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El Estado como garante de la Justicia social
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Edición 375

 3753

IMPERATIVOS DE LA NUEVA ERA

El Estado como garante

de la Justicia social

Abraham García Ibarra

M√ČXICO TIENE aqu√≠ 32 millones de compatriotas que subsisten en la econom√≠a informal o negra. La masa mexicana laborante en el extranjero, es de casi 12 millones; 54 por ciento mujeres.

LA EDAD PROMEDIO de esos millones de transterrados, es de 36 a√Īos; la m√°s productiva. En lo que va de este siglo, se ha disparado el n√ļmero de emigrantes poseedores de t√≠tulos de licenciaturas y posgrados.

Desde que se implantó en México el Estado neoliberal hace tres décadas, la política obrera, definida y mandatada por la Constitución, ha sido abandonada por el gobierno: Predominan las ocupaciones eventuales, expuestas a salarios precarizados y millones de plazas carecen de Seguridad Social.

El sector m√°s maduro de la poblaci√≥n laboral en M√©xico rebasa los 50 a√Īos de edad y m√°s 25 a 35 a√Īos en servicio activo. El r√©gimen de jubilaciones y pensiones privatizado opera m√°s de 50 millones de cuentas individuales abiertas para el retiro de los trabajadores. Con las de la ley del 73, acumulan m√°s de tres billones de pesos. Un alto porcentaje ha sido lanzado por las administradoras al mercado especulativo.

El gobierno federal, empresarios mexicanos y corporativos extranjeros que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores -no m√°s de 40-, han girado en el mercado burs√°til papeles de deuda sobre esos recursos. El gobierno los utiliza para pagar una monstruosa deuda p√ļblica (10 billones de pesos) y para tratar de atemperar el d√©ficit fiscal.

Lucha de clases que ‚Äúamenaza ser terrible‚ÄĚ

En el oto√Īo de 1836, un cat√≥lico practicante franc√©s, Federico Ozanam plante√≥ la siguiente aguda observaci√≥n sociol√≥gica:

‚ÄúHay muchos hombres que, aunque ya tienen demasiado, a√ļn quieren tener m√°s. Hay muchos otros que no tienen lo suficiente, que no tienen nada y que desean tomar lo necesario si no se les da. Entre estas dos clases de hombre una lucha se prepara y amenaza con ser terrible: De un lado, el poder del dinero; de otro, el poder de la desesperanza‚ÄĚ.

En la efervescente Europa, desde Alemania, con el fíat del arzobispo de Maguncia, el joven sacerdote católico Guillermo Manuel Von Ketterlerdictó entre 1848-1849 una serie de sermones, en uno de los cuales planteó esta reflexión:

‚ÄúLa c√©lebre frase: La propiedad es un robo, no es pura y simplemente una falsedad. Contiene, al mismo tiempo que una mentira considerable, una verdad fecunda. No basta desmentir todo lo que contiene de verdad, para que un d√≠a se convierta en falsedad completa‚ÄĚ.

Ketteler fue miembro del Parlamento de Francfort, en el que, en materia de problemas sociales, se pronunció por una legislación justa.

En ese periodo, el movimiento social europeo y las primeras expresiones del socialismo cristiano combat√≠an, cada uno en sus terrenos o en la convergencia pol√≠tica contra el liberalismo. ‚Äú¬°El liberalismo, he ah√≠ el enemigo!‚ÄĚ

.El relanzamiento de la opción por los pobres

En el Concilio Vaticano II de hace medio siglo, la jerarquía de la Iglesia católica se pronunció conforme la opción por los pobres. Particularmente en América Latina, el giro renovador de la tarea evangelizadora tomó forma en la Teología de la Liberación. Marxismo recalentado, le llamaron sectores reaccionarios desde los Estados Unidos.

Hace poco m√°s de una d√©cada, en M√©xico, el cardenal hondure√Īo Oscar Andr√©s Rodr√≠guez Madariaga ‚ÄĒa√ļn papable entonces‚ÄĒ, cercano a la corriente liberadora de los pobres, estremeci√≥ al catolicismo conservador mexicano: El neoliberalismo, No tiene madre. (He ah√≠ el enemigo.)

De la mano de la Revolución conservadora de Reagan y Thatcher

El neoliberalismo llegó a México en los ochenta, de la mano de la Revolución conservadora de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Los tecnócratas mexicanos lo abrazaron ardientemente como cruzados contra la Justicia social.

En la segunda mitad del periodo de la dictadura de Porfirio Díaz, hubo tímidos intentos de un sector del clero católico mexicano por adecuar el pensamiento eclesial a la nueva orientación pastoral de la Doctrina Social Cristiana, impulsada por el papa León XIII.

En el margen de acci√≥n pol√≠tica tolerada, hacia 1904 un segmento de la jerarqu√≠a impuls√≥ aqu√≠ el primer Partido Cat√≥lico. Fue hasta siete a√Īos despu√©s cuando el revolucionario Madero otorg√≥ la franquicia.

La participación de conspicuos religiosos en la conjura de 1913 contra Madero, respondida por el movimiento constitucionalista después de su asesinato, obligó a esos cuadros a pasar a la clandestinidad, desde donde combatieron a partir de 1917 la primera Constitución Social del mundo, hasta desencadenar la Guerra Cristera.

Culmin√≥ ese alzamiento armado con el asesinato del presidente reelecto √Ālvaro Obreg√≥n a manos de un fan√°tico cat√≥lico, en julio de 1928.

Forzados por los acuerdos entre los mandos del Episcopado y la presidencia de Emilio Portes Gil, los cristeros se agazaparon. Fue en el marco de la elección presidencial siguiente, en la que participó José Vasconcelos, en que Manuel Gómez Morín bregó por ordenar la acción político-electoral de los católicos al través de una formación partidaria.

La alternativa católica a la Revolución mexicana

La convocatoria formal se concretó en 1939 en la creación del Partido Acción Nacional (PAN). Sus fundadores y biógrafos lo presentaron como la alternativa católica a la Revolución mexicana. Su macizo doctrinario se condensó en la proposición de un humanismo político.

Ya para mediados de los a√Īos cincuenta, un viejo cristero elevado al rango de Arzobispo Primado de M√©xico, Luis Mar√≠a Mart√≠nez, animado la actitud contemporizadora de los gobiernos posrevolucionarios, declar√≥ a medios estadunidenses: Lo √ļnico que nos falta por hacer, es derogar la Constituci√≥n mexicana.

En la década siguiente, entre el anuncio del Concilio Vaticano II y su puesta en marcha, en el seno del PAN empezó a palpitar una juvenil disidencia, exigiendo la inserción del partido en la democracia cristiana, activa en Europa desde el siglo XIX. Sólo era cuestión de optar por el modelo italiano o el alemán. La tentativa fue sofocada desde la misma jefatura nacional del partido.

Aclimatada precariamente en México la Teología de la Liberación, en dirección contraria a la voluntad de la jerarquía metropolitana en varias diócesis regionales (Morelos, Oaxaca, Chiapas, Chihuahua, etcétera) empezó a impulsarse el replanteamiento pastoral.

A mitad de la década de los setenta, el PAN comenzó a sufrir la convulsión ideológica interna. Desde la misma jefatura nacional se denunció la penetración del partido por grupos oligárquicos empresariales (especialmente el de Monterrey).

En 1976, la crisis interna se expresó en la imposibilidad de nominar candidato presidencial. En menos de un lustro, el PAN se desdibujó doctrinalmente. El proceso se aceleró con la primera visita a México, en 1979, del papa Juan Pablo II, cuyo arribo al solio pontificio coincidió con el ascenso al poder de Reagan y Thatcher.

Del neopanismo a los b√°rbaros del norte

Dejó de hablarse en esa temporada de la Alternativa católica a la revolución mexicana. El PAN se mudó al neopanismo y más tarde a bárbaros del norte.

En las elecciones presidenciales de 1988, el PAN opt√≥ por la candidatura de un plut√≥crata: Manuel de Jes√ļs Clouthier del Rinc√≥n, ex presidente de la Confederaci√≥n Patronal de la Rep√ļblica Mexicana y del Consejo Coordinador Empresarial, bastiones del poder econ√≥mico.

El 1 de diciembre de 1988, pareci√≥ cumplirse el sue√Īo del arzobispo Luis Mar√≠a Mart√≠nez. En la sesi√≥n de Congreso General Carlos Salinas de Gortari fue acompa√Īado en su toma de posesi√≥n por las primeras figuras del Episcopado Mexicano, encabezadas por la delegaci√≥n apost√≥lica.

Teólogos mexicanos y representantes laicos de la sociedad civil sugirieron que el paso siguiente sería la proposición o aceptación de un concordato con la Santa Sede; figura jurídica que implica el reconocimiento de El Vaticano como Estado par: En ese sexenio fue revisada la Constitución en materia religiosa.

1988: Se pacta la Alianza estratégica PAN-Salinas

Asunto no precisamente accesorio, el anterior, sin embargo, lo más trascendente políticamente es que en la primera semana del mandato de Salinas de Gortari, se pactó en Los Pinos la Alianza estratégica del PAN con el usurpador.

La primera concesión presidencial en esa alianza, fue la entrega en 1989 de la gubernatura de Baja California al partido que fue el del humanismo político, paradoja que marcó la implantación del Estado neoliberal, que una década después se coronó con la proclama azul: Gobierno de empresarios, por empresarios y para empresarios.

En política, dicen los clásicos, no hay casualidades. Aplica a un acontecimiento que se dio en meses posteriores al 89: El Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana dio a prensas un documento que estaba a punto de cumplir el primer centenario.

Se trata de la encíclica Rerum Novarum (1891), del ya citado papa León XIII, analizada bajo la óptica de don Manuel Ceballos Ramírez, bajo el rubro La alternativa católica en el Mundo de la Iglesia. Se plantea un ejercicio histórico a partir del 1822 europeo.

Antes de entrar a ese punto, sólo anteponemos un antecedente: Con la llegada al poder presidencial del tecnócrata Salinas de Gortari, éste atacó el corporativismo sindical-social para sustituirlo con el modelo mexicano de corporativismo empresarial, piedra de toque de disolución de Estado de bienestar.

Por las reformas estructurales del salinismo, el Estado nacional fue despojado de su facultad rectora de la Economía y de su responsabilidad tutelar de los derechos sociales establecida por mandato constitucional.

La vuelta de la Iglesia católica a sus orígenes

Vamos al grano ahora: Si para los cat√≥licos la ‚Äúcuesti√≥n social‚ÄĚ (obrera se le trata en otras partes del texto comentado), era ante todo un problema de degeneraci√≥n de las costumbres cristianas, la enc√≠clica de Le√≥n XIII ‚ÄĒdicho en palabras del autor del estudio citado‚ÄĒ propon√≠a como punto de partida la creaci√≥n de un poderoso ambiente moral.

La manifestación más concreta de la moralidad social debería ser el cumplimiento de los deberes respectivos de las instituciones de la Iglesia, el Estado y las asociaciones laborales, especialmente los que se refieren a la justicia.

‚ÄúComo la Iglesia se consideraba la guardiana de la moral social, entonces ofrec√≠a su propia doctrina como elemento indispensable para la paz social‚ÄĚ.

La enc√≠clica, a tenor con el trabajo consultado, al optar por el mundo de los obreros, pretend√≠a vincular la iglesia con sus or√≠genes. ‚ÄúNadie ignoraba que, en sus principios, la iglesia hab√≠a sido de los pobres, explotados, excluidos y marginados‚ÄĚ.

Al correr de los siglos, poco a poco la Iglesia se había aliado a los poderosos y ya no era una Iglesia de los pobres (…) Ahora que la modernidad renegaba de ella e incluso la declaraba proscrita, se identificaba con sus orígenes y encontró que corría una suerte paralela a la de aquellos proletarios a quienes la modernidad no trataba de la mejor manera.

A reserva de en próximas entregas retomar el tema, lo que hoy importa destacar es que la encíclica reconoce que no eran los proletarios ni los trabajadores los causantes del desorden social, sino -acusa-, ciertamente el liberalismo, profesado por los ricos.

La reivindicación del Estado como garante de la Justicia social

En ese sentido, el Estado aparec√≠a entonces como el organismo que garantizaba el cumplimiento de la Justicia social. De ah√≠ que la Rerum Novarum le atribuy√≥ al Estado, entre otras funciones, las de fijar el salario justo, prevenir las huelgas y los conflictos, implantar las horas de trabajo y el descanso dominical, proscribir el trabajo de los ni√Īos, excluir a las mujeres de ciertos tipos de labores y vigilar el contrato libre de trabajo.

No por accidente, el neoliberalismo mexicano transgrede todos esos derechos de la clase trabajadora y ha generado una nueva clase dominante y explotadora, coludida con los poderes p√ļblicos.

Siguiendo el texto doctrinal comentado, la finalidad √ļltima de la funci√≥n estatal ser√≠a la de aproximar una clase a la otra al ir cerrando el abismo entre las extremas riquezas y la extrema indigencia. ¬ŅNo es acaso esto lo que propuso el cura Morelos en Los Sentimientos de la Naci√≥n, hace dos siglos?

Ha triunfado electoralmente el pasado 1 de julio, un movimiento de regeneraci√≥n nacional, que propone a los mexicanos una nueva dimensi√≥n moral y √©tica. ¬ŅCu√°l es el papel que se propone jugar en la nueva era el catolicismo mexicano? No hay se√Īales que indiquen la respuesta. Es cuanto.



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