesar de que los republicanos son mayoritarios. Y despu√©s fue a exhibirse junto al senador McConnell asegurando que calmar√° a Bannon‚Ķ sobre algunas cosas.

O sea, el presidente sigue con sus declaraciones extravagantes, para contentar al Congreso, mientras que utiliza a su ex consejero para deshacerse de los dirigentes del Partido Republicano.

Estamos siendo testigos de una lucha que ya no es de car√°cter pol√≠tico sino cultural. En ella se enfrentan el pensamiento puritano y las ideas de la Rep√ļblica ‚Äďo sea, del Bien Com√ļn.

Visto desde el exterior, nosotros constatamos que tras sus declaraciones extremas, Donald Trump prosigue discretamente su accionar contra Daesh. Cerr√≥ el flujo de fondos al Emirato Isl√°mico y favoreci√≥ la recuperaci√≥n de las ciudades que ese grupo yihadista consideraba como sus capitales. Convirti√≥ la OTAN en una organizaci√≥n anti-yihadista. No podemos saber, por el momento, si continuar√°, despu√©s de la destrucci√≥n de Daesh, la lucha contra los dem√°s grupos yihadistas ni c√≥mo reaccionar√° ante las iniciativas del Pent√°gono tendientes a acabar con las estructuras de los Estados del noroeste de Latinoam√©rica y del sudeste asi√°tico. Queda mucho camino por recorrer antes de lograr convertir el imperio decante en una Rep√ļblica.

RED VOLTAIRE 



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