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La mujer en las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia
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Edición 424

 4244

 

La mujer en las conmemoraciones

 

del Bicentenario de la Independencia

 

Pablo Moctezuma Barrag√°n

 

Como Josefa Ortiz de Domínguez, muchas guerreras más dieron su vida en la batalla

 

Termina 2021, bicentenario de la Consumaci√≥n de la Independencia, en el proceso de esta lucha por la Independencia las mujeres participaron y lo hicieron desde todas las trincheras, en todos los √°mbitos, no solo como enfermeras y cocineras, sino como dirigentes e ide√≥logas, combatientes armadas, organizadoras, esp√≠as, propagandistas, estrategas, en el apoyo log√≠stico tambi√©n.

 

EN TODOS los rumbos del pa√≠s la mujer siempre sostuvo la lucha por la Independencia, no s√≥lo contra los invasores espa√Īoles, tambi√©n contra los estadunidenses y contra los invasores franceses. La mujer ha sido el alma, la base, el motor de luchas cruciales.

 

Fueron muchas las mujeres que apoyaron la gesta hist√≥rica, una de ellas Altagracia Mercado era de Huichapan, Hidalgo. Ella tuvo su propia compa√Ī√≠a y la financi√≥ con sus propios recursos y los dio generosamente para comprar abasto, armas y equipo para su tropa. El 24 julio de 1819 fue derrotada por los realistas, valientemente se qued√≥ luchando hasta el final, la atraparon. Y el capit√°n realista orden√≥: ‚ÄúA los hombres fus√≠lenlos‚ÄĚ, a esta mujer no, no, no debe morir una mujer con tanto valor. Fue detenida y llevada a la Ciudad de M√©xico donde fue condenada a trabajos en prisi√≥n hasta que la liber√≥ la Independencia. Es conocida como la hero√≠na de Huichapan.  

 

Otra mujer que destac√≥ fue Manuela Medina de Taxco, ella cre√≥ su propia compa√Ī√≠a y acompa√Ī√≥ a Jos√© Mar√≠a Morelos a Oaxaca, y luego a Acapulco. La Suprema Junta de Zit√°cuaro la nombr√≥ Capitana, gan√≥ siete batallas. De ella dijo Morelos: ‚ÄúOjal√° que la d√©cima parte de los americanos tuviesen los mismos sentimientos pues ya hubi√©ramos ganado la guerra. ‚ÄúLa Capitana" luch√≥ desde los inicios de la insurgencia y nunca se indult√≥. Muri√≥ en 1822 en Texcoco, a causa de las heridas de lanza que recibi√≥ de parte de los realistas.  

 

Por su lado Mar√≠a Fermina de Rivera fue una insurgente en la Revoluci√≥n de Independencia, originaria de Tlatizapan lugar que un siglo despu√©s se convertir√≠a en capital de la Revoluci√≥n Zapatista y junto a su esposo Jos√© Mar√≠a Rivera se uni√≥ a la lucha de Morelos, al morir este encabez√≥ su grupo armado en lucha por la Independencia. Se uni√≥ a Vicente Guerrero, y ella luch√≥ con hambres terribles, recorriendo caminos pedregosos, climas ingratos‚Ķ a veces cog√≠a el fusil de un muerto y sosten√≠a el fuego al lado de su marido y muri√≥ combatiendo el 21 de febrero de 1821 en la Hacienda de Chichihualco, hoy Guerrero.  

 

Recordamos a otra gran mujer, Antonia Nava de Catal√°n "La Generala" quien batall√≥ por la Independencia al lado de Morelos y Bravo. Era un motor de la lucha avituallando a la tropa, cooperando en la administraci√≥n de los ej√©rcitos, atendiendo heridos. Particip√≥ junto a Nicol√°s, su esposo en la lucha hasta el triunfo. Cuando las provisiones de la tropa de Nicol√°s Bravo, en la Sierra de Xaliaca o Tlacotepec, Guerrero, se les agotaron y fueron sitiados por los realistas en San Juan Coscomatepec, en octubre de 1814. El general mand√≥ diezmar a sus soldados para que comieran los dem√°s de su carne, La Generala se present√≥ ante Bravo acompa√Īada de varias mujeres y le dijo: ‚Äú¬°Venimos porque queremos servir de alimento, repartan nuestros cuerpos en raciones a los soldados!‚ÄĚ Esto levant√≥ el √°nimo de las tropas y se lanzaron, muertos de hambre a luchar y a vencer. Mujeres y hombres cantaban ‚ÄúLa Tlayuda‚ÄĚ durante el sitio canci√≥n que dice: ‚ÄúCoger√°s la jaula, pero a los p√°jaros no‚ÄĚ. De forma incre√≠ble y sigilosa lograron romper el sitio. Cuando a Antonia Nava de Catal√°n Morelos le dio el p√©same, por la muerte de su esposo, ella dijo mi marido muri√≥ cumpliendo su deber y vengo a traer a mis cuatro hijos. El chiquito de tambor para apoyar.

 

Hubo todo tipo de actividad, y diversas formas en las que las mujeres apoyaban, por ejemplo, Francisca y Magdalena Godos hac√≠an cartuchos. Deteng√°monos en otra de estas mujeres que han de rescatarse en la historia, Juana Guadalupe Arcos Barrag√°n, ¬ęLa Barragana¬Ľ, naci√≥ en 1780 en Amuco Coyuca, Tierra Caliente de Guerrero. En plena lucha por la Independencia reuni√≥ un grupo de campesinos y se present√≥ con Morelos para pelear por la causa.

 

Muchas otras mujeres sacrificaron una vida c√≥moda y tranquila y dieron no solo su apoyo, sino sus bienes y riquezas al movimiento de independencia. Y algunas hasta su vida como Gertrudis Bocanegra. Una mujer acomodada que dej√≥ todo, hasta la vida en la lucha es Mar√≠a Gertrudis Teodora Bocanegra Lazo Mendoza que naci√≥ en P√°tzcuaro, Michoac√°n cerca de las aguas del hermoso lago de P√°tzcuaro, un 11 de abril de 1765. Ella fue hija de padres comerciantes de clase media, su pap√° fue Don Pedro Javier Bocanegra y su mam√° se llamaba Do√Īa Felicia Mendoza. Gertrudis convirti√≥ su posici√≥n acomodada en un baluarte de organizaci√≥n y lucha.

 

Otra gran combatiente es desde luego fue Josefa Ortiz de Dom√≠nguez. Fue una mujer decidida, que defend√≠a sus opiniones hasta lo √ļltimo, adem√°s ligaba su pensamiento a la acci√≥n. Quiero subrayar que sin ella no se hubiese iniciado la Independencia, adem√°s de su papel clave en la conspiraci√≥n. Al ser descubiertos y estar encerrada se las ingeni√≥ para dar la orden a Ignacio P√©rez de que avisara a Allende que hab√≠a que dar inicio a la lucha de inmediato. Hidalgo era de la misma idea que ella, mientras Allende y Aldama dudaban y fue as√≠ que se inici√≥ la gran gesta el 16 de septiembre de 1810.

 

Las luchas en el siglo XIX

 

A lo largo del Siglo XIX el rol de la mujer fue fundamental en diversas fases de la lucha por M√©xico. Adem√°s de las mujeres que combatieron dirigiendo tropa o elaborando documentos y escritos. Son incontables las mujeres patriotas. Fueron muchas las mujeres valientes en la lucha por la independencia que espiaban a favor de los insurgentes destacaron: Luisa Mart√≠nez de Gertrudis Bocanegra, Altagracia Mercado, Leona Vicario, Josefa Ortiz de Dom√≠nguez, Mar√≠a Ignacia Rodr√≠guez, pero en todo el pa√≠s la mujer estaba atenta de los movimientos de los realistas y alertaban a los rebeldes. Gabriela Carrasco: se lanz√≥ a la lucha por la independencia desde los inicios del movimiento armado, en compa√Ī√≠a de los capitanes sublevados, Agust√≠n Carrasco, quien era su hermano, y con su pareja Cayetano L√≥pez. Sus acompa√Īantes se indultaron en 1817, pero siguieron en la lucha y dos a√Īos m√°s tarde fueron aprehendidos por diversos delitos, entre ellos el continuar adheridos a la causa independiente.

 

Desde luego hubo legiones de enfermeras, cuidadoras, asistentes, agricultoras que abastecían a los insurrectos. Y apoyaban en diversos aspectos como María Micaela Monroy: natural de Tenancingo, quien junto con su pareja Cristóbal Cruz Manjarrez, recibió y atendió al cura Miguel Hidalgo y comitiva cuando el ejército insurgente entró a la ciudad de Toluca, el 28 de octubre de 1810.

 

Por su parte Mar√≠a Soto la Marina salvo a Francisco Xavier Mina, cuando sitiados sufr√≠an de gran sed, se fue al rio con dos cantaros para llevar agua a los insurgentes, intr√©pida cruz√≥ el campo de batalla varias veces y sigui√≥ combatiendo posteriormente hasta que muri√≥ en la acci√≥n de Chichicualco. Otra mujer Ana Garc√≠a, era esposa del coronel F√©lix Trespalacios, lo acompa√Ī√≥ en una traves√≠a de 160 kil√≥metros y lo salv√≥ de dos sentencias de muerte.

 

Hubo quien lo perdi√≥ todo como √Āngeles Mar√≠a Herrera, hu√©rfana de madre, quien ten√≠a un rancho ‚Äúdel Venadito‚ÄĚ que sirvi√≥ de alojo para Xavier Mina quien lo quem√≥ cuando fueron descubiertos por el enemigo para que no se lo quedaran los realistas. Perseguida, despu√©s robada e insultada, muri√≥ en medio de los bosques, viviendo como ermita√Īa.

 

Tambi√©n hubo mujeres extranjeras como la se√Īorita La Mar, de quien no sabemos su nombre, que acompa√Ī√≥ a Mina a quien conoci√≥ en Galveston, y apoy√≥ a los patriotas cuidando enfermos. Fue encarcelada por el gobierno espa√Īol y trasladada a Veracruz. Logr√≥ escaparse, y en lugar de regresar a Cartagena de las Indias, de donde proven√≠a, volvi√≥ a las andadas con mucha convicci√≥n y se uni√≥ a Miguel Fern√°ndez, mejor conocido como Guadalupe Victoria. Otra vez capturada en 1819, solo hasta 1821 tras el triunfo de la Independencia pudo volver a su suelo natal, eso s√≠, llena de orgullo y satisfacci√≥n.

 

No puedo dejar de mencionar a uno de los peores feminicidas. Agust√≠n de Iturbide, que cuando encabezaba al ej√©rcito realista en contra del movimiento de Independencia fusil√≥ a much√≠simas mujeres. Y a las que no mataba las maltrataba. El por ejemplo secuestr√≥ a m√°s de 100 mujeres del pueblo insurgente de P√©njamo el 29 de noviembre de 1814 y las mand√≥ a casas de recogidas en Guanajuato e Irapuato. Las prisioneras reci√©n cautivas recibieron poca comida, insultos y aun azotes durante la larga marcha a la casa de recogidas.‚ÄĚ

 

Disculpas‚Ķ a do√Īa Francisca

 

La lucha por la independencia sigue hasta la actualidad. Y las amenazas e invasiones contra México han sido constantes. En toda la historia de México y del planeta, las mujeres han sido activas, valientes, y factor decisivo en cada uno de los avances que se han logrado. Hoy que estamos en lucha contra la mentalidad patriarcal, nos tenemos que dar a la tarea de recoger su ejemplo y hacer ver su valía.

 

Dolores Garc√≠a Leal, por ejemplo, vivi√≥ en la √©poca posterior a la Independencia. Cuando era beb√© de pecho, comenz√≥ la invasi√≥n norteamericana. Estando su madre d√©bil y enferma llegaron los oficiales gringos a su casa para decirle que deb√≠a dar alojamiento al general Taylor a su estado mayor y a los jefes. Do√Īa Francisca, su madre, se neg√≥ pretextando su estado de salud. Entonces el oficial alzando la voz le exigi√≥ que recibiera en su casa al general. Ella se puso furiosa y sin poderse contener le respondi√≥. ‚ÄúD√≠gale a su general en jefe que venga y tome por la fuerza mi casa, de la misma manera que invade a M√©xico y nos arranca nuestras libertades, que yo, por mi voluntad, ni le alquilo el hospedaje, ni le sirvo‚ÄĚ. Al enterarse el general Taylor fue en persona a pedirle disculpas a do√Īa Francisca.

 

En ese clima patri√≥tico creci√≥ Dolores, que adem√°s ten√≠a un car√°cter en√©rgico y decidido. Cuando ella era una adolescente de 16 a√Īos, se enfrent√≥ a la invasi√≥n en M√©xico de Francia y su ej√©rcito, el m√°s poderoso del mundo pensando dominarnos f√°cil y r√°pido, contaban con todo el apoyo de los conservadores. Las y los mexicanos encabezados por Benito Ju√°rez resistieron heroicamente y a pesar de que hubo un punto en el que llegaron a dominar las principales ciudades, la guerra de guerrillas que desarrollaban ‚Äúlos chinacos‚ÄĚ no daban tregua a los extranjeros.

 

Hubo otras formas de luchar, vivir y morir por M√©xico. Angela Peralta, por ejemplo. Angela naci√≥ en Tlalpan, cuando era un hermoso y tradicional pueblo, el 6 de julio de 1945. Su padre Manuel Peralta se distingui√≥ en la lucha contra el invasor norteamericano en Molino del Rey el 8 de septiembre de 1847, combatiendo a los yankis con enorme valor. Su enorme fuerza de voluntad le abri√≥ muchas puertas. En M√©xico para la mujer del siglo XIX era muy dif√≠cil salir adelante. Los obst√°culos eran inmensos. Pero una mujer con la voluntad de Angela Peralta Casteria, supo salir adelante, explotar su talento y llegar a ser una cantante soprano de fama nacional y mundial. En Europa la llamaban ‚ÄúEl Censontle Mexicano‚ÄĚ y en Italia era conocida como ‚ÄúAngelica di voce e di nome‚ÄĚ (una √Āngela por su voz y por su nombre). Todav√≠a no llegaba a los 20 a√Īos y ya hab√≠a conquistado los principales escenarios de la vieja Europa.

 

Comenz√≥ a estudiar solfeo a los cinco a√Īos de edad. Luego de triunfar en el mundo cant√≥ I Puritani de Vincenzo en Veracruz, invitada por el presidente Benito Ju√°rez y en beneficio de la guerra contra los invasores. Regres√≥ a triunfar en Europa donde era considerada la mejor cantante de todo el mundo. A pesar del √©xito, prestigio, ganancias, halagos y ofertas que le ofrec√≠a Europa, en el punto m√°ximo de su carrera regres√≥ a M√©xico en 1877 d√°ndole la espalda a contratos millonarios.

 

La heroína de Mocorito

 

Ella quer√≠a cantarle a su pueblo. Por lo que emprendi√≥ una gira en el interior de M√©xico. Viaj√≥ por el norte de la Rep√ļblica mexicana. Se present√≥ en Quer√©taro, Celaya, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potos√≠ y Morelia, en el Teatro Progreso de Monterrey, en Saltillo, Durango y La Paz.

 

Corriendo todos los riesgos en Mazatl√°n cant√≥ Il trovatore y A√≠da, a pesar de que hab√≠a una epidemia de fiebre amarilla. Que le cobr√≥ la vida. Uno de los sobrevivientes de su compa√Ī√≠a fue Juventino Rosas. Es de tomar muy en cuenta que Angela, en vez de quedarse en Europa a gozar de fama, riqueza y gloria, opt√≥ por entregarle a M√©xico su arte y su vida.

 

A su vez Agustina Ram√≠rez ‚ÄúLa Hero√≠na de Mocorito‚ÄĚ tambi√©n se enfrent√≥ a la invasi√≥n francesa. Viv√≠a en Mazatl√°n que ten√≠a un importante valor estrat√©gico, pol√≠tico y comercial. El puerto era, el principal atracadero del Pac√≠fico Mexicano, por lo que se volv√≠a imprescindible y necesario que los patriotas tuvieran su control absoluto, ya que solo as√≠ afianzar√≠an su presencia en el Noroeste de M√©xico. En esa gesta muri√≥ su marido, Severiano. El dolor no quebr√≥ a Agustina, ella era una mujer fuerte, llena de energ√≠a y amor, transformo su pena en coraje contra los enemigos de M√©xico. As√≠ quedo viuda y con 13 hijos, a quienes inst√≥ tras la invasi√≥n francesa a que lucharan por su Patria y los llev√≥ a alistar a todos ellos al ej√©rcito republicano que enfrent√≥ al Imperio y as√≠ sus v√°stagos con audacia se integraron a la lucha contra los ej√©rcitos extranjeros que ocuparon casi todo el territorio nacional a partir de 1862.

 

En las batallas por Mazatlán participaban los hijos de Agustina, quien en todo momento les daba valor. El 2 de marzo de 1864 la Fragata La Cordeliére fue obligada a abandonar la Bahía de Mazatlán. Fue un gran triunfo, pero la invasión francesa continuaría con fuerza, se había ganado una batalla, pero no la guerra.

 

Durante los a√Īos 1865, 1866 y 1867 en diferentes combates murieron sus hijos: Librado, Francisco, Jos√© Mar√≠a, Manuel, Victoria, Antonio, Apolonia, Juan Jos√©, Juan Bautista, Jes√ļs y su otro hijo Francisco. Cuando en una ocasi√≥n lleg√≥ a Agustina la noticia de la deserci√≥n de alguno de sus hijos, que militaba en las filas de la Rep√ļblica, sin perder un minuto se lanz√≥ a encontrarlo y cuando lo ubic√≥ fue por √©l y le pidi√≥ que regresara a filas, acompa√Ī√°ndolo con el general en jefe y delante de √©l le indic√≥: ‚ÄúHijo, espero que no volver√°s a querer matar a tu madre‚ÄĚ. Y luego se dirigi√≥ al general y le dijo: ‚ÄúAqu√≠ lo tiene Usted, no volver√° a desertar, porque yo me morir√≠a‚ÄĚ. Su hijo volvi√≥ a la lucha con √≠mpetu y tambi√©n como su padre y sus hermanos mayores muri√≥ valientemente combatiendo para desalojar a los invasores.

 

De modo que Agustina perdi√≥ en total a doce de sus hijos. Estos murieron en Mazatl√°n, Guadalajara, Colima y Quer√©taro. En Jalisco murieron tres hijos de la se√Īora Ram√≠rez, quedando el m√°s chico herido, el cual, al aliviarse de sus heridas, la misma madre le dijo: ‚Äú√°ndale mijo, los nuestros nos necesitan‚ÄĚ, partieron a Mazatl√°n, donde se integr√≥ a la lucha con valor y ah√≠ √©l tambi√©n dej√≥ ah√≠ su sangre y la vida.

 

Tambi√©n recordemos a la gran Ignacio Riechy ‚ÄúLa Barragana ‚Äúla hero√≠na tapat√≠a naci√≥ en Guadalajara entre los a√Īos 1816 a 1818. Se destac√≥ por su lucha durante la Reforma y la Intervenci√≥n Francesa. Venciendo los prejuicios de su √©poca ayud√≥ a la Revoluci√≥n de Ayutla y la de Reforma con las armas en la mano. Posteriormente combati√≥ durante la invasi√≥n francesa. Todas estas mujeres viven y vivir√°n siempre en la memoria del pueblo mexicano.

 

 

La mujer en las conmemoraciones

del Bicentenario de la Independencia

Pablo Moctezuma Barrag√°n

Como Josefa Ortiz de Domínguez, muchas guerreras más dieron su vida en la batalla

Termina 2021, bicentenario de la Consumaci√≥n de la Independencia, en el proceso de esta lucha por la Independencia las mujeres participaron y lo hicieron desde todas las trincheras, en todos los √°mbitos, no solo como enfermeras y cocineras, sino como dirigentes e ide√≥logas, combatientes armadas, organizadoras, esp√≠as, propagandistas, estrategas, en el apoyo log√≠stico tambi√©n.

EN TODOS los rumbos del pa√≠s la mujer siempre sostuvo la lucha por la Independencia, no s√≥lo contra los invasores espa√Īoles, tambi√©n contra los estadunidenses y contra los invasores franceses. La mujer ha sido el alma, la base, el motor de luchas cruciales.

Fueron muchas las mujeres que apoyaron la gesta hist√≥rica, una de ellas Altagracia Mercado era de Huichapan, Hidalgo. Ella tuvo su propia compa√Ī√≠a y la financi√≥ con sus propios recursos y los dio generosamente para comprar abasto, armas y equipo para su tropa. El 24 julio de 1819 fue derrotada por los realistas, valientemente se qued√≥ luchando hasta el final, la atraparon. Y el capit√°n realista orden√≥: ‚ÄúA los hombres fus√≠lenlos‚ÄĚ, a esta mujer no, no, no debe morir una mujer con tanto valor. Fue detenida y llevada a la Ciudad de M√©xico donde fue condenada a trabajos en prisi√≥n hasta que la liber√≥ la Independencia. Es conocida como la hero√≠na de Huichapan.  

Otra mujer que destac√≥ fue Manuela Medina de Taxco, ella cre√≥ su propia compa√Ī√≠a y acompa√Ī√≥ a Jos√© Mar√≠a Morelos a Oaxaca, y luego a Acapulco. La Suprema Junta de Zit√°cuaro la nombr√≥ Capitana, gan√≥ siete batallas. De ella dijo Morelos: ‚ÄúOjal√° que la d√©cima parte de los americanos tuviesen los mismos sentimientos pues ya hubi√©ramos ganado la guerra. ‚ÄúLa Capitana" luch√≥ desde los inicios de la insurgencia y nunca se indult√≥. Muri√≥ en 1822 en Texcoco, a causa de las heridas de lanza que recibi√≥ de parte de los realistas.  

Por su lado Mar√≠a Fermina de Rivera fue una insurgente en la Revoluci√≥n de Independencia, originaria de Tlatizapan lugar que un siglo despu√©s se convertir√≠a en capital de la Revoluci√≥n Zapatista y junto a su esposo Jos√© Mar√≠a Rivera se uni√≥ a la lucha de Morelos, al morir este encabez√≥ su grupo armado en lucha por la Independencia. Se uni√≥ a Vicente Guerrero, y ella luch√≥ con hambres terribles, recorriendo caminos pedregosos, climas ingratos‚Ķ a veces cog√≠a el fusil de un muerto y sosten√≠a el fuego al lado de su marido y muri√≥ combatiendo el 21 de febrero de 1821 en la Hacienda de Chichihualco, hoy Guerrero.  

Recordamos a otra gran mujer, Antonia Nava de Catal√°n "La Generala" quien batall√≥ por la Independencia al lado de Morelos y Bravo. Era un motor de la lucha avituallando a la tropa, cooperando en la administraci√≥n de los ej√©rcitos, atendiendo heridos. Particip√≥ junto a Nicol√°s, su esposo en la lucha hasta el triunfo. Cuando las provisiones de la tropa de Nicol√°s Bravo, en la Sierra de Xaliaca o Tlacotepec, Guerrero, se les agotaron y fueron sitiados por los realistas en San Juan Coscomatepec, en octubre de 1814. El general mand√≥ diezmar a sus soldados para que comieran los dem√°s de su carne, La Generala se present√≥ ante Bravo acompa√Īada de varias mujeres y le dijo: ‚Äú¬°Venimos porque queremos servir de alimento, repartan nuestros cuerpos en raciones a los soldados!‚ÄĚ Esto levant√≥ el √°nimo de las tropas y se lanzaron, muertos de hambre a luchar y a vencer. Mujeres y hombres cantaban ‚ÄúLa Tlayuda‚ÄĚ durante el sitio canci√≥n que dice: ‚ÄúCoger√°s la jaula, pero a los p√°jaros no‚ÄĚ. De forma incre√≠ble y sigilosa lograron romper el sitio. Cuando a Antonia Nava de Catal√°n Morelos le dio el p√©same, por la muerte de su esposo, ella dijo mi marido muri√≥ cumpliendo su deber y vengo a traer a mis cuatro hijos. El chiquito de tambor para apoyar.

Hubo todo tipo de actividad, y diversas formas en las que las mujeres apoyaban, por ejemplo, Francisca y Magdalena Godos hac√≠an cartuchos. Deteng√°monos en otra de estas mujeres que han de rescatarse en la historia, Juana Guadalupe Arcos Barrag√°n, ¬ęLa Barragana¬Ľ, naci√≥ en 1780 en Amuco Coyuca, Tierra Caliente de Guerrero. En plena lucha por la Independencia reuni√≥ un grupo de campesinos y se present√≥ con Morelos para pelear por la causa.

Muchas otras mujeres sacrificaron una vida c√≥moda y tranquila y dieron no solo su apoyo, sino sus bienes y riquezas al movimiento de independencia. Y algunas hasta su vida como Gertrudis Bocanegra. Una mujer acomodada que dej√≥ todo, hasta la vida en la lucha es Mar√≠a Gertrudis Teodora Bocanegra Lazo Mendoza que naci√≥ en P√°tzcuaro, Michoac√°n cerca de las aguas del hermoso lago de P√°tzcuaro, un 11 de abril de 1765. Ella fue hija de padres comerciantes de clase media, su pap√° fue Don Pedro Javier Bocanegra y su mam√° se llamaba Do√Īa Felicia Mendoza. Gertrudis convirti√≥ su posici√≥n acomodada en un baluarte de organizaci√≥n y lucha.

Otra gran combatiente es desde luego fue Josefa Ortiz de Dom√≠nguez. Fue una mujer decidida, que defend√≠a sus opiniones hasta lo √ļltimo, adem√°s ligaba su pensamiento a la acci√≥n. Quiero subrayar que sin ella no se hubiese iniciado la Independencia, adem√°s de su papel clave en la conspiraci√≥n. Al ser descubiertos y estar encerrada se las ingeni√≥ para dar la orden a Ignacio P√©rez de que avisara a Allende que hab√≠a que dar inicio a la lucha de inmediato. Hidalgo era de la misma idea que ella, mientras Allende y Aldama dudaban y fue as√≠ que se inici√≥ la gran gesta el 16 de septiembre de 1810.

Las luchas en el siglo XIX

A lo largo del Siglo XIX el rol de la mujer fue fundamental en diversas fases de la lucha por M√©xico. Adem√°s de las mujeres que combatieron dirigiendo tropa o elaborando documentos y escritos. Son incontables las mujeres patriotas. Fueron muchas las mujeres valientes en la lucha por la independencia que espiaban a favor de los insurgentes destacaron: Luisa Mart√≠nez de Gertrudis Bocanegra, Altagracia Mercado, Leona Vicario, Josefa Ortiz de Dom√≠nguez, Mar√≠a Ignacia Rodr√≠guez, pero en todo el pa√≠s la mujer estaba atenta de los movimientos de los realistas y alertaban a los rebeldes. Gabriela Carrasco: se lanz√≥ a la lucha por la independencia desde los inicios del movimiento armado, en compa√Ī√≠a de los capitanes sublevados, Agust√≠n Carrasco, quien era su hermano, y con su pareja Cayetano L√≥pez. Sus acompa√Īantes se indultaron en 1817, pero siguieron en la lucha y dos a√Īos m√°s tarde fueron aprehendidos por diversos delitos, entre ellos el continuar adheridos a la causa independiente.

Desde luego hubo legiones de enfermeras, cuidadoras, asistentes, agricultoras que abastecían a los insurrectos. Y apoyaban en diversos aspectos como María Micaela Monroy: natural de Tenancingo, quien junto con su pareja Cristóbal Cruz Manjarrez, recibió y atendió al cura Miguel Hidalgo y comitiva cuando el ejército insurgente entró a la ciudad de Toluca, el 28 de octubre de 1810.

Por su parte Mar√≠a Soto la Marina salvo a Francisco Xavier Mina, cuando sitiados sufr√≠an de gran sed, se fue al rio con dos cantaros para llevar agua a los insurgentes, intr√©pida cruz√≥ el campo de batalla varias veces y sigui√≥ combatiendo posteriormente hasta que muri√≥ en la acci√≥n de Chichicualco. Otra mujer Ana Garc√≠a, era esposa del coronel F√©lix Trespalacios, lo acompa√Ī√≥ en una traves√≠a de 160 kil√≥metros y lo salv√≥ de dos sentencias de muerte.

Hubo quien lo perdi√≥ todo como √Āngeles Mar√≠a Herrera, hu√©rfana de madre, quien ten√≠a un rancho ‚Äúdel Venadito‚ÄĚ que sirvi√≥ de alojo para Xavier Mina quien lo quem√≥ cuando fueron descubiertos por el enemigo para que no se lo quedaran los realistas. Perseguida, despu√©s robada e insultada, muri√≥ en medio de los bosques, viviendo como ermita√Īa.

Tambi√©n hubo mujeres extranjeras como la se√Īorita La Mar, de quien no sabemos su nombre, que acompa√Ī√≥ a Mina a quien conoci√≥ en Galveston, y apoy√≥ a los patriotas cuidando enfermos. Fue encarcelada por el gobierno espa√Īol y trasladada a Veracruz. Logr√≥ escaparse, y en lugar de regresar a Cartagena de las Indias, de donde proven√≠a, volvi√≥ a las andadas con mucha convicci√≥n y se uni√≥ a Miguel Fern√°ndez, mejor conocido como Guadalupe Victoria. Otra vez capturada en 1819, solo hasta 1821 tras el triunfo de la Independencia pudo volver a su suelo natal, eso s√≠, llena de orgullo y satisfacci√≥n.

No puedo dejar de mencionar a uno de los peores feminicidas. Agust√≠n de Iturbide, que cuando encabezaba al ej√©rcito realista en contra del movimiento de Independencia fusil√≥ a much√≠simas mujeres. Y a las que no mataba las maltrataba. El por ejemplo secuestr√≥ a m√°s de 100 mujeres del pueblo insurgente de P√©njamo el 29 de noviembre de 1814 y las mand√≥ a casas de recogidas en Guanajuato e Irapuato. Las prisioneras reci√©n cautivas recibieron poca comida, insultos y aun azotes durante la larga marcha a la casa de recogidas.‚ÄĚ

Disculpas‚Ķ a do√Īa Francisca

La lucha por la independencia sigue hasta la actualidad. Y las amenazas e invasiones contra México han sido constantes. En toda la historia de México y del planeta, las mujeres han sido activas, valientes, y factor decisivo en cada uno de los avances que se han logrado. Hoy que estamos en lucha contra la mentalidad patriarcal, nos tenemos que dar a la tarea de recoger su ejemplo y hacer ver su valía.

Dolores Garc√≠a Leal, por ejemplo, vivi√≥ en la √©poca posterior a la Independencia. Cuando era beb√© de pecho, comenz√≥ la invasi√≥n norteamericana. Estando su madre d√©bil y enferma llegaron los oficiales gringos a su casa para decirle que deb√≠a dar alojamiento al general Taylor a su estado mayor y a los jefes. Do√Īa Francisca, su madre, se neg√≥ pretextando su estado de salud. Entonces el oficial alzando la voz le exigi√≥ que recibiera en su casa al general. Ella se puso furiosa y sin poderse contener le respondi√≥. ‚ÄúD√≠gale a su general en jefe que venga y tome por la fuerza mi casa, de la misma manera que invade a M√©xico y nos arranca nuestras libertades, que yo, por mi voluntad, ni le alquilo el hospedaje, ni le sirvo‚ÄĚ. Al enterarse el general Taylor fue en persona a pedirle disculpas a do√Īa Francisca.

En ese clima patri√≥tico creci√≥ Dolores, que adem√°s ten√≠a un car√°cter en√©rgico y decidido. Cuando ella era una adolescente de 16 a√Īos, se enfrent√≥ a la invasi√≥n en M√©xico de Francia y su ej√©rcito, el m√°s poderoso del mundo pensando dominarnos f√°cil y r√°pido, contaban con todo el apoyo de los conservadores. Las y los mexicanos encabezados por Benito Ju√°rez resistieron heroicamente y a pesar de que hubo un punto en el que llegaron a dominar las principales ciudades, la guerra de guerrillas que desarrollaban ‚Äúlos chinacos‚ÄĚ no daban tregua a los extranjeros.

Hubo otras formas de luchar, vivir y morir por M√©xico. Angela Peralta, por ejemplo. Angela naci√≥ en Tlalpan, cuando era un hermoso y tradicional pueblo, el 6 de julio de 1945. Su padre Manuel Peralta se distingui√≥ en la lucha contra el invasor norteamericano en Molino del Rey el 8 de septiembre de 1847, combatiendo a los yankis con enorme valor. Su enorme fuerza de voluntad le abri√≥ muchas puertas. En M√©xico para la mujer del siglo XIX era muy dif√≠cil salir adelante. Los obst√°culos eran inmensos. Pero una mujer con la voluntad de Angela Peralta Casteria, supo salir adelante, explotar su talento y llegar a ser una cantante soprano de fama nacional y mundial. En Europa la llamaban ‚ÄúEl Censontle Mexicano‚ÄĚ y en Italia era conocida como ‚ÄúAngelica di voce e di nome‚ÄĚ (una √Āngela por su voz y por su nombre). Todav√≠a no llegaba a los 20 a√Īos y ya hab√≠a conquistado los principales escenarios de la vieja Europa.

Comenz√≥ a estudiar solfeo a los cinco a√Īos de edad. Luego de triunfar en el mundo cant√≥ I Puritani de Vincenzo en Veracruz, invitada por el presidente Benito Ju√°rez y en beneficio de la guerra contra los invasores. Regres√≥ a triunfar en Europa donde era considerada la mejor cantante de todo el mundo. A pesar del √©xito, prestigio, ganancias, halagos y ofertas que le ofrec√≠a Europa, en el punto m√°ximo de su carrera regres√≥ a M√©xico en 1877 d√°ndole la espalda a contratos millonarios.

La heroína de Mocorito

Ella quer√≠a cantarle a su pueblo. Por lo que emprendi√≥ una gira en el interior de M√©xico. Viaj√≥ por el norte de la Rep√ļblica mexicana. Se present√≥ en Quer√©taro, Celaya, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potos√≠ y Morelia, en el Teatro Progreso de Monterrey, en Saltillo, Durango y La Paz.

Corriendo todos los riesgos en Mazatl√°n cant√≥ Il trovatore y A√≠da, a pesar de que hab√≠a una epidemia de fiebre amarilla. Que le cobr√≥ la vida. Uno de los sobrevivientes de su compa√Ī√≠a fue Juventino Rosas. Es de tomar muy en cuenta que Angela, en vez de quedarse en Europa a gozar de fama, riqueza y gloria, opt√≥ por entregarle a M√©xico su arte y su vida.

A su vez Agustina Ram√≠rez ‚ÄúLa Hero√≠na de Mocorito‚ÄĚ tambi√©n se enfrent√≥ a la invasi√≥n francesa. Viv√≠a en Mazatl√°n que ten√≠a un importante valor estrat√©gico, pol√≠tico y comercial. El puerto era, el principal atracadero del Pac√≠fico Mexicano, por lo que se volv√≠a imprescindible y necesario que los patriotas tuvieran su control absoluto, ya que solo as√≠ afianzar√≠an su presencia en el Noroeste de M√©xico. En esa gesta muri√≥ su marido, Severiano. El dolor no quebr√≥ a Agustina, ella era una mujer fuerte, llena de energ√≠a y amor, transformo su pena en coraje contra los enemigos de M√©xico. As√≠ quedo viuda y con 13 hijos, a quienes inst√≥ tras la invasi√≥n francesa a que lucharan por su Patria y los llev√≥ a alistar a todos ellos al ej√©rcito republicano que enfrent√≥ al Imperio y as√≠ sus v√°stagos con audacia se integraron a la lucha contra los ej√©rcitos extranjeros que ocuparon casi todo el territorio nacional a partir de 1862.

En las batallas por Mazatlán participaban los hijos de Agustina, quien en todo momento les daba valor. El 2 de marzo de 1864 la Fragata La Cordeliére fue obligada a abandonar la Bahía de Mazatlán. Fue un gran triunfo, pero la invasión francesa continuaría con fuerza, se había ganado una batalla, pero no la guerra.

Durante los a√Īos 1865, 1866 y 1867 en diferentes combates murieron sus hijos: Librado, Francisco, Jos√© Mar√≠a, Manuel, Victoria, Antonio, Apolonia, Juan Jos√©, Juan Bautista, Jes√ļs y su otro hijo Francisco. Cuando en una ocasi√≥n lleg√≥ a Agustina la noticia de la deserci√≥n de alguno de sus hijos, que militaba en las filas de la Rep√ļblica, sin perder un minuto se lanz√≥ a encontrarlo y cuando lo ubic√≥ fue por √©l y le pidi√≥ que regresara a filas, acompa√Ī√°ndolo con el general en jefe y delante de √©l le indic√≥: ‚ÄúHijo, espero que no volver√°s a querer matar a tu madre‚ÄĚ. Y luego se dirigi√≥ al general y le dijo: ‚ÄúAqu√≠ lo tiene Usted, no volver√° a desertar, porque yo me morir√≠a‚ÄĚ. Su hijo volvi√≥ a la lucha con √≠mpetu y tambi√©n como su padre y sus hermanos mayores muri√≥ valientemente combatiendo para desalojar a los invasores.

De modo que Agustina perdi√≥ en total a doce de sus hijos. Estos murieron en Mazatl√°n, Guadalajara, Colima y Quer√©taro. En Jalisco murieron tres hijos de la se√Īora Ram√≠rez, quedando el m√°s chico herido, el cual, al aliviarse de sus heridas, la misma madre le dijo: ‚Äú√°ndale mijo, los nuestros nos necesitan‚ÄĚ, partieron a Mazatl√°n, donde se integr√≥ a la lucha con valor y ah√≠ √©l tambi√©n dej√≥ ah√≠ su sangre y la vida.

Tambi√©n recordemos a la gran Ignacio Riechy ‚ÄúLa Barragana ‚Äúla hero√≠na tapat√≠a naci√≥ en Guadalajara entre los a√Īos 1816 a 1818. Se destac√≥ por su lucha durante la Reforma y la Intervenci√≥n Francesa. Venciendo los prejuicios de su √©poca ayud√≥ a la Revoluci√≥n de Ayutla y la de Reforma con las armas en la mano. Posteriormente combati√≥ durante la invasi√≥n francesa. Todas estas mujeres viven y vivir√°n siempre en la memoria del pueblo mexicano.




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