joomla visitor
Auditoría
De adicto a ADICTO/ MÉXICO HUNDIDO EN LA MEDIOCRIDAD
Buscar Autor o Artículo

PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
Noticias
389 Suplemento
Banner
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Radioteca
Posada del Periodista
Banner
Club de Periodistas
415
Banner
414
Banner
413
Banner
412
Banner

Ver Otros Artículos de Este Autor

Edición 412

 41216

De adicto a ADICTO

MÉXICO HUNDIDO

EN LA MEDIOCRIDAD

Por Ernesto Salayandía García

Una noche, como muchas otras, sufría desesperación por no poder respirar bien, tenía dificultad al inhalar oxígeno debido a que mis fosas nasales estaban completamente taponadas, secas, con costras de cocaína, mi quijada, entumida, enclocada como mis manos y brazos, desesperado, me eché gotas para la nariz, drogado me fui a la estufa y puse una hoya a hervir, con agua y Vick Vaporub.

LO INHALE, una y otra vez jale, el vapor por mi nariz, sin lograr mayores resultados. Me unté vaselina, me puse gotas para los ojos y nada, no podía respirar debido a los enormes tapones de mucosidad en mis orificios nasales, secos y por la porquería, generándome dolor en el tabique y una enorme frustración por no poder respirar.

Puedes visualizar mi recamara, la de un borracho drogadicto, maniaco depresivo, ropa sucia tirada por todos los, ceniceros desbordando cenizas y colillas de cigarros, papel de baño, clínex, calzones, calcetines, imprentados de mocos con sangre, me sonaba la nariz con las sabanas, fundas, con cualquier cosa, me daba pereza levantarme al baño, puedes ver, los vasos medios llenos, medios vacíos, platos, cubiertos, tasas, sucios, mucha basura, por supuesto, el cuarto olía a los mil demonios. Yo, pasaba ahí hasta cinco días sin salir, sin bañarme, fumando bebiendo, periqueando e inyectándome a cada momento, tres miligramos de morfina sintética, ahí estaba hundido en depresión, sin fuerzas, atrapado por la maldita rutina de sustanciarme, de trágame un mundo de pastillas antidepresivas, no hubo poder humano que me sacara de ese infierno, no podía parar, recuerdo, que después de días de abstinencia, que los tuve, yo lloraba cada vez que inhalaba el primer pase de esa noche, porque sabía perfectamente lo que venía, la tormenta de las emociones que me secuestraba y se adueñaba de mi vida. No puedo respirar, voy a morir asfixiado. No podía parar.

UN ADICTO, UN MARIHUANO MUERE LENTAMENTE

MI CUERPO AGOTADO, débil, después de haberme chutado la botella de vodka que consumía todos los días, rendido por haber inhalado durante el día y la noche, más de 15 pases de cocaína, asqueado por haberme fumado cerca de tres cajetillas de cigarro, súper drogado por la combinación de morfina y fármacos, por supuesto, atormentado por mi mente enferma, mis pensamientos psicóticos, patológicos, recurrentes, por mi celotipia, mis obsesiones mentales, lo que hora llamo, secuestrado por la loca de la azotea, así, fue un parte de mi agonía, encerrado en la soledad de mi recamara, con delirios de persecución, generando que dos tipos estaban adentro de los conductos del aire acondicionado, yo dormía con cuchillos, oía sus pasos y risas, en las rejillas de las paredes, ponía papel periódico o trapos imprentados de alcohol, les prendía fuego. Escuchaba como corrían, yo los perseguía con los cuchillos, queme mi casa cuatro veces, yo los vi, los escuche y me llene de miedos. Ahí estaban. –En mi mente intoxicada y enferma.

MUERTO EN VIDA

ESA NOCHE, mi cuerpo cayó bocabajo en mi cama king size, cansado de mis excesos, rendido, ya dormido, vi una cara mía en mi mente, luego, entre a un largo túnel negro, enorme, vi, sentí, como dos caras mías se movían con gran fuerza, tratando de chocar frente a frente, una con la otra, fue una sensación extraña. Demasiada rara, luego caí en un abismo, como diría el poeta, profundo y negro, toque fondo, la oscuridad era inmensa por todos lados, después, vino el silencio absoluto, cero ruido, ahí se perfectamente que estoy muerto, no respiro, en ese instante, le grito a Dios. —¡Dios!, ¡Dios!, no quiero morir, por favor, Dios, no quiero morir—. Me levanto sudando, temblando, lleno de miedos, me voy al baño, me miro al espejo, soy la tristeza arrolladora, mis hombros caídos, mi mirada apagada, mi piel amarilla, seca, áspera, lo blando de mis ojos, que se llama esclerótica, ofrece un café cenizo, ojeroso, apagado sin luz, me miro, lloro frente a mi rostro deprimido. —¡Estúpido, estúpido, mira lo que has hecho con tu vida, eres un vil mediocre, drogadicto, estas en la ruina! —. Sigo llorando, me sigo viendo, muy decepcionado de mí mismo, sé que tuve un paro respiratorio, que estuve muerto, me queda claro, que Dios me dio una oportunidad, porque cuando comencé a despertar, vi, sentí una fuerte luz, esplendorosa dentro de mí. —Tuve un despertar espiritual.

NO QUERÍA O NO PODÍA

ABANDONAR MI ADICCIÓN

DEJE DE LLORAR, me eche agua en mis fosas nasales, ahí mismo, presione los orificios, me soné con fuerza, salió el primer tapón de porquería, después, atrás de él, el chorro de sangre, sangre que llego a mis labios y mi lengua, sangre con cocaína que los anestesio de inmediato, me soné con fuerza la otra fosa, me libere del enorme obstáculo, pude respira, verme al espejo, sucio, despeinado, abandonado de mí mismo, respire con profundidad, suspire desde lo más fondo de mi ser, me eche agua en la cara, después, de la liberación de mis fosas y poder respirar libremente —¿Que te imaginas que hice? —. Era mi costumbre, para evitar que la cocaína se humedeciera y exterminar el polvo, colocaba los pases en el travesaño de las puertas, a un lado de la jeringa y la morfina, después de libérame, tome un pase completo y de dos jalones los metí a mi cuerpo, luego cargue la jeringa con tres miligramos de morfina y me arponeé en la nalga, posteriormente, me senté en el escusado, prendí un cigarro, que fume placenteramente, como si nada hubiera pasado, olvidándome de esa imagen de mediocre que mostraba a los cuatro vientos, de ahí vengo, soy víctima de La Saliva del Diablo. —El que por su gusto, muere…

¿POR QUÉ RECAE, EL RECAÍDO?

EN UN PAÍS sumamente enfermo de las emociones como México, nadie quiere ver la pérdida de seres humanos al día que genera esta enfermedad perra, no se evalúan los altos porcentajes de suicidios, ni los múltiples intentos al día, tampoco hay estudios respecto al enorme índice de niños y jóvenes deprimidos, mucho menos se considera como sociedad, el grave problema de la enfermedad que diluye matrimonios, irrumpe la paz familiar, roba la libertad a los jóvenes, causa hechos delictivos, genera los feminicidos, activa la inseguridad pública, engrandece la deserción escolar de manera impresionante, convierte a los drogadictos en parásitos sociales y en guerrilleros dentro de su casas, los medios de comunicación, muchos de ellos, brindan nulos espacios a la prevención, información, orientación y concientización, tener un enfermo emocional, adicto, alcohólico o drogadicto, es como si fuera un aparato de televisión, en todas las familias, hay uno o dos, o más enfermos. —Sálvese quien pueda—. Quien esté libre de culpa, que arroje la primera piedra. —El perfil del drogadicto se distingue por la mediocridad, por el pensamiento cuadrado, por su personalidad narcisista y por supuesto, por la pereza, física y mental, y por su soberbia sobrada, el enfermo, confirma, día a día, que no quiere salir del hoyo de la mediocridad y la familia, se hunde con él—. Gracias por leerme y más por escribirme

Correo: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .



More articles by this author

La UNACAR reconoce a 115 trabajadores por su lealtad laboral.La UNACAR reconoce a 115 trabajadores por su lealtad laboral.
  La UNACAR reconoce a 115 trabajadores por su lealtad laboral. Realizado en...
Estudiantes de la UNACAR obtienen Premio CENEVAL al Desempeño de Excelencia-EGEL Estudiantes de la UNACAR obtienen Premio CENEVAL al Desempeño de Excelencia-EGEL
  Estudiantes de la UNACAR obtienen Premio CENEVAL al Desempeño de...
¿Quién está en línea?
Tenemos 3646 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

273 Suplemento
Banner
224
Banner
411
Banner
410
Banner
409
Banner
408
Banner
407
Banner
406
Banner