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Apunte / México: Periodistas, la tragedia que no cesa
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Edición 358

 03 mini

*Crímenes impunes, sin solución

*Periodistas y ciudadanos, inermes

*En Sinaloa, ning√ļn resultado

*Criminal inseguridad que no se atiende

*Los muertos, ‚Äúpor motivos sin confirmar‚ÄĚ

*Pero los matan ‚Äúpor lo que escriben‚ÄĚ

*Miroslava y Valdez, entre los m√°s recientes

*No se informa de avances, por ‚Äúsecrec√≠a‚ÄĚ

*Un ambiente de alto riesgo

 

Culiac√°n, Sinaloa. En el Informe sobre la Libertad de Prensa, publicado por el Instituto Internacional de Prensa, en junio de 2009, M√©xico fue catalogado como ‚Äúel pa√≠s m√°s peligroso para ejercer el periodismo en el continente americano‚ÄĚ.

Por su parte, el Comit√© para la Protecci√≥n de Periodistas, de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas (ONU), desde entonces se√Īal√≥ que m√°s del 90 por ciento de los asesinatos de comunicadores en M√©xico, y en el mundo, ‚Äúquedan impunes‚ÄĚ, lo que sucede ‚Äúpor el miedo a las mafias‚ÄĚ y ‚Äúa los grupos de poder que pueden llegar a generar represalias‚ÄĚ.

En consecuencia, ‚Äúno se investiga ni se juzga a quienes los perpetran‚ÄĚ, cuestionaba el Comit√©, y est√°n en permanente riesgo ‚Äúcomunicadores que cubren narcotr√°fico o critican al gobierno‚ÄĚ, agregaba. ‚ÄúEl caso mexicano cada d√≠a es m√°s alarmante‚ÄĚ, coincid√≠an organismos internacionales al abordar el problema de la libertad de expresi√≥n y sus riesgos en nuestro pa√≠s.

 

El drama en Sinaloa

El 5 de septiembre de 2007, el periodista Oscar Rivera Inzunza abandonó las instalaciones del palacio de gobierno del estado de Sinaloa para dirigirse a su domicilio a bordo de una unidad oficial.

Apenas hab√≠a avanzado unos cuantos metros del inmueble, cuando varios hombres que se desplazaban en un ‚Äúautomotor‚ÄĚ, cuyas caracter√≠sticas se ignoran hasta la fecha, le cerraron el paso y le dieron muerte con al menos 30 disparos de rifles de alto poder.

Rivera Inzunza, trabaj√≥ por espacio de 15 a√Īos como reportero de la secci√≥n policiaca en un diario de Culiac√°n. Al momento de su muerte se desempe√Īaba como vocero de los operativos contra el narcotr√°fico, acciones que ven√≠an realizando en forma conjunta autoridades locales, polic√≠as federales y el Ej√©rcito Mexicano.

Jos√© Luis Romero, quien fuera reportero de policiaca para el noticiero ‚ÄúL√≠nea Directa‚ÄĚ, de la ciudad de Los Mochis, fue secuestrado y desaparecido por varios sujetos armados el 30 de diciembre de 2009 y, el 16 de enero de 2010, fue localizado asesinado a balazos y con huellas de tortura.

Como en casi todos los casos, trátese de periodistas o no, las autoridades de justicia del estado de Sinaloa dijeron desde el principio desconocer cualquier indicio que les permitiera identificar a los responsables de su muerte, lo mismo que los móviles. Hasta la fecha, la situación sigue igual.

 

Entre narcos y políticos: sin salida

El 24 de agosto de 2011, el periodista Humberto Mill√°n Salazar fue secuestrado y asesinado en las inmediaciones de la ciudad capital de Sinaloa. Un d√≠a despu√©s, quien esto escribe se√Īal√≥, durante un encuentro con el entonces gobernador de Sinaloa, Mario L√≥pez Valdez, que tanto √©l, como su secretario general de gobierno, Gerardo Vargas, deber√≠an ser considerados como ‚Äúindiciados‚ÄĚ por ese homicidio.

En ese caso, el narcotr√°fico no aparec√≠a como l√≠nea central de investigaci√≥n y s√≠ en cambio la agresiva cr√≠tica que Mill√°n ejerc√≠a contra el gobierno en turno, como lo admiti√≥ el propio procurador de justicia, Marco Antonio Higuera. En opini√≥n de los comunicadores, el homicidio de Mill√°n tuvo ‚Äúcar√°cter pol√≠tico‚ÄĚ.

Hasta le fecha, ning√ļn resultado hay de las investigaciones.

 

Una ominosa relación de víctimas

Los periodistas asesinados en M√©xico, por ‚Äúmotivos sin confirmar‚ÄĚ, integran una larga y ominosa lista. Entre otros: Yolanda Ordaz de la Cruz, Misael L√≥pez Solana y Miguel √Āngel L√≥pez Velazco, que trabajaban para ‚ÄúNotiver‚ÄĚ, en Veracruz.

Noel L√≥pez Olgu√≠n, ‚ÄúLa Verdad de J√°ltipan‚ÄĚ, en marzo de 2011; Marco Aurelio Mart√≠nez Tijerina, de XEDD, 10 de julio de 2011, en Nuevo Le√≥n; Hugo Alfredo Olivera Cartas, de ‚ÄúEl D√≠a de Michoac√°n‚ÄĚ, 06 de julio de 2010; Mar√≠a Elvira Hern√°ndez Galeana, de ‚ÄúNueva L√≠nea‚ÄĚ, el 28 de junio de 2010, en Coyuca de Ben√≠tez; Juan Francisco Rodr√≠guez R√≠os, El Sol de Acapulco, 28 de junio de 2010.

Tambi√©n, Evaristo Pacheco Sol√≠s, de ‚ÄúVisi√≥n Informativa‚ÄĚ, asesinado el 12 de marzo de 2010, en Chilpancingo; Jorge Ochoa Mart√≠nez, de ‚ÄúEl Sol de la Costa‚ÄĚ, el 29 de enero de 2010, en Ayutla de los Libres; Jos√© Alberto Vel√°zquez L√≥pez, de ‚ÄúExpresiones de Tulum‚ÄĚ, el 22 de diciembre de 2009; Jos√© Emilio Galindo Robles, de Radio Universidad de Guadalajara, el 24 de noviembre de 2009, en Ciudad Guzm√°n.

 

Y todavía más…

Otros muertos por ‚Äúmotivos sin confirmar‚ÄĚ son: Juan Daniel Mart√≠nez Gil, de Radiorama, 28 de julio de 2009, en Acapulco; Carlos Ortega Samper, de El Tiempo de Durango, 03 de mayo de 2009; Jean Paul Ibarra Ram√≠rez, ‚ÄúEl Correo‚ÄĚ, 13 de febrero de 2009, en Iguala; Miguel √Āngel Villag√≥mez Valle, de ‚ÄúLa Noticia de Michoac√°n‚ÄĚ, 10 de octubre de 2008; Teresa Bautista Merino y Fel√≠citas Mart√≠nez S√°nchez, el 07 de abril de 2008, de ‚ÄúLa Voz que Rompe el Silencio‚ÄĚ, en Guerrero.

Mauricio Estrada Zamora, de ‚ÄúLa Opini√≥n de Apatzing√°n‚ÄĚ, el 12 de febrero de 2008; Gerardo Israel Garc√≠a Pimentel, La Opini√≥n de Michoac√°n, 08 de diciembre de 2007; Sa√ļl No√© Mart√≠nez Ortega, Interdiario, 07 de abril de 2007, en Nuevo Casas Grandes; Adolfo S√°nchez Guzm√°n, de ‚ÄúOrizaba en Vivo‚ÄĚ, el 30 de noviembre de 2006; Jos√© Manuel Nava S√°nchez, El Sol de M√©xico, 16 de noviembre de 2006.

Adem√°s, Misael Tamayo Hern√°ndez, El Despertar de la Costa, 10 de noviembre de 2006, en Ixtapa; Enrique Perea Quintanilla, de ‚ÄúDos Caras, Una Verdad‚ÄĚ, 09 de agosto de 2006, en Chihuahua; Jaime Arturo Olvera Bravo, freelance, 09 de marzo de 2006, en La Piedad, Michoac√°n.

Ra√ļl Gibb Guerrero, de ‚ÄúLa Opini√≥n‚ÄĚ, 08 de abril de 2005, en Poza Rica; Roberto Javier Mora Garc√≠a, ‚ÄúEl Ma√Īana‚ÄĚ, 19 de marzo de 2004, en Nuevo Laredo; Jos√© Ram√≠rez Puente, Radio Net, 28 de abril de 2000, en Ciudad Ju√°rez, Chihuahua; Pablo Pineda, de ‚ÄúLa Opini√≥n‚ÄĚ, 09 de abril de 2000, en Matamoros; Enrique Peralta Torres y Jos√© Luis Rojas, julio de 2000, de ‚ÄúLa Uni√≥n de Morelos‚ÄĚ.

El reporte de la ONU de 2011, se√Īalaba que la Comisi√≥n Nacional de Derechos Humanos hab√≠a identificado que ‚Äúlas violaciones en perjuicio de periodistas y comunicadores en M√©xico, incluyen homicidios, amenazas, desaparici√≥n, secuestros, torturas y detenciones arbitrarias‚ÄĚ.

Entre 2001 y 2011, la CNDH y la ONU documentaron un total de 74 homicidios cometidos en contra de periodistas en México.

 

El a√Īo pasado

En el 2016 fueron asesinados a balazos en M√©xico once periodistas: Marcos Hern√°ndez Bautista, reportero de Noticias en la Costa, Oaxaca, el 21 de enero de 2016; Anabel Flores, el 8 de febrero, de El Sol de Orizaba; Mois√©s Dagdug Glutzow, de Radio XEVX, Villahermosa, el 20 de febrero; Francisco Pacheco, de El Sol de Acapulco, el 25 de abril; Manuel Torres Gonz√°lez, de Noticias MT, Veracruz, 15 de mayo; Elidio Ramos, de El Sur de Oaxaca, 19 de junio y, el 26 del mismo mes, Salvador Olmos Garc√≠a, reportero de Tu Un √Ďuu Savi, de Oaxaca.

El 20 de julio, toc√≥ el turno al columnista Pedro Tamayo, de Veracruz; el 13 de septiembre, Agust√≠n Pav√≠a, reportero de Tu Un √Ďuu Savi, Oaxaca; el 15 de septiembre, Aurelio Cabrera Campos, de El Gr√°fico de Huachinango, Puebla y, el 10 de diciembre, Adri√°n Rodr√≠guez, de Antena Radio Chihuahua.

 

Y en lo que va de este a√Īo

El pasado jueves dos de marzo, el periodista Cecilio Pineda, colaborador del diario ‚ÄúLa voz de Tierra Caliente‚ÄĚ, fue asesinado en el municipio de Pungarabato, en Ciudad Altamirano, Guerrero.

Días después, 19 de marzo, Ricardo Monlui Cabrera, director del impreso El Político y del portal digital elpolitico.com.mx, fue ultimado en el municipio de Yanga, Veracruz. Siete sujetos armados le dispararon a quemarropa mientras se encontraba en un restaurante.

El jueves 23 de marzo, Miroslava Breach, de ‚ÄúLa Jornada‚ÄĚ, considerada una periodista honesta y de gran calidad humana, fue asesinada en Chihuahua. Se sabe que al menos tres hombres la vigilaban y se coordinaron para cometer el crimen. ‚ÄúLa mataron por lo que escrib√≠a‚ÄĚ, reconoci√≥ el propio gobernador de ese estado, Javier Corral.

El 4 de abril, dieron muerte a Maximino Rodr√≠guez, corresponsal de El Heraldo y Exc√©lsior; el 2 de mayo: Filiberto √Ālvarez, reportero de Radio Morelos, Tlaquiltenango, Morelos y el pasado 15 de mayo, Javier Valdez C√°rdenas, cofundador del semanario Riodoce y corresponsal de La Jornada, en Sinaloa.

 

Las cuentas ominosas

Los c√°lculos var√≠an. Seg√ļn el Comit√© para la Protecci√≥n de Periodistas, desde el a√Īo 2006 a la fecha han sido asesinados m√°s de 50 informadores en M√©xico; desde el 2000, ser√≠an m√°s de 80 y hay fuentes que aseguran que la cifra es de 300, contando desde 1980.

En 2016 fueron once y, desde el 2000 a junio del a√Īo pasado, suman 114 periodistas asesinados y 20 desaparecidos, de acuerdo con informaci√≥n de la Comisi√≥n Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Casi la mitad de los periodistas mexicanos dicen haber sido amenazados alguna vez por su trabajo y, en muchos casos, ello los obliga a implementar medidas como la autocensura y el ocultamiento de informaci√≥n ‚Äúde riesgo‚ÄĚ, adem√°s de vivir en la constante zozobra que afecta su vida personal y familiar.

Hay en nuestro pa√≠s un ‚ÄúMecanismo de Protecci√≥n de Defensores de Derechos Humanos y Periodistas‚ÄĚ, pero no funciona de acuerdo a sus objetivos declarados y no hay un claro compromiso de las autoridades para evitar que las amenazas se concreten.

Además, y como producto del estado de cosas, está la desconfianza de los comunicadores y activistas en las instituciones del gobierno. Diversos organismos dan cuenta de una situación que es mucho más grave de lo que parece.

 

El caso de Javier Valdez

En ese contexto, el pasado 15 de mayo, el periodista Javier Valdez Cárdenas, miembro del equipo de fundadores del semanario Ríodoce, especializado en temas del narcotráfico, y corresponsal del periódico La Jornada en Sinaloa, fue asesinado por dos sujetos que lo despojaron de su auto y le dispararon al menos en 12 ocasiones, confirmó la Fiscalía de Justicia.

Su cuerpo qued√≥ tendido sobre el pavimento de la calle Riva Palacio, entre Ram√≥n F. Iturbe y Epitacio Osuna, de la colonia Jorge Almada, en Culiac√°n, a casi dos cuadras de las oficinas del peri√≥dico donde laboraba desde hace 14 a√Īos.

De manera extraoficial, trascendió que los homicidas le dispararon con pistolas y al parecer utilizaron silenciador.

El veh√≠culo del que fue despojado Valdez, se encontr√≥ abandonado junto a la escuela federal Manuel √Āvila Camacho, sobre la calle Aquiles Serd√°n, casi esquina con Francisco I. Madero, en la ciudad de Culiac√°n.

 

Un ataque directo

Con base en las primeras evidencias recolectadas en el lugar donde quedó tendido el cuerpo de Javier Valdez, el Fiscal General de Sinaloa, Juan José Ríos Estavillo, sostuvo que es posible establecer que se trató de un ataque directo en contra del comunicador,

La fiscal√≠a se comprometi√≥ a investigar hasta las √ļltimas consecuencias, para dar con los responsables de la muerte de Valdez, de quien, dijo, existen evidencias para considerar que el atentado pudo haber sido provocado ‚Äúpor su trabajo period√≠stico‚ÄĚ, el cual est√° siendo investigado en coordinaci√≥n con la Procuradur√≠a General de la Rep√ļblica.

Otro m√≥vil posible del asesinato, agreg√≥ el fiscal, podr√≠a ser ‚Äúel robo del autom√≥vil‚ÄĚ, en virtud de que los agresores huyeron en la unidad luego de haber disparado en varias ocasiones en contra de Valdez, para finalmente abandonar la unidad.

 

‚ÄúAnormalidad normalizada‚ÄĚ

En el curso de la ma√Īana del 16 de mayo pasado, unos doscientos periodistas, dirigentes pol√≠ticos, representantes de organizaciones sociales e integrantes de la sociedad en general, se concentraron frente a la Catedral de Culiac√°n y marcharon hasta el Palacio de Gobierno, en protesta por el artero crimen del periodista y escritor que se hab√≠a especializado en temas del narcotr√°fico.

En la explanada de Catedral, Jorge Guillermo Cano, del Club de Periodistas de M√©xico, y coeditor de ‚ÄúV√©rtice de Sinaloa‚ÄĚ, pronunci√≥ un breve mensaje referido a la incapacidad de los gobiernos que ha dado lugar a situaciones de inseguridad generalizada en Sinaloa, donde ‚Äúla anormalidad se ha normalizado‚ÄĚ, lo que fue recogido por el peri√≥dico ‚ÄúEl Pa√≠s‚ÄĚ, de Espa√Īa.

Estamos frente a una realidad ‚Äúque ha rebasado a los gobiernos, incapaces de resolver los cr√≠menes contra periodistas y ciudadanos, que tambi√©n han sido asesinados y cuyos homicidios han permanecido impunes al paso del tiempo‚ÄĚ, enfatiz√≥ Cano.

A insistencia de los manifestantes, fueron finalmente recibidos por el gobernador Quirino Ordaz Coppel y √©ste, entre muy fuertes reclamos que se le hac√≠an, dijo que su compromiso es investigar para que ‚Äúse haga justicia‚ÄĚ en el crimen cometido en contra de Javier Valdez.

 

Y van pasando los días

El pasado viernes 19 de los corrientes, el Fiscal General del Estado de Sinaloa, Juan Jos√© R√≠os Estavillo, y el Fiscal Especial para la Libertad de Expresi√≥n de la PGR, Ricardo S√°nchez, declinaron dar a conocer avances sobre la investigaci√≥n del homicidio de Valdez, bajo el argumento de que se trabaja ‚Äúsobre una investigaci√≥n en curso‚ÄĚ y, por ley, se debe respetar la debida secrec√≠a.

El hecho generó una profunda inconformidad entre los comunicadores, pues hasta ahora en todos los homicidios de periodistas prevalece la impunidad, lo mismo que en los crímenes que han enlutado a miles de hogares sinaloenses.

Entre el gremio se hizo una convocatoria para hacer un frente com√ļn, exigiendo a las autoridades una pronta resoluci√≥n, basada en resultados de una investigaci√≥n cient√≠fica, que diga c√≥mo, porqu√© y qui√©n o qui√©nes son los responsables del homicidio y se les aplique la ley.

‚ÄúLos periodistas de Sinaloa, y del pa√≠s, sabemos por experiencia que las dudas y la desconfianza en el aparato de justicia, estatal y federal, est√°n m√°s que justificadas. Sin embargo, estamos obligados a exigir, una y otra vez, la restituci√≥n del Estado de Derecho, donde prevalezca el respeto a la vida y a las garant√≠as individuales, se respete la Ley y se castigue el delito‚ÄĚ, enfatizaron.

 

La versión de la fiscalía

Valdez Cárdenas, no fue obligado a arrodillarse para ser asesinado y tampoco recibió tiro de gracia, asegura la Fiscalía Especial de la PGR.

Seg√ļn la versi√≥n de la dependencia, Valdez fue interceptado por dos sujetos que se desplazaban en un autom√≥vil blanco. Del lugar descendi√≥ uno de los delincuentes quien accion√≥ su pistola contra el comunicador profiri√©ndole una herida en el abdomen y dos m√°s en el costado izquierdo.

El periodista se bajó de la unidad e intentó tomar la calle cubriéndose instintivamente la cabeza con el brazo y fue cuando recibió dos disparos más, uno en el antebrazo y otro más en el brazo.

En el momento en que iba cayendo recibió nuevo impacto de bala en la espalda, a la altura del tórax, asumiendo una posición de autoprotección sobre la cabeza con los brazos, provocando que una bala alcanzara su mandíbula cuando iba de caída, para finalmente quedar tendido boca abajo sobre el pavimento.

¬ŅQu√© sigue? ¬ŅQui√©n sigue en esta interminable lista de infamias? -Se preguntan los periodistas.

La respuesta, como en el canto de Dylan, quiz√°s est√° en el viento.

 

Tamborazos

-En el ámbito general, el país se desplaza a la inestabilidad. La nación, los estados y municipios se siguen manejando como botín de camarillas, de uno u otro signo. El ambiente es de alto riesgo, se quiera ver o no

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