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Edición 363

13aounte

APUNTE

¬ŅY d√≥nde est√°n los fiscales?

Jorge Guillermo Cano

  • M√°s periodistas asesinados, cero ‚Äúavances‚ÄĚ
  • ¬ŅSecrec√≠a, negligencia o complicidad?
  • Los socavones tambi√©n son negocio
  • Espionaje de todo tipo, imparable
  • No pagar: la fortuna de los aseguradores

CULIAC√ĀN DEL CAOS VIAL,los baches y los topes, Sinaloa. El pasado 24 de agosto se cumplieron seis a√Īos del asesinato de Humberto Mill√°n Salazar; el 5 de septiembre pasado, diez desde que fue ultimado Oscar Rivera Inzunza, y ya va para cuatro meses del artero crimen del que fue v√≠ctima Javier Valdez C√°rdenas. Los tres en Sinaloa y todo sigue en la m√°s absoluta impunidad, sin que haya autoridad ‚Äúcompetente‚ÄĚ que d√© la cara para una m√≠nima explicaci√≥n, siquiera.

NOS COMUNICAMOSa la oficina del Fiscal Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, para solicitar información sobre el estado de las investigaciones. Se nos dijo que recibiríamos una llamada del propio fiscal y a la fecha nada.

Hasta ahora hay cero avances en las investigaciones (al menos eso es lo que se concluye del hermetismo oficial) y permanece el reclamo de justicia entre los periodistas y la sociedad sinaloense en general.

Por su parte, el fiscal del estado de Sinaloa, Juan José Ríos Estavillo, ha venido siendo, en la práctica, un cero a la izquierda incapaz de generar información propia. Lo mismo que ha sucedido con quienes le han antecedido en el cargo.

Dos fiscalías, cero resultados

El pasado 19 de mayo tuvo lugar una reunión en la sede de la fiscalía estatal de Sinaloa, a la que acudimos representando al Club de Periodistas de México. Ahí, los dos fiscales informaron que, respecto al crimen de Valdez Cárdenas, hay dos carpetas de investigación: una, de la Fiscalía de Justicia estatal y otra más en poder de la PGR.

Sin embargo, más allá de indagatorias básicas (como el lugar en que ocurrió el homicidio, los 13 disparos efectuados en contra de Valdez, el despojo del carro en que viajaba, la huida de los agresores, la posición en que quedó el cuerpo y la recreación del incidente en el lugar del crimen) hay cero resultados. Nada nuevo que permita considerar la existencia de avances, mientras se aleja el esclarecimiento del caso.

Y, lisa y llanamente, esa es la situación que prevalece hasta ahora: cero resultados, secrecía absoluta si los hay, desinformación a la prensa y a la sociedad.

¬ŅSecrec√≠a o cero avances?

Desde el principio, las fiscal√≠as argumentaron que no dar√≠an a conocer detalles de los avances de la indagatoria debido a la necesidad de conducirse con el nivel de secrec√≠a que marca la ley, situaci√≥n que se ha mantenido hasta el momento. Una ‚Äúsecrec√≠a‚ÄĚ que no les permite hablar siquiera del asunto.

En protesta ante la falta de resultados en las investigaciones, organismos de periodistas han realizado acciones simult√°neas en Sinaloa y en todo el pa√≠s. Entre esas acciones, clausuras simb√≥licas de las instalaciones de la Fiscal√≠a del Estado. Igual, nada mueve el silencio ¬Ņc√≥mplice? de las fiscal√≠as.

En el caso de Valdez C√°rdenas, comisiones de periodistas han estado pendientes desde el momento del crimen hasta la fecha pero, como ya se dijo, los resultados son nulos. De los casos anteriores, tampoco nada, absolutamente nada.

Y así van.

¬ŅMitote mata verdad?

No gusta al poderoso ser blanco de la cr√≠tica; menos entrar al terreno de la discusi√≥n abierta y desprejuiciada. Mejor encontrar ‚Äúexplicaciones‚ÄĚ de las conductas ajenas y siempre habr√° alguna raz√≥n, fuera de las culpas en el criticado, que lo ‚Äúexplique‚ÄĚ.

Es un asunto de suyo complejo que nos remite a las inercias sociales, a las prácticas desviadas y a la burda manipulación en beneficio del interés privado. Cuenta, también, la ingenuidad de apoyadores que creen compartir un lugar de privilegio sólo porque ayudaron a hacerlo posible.

Con todo, no es una fatalidad y siempre habrá manera de salir al paso. Por ejemplo, no permitiendo que la subcultura del mitote ocupe el lugar de las razones; exigiendo claridad y responsabilidad cuando se produce una versión de parte.

Esto viene a cuento por lo que est√° sucediendo en varios espacios, incluidos aquellos de los que, por su naturaleza declarada, esperamos cosa distinta. El imperativo, desde luego y por ingrato que sea, es rebatir las trivialidades ‚Äúargumentativas‚ÄĚ y colocar las cosas en su justa dimensi√≥n.

Entre culpables

Los gobiernos de ‚Äúlos tres niveles‚ÄĚ se la pasan declarando imaginaciones y elucubrando sobre posibles soluciones, o paliativos, al menos, del problema que representan la delincuencia organizada y las evidentes desviaciones sociales que se traducen en actos criminales.

Por una parte, es indispensable cambiar radicalmente, de a de veras, el esquema que permite la inserci√≥n de funcionarios y mandos policiacos en las redes delincuenciales, adem√°s del reclutamiento, de suyo f√°cil, de j√≥venes (incluso de ni√Īos y adolescentes) que pasan a verse como un ej√©rcito activo y de reserva del crimen organizado.

El otro eje, quizás el de mayor importancia, evaluar el impacto que tiene una política económica inequitativa, que genera pobreza; que cancela oportunidades en la práctica y que impide acceder a una vida digna en los términos que establece nuestra Constitución.

La responsabilidad de la clase empresarial, de la patronal, es indiscutible y no se le pone la atención debida. Las condiciones en que se da la relación laboral, los márgenes de ganancia y el incumplimiento de prestaciones básicas, son aspectos que deben ser evaluados, corrigiendo los dramáticos desfases que se siguen arrastrando.

Mientras así no se proceda, la delincuencia seguirá en campo fértil, mientras siga el deterioro de las condiciones de vida y la desintegración social que se vive en el país.

El socavón permanente

La obra p√ļblica casi siempre, por no decir siempre, ha sido un desastre: p√©sima calidad, vida √ļtil por debajo del est√°ndar, precios inflados, casi nulo mantenimiento adecuado, deficiente o ausente planeaci√≥n previa, obsolescencia en periodos cortos y m√°s.

Como se sabe, hace unas semanas hubo dos muertos en un socavón que se abrió en el libramiento de Cuernavaca, denominado Paso Exprés, y en la Ciudad de México siguen apareciendo otros en donde menos se piensa.

Las evidencias de negligencia y de negocios turbios, que rondan la irresponsabilidad criminal, en las obras que, a cargo de firmas de constructores privados (que de com√ļn resultan relacionados con funcionarios) realiza la Secretar√≠a de Comunicaciones y Transportes (SCT) apuntan a una corrupci√≥n ya insostenible pero que sigue notoriamente presente.

La obra p√ļblica tiene que ser fiscalizada con gran cuidado y la participaci√≥n ciudadana en esa revisi√≥n, hasta ahora inexistente, es necesaria.

Los espías de siempre

El espionaje y la intervención telefónica a periodistas, y a cualquier hijo de vecino si se le dan la gana a quienes disponen de las herramientas necesarias, hace mucho que opera en nuestro medio. Pero en este mar de impunidad y corrupción es una tarea prácticamente imposible poner remedio y castigar a responsables.

Es importante, sin duda, que expertos en derechos humanos de la ONU hayan pedido al gobierno de M√©xico ‚Äúcesar inmediatamente la vigilancia‚ÄĚ sobre activistas y periodistas y realizar una completa investigaci√≥n imparcial sobre el espionaje ilegal, pero muy dif√≠cil que en realidad eso se atienda.

El espionaje es considerado necesario por la c√ļpula en el poder y para ello cuenta con muchos y diversos mecanismos. Y a ver hasta cu√°ndo.

No pagar, es el negocio

LaComisi√≥n Nacional para la Defensa de Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef) delegaci√≥n Sinaloa, fall√≥ en contra de la Aseguradora del Grupo Nacional Provincial (GNP), y le orden√≥ pagar en su totalidad los da√Īos originados por el siniestro n√ļmero 62992342, ocurrido el 19 de agosto de 2016.

Sin embargo, la empresa en cuestión no ha hecho caso al veredicto (al parecer, la Condusef le vale) y se concentra en dar largas al asunto, por lo que hay una demanda en curso por incumplimiento de contrato.

GNP ha sido objeto de m√ļltiples quejas por parte de usuarios que la acusan de incumplir los contratos de aseguramiento celebrados con los clientes, y su estrategia principal es no pagar los da√Īos ocasionados.

Para evadir sus responsabilidades, cuenta con un equipo de abogados en diversas partes de la rep√ļblica, quienes le asesoran sobre la forma de incumplir lo convenido en las p√≥lizas, adem√°s de talleres donde las unidades que han sido chocadas permanecen ‚Äúpr√°cticamente en la basura‚ÄĚ, dice la licenciada Margarita Torres, al referirse a las t√°cticas dilatorias practicadas por la empresa en cuesti√≥n.

Dilación para no pagar

GNP, como muchas otras aseguradoras en M√©xico, se maneja con una t√°ctica dilatoria, dando muchas largas al asunto y provocando con ello el cansancio de sus clientes por andar ‚Äėvueltas y vueltas‚Äô hasta que, por cansancio, terminan desistiendo en su justo reclamo de que se les cumpla lo establecido en el contrato.

Seg√ļn la informaci√≥n que se nos ha hecho llegar, correspondiente al siniestro 62992342, uno de los muchos documentados, el usuario del seguro choc√≥ su auto y un ajustador calcul√≥ los da√Īos (en unos minutos, a simple vista y sin revisar a fondo) en 19 mil pesos; la aseguradora declar√≥ p√©rdida total del veh√≠culo (que funcionaba) y pretendi√≥ pagar tres mil pesos y quedarse con un auto que tiene un valor de mercado superior a los 40 mil pesos.

El usuario no acept√≥ ese ‚Äútrato‚ÄĚ a todas luces abusivo, que raya en el fraude, y despu√©s de casi seis meses opt√≥ por recoger su auto, con fe notarial, y repararlo por su cuenta.

Nueve meses despu√©s, en mayo de 2017, la Condusef, ante las evidencias presentadas, fall√≥ a favor del cliente, pero GNP contin√ļa dando largas al asunto, sin pagar un solo peso de los gastos de la citada reparaci√≥n.

Los due√Īos de GNP se cuentan entre los m√°s ricos de M√©xico. No se va lejos por la raz√≥n.

Tamborazos

-Trump no sali√≥ de la nada. Est√°n sus c√≥mplices en las c√ļpulas pol√≠ticas y econ√≥micas de ese pa√≠s, que tambi√©n son responsables. Que ya no hallan la puerta, en efecto. Y es m√°s penoso ver y escuchar a los defensores de Trump, que al propio especulador.

-En Jalisco, las autoridades descubrieron que narcotraficantes publicaban anuncios en el Facebook ofreciendo trabajo como encuestadores, escoltas, guardias de seguridad o policías locales. Una vez reclutados, les entrenaban para ser sicarios. La Fiscalía encontró cinco campamentos.

-No tienen límite los abusos de bancos y aseguradoras (la inefable GNP, de los Bailleres) entre otros, sin que autoridad alguna les ponga freno. La otra cara de la corrupción galopante. Su correspondencia: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .



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