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Edición 411

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MAURICIO LAGUNA, EL AMIGO, EL COLEGA: IN MEMORIAM

Salvador González Briceño

*Reportero de siempre, periodista contemporáneo, de los nuestros

Dedicado a su esposa Mireya, quien ya lo extraña.

Mauricio Abraham Laguna Berber (22 de septiembre de 1963-17 de noviembre de 2020) fue reportero en cuerpo y alma. Premio Nacional de Periodismo en 2004. Curioso siempre, inquieto a más. Desde su etapa de estudiante, luego en su vida profesional. Entregado, podía dedicarse sin descanso al oficio siempre, o cuando se requería. Pero igual sabía convivir con los amigos.

EL PERIODISMO fue su pasión. Desde que se tituló en la UNAM, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) salió de Ciencias de la Comunicación. Con un tema de tesis sui géneris para la época. Porque abordó un asunto tabú y hasta motivo de persecución policial. Una investigación sobre Madera, el medio de comunicación de la “Liga Comunista 23 de Septiembre”, ni más ni menos.

Lo conocí hacía 20 años. En la redacción de la revista La Crisis, los tiempos de la huelga en la UNAM, 1999-2000. Y para entonces Mauricio ya era un periodista “estrella”. Carlos Ramírez le pagaba bien por sus reportajes para el semanario La Crisis, revista de análisis político en sus mejores tiempos. Yo llegué a mediados del 2000 a preparar la edición, con sueldo de jefe de redacción.

Como reportero experimentado que era, Mauricio Laguna desarrollaba los temas especiales. Reportajes donde aportó siempre una revisión crítica de los acontecimientos de la vida nacional, con el auxilio de la investigación y de los especialistas.

De entonces datan sus colaboraciones, como académico, sobre la intentona del rector José Francisco Barnés de romper la huelga, publicados en La Crisis, con el uso primero de Auxilio UNAM y grupos porriles, más tarde con la federal preventiva y el Grupo Aerotransportado de Fuerzas Especiales (GAFES) del ejército.

Como en el apoyo a la huelga, en su trabajo cumplía con las entregas. Así fuera al punto del cierre el jueves por la noche, por sus varios compromisos en otros medios. A sus 33 años era un buen reportero. ¡A cada quién lo de cada cual!

Apunto, como diría el colega que también partió hace muy poco, el maestro Abraham García Ibarra, evito el yoyismo, salvo cuando pido disculpas al lector para dejar constancia de que he sido testigo de los hechos. Además, porque Mauricio Laguna era mi amigo.

Tengo a la vista su CV, el último que elaboró para su reciente contratación en el Sistema Abierto (SUA) de la UNAM. Data de diciembre de 2019. Pero no abordaré, por el espacio, salvo los aspectos —no más, sino los— menos conocidos de su trayectoria, no por ello menos importantes. Al contrario.

En la revista Voces

Cabe decir que coincidimos en el último medio impreso donde colaboró. Laguna era socio activo del Club de Periodistas de México, AC. en las instalaciones de Filomeno Mata 8, así como colaborador de la revista Voces del Periodista, instancias ambas bajo la dirección de Mouris Saloum George, y Celeste Sáenz de Miera.

En Voces colaboró durante varios años, revista a la cual por cierto me invitó a participar. Por eso digo que era uno de los “nuestros”. Hablando de Voces (sus colaboraciones están en: https://vocesdelperiodista.mx/seccion/opinion/opinion-mauricio-laguna-berber/) su última etapa profesional.

En la Fraternidad, AC, que sesiona en el Club a invitación de Mouris, Laguna era el encargado de todo lo relacionado con los periodistas, como: defensoría, denuncia, asesinatos, persecuciones e impunidad, como titular de la “Comisión de Defensa de los Periodistas”.

Él tenía el registro más preciso y a detalle de los asesinatos de periodistas víctimas de la violencia, al menos del 2000 a la fecha, así como de la consiguiente impunidad característica de todos los casos, responsabilidad de los gobiernos del PAN, el PRI y Morena por igual.

Éste, el de la impunidad en los crímenes contra periodistas en el país, una agenda pendiente tanto como los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Un reto para el actual gobierno, de la Cuarta Transformación (4T). Todavía más, cuando el titular de Comunicación Social de Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, fue compañero estudiantil de Mauricio desde el CEU y la “grilla” en el PRT.

Digamos que su actividad política igual comenzó temprano. En la escuela, así como en los sindicatos y los partidos. En el CEU participó en la huelga de 1986 (a sus 23 años), desde la Comisión de Prensa junto a Ramírez Cuevas, candidatos ambos al Consejo Técnico de Ciencias Políticas.

Luego, en 1988, el año de la candidatura de Carlos Salinas de Gortari, ambos participaron en apoyo a Rosario Ibarra de Piedra por el PRT (el izquierdista Partido Revolucionario de los Trabajadores), de clara trayectoria trotskista y fuerte presencia en la UNAM. Cosa que me consta.

Ambos personajes, Mauricio y Jesús, igual serían candidatos de distrito, por el partido de Ibarra. Desde Ferronales, Laguna organizó a los trabajadores creando un Comité de apoyo a la candidata De Piedra.

A su regreso a México, luego de casi cuatro años de permanecer en Estados Unidos, se dedicaría a elaborar su tesis para la titulación, pionera en el análisis de la guerrilla en México.

La guerrilla urbana

Su tesis de titulación: La prensa clandestina en México, el caso del periódico Madera 1973-1981. De difícil acceso, inédita la tesis, pero está en los archivos UNAM en los “trabajos de titulación”, y se encuentra para consulta en la siguiente liga: https://tinyurl.com/y2xerre4).

Dilema estudiantil de los años 70, tras la represión de 1968 y contra el gobierno represor y autoritario del PRI. Claro que no solo de los estudiantes, sino de los trabajadores y la sociedad en general.

En ese trabajo Laguna sostiene, sobre la guerrilla lo siguiente: “En México, la guerrilla se ha caracterizado como una forma de hacer política. Durante su existencia se han incluido diferentes formas para manifestarse como forma de lucha político-militar, por ejemplo, a través de la propaganda armada; ésta incluye las tomas de radiodifusoras, de poblados o municipios, ataques directos contra lugares que representan el centro del poder político o en algunos casos el origen del conflicto, o en contra de la fuerza represiva (policía, guardias blancas, ejército, etc.) que se manifiestan en el conflicto.

“Es el caso de la ´Liga Comunista 23 de Septiembre´, ésta organización (que) optó por la organización político-militar, constituyendo en los años setentas la primera guerrilla urbana en la historia contemporánea de México. Este grupo planteó que la única vía posible para hacer política era la lucha armada, al considerar agotados los medios de participación abierta”. (Intro.).

Sobre la prensa, o el medio de comunicación de los jóvenes guerrilleros, asentó que: “Una función de la prensa revolucionaria es ser el dirigente ideológico que logre modificar el empirismo por una teoría que interprete y justifique al movimiento revolucionario en su totalidad, pero solo sí esta teoría es elaborada y difundida por un órgano central de la organización revolucionaria. Un periódico que sirva como forma de expresión…” (p. 25). El periódico Madera, para cualquier consulta, está en: https://movimientosarmados.colmex.mx/items/browse?collection=1.

Una de las referencias a la tesis de Laguna es la de Valdez César: “La guerrilla urbana en México, retórica de la lucha armada: Liga Comunista 23 de Septiembre”, de Filosofía y Letras, UNAM (En: https://www.aacademica.org/000-010/494).

Ahí el autor sostiene que: “Para (Mauricio) Laguna son 4 los periodos (para explicar el origen y existencia de la Liga):

1.- Periodo Fundacional (1972-1973).

2.- Auge de acciones guerrilleras (1973-1976).

3.- Se privilegia el trabajo político aprovechando el tiraje del ‘Madera’

presumiblemente 40 mil ejemplares (1976-1978). El Comité de Prensa asume la

dirección. Acciones violentas esporádicas.

4.- Final de la Liga (1978-1982).

De su periodización podemos extraer que se basa en los virajes importantes, pero que no toma en su justa medida los reveses que la DFS (Dirección Federal de Seguridad) asestó a la LC23S. (p.7).”

El tema seguiría siendo tabú durante décadas, tras la caída de los integrantes de la Liga por la Brigada Blanca. Grupo represor que se encargó de perseguir a los jóvenes hasta la desaparición de no pocos, como en encarcelamiento de los más. Algunos retomaron sus ideas, pero poco hablaría de ello el mismo Mauricio. Siquiera con sus amigos. Porque el tema siguió siendo clandestino varios años más.

Por eso es que, de entrada, si como estudiante causó impresión, como profesional cultivó reconocimientos. Su amplia agenda personal es muestra de ello, plena de “contactos”, colegas y especialistas que entrevistó sobre los más diversos asuntos.

Un tema que, por lo demás, testificó de alguna manera en carne propia. Y le funcionó como tesis. (Ver nota: “Mauricio Abraham Laguna Berber”, de su hermano Jaime alias “Ricardo”, participante activo).

Sobre la derecha

Más bien la ultraderecha —uno de sus temas sobre grupos de poder en México, así como el narcotráfico y las fuerzas armadas— un trabajo de los cuales puede verse en el siguiente link: https://issuu.com/yomi_lee/docs/ultrdrchmx. Escrito en 2010 (el sexenio de Felipe Calderón) donde destaca, entre otras reflexiones que:

“Hoy día, un rasgo fundamental de los grupos de derecha es su demanda permanente por introducir en la educación básica una formación religiosa, insisten en campañas para promover la educación no laica en las escuelas públicas, promueven la abstinencia sexual y buscan un control de las emisiones de los medios de comunicación bajo un criterio moral e incluso impulsan reformas al marco jurídico de las relaciones Iglesia-Estado para promover una mayor participación política del clero católico en la toma de decisiones del gobierno”.

En su programación destacan la educación no laica, como para revertir a Juárez, sino la moralina sexual y una mayor participación del clero en el gobierno, no solo en la política.

Los antecedentes son sinarquistas, relata Laguna en la siguiente referencia: “…Las agrupaciones de derecha que actualmente conocemos incluido El Yunque, surgen como hijos de la época, con las preocupaciones propias de su momento y en los años veinte y treinta vivieron el movimiento cristero que fue apoyado por Los Caballeros de Colón y la Asociación Católica de Padres de Familia (ANCPF).

“A finales de los años treinta surge la Unión Nacional Sinarquista, la derecha oficial representada por el Partido Acción Nacional y entre los años cuarenta y cincuenta aparece el Partido Demócrata Mexicano, por la Iglesia aparece el Opus Dei, se consolida la Corporación de Estudiantes Mexicanos (CEM) de tendencia jesuita y por el lado empresarial la Canacintra, la Concamin, la Concanaco y la Coparmex… En los años sesenta en la época de la Guerra Fría, durante los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, la Iglesia tiene un gran acercamiento con el gobierno, en virtud que existía una prioridad de aquella época que es la lucha anticomunista, ‘en ese momento no enfatizaron como actualmente lo hacen en la lucha contra la educación sexual y la lucha para imponer una moral determinada, sino que forman una alianza más amplia, incluso con sectores fuera del conservadurismo católico’”.

A su llagada al poder el PAN, con Vicente Fox, lo que ocurrió fue claramente “la participación de sus miembros en las instituciones del país, que siguen las directrices del llamado Consejo de Relaciones Exteriores que opera desde Washington, por eso debemos ser claros cómo actualmente en el mundo gobierna la derecha”. (trabajo completo en: https://issuu.com/yomi_lee/docs/ultrdrchmx).

Un sometimiento —esto lo dice el autor de estas líneas— a Estados Unidos desde la globalización y todas sus políticas aplicada a rajatabla, como el apoyo de priistas y panistas para la concreción de los acuerdos comerciales, que a la postre han sometido al país todavía más a los intereses de Washington. Todo con tal de ostentar legitimidad y probar las mieles del poder, sin importarles el país, siquiera los mexicanos.

Con los cuates

Mauricio provocaba siempre alguna reacción. Nunca era indiferente: de aceptación o rechazo. Tampoco se quedaba callado. Siempre era claridoso, directo. Decía lo que pensaba, así le incomodara a más de uno en su entorno. Desde luego siempre es mejor la honestidad que la hipocresía. Por ello a veces pasaba por descortés o intolerante. No le importaba.

Pero como reportero era más que aceptado, era un profesional del periodismo. Respetado en su trabajo por el empeño en rastrear la información. Sus temas de interés nacional o de la Ciudad de México, como publicó en Voces del Periodista.

Como buen cazador conseguía “la nota”. Eso sí, rechazaba la banalidad en la profesión, la falsedad o la “pose”. Además de una actitud siempre crítica para todo, no todos a su alrededor consentían los autoelogios o sus logros. Ese era un defecto, pero ¿quién no los tiene?

Sin embargo, entre amigos y para quiénes lo conocíamos, era un personaje noble. Aparte era respetuoso siempre. Claro que si algo no le parecía igual se ofuscaba. A veces, molesto, incluso levantando la voz. Eso sí, no era bipolar. No era para tanto.

Ya en corto, cómodo entre los suyos, le gustaba la convivencia y departía el trago con los amigos. Yo desde que lo conocí tomaba, y no poco. El tequila era de cajón. Al final de su vida, el hígado pagó por ello.

Para honor y gloria, el beber era parte del trabajo. No se trata de secreto alguno. Era práctica de la “vieja guardia”, la generación que nos antecede y ya practicaba en las cantinas adjuntas a las redacciones de los diarios. De los maestros se heredó el oficio, pero también el vicio.

No se puede hacer una semblanza de Mauricio —aún incompleta porque no se apega a su CV que es amplio—, sin referir sus “alias”, que es parte de la cercanía y los “cuates”. Primero por su característico cabello rojo (“¿te lo pintas?”, —le preguntan), también por eso se le ubicaba en el gremio. En el CEU era El Winni, pero entre los colegas era El Pelirrojo o La Colorina.

Así pues, quedan fuera muchas facetas de Laguna, como su parte académica, de impartir clases en la UNAM o la UNILA, entre otras. Y sus colaboraciones tanto en diarios como revistas (muchas de ellas de portada), pero la Web da cuenta de ello. Valga como testimonio de lo dicho, su trabajo publicado post mortem, aquí, en su querida Voces del Club, de su también amigo Mouris. In memoriam.



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