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Edición 418

 41818

 

México forestal

 

Por Juan José Agustín Reyes Rodríguez*

 

La riqueza natural del país requiere planeación para su explotación, no destrucción

 

LA SITUACI√ďN geogr√°fica de M√©xico es de gran importancia por las magn√≠ficas condiciones que goza al estar ubicado en el hemisferio norte, contar con costas en el Atl√°ntico, el Pacifico y el Caribe con m√°s de diez mil kil√≥metros; su orograf√≠a es otro elemento relevante al tener elevaciones desde el nivel del mar hasta cinco mil seiscientos treinta y seis metros de altura en el Pico de Orizaba; se encuentra conformado por las Sierras Madre Occidental, del Sur, del Oriente, as√≠ como el eje neovolc√°nico, que es el cintur√≥n orogr√°fico del territorio, adem√°s de diversas monta√Īas dispersa a lo largo y ancho. Estas elevaciones han formado lomer√≠os, valles, r√≠os, arroyos, lagos y lagunas, as√≠ como la facilidad de construir presas en los ca√Īones o barrancas que se forman. Hay planicies des√©rticas y semides√©rticas en el centro norte del pa√≠s, as√≠ como tierras planas en la pen√≠nsula de Yucat√°n, en donde se forman r√≠os o corrientes subterr√°neas por el material madre de los suelos que contiene.

 

Estas formaciones geológicas han permitido que se formen de manera natural las Regiones y Cuencas Hidrológico-forestales, que son el referente directo para conocer los indicadores o parámetros del agua de lluvia, los mantos acuíferos, la escorrentía por ríos arroyos y barrancas, la erosión hídrica, la capacidad de captación de lluvia en las presas, así como la disponibilidad de agua para el consumo humano, la industria, agricultura, ganadería y el desarrollo urbano, entre otros muchos beneficios.

 

Las 37 regiones Hidrol√≥gico-forestales y las m√°s de 700 cuencas del pa√≠s son el espacio f√≠sico en donde ocurre toda la actividad humana, utilizando los recursos naturales que ellas se encuentran, as√≠ como el procesamiento de otros insumos que se traen de otros lugares. Estas regiones y cuencas son sistemas abiertos y nodales, en donde se pueden medir los insumos, los procesos de todo tipo y los productos. En condiciones naturales los principales insumos ser√≠an la lluvia, la energ√≠a solar y de la luna; el procesamiento de esa agua y energ√≠a ser√≠a el desarrollo de la vegetaci√≥n forestal, las cadenas tr√≥ficas y el equilibrio entre plantas y animales; los productos ser√≠an la generaci√≥n de ox√≠geno, el agua de los r√≠os y los frutos, flores, semillas y detritos org√°nicos. Esta es una referencia muy simplificada, sin pretender se√Īalar todo el complejo sistema que constituyen estos espacios f√≠sicos, de lo que fue hace millones de a√Īos.

 

¬ŅPero, cu√°l es la realidad? Las regiones y cuencas hidrol√≥gicas-forestales existen muy parecidas a lo que fueron, salvo por los cambios producidos por terremotos y el vulcanismo a lo largo de milenios.

 

Esas formaciones orográficas, sierras, planicies y costas, están vestidas por la vegetación forestal, a la cual se le han asignado diversas clasificaciones, como diversos tipos de bosques, selvas, humedales, semidesiertos como las grandes categorías, mismas que tienen divisiones para ser más preciso en su clasificación, acorde a los tipos de clima, especies, altitud sobre el nivel del mar, suelos y asociaciones vegetales entre otras.

 

Acorde con los datos oficiales de la Comisi√≥n Nacional Forestal (CONAFOR) la superficie forestal del pa√≠s es de 137.8 millones de hect√°reas, equivalentes al 70.3 por ciento de la superficie total nacional, lo que lo hace el tercero o cuarto pa√≠s mega diverso en flora y fauna. Se reportan 15,584 n√ļcleos agrarios, quienes tienen la propiedad de 63 millones de hect√°reas de bosques, selvas y vegetaci√≥n de zonas √°ridas. Cabe se√Īalar que mucha de esta superficie forestal se encuentra en las m√°s de 100 mil hect√°reas concesionadas a las mineras canadienses, americanas, indias y nacionales para exploraci√≥n, explotaci√≥n y beneficio, otorgadas por 50 a√Īos y renovables por el mismo tiempo. Otro dato que reporta es que en las zonas forestales hay cerca de 11 millones de habitantes (dato de 2010). Este dato creo que deber√≠a actualizarse, porque desde hace d√©cadas se maneja la misma cifra.

 

Devastación forestal

 

Los recursos forestales de M√©xico deber√≠an ser unos de los principales motores del desarrollo sustentable, en vista que genera beneficios tangibles econ√≥micos, sociales y ambientales. Ha habido muchos pronunciamientos de pol√≠tica forestal considerando su relevancia para el pa√≠s, sin embargo, s√≥lo se han quedado en discursos muy elocuentes y profundos, sin que se aterricen en el campo; se ha pretendido convertir el territorio en agropecuario, devastando tierras forestales para convertirlas en agropecuarias, creando al final eriales y sin lograr los objetivos planteados. En las d√©cadas de los a√Īos 1960 y 1970, fue cuando se hizo la mayor devastaci√≥n forestal al desmontar millones de hect√°reas (alrededor de 20 millones) de selvas altas, medianas y bajas, en Veracruz, San Luis Potos√≠, Tamaulipas, Quintana Roo, Yucat√°n, Campeche, Oaxaca, Michoac√°n, entre los m√°s relevantes. Fue un programa oficial denominado ‚ÄúPlan Nacional de Desmontes Benito Ju√°rez‚ÄĚ que sirvi√≥ adem√°s de devastar millones de hect√°reas forestales, para enriquecer a funcionarios federales y estatales.

 

Anteriormente se habían creado los distritos de riego, cerca de seis millones de hectáreas, cuya operación en algunos es mínima o muy deficiente. Recientemente la devastación está corriendo a cargo de la producción de aguacate, principalmente en Michoacán, Jalisco y el Estado de México, presumiendo que es el oro verde y ocupa los primeros lugares en exportación. Son beneficios privados con costos para la sociedad.

 

Si se considerara solamente el potencial de producci√≥n de madera, M√©xico ser√≠a autosuficiente y exportar√≠a productos de madera. De acuerdo con el Inventario Nacional Forestal, y para hacer una operaci√≥n muy simple, si se cuenta el volumen de madera existente en 65‚Äô166,567 de hect√°reas de zonas arboladas √ļnicamente, hay un volumen de madera en rollo, es decir lo que son los puros troncos, de 3,730‚Äô 919,805 (si, tres mil setecientos treinta millones de metros c√ļbicos). Si solamente se aprovechara el UNO por ciento anual se podr√≠an obtener 37 millones de metros c√ļbico anuales. Actualmente hay un aprovechamiento formal y otro clandestino que seg√ļn diversas fuentes estar√° por lo menos entre 12 y 15 millones de metros c√ļbicos de madera, de los cuales el promedio de producci√≥n registrada es de ocho millones anuales en los √ļltimos 20 a√Īos.

 

A lo largo de la historia de nuestro pa√≠s, pocos son los casos de congruencia entre el discurso pol√≠tico y las prioridades otorgadas al sector forestal, ya que normalmente ha sido avasallado por otras prioridades econ√≥micas y pol√≠ticas. Desde el Rey Tlatoani de Texcoco, Nezahualc√≥yotl, que dicto los primeros ordenamientos para la conservaci√≥n y aprovechamiento de los bosques, hasta L√°zaro C√°rdenas que ten√≠a una pol√≠tica bien definida, aunque parcial, al establecer parques nacionales, zonas protectoras forestales y reconocer las reservas nacionales forestales que hab√≠a decretado Venustiano Carranza a fines del siglo XIX, no se ha visto una pol√≠tica forestal congruente entre lo que se dice y lo que se hace, desde la Presidencia de la Rep√ļblica.

 

‚ÄúLos discursos sin recursos, es pura demagogia‚ÄĚ

 

Posteriormente en la d√©cada de los a√Īos 1940 y 1950, por la situaci√≥n mundial de guerra, se establecieron las Unidades Industriales de Explotaci√≥n Forestal, a las cuales se les otorgaron concesiones de terrenos forestales pertenecientes a ejidos, comunidades, propiedades particulares y terrenos nacionales, para producir celulosa y papel, a partir de los recursos forestales de esas √°reas concesionadas. Se integraron las direcciones t√©cnicas forestales para darle un manejo integral de √°reas peque√Īas y esos recursos. Curiosamente es cuando hubo el mejor manejo t√©cnico forestal, con inventarios continuos, investigaci√≥n, reforestaci√≥n, estudios dason√≥micos, vigilancia y abastecimiento constante a la industria establecida. De acuerdo con algunos reportes t√©cnicos los vol√ļmenes de madera aumentaron al haber un manejo forestal con profesionales capacitados y comprometidos. A principio de los a√Īos 1980 se fueron cancelando esas concesiones, lo que implic√≥ perder la capacidad de producci√≥n de celulosa y papel y aumentar las importaciones de manera relevante, siendo ahora uno de los principales y m√°s gravosos productos de importaci√≥n.

 

Este esquema de manejo y producci√≥n forestal permiti√≥ la permanencia de los bosques, sin embargo, al regresarse a los due√Īos, que no estaban suficientemente organizados y comprometidos, se reflej√≥ inmediatamente en el contrabando de madera, mayores incendios forestales, cambios de uso del suelo y otros impactos m√°s. El haberse cancelado las concesiones sin haber establecido una alternativa efectiva para continuar con buen manejo, aun cuando se iniciaron las organizaciones de silvicultores, pero estuvieron muy lejos de una direcci√≥n t√©cnica forestal que hacia el manejo de miles de hect√°reas y se fraccion√≥ de acuerdo con los intereses de cada ejido o comunidad.

 

Independientemente del manejo integral que se hac√≠a, lo fundamental es que hab√≠a una clara injusticia y subsidios de los ejidos y comunidades a las empresas papeleras y de celulosa. Estas industrias consumen le√Īa, es decir el producto maderable con el m√°s bajo valor y, que as√≠ se pagaba, cuando en realidad un √°rbol produce madera para aserr√≠o y para triplay que tienen los valores m√°s altos. En otras palabras, los ejidos y comunidades estuvieron entregando por d√©cadas, su riqueza forestal al precio m√°s bajo, sin que lograran recibir los precios justos, de acuerdo con la calidad de su madera. Este fue el acto de justicia m√°s claro que se dio al cancelar las concesiones. El asunto fue, que al no haberse aprovechado la estructura operativa de las Direcciones T√©cnicas Forestales que hab√≠a, se perdi√≥ la oportunidad de seguir manejando sus bosques de una manera integral y en grandes superficies.

 

Proyecto neoliberal, desde Salinas

 

Con el cambio de gobierno de L√≥pez Portillo a De la Madrid, quien hizo toda su campa√Īa mencionando que ‚Äúlos bosques y selvas son prioridad nacional‚ÄĚ se despertaron expectativas que ahora si el sector forestal ser√≠a reconocido por la importancia que tiene para el desarrollo del pa√≠s. Pero ¬°oh sorpresa! Su primer acto fue desmantelar a la entonces Subsecretaria Forestal y de la Fauna, que ten√≠a integrados los parques nacionales, zonas protectoras y reservas forestales, la fauna silvestre, la inspecci√≥n y vigilancia, as√≠ como otras funciones normativas, para justificar la creaci√≥n de la Secretar√≠a de Desarrollo Urbano y Ecolog√≠a (SEDUE), que a lo largo del tiempo se ha ido transformando hasta llegar a la actual Secretar√≠a de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), as√≠ como la creaci√≥n de organismos como la Comisi√≥n Nacional de √Āreas Naturales Protegidas (CONANP), la Procuradur√≠a de Protecci√≥n al Ambiente (PROFEPA) el Instituto Nacional de Ecolog√≠a y Cambio Clim√°tico (INECC), siendo los m√°s relevantes.

 

No obstante, ese primer golpe de De la Madrid, por influencia clara de Salinas de Gortari, al sector forestal y continuando con la ‚Äúprioridad a los bosques y selvas‚ÄĚ, en julio de 1985, De la Madrid desapareci√≥ lo que todav√≠a quedaba de la Subsecretar√≠a Forestal, asign√°ndola a otra subsecretar√≠a dentro de la secretaria de Agricultura y Recursos Hidr√°ulicos. Y para completar el cuadro, desaparecieron el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales (INIF) que ten√≠a m√°s de cien investigadores, centro, campos, √°reas experimentales forestales, que con el tiempo se redujeron al m√≠nimo, siendo asimiladas en su mayor√≠a a la supuesta investigaci√≥n agr√≠cola en el nuevo instituto creado, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agr√≠colas y Pecuarias (INIFAP).

 

Tratando de paliar un poco los impactos negativos, se form√≥ una comisi√≥n intersecretarial con las entonces secretar√≠as de Agricultura y Recursos Hidr√°ulicos (SARH), la de Desarrollo Urbano y Ecolog√≠a (SEDUE) y la de Reforma Agraria (SRA) integr√°ndose as√≠ la primera Comisi√≥n Nacional Forestal (CONAFOR) como una comisi√≥n intersecretarial. Se lograron obtener pr√©stamos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo para proyectos de PROFORMEX, ‚ÄúVicente Guerrero‚ÄĚ y otros, as√≠ como se logr√≥ por consenso (con una sola abstenci√≥n) la Ley Forestal de 1986, entre otros logros.

 

Con Salinas de Gortari, se restableció la Subsecretaría Forestal y de la Fauna y desapareció la primera CONAFOR. Nuevamente al cambio con Zedillo la vuelven a desaparecer y se incorporan sus funciones a la Subsecretaría de Recursos Naturales de la entonces Secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) que posteriormente le quitaron la pesca y se la pasaron a la Secretaría de Agricultura.

 

Para no variar, nuevamente con Fox en la presidencia se hacen otros cambios, en este caso positivos para el sector forestal. El 4 de abril de 2001 se crea la nueva Comisi√≥n Nacional Forestal (CONAFOR) como un organismo p√ļblico descentralizado, con funciones y patrimonio propios, sectorizado en la SEMARNAT, aunque dejando los actos de autoridad en esta secretar√≠a. Ha sobrevivido los gobiernos de Calder√≥n y Pe√Īa Nieto, hasta el actual gobierno. La CONAFOR lleg√≥ a obtener un presupuesto anual de m√°s de siete mil millones de pesos y actualmente la reducci√≥n de su presupuesto ha quedado en dos mil trescientos sesenta y dos millones de pesos para el presente a√Īo, los cuales se asignan de la siguiente manera: 825.60 millones de pesos al apoyo para el Desarrollo Forestal Sustentable;1,176.10 millones para protecci√≥n forestal que incluye incendios y otros programas; 338.4 millones para actividades de apoyo administrativo; 18.4 millones para actividades de apoyo a la funci√≥n p√ļblica y al buen gobierno; y 3.5 millones para la planeaci√≥n, direcci√≥n y evaluaci√≥n ambiental.

 

Manejo de los bosques

 

Conviene se√Īalar que los 825.60 millones destinados al Desarrollo Forestal Sustentable, se distribuye en programas de Manejo Forestal, Abasto y transformaci√≥n de mercados, Plantaciones forestales comerciales, Transferencia de tecnolog√≠a, Educaci√≥n y capacitaci√≥n, Becas a los centros de formaci√≥n forestal, Pago por servicios ambientales, Restauraci√≥n forestal, Sanidad forestal, Protecci√≥n contra incendios, y gastos de operaci√≥n al subsidio.

 

Los pa√≠ses n√≥rdicos, Suecia, Finlandia y Noruega, con un territorio equivalente a la cuarta parte del de M√©xico, cada uno, son pa√≠ses forestales de mayor importancia en el mundo, debido al manejo que hacen de sus bosques, con predios muy peque√Īos (70 a 100 hect√°reas) pero que se manejan en grandes extensiones integrando unidades mayores de miles de hect√°reas, a trav√©s de cooperativas. O sus equivalentes. Han generado a partir de sus bosques un gran desarrollo tecnol√≥gico e industrial que exportan al mundo. Es incre√≠ble que all√° un √°rbol para alcanzar di√°metros de 50 a 60 cent√≠metros tarde cien a√Īos, mientras que, en muchas partes de M√©xico, esos di√°metros se alcanzan hasta en ¬°diez a√Īos o menos! Si M√©xico pudiera aprovechar su potencial, s√≥lo de madera con 37 millones de metros c√ļbico al a√Īo, ser√≠a una potencia forestal, para autoconsumo y exportaci√≥n de productos. Si adicionalmente contamos las plantaciones forestales comerciales, solo en este rubro se podr√≠a satisfacer la demanda de celulosa. Existe una superficie de 11.3 millones de hect√°reas con potencial agroecol√≥gico para el desarrollo de plantaciones y de esta superficie se considera que hay un alto potencial en 3.8 millones de hect√°reas, las que dar√≠an rendimientos muy altos y a corto plazo.

 

Los recursos forestales de M√©xico, que a√ļn tenemos representan un potencial alto de producci√≥n, no s√≥lo de madera, sino tambi√©n de resinas, gomas, cortezas, ra√≠ces, hongos, medicinas naturales, le√Īa, carb√≥n, fibras entre muchos otros productos tangibles y reales, lo mismo que son la principal fuente de los llamados servicios ambientales como reguladores del ciclo del agua, recarga de mantos acu√≠feros, control de la escorrent√≠a, micro climas agradables, h√°bitat de la fauna silvestre, espacios para la recreaci√≥n al aire libre, paisajes y sobre todo contribuir a paliar la parte del cambio clim√°tico causado por los humanos, al generar ox√≠geno y fijar el bi√≥xido de carbono. Despu√©s de los oc√©anos, la vegetaci√≥n forestal es la que tiene la mayor contribuci√≥n a estos fen√≥menos de la naturaleza.

 

Las organizaciones forestales, grupos de la sociedad, los gobiernos municipales, estatales y el federal, por conducto de la CONAFOR, deben sumar esfuerzos y recursos como se ha venido impulsando recientemente; sin embargo, no es suficiente, porque se necesitan pol√≠ticas del ejecutivo que realmente apoyen estrategias, programas y proyectos del sector forestal y sobre todo que se evite el avasallamiento de otras pol√≠ticas p√ļblicas que vayan en contra.

 

 

*) Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques, Escuela Nacional de Agricultura, Chapingo-Texcoco, México; Máster of Sciences y Candidato a Doctor en Recursos Naturales por la University of Michigan, Ann Arbor, Michigan, USA. Consultor en Recursos Naturales, Ambiente y Desarrollo.

 

 

 

 

México forestal

Por Juan José Agustín Reyes Rodríguez*

La riqueza natural del país requiere planeación para su explotación, no destrucción

LA SITUACI√ďN geogr√°fica de M√©xico es de gran importancia por las magn√≠ficas condiciones que goza al estar ubicado en el hemisferio norte, contar con costas en el Atl√°ntico, el Pacifico y el Caribe con m√°s de diez mil kil√≥metros; su orograf√≠a es otro elemento relevante al tener elevaciones desde el nivel del mar hasta cinco mil seiscientos treinta y seis metros de altura en el Pico de Orizaba; se encuentra conformado por las Sierras Madre Occidental, del Sur, del Oriente, as√≠ como el eje neovolc√°nico, que es el cintur√≥n orogr√°fico del territorio, adem√°s de diversas monta√Īas dispersa a lo largo y ancho. Estas elevaciones han formado lomer√≠os, valles, r√≠os, arroyos, lagos y lagunas, as√≠ como la facilidad de construir presas en los ca√Īones o barrancas que se forman. Hay planicies des√©rticas y semides√©rticas en el centro norte del pa√≠s, as√≠ como tierras planas en la pen√≠nsula de Yucat√°n, en donde se forman r√≠os o corrientes subterr√°neas por el material madre de los suelos que contiene.

Estas formaciones geológicas han permitido que se formen de manera natural las Regiones y Cuencas Hidrológico-forestales, que son el referente directo para conocer los indicadores o parámetros del agua de lluvia, los mantos acuíferos, la escorrentía por ríos arroyos y barrancas, la erosión hídrica, la capacidad de captación de lluvia en las presas, así como la disponibilidad de agua para el consumo humano, la industria, agricultura, ganadería y el desarrollo urbano, entre otros muchos beneficios.

Las 37 regiones Hidrol√≥gico-forestales y las m√°s de 700 cuencas del pa√≠s son el espacio f√≠sico en donde ocurre toda la actividad humana, utilizando los recursos naturales que ellas se encuentran, as√≠ como el procesamiento de otros insumos que se traen de otros lugares. Estas regiones y cuencas son sistemas abiertos y nodales, en donde se pueden medir los insumos, los procesos de todo tipo y los productos. En condiciones naturales los principales insumos ser√≠an la lluvia, la energ√≠a solar y de la luna; el procesamiento de esa agua y energ√≠a ser√≠a el desarrollo de la vegetaci√≥n forestal, las cadenas tr√≥ficas y el equilibrio entre plantas y animales; los productos ser√≠an la generaci√≥n de ox√≠geno, el agua de los r√≠os y los frutos, flores, semillas y detritos org√°nicos. Esta es una referencia muy simplificada, sin pretender se√Īalar todo el complejo sistema que constituyen estos espacios f√≠sicos, de lo que fue hace millones de a√Īos.

¬ŅPero, cu√°l es la realidad? Las regiones y cuencas hidrol√≥gicas-forestales existen muy parecidas a lo que fueron, salvo por los cambios producidos por terremotos y el vulcanismo a lo largo de milenios.

Esas formaciones orográficas, sierras, planicies y costas, están vestidas por la vegetación forestal, a la cual se le han asignado diversas clasificaciones, como diversos tipos de bosques, selvas, humedales, semidesiertos como las grandes categorías, mismas que tienen divisiones para ser más preciso en su clasificación, acorde a los tipos de clima, especies, altitud sobre el nivel del mar, suelos y asociaciones vegetales entre otras.

Acorde con los datos oficiales de la Comisi√≥n Nacional Forestal (CONAFOR) la superficie forestal del pa√≠s es de 137.8 millones de hect√°reas, equivalentes al 70.3 por ciento de la superficie total nacional, lo que lo hace el tercero o cuarto pa√≠s mega diverso en flora y fauna. Se reportan 15,584 n√ļcleos agrarios, quienes tienen la propiedad de 63 millones de hect√°reas de bosques, selvas y vegetaci√≥n de zonas √°ridas. Cabe se√Īalar que mucha de esta superficie forestal se encuentra en las m√°s de 100 mil hect√°reas concesionadas a las mineras canadienses, americanas, indias y nacionales para exploraci√≥n, explotaci√≥n y beneficio, otorgadas por 50 a√Īos y renovables por el mismo tiempo. Otro dato que reporta es que en las zonas forestales hay cerca de 11 millones de habitantes (dato de 2010). Este dato creo que deber√≠a actualizarse, porque desde hace d√©cadas se maneja la misma cifra.

Devastación forestal

Los recursos forestales de M√©xico deber√≠an ser unos de los principales motores del desarrollo sustentable, en vista que genera beneficios tangibles econ√≥micos, sociales y ambientales. Ha habido muchos pronunciamientos de pol√≠tica forestal considerando su relevancia para el pa√≠s, sin embargo, s√≥lo se han quedado en discursos muy elocuentes y profundos, sin que se aterricen en el campo; se ha pretendido convertir el territorio en agropecuario, devastando tierras forestales para convertirlas en agropecuarias, creando al final eriales y sin lograr los objetivos planteados. En las d√©cadas de los a√Īos 1960 y 1970, fue cuando se hizo la mayor devastaci√≥n forestal al desmontar millones de hect√°reas (alrededor de 20 millones) de selvas altas, medianas y bajas, en Veracruz, San Luis Potos√≠, Tamaulipas, Quintana Roo, Yucat√°n, Campeche, Oaxaca, Michoac√°n, entre los m√°s relevantes. Fue un programa oficial denominado ‚ÄúPlan Nacional de Desmontes Benito Ju√°rez‚ÄĚ que sirvi√≥ adem√°s de devastar millones de hect√°reas forestales, para enriquecer a funcionarios federales y estatales.

Anteriormente se habían creado los distritos de riego, cerca de seis millones de hectáreas, cuya operación en algunos es mínima o muy deficiente. Recientemente la devastación está corriendo a cargo de la producción de aguacate, principalmente en Michoacán, Jalisco y el Estado de México, presumiendo que es el oro verde y ocupa los primeros lugares en exportación. Son beneficios privados con costos para la sociedad.

Si se considerara solamente el potencial de producci√≥n de madera, M√©xico ser√≠a autosuficiente y exportar√≠a productos de madera. De acuerdo con el Inventario Nacional Forestal, y para hacer una operaci√≥n muy simple, si se cuenta el volumen de madera existente en 65‚Äô166,567 de hect√°reas de zonas arboladas √ļnicamente, hay un volumen de madera en rollo, es decir lo que son los puros troncos, de 3,730‚Äô 919,805 (si, tres mil setecientos treinta millones de metros c√ļbicos). Si solamente se aprovechara el UNO por ciento anual se podr√≠an obtener 37 millones de metros c√ļbico anuales. Actualmente hay un aprovechamiento formal y otro clandestino que seg√ļn diversas fuentes estar√° por lo menos entre 12 y 15 millones de metros c√ļbicos de madera, de los cuales el promedio de producci√≥n registrada es de ocho millones anuales en los √ļltimos 20 a√Īos.

A lo largo de la historia de nuestro pa√≠s, pocos son los casos de congruencia entre el discurso pol√≠tico y las prioridades otorgadas al sector forestal, ya que normalmente ha sido avasallado por otras prioridades econ√≥micas y pol√≠ticas. Desde el Rey Tlatoani de Texcoco, Nezahualc√≥yotl, que dicto los primeros ordenamientos para la conservaci√≥n y aprovechamiento de los bosques, hasta L√°zaro C√°rdenas que ten√≠a una pol√≠tica bien definida, aunque parcial, al establecer parques nacionales, zonas protectoras forestales y reconocer las reservas nacionales forestales que hab√≠a decretado Venustiano Carranza a fines del siglo XIX, no se ha visto una pol√≠tica forestal congruente entre lo que se dice y lo que se hace, desde la Presidencia de la Rep√ļblica.

‚ÄúLos discursos sin recursos, es pura demagogia‚ÄĚ

Posteriormente en la d√©cada de los a√Īos 1940 y 1950, por la situaci√≥n mundial de guerra, se establecieron las Unidades Industriales de Explotaci√≥n Forestal, a las cuales se les otorgaron concesiones de terrenos forestales pertenecientes a ejidos, comunidades, propiedades particulares y terrenos nacionales, para producir celulosa y papel, a partir de los recursos forestales de esas √°reas concesionadas. Se integraron las direcciones t√©cnicas forestales para darle un manejo integral de √°reas peque√Īas y esos recursos. Curiosamente es cuando hubo el mejor manejo t√©cnico forestal, con inventarios continuos, investigaci√≥n, reforestaci√≥n, estudios dason√≥micos, vigilancia y abastecimiento constante a la industria establecida. De acuerdo con algunos reportes t√©cnicos los vol√ļmenes de madera aumentaron al haber un manejo forestal con profesionales capacitados y comprometidos. A principio de los a√Īos 1980 se fueron cancelando esas concesiones, lo que implic√≥ perder la capacidad de producci√≥n de celulosa y papel y aumentar las importaciones de manera relevante, siendo ahora uno de los principales y m√°s gravosos productos de importaci√≥n.

Este esquema de manejo y producci√≥n forestal permiti√≥ la permanencia de los bosques, sin embargo, al regresarse a los due√Īos, que no estaban suficientemente organizados y comprometidos, se reflej√≥ inmediatamente en el contrabando de madera, mayores incendios forestales, cambios de uso del suelo y otros impactos m√°s. El haberse cancelado las concesiones sin haber establecido una alternativa efectiva para continuar con buen manejo, aun cuando se iniciaron las organizaciones de silvicultores, pero estuvieron muy lejos de una direcci√≥n t√©cnica forestal que hacia el manejo de miles de hect√°reas y se fraccion√≥ de acuerdo con los intereses de cada ejido o comunidad.

Independientemente del manejo integral que se hac√≠a, lo fundamental es que hab√≠a una clara injusticia y subsidios de los ejidos y comunidades a las empresas papeleras y de celulosa. Estas industrias consumen le√Īa, es decir el producto maderable con el m√°s bajo valor y, que as√≠ se pagaba, cuando en realidad un √°rbol produce madera para aserr√≠o y para triplay que tienen los valores m√°s altos. En otras palabras, los ejidos y comunidades estuvieron entregando por d√©cadas, su riqueza forestal al precio m√°s bajo, sin que lograran recibir los precios justos, de acuerdo con la calidad de su madera. Este fue el acto de justicia m√°s claro que se dio al cancelar las concesiones. El asunto fue, que al no haberse aprovechado la estructura operativa de las Direcciones T√©cnicas Forestales que hab√≠a, se perdi√≥ la oportunidad de seguir manejando sus bosques de una manera integral y en grandes superficies.

Proyecto neoliberal, desde Salinas

Con el cambio de gobierno de L√≥pez Portillo a De la Madrid, quien hizo toda su campa√Īa mencionando que ‚Äúlos bosques y selvas son prioridad nacional‚ÄĚ se despertaron expectativas que ahora si el sector forestal ser√≠a reconocido por la importancia que tiene para el desarrollo del pa√≠s. Pero ¬°oh sorpresa! Su primer acto fue desmantelar a la entonces Subsecretaria Forestal y de la Fauna, que ten√≠a integrados los parques nacionales, zonas protectoras y reservas forestales, la fauna silvestre, la inspecci√≥n y vigilancia, as√≠ como otras funciones normativas, para justificar la creaci√≥n de la Secretar√≠a de Desarrollo Urbano y Ecolog√≠a (SEDUE), que a lo largo del tiempo se ha ido transformando hasta llegar a la actual Secretar√≠a de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), as√≠ como la creaci√≥n de organismos como la Comisi√≥n Nacional de √Āreas Naturales Protegidas (CONANP), la Procuradur√≠a de Protecci√≥n al Ambiente (PROFEPA) el Instituto Nacional de Ecolog√≠a y Cambio Clim√°tico (INECC), siendo los m√°s relevantes.

No obstante, ese primer golpe de De la Madrid, por influencia clara de Salinas de Gortari, al sector forestal y continuando con la ‚Äúprioridad a los bosques y selvas‚ÄĚ, en julio de 1985, De la Madrid desapareci√≥ lo que todav√≠a quedaba de la Subsecretar√≠a Forestal, asign√°ndola a otra subsecretar√≠a dentro de la secretaria de Agricultura y Recursos Hidr√°ulicos. Y para completar el cuadro, desaparecieron el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales (INIF) que ten√≠a m√°s de cien investigadores, centro, campos, √°reas experimentales forestales, que con el tiempo se redujeron al m√≠nimo, siendo asimiladas en su mayor√≠a a la supuesta investigaci√≥n agr√≠cola en el nuevo instituto creado, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agr√≠colas y Pecuarias (INIFAP).

Tratando de paliar un poco los impactos negativos, se form√≥ una comisi√≥n intersecretarial con las entonces secretar√≠as de Agricultura y Recursos Hidr√°ulicos (SARH), la de Desarrollo Urbano y Ecolog√≠a (SEDUE) y la de Reforma Agraria (SRA) integr√°ndose as√≠ la primera Comisi√≥n Nacional Forestal (CONAFOR) como una comisi√≥n intersecretarial. Se lograron obtener pr√©stamos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo para proyectos de PROFORMEX, ‚ÄúVicente Guerrero‚ÄĚ y otros, as√≠ como se logr√≥ por consenso (con una sola abstenci√≥n) la Ley Forestal de 1986, entre otros logros.

Con Salinas de Gortari, se restableció la Subsecretaría Forestal y de la Fauna y desapareció la primera CONAFOR. Nuevamente al cambio con Zedillo la vuelven a desaparecer y se incorporan sus funciones a la Subsecretaría de Recursos Naturales de la entonces Secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) que posteriormente le quitaron la pesca y se la pasaron a la Secretaría de Agricultura.

Para no variar, nuevamente con Fox en la presidencia se hacen otros cambios, en este caso positivos para el sector forestal. El 4 de abril de 2001 se crea la nueva Comisi√≥n Nacional Forestal (CONAFOR) como un organismo p√ļblico descentralizado, con funciones y patrimonio propios, sectorizado en la SEMARNAT, aunque dejando los actos de autoridad en esta secretar√≠a. Ha sobrevivido los gobiernos de Calder√≥n y Pe√Īa Nieto, hasta el actual gobierno. La CONAFOR lleg√≥ a obtener un presupuesto anual de m√°s de siete mil millones de pesos y actualmente la reducci√≥n de su presupuesto ha quedado en dos mil trescientos sesenta y dos millones de pesos para el presente a√Īo, los cuales se asignan de la siguiente manera: 825.60 millones de pesos al apoyo para el Desarrollo Forestal Sustentable;1,176.10 millones para protecci√≥n forestal que incluye incendios y otros programas; 338.4 millones para actividades de apoyo administrativo; 18.4 millones para actividades de apoyo a la funci√≥n p√ļblica y al buen gobierno; y 3.5 millones para la planeaci√≥n, direcci√≥n y evaluaci√≥n ambiental.

Manejo de los bosques

Conviene se√Īalar que los 825.60 millones destinados al Desarrollo Forestal Sustentable, se distribuye en programas de Manejo Forestal, Abasto y transformaci√≥n de mercados, Plantaciones forestales comerciales, Transferencia de tecnolog√≠a, Educaci√≥n y capacitaci√≥n, Becas a los centros de formaci√≥n forestal, Pago por servicios ambientales, Restauraci√≥n forestal, Sanidad forestal, Protecci√≥n contra incendios, y gastos de operaci√≥n al subsidio.

Los pa√≠ses n√≥rdicos, Suecia, Finlandia y Noruega, con un territorio equivalente a la cuarta parte del de M√©xico, cada uno, son pa√≠ses forestales de mayor importancia en el mundo, debido al manejo que hacen de sus bosques, con predios muy peque√Īos (70 a 100 hect√°reas) pero que se manejan en grandes extensiones integrando unidades mayores de miles de hect√°reas, a trav√©s de cooperativas. O sus equivalentes. Han generado a partir de sus bosques un gran desarrollo tecnol√≥gico e industrial que exportan al mundo. Es incre√≠ble que all√° un √°rbol para alcanzar di√°metros de 50 a 60 cent√≠metros tarde cien a√Īos, mientras que, en muchas partes de M√©xico, esos di√°metros se alcanzan hasta en ¬°diez a√Īos o menos! Si M√©xico pudiera aprovechar su potencial, s√≥lo de madera con 37 millones de metros c√ļbico al a√Īo, ser√≠a una potencia forestal, para autoconsumo y exportaci√≥n de productos. Si adicionalmente contamos las plantaciones forestales comerciales, solo en este rubro se podr√≠a satisfacer la demanda de celulosa. Existe una superficie de 11.3 millones de hect√°reas con potencial agroecol√≥gico para el desarrollo de plantaciones y de esta superficie se considera que hay un alto potencial en 3.8 millones de hect√°reas, las que dar√≠an rendimientos muy altos y a corto plazo.

Los recursos forestales de M√©xico, que a√ļn tenemos representan un potencial alto de producci√≥n, no s√≥lo de madera, sino tambi√©n de resinas, gomas, cortezas, ra√≠ces, hongos, medicinas naturales, le√Īa, carb√≥n, fibras entre muchos otros productos tangibles y reales, lo mismo que son la principal fuente de los llamados servicios ambientales como reguladores del ciclo del agua, recarga de mantos acu√≠feros, control de la escorrent√≠a, micro climas agradables, h√°bitat de la fauna silvestre, espacios para la recreaci√≥n al aire libre, paisajes y sobre todo contribuir a paliar la parte del cambio clim√°tico causado por los humanos, al generar ox√≠geno y fijar el bi√≥xido de carbono. Despu√©s de los oc√©anos, la vegetaci√≥n forestal es la que tiene la mayor contribuci√≥n a estos fen√≥menos de la naturaleza.

Las organizaciones forestales, grupos de la sociedad, los gobiernos municipales, estatales y el federal, por conducto de la CONAFOR, deben sumar esfuerzos y recursos como se ha venido impulsando recientemente; sin embargo, no es suficiente, porque se necesitan pol√≠ticas del ejecutivo que realmente apoyen estrategias, programas y proyectos del sector forestal y sobre todo que se evite el avasallamiento de otras pol√≠ticas p√ļblicas que vayan en contra.

 

*) Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques, Escuela Nacional de Agricultura, Chapingo-Texcoco, México; Máster of Sciences y Candidato a Doctor en Recursos Naturales por la University of Michigan, Ann Arbor, Michigan, USA. Consultor en Recursos Naturales, Ambiente y Desarrollo.

 



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