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Edición 411

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SOMBRÍO PANORAMA EDUCATIVO (APUNTE)

Mauricio Laguna Berber

Nota del Editor

El último trabajo de Laguna

LO QUE SIGUE es un apunte. Pese a que Mauricio quería entregar una nota lista para publicarse en Voces del Periodista. No importa, dejó plasmada su preocupación de siempre: la educación en México.

Es claro que la educación ahora, en tiempos de pandemia, enfrenta muchos retos.

¿Cómo educar en tiempos de pandemia? Sin acceso a las tecnologías, el internet ni las computadoras. Cómo educar cuando los mismos profesores no están todos capacitados para transmitir una clase por internet.

Grandes retos: ¿Se alcanzará el objetivo de los programas? ¿Aprenderán lo suficiente los alumnos para pasar el año?, o se perderá. Preguntas sin respuesta, al menos para un reportero al quien no le alcanzó la vida. Solo sembró dudas.

Hay que aclarar que antes del covid-19 el gobierno tenía ya frente a sí el propósito de cambiar el modelo educativo de los gobiernos anteriores, tendiente a la privatización de la educación.

Pero con pandemia no es sencillo enfrentar el reto. Porque se tienen que cambiar los planes, los programas, los libros, la capacitación y ¡para en el país y para todo el sistema educativo! Titánico.

Sin olvidar los niveles universitarios y el posgrado. Y la investigación, para estar a la altura de los cambios tecnológicos y no ser dependientes por siempre de las importaciones.

El caso es que Laguna dejó en el tintero el tema, para continuar el análisis como una de sus preocupaciones nacionales, y de su formación profesional.

…………………………

De cada 100 niños, 55 solamente acaban la primaria

MÁS DE DOS MILLONES de niños y jóvenes entre 5 y 14 años de edad no asisten a la escuela. Uno de cada cuatro no tiene acceso a preescolar. De cada cien infantes que ingresan a la primaria solo 55 por ciento concluirá la instrucción elemental y de estos únicamente 2 por ciento llegará a nivel superior.

Aunado a ello, está un ataque sistemático a la universidad pública, en particular a la Universidad Autónoma de México (UNAM), considerada la máxima casa de estudios del país, en aras —se acusa— de la privatización de educación pública, en todos sus niveles.

Sirvan estos simples datos para hablar del crítico panorama del sistema educativo nacional, considerado el “talón de Aquiles”, del desarrollo nacional que mantiene un presupuesto federal prácticamente en los mismos niveles de hace 20 años, además de que el gobierno de Vicente Fox pretende reducir el gasto social para el próximo año con ello imprimir un apoyo tácito a la privatización de la educación.

La privatización educativa

De acuerdo con el investigador social Manuel Villagómez Rodríguez, integrante de XADE (Xalisco Democrático), organización nacional que agrupa a diversas corrientes políticas e ideológicas, es a partir de 1982 cuando el sistema educativo empieza su inanición con la disminución del presupuesto a todas las universidades y, en consecuencia, estas reducen su matrícula y empiezan a rechazar a cientos de miles de aspirantes.

Bajo esta lógica, explica, la Secretaria de Educación Pública (SEP), empieza a entregar autorizaciones a “universidades patito”, con el contubernio de las autoridades esos institutos e inician su “agosto” al engañar a miles de jóvenes con una educación de mala calidad y ofertando carrera que ni siquiera tienen registradas ante la Secretaría que les otorgo la “concesión.”

En este proceso, explica Villagómez, se inicia la escala de incorporaciones de colegios, institutos, universidades y escuelas particulares a las universidades oficiales.

Para el miembro de XADE, si bien el gobierno de Fox aún no ha hecho declaración abierta de la privatización de la educación, sí está dando pasos agigantados para ello.

Como muestra de su decir añade que se está recortando el gasto público, donde el sector educativo es uno de los más afectados; así como el sistema educativo de becas a determinadas universidades e institutos del país “con la presencia de Reyes Tamez y Juan Ramon de la Fuente como gerentes de la SEP y de la UNAM, respectivamente.”

Según la profesora Iris Guevara González, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, amén del ocultamiento de una serie de datos, en el gobierno foxista no se observa ningún cambio verdadero y tampoco se ve una política clara o diferente a lo que se venía haciendo en los sexenios anteriores.

“Desde hace mucho tiempo en la educación pública hay deficiencias fuertes, resultado de un país que tiene tantas carencias como el nuestro, y en el cual aumentan los índices de pobreza, marginación, deteriorándose severamente las condiciones de vida de la población.”

A pregunta expresa sobre el papel que debería jugar en este momento la SEP, la investigadora Guevara González precisa que “esta dependencia del Gobierno Federal debería jugar un papel fundamental. Pero uno de los actuales errores es pensar que tener educación de calidad, se tiene que pagar.

“Esta interpretación es absurda, porque todos los que trabajamos pagamos parte de la educación de este país, a través de nuestros impuestos.”

Añade la investigadora cómo nos encontramos ante un discurso en contra de la educación pública, porque los gobiernos neoliberales —como el de Vicente Fox— no entienden que hay labores muy específicas que el Estado tiene la obligación de atender y garantizar.”

Precisa Iris Guevara que no basta con el derecho legal a la educación ya que se requiere de condiciones materiales para poder asistir a la escuela, como la garantía de que el educado tenga alimentos, cuente con útiles escolares y tenga la atención familiar durante su proceso educativo.

Los jóvenes mexicanos son un jugoso botín

UNIVERSIDADES HECHIZAS

Mauricio Laguna Berber

En días recientes, la Secretaría de Educación Pública (SEP), manejó frente a los medios informativos el inicio de una campaña de limpia en las universidades privadas del país y el cierre en los dos últimos años de 88 centros educativos fraudulentos “que impartían un supuesto aprendizaje”.

PERO LO CIERTO es que la Dirección de Regulación de Instituciones Particulares de la dependencia no cuenta con cifras específicas sobre la realidad de las llamadas “escuelas patito”.

De acuerdo con las cifras de la SEP, la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, existen anualmente más de 160 mil estudiantes rechazados de escuelas de educación media superior y superior, exclusivamente en la Ciudad de México, cifra que suma a los nueve millones de jóvenes que no tienen acceso al sistema público de educación superior (tecnologías, normales y universidades).

Por este motivo miles de jóvenes se convierte en un botín para las más diversas instituciones de dudosa calidad, conocidas como “patito”, “patrulla” o “piratas” y que, con la omisión o comisión de las autoridades educativas, encabezadas en el llamado “gobierno del cambio” por el empresario regiomontano Reyes Tamez Guerra, siguen operando de manera impune a lo largo y ancho de todo el país.

Alimento de lobos

Por un lado, pese a que la SEP anuncio el cierre de los 88 centros de dudosa calidad, en la realidad carecen de una cifra certera de cuántas escuelas ofrecen estudios a nivel superior sin validez ni reconocimientos oficiales, pese a que la dependencia del gobierno en la Ley General de Educación contempla en su artículo 148 (de la ley vigente, septiembre 2019) que la autoridad educativa lleva el registro de las escuelas que imparten educación privada.

Parar funcionar, las universidades patito se amparan en el Artículo tercero constitucional y la Ley General de Educación, que autorizan a los particulares para impartir educación en todos sus tipos y modalidades, sin necesidad de validez oficial.

Por si fuera poco, la Ley General de Educación no obliga a las escuelas particulares a registrarse formalmente ante la SEP, ni que el personal docente cuente con acreditación oficial. Eso es darles manga ancha a los mercenarios de la educación y a funcionarios corruptos.

Además, para obtener un registro ante la SEP solo es necesario unos cuantos tramites que no son revisados, ya que lo importante es el pago de 5 mil 523 pesos y todo queda perfecto, sin un marco regulatorio de vigilancia de las operaciones que estas realicen.

De acuerdo a la SEP, hasta el momento solo se tienen registradas mil 800 instituciones públicas y privadas, que de acuerdo con el INEGI, únicamente atienden el 20 por ciento de jóvenes entre 19 y 23 años. Esto es, tan solo dos de diez millones de estudiantes.

Para las autoridades educativas se estima que existen 350 institutos “patito” sin ningún control. Empero, catedráticos de la UNAM, calculan que la cifra negra es de por lo menos del doble, es decir de 700 universidades patrulla en todo el país “más las que se inauguren esta semana”, agregan en tono irónico.

Al respecto, Ignacio Villagorda, director general de Acreditación de la SEP al ser cuestionado sobre la labor de vigilancia de la dependencia de gobiernos a estos centros, solo atina a reconocer que aumentaron las universidades patito, caracterizadas por su baja calidad educativa, y pide sean denunciadas.

Por otro lado, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación (Superior, ANUIES) estadísticas que hasta el año 2000 se tenían registradas de manera oficial en México 873 universidades privadas. De esta cifra se desprende por parte de la Federación de Instituciones Particulares de Educación Superior, que 660 escuelas registradas son de dudosa calidad.

Lucrar es el motivo

Reflejo de que la educación privada es un negocio lucrativo, tanto para los pseudo empresarios y mercenarios de la educación como para las autoridades educativas, es el creciente número de jóvenes rechazados anualmente de las Instituciones de educación superior.

Por ejemplo, en el pasado ciclo de inscripciones del año 2002 para la licenciatura del IPN, de la UNAM y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se aceptaron a 61 mil 700 alumnos y se rechazaron 160 mil 739.

Sobre este aspecto, catedráticos de la UNAM comentan que algunas familias de estos rechazados cuentan con recursos económicos para enviarlos a instituciones privadas de prestigio: otros son rehenes de universidades y escuelas patrulla, pero muchos más abandonan sus estudios para incorporarse al mercado laboral, refugiándose, la mayoría de las veces, en el ambulantaje y la economía informal.

De acuerdo con el estudio de la ANUIES, casi la mitad de los mexicanos que entre 1991 y el año 2000 terminaron una carrera universitaria, no lograron emplearse en un trabajo que requiera los conocimientos adquiridos en las aulas.

Unos 880 mil profesionistas, en esa circunstancia debieron emplearse en algunos oficios, caer en el subempleo, o de plano, salir del país en busca de mejores oportunidades.

“Lamentablemente, a pesar de que en México es un país de jóvenes, estudiar en alguna institución superior es toda una odisea, y no siempre con un final feliz”, lamentaron.



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