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ESTADOS UNIDOS Y LA OEA Apuestan a desestabilizar la región, pero se encuentran con la resistencia popular
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ESTADOS UNIDOS Y LA OEA

Apuestan a desestabilizar

la región, pero se encuentran con la resistencia popular:

Aram Aharonian

Todo indica que en su plan de reelección, el presidente estadounidense Donald Trump, con el apoyo de la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha desatado una ofensiva para la desestabilización de las naciones latinoamericanas y terminar no solo con gobiernos progresistas sino también con las organizaciones sociales que los sustentan.

El pasado 11 de septiembre 12 pa√≠ses miembros del belicista Tratado Interamericano de Asistencia Rec√≠proca (TIAR) aprobaron la resoluci√≥n seg√ļn la cual ‚Äúla crisis en Venezuela tiene un impacto desestabilizador, representando una clara amenaza a la paz y a la seguridad en el Hemisferio‚ÄĚ. Lo m√°s desestabilizante parece ser la necesidad de EU de apoderarse de sus riquezas energ√©ticas y mineras y de robar sus recursos. Como las de Ecuador o de Bolivia.

LA PUESTA EN MARCHA del TIAR confirma el uso de los sectores civiles en los planes militares de Washington. La cosecha fue el paquetazo ecuatoriano, la poblada chilena, la puesta en marcha de un golpe en Bolivia y el intento de un ‚Äúcerco sanitario‚ÄĚ a Venezuela.

ERA EVIDENTE que el ‚Äúpaquetazo‚ÄĚ ecuatoriano y el intento de golpe de Estado en Bolivia iban a desembocar en fuertes tensiones sociales y disturbios. De all√≠ el gui√≥n tan poco original de que la culpa la tiene Cuba y el gobierno venezolano de Nicol√°s Maduro. Para la derecha, siempre la culpa es otros: nunca de sus planes de miseria y hambre para las grandes mayor√≠as.

Pero quiz√° lo que no preve√≠an los ‚Äúguionistas‚ÄĚ estadounidenses era la fuerza y resiliencia de la respuesta ind√≠gena y popular en Ecuador y la explosi√≥n chilena, luego del llamado de atenci√≥n de las elecciones primarias argentinas el pasado 11 de agosto. Y, en Uruguay, a√ļn no hallaron la f√≥rmula para desalojar al frente Amplio del gobierno, tras 14 a√Īos de gesti√≥n.

Y tampoco tuvieron en cuenta que no todos los pa√≠ses est√°n de acuerdo con las posiciones asumidas por el secretario general de la OEA Luis Almagro y tampoco con la misi√≥n de observaci√≥n electoral (MOE) enviada a Bolivia. La representante permanente de M√©xico ante la OEA, Luz Elena Ba√Īos, dej√≥ en claro que ninguna misi√≥n debe entrometerse en los comicios de un pa√≠s y menos opinar cuando el mismo a√ļn no concluye; su trabajo debe limitarse al asesoramiento t√©cnico y no tratar de tomar decisiones vinculantes.

‚ÄúEl trabajo de la MOE es de naturaleza t√©cnica y no vinculante. La Carta Democr√°tica Interamericana, en su art√≠culo 23, brinda asesoramiento o asistencia, no dictamina elecciones‚ÄĚ, prosigui√≥ Ba√Īos, para quien el trabajo de las misiones debe ser neutral y no intervencionista.

Las reacciones surgieron luego de que el representante de Estados Unidos en la OEA exigi√≥ una segunda vuelta electoral en Bolivia, pese a que a√ļn no se hab√≠a terminado el conteo oficial de voto, mientras los delegado de Brasil, Colombia, Argentina, Chile y Canad√°, hicieron de repetidores de la voz del amo y hablaron de supuestos fraudes denunciados por el candidato perdedor, el derechista Carlos Mesa.

Casuales causalidades

Tres semanas despu√©s de la invocaci√≥n al TIAR, el presidente ecuatoriano Lenin Moreno anunci√≥ su ‚Äúpaquetazo‚ÄĚ econ√≥mico, impuesto por el Fondo Monetario Internacional, desatando un estallido social a√ļn no resuelto. Al inicio de la segunda quincena de octubre, medidas anunciadas por el presidente chileno Sebasti√°n Pi√Īera desataron la protesta de los estudiantes secundarios, que pronto se torn√≥ en estallido social, que a√ļn persiste.

El 20 de octubre en Bolivia se realizaron las elecciones presidenciales, en las que el actual mandatario Evo Morales, lograra su reelección. La oposición de derecha desconoció los resultados y comenzó la desestabilización del país. Morales denunció que está en marcha un intento de golpe de Estado orquestado desde la derecha e hizo un llamado a los organismos internacionales a defender la democracia boliviana.

Bolivia, la OEA y el golpe

El miércoles, una masiva marcha en apoyo al presidente boliviano copó el centro de La Paz, mientras la oposición tuvo su protesta más fuerte en Santa Cruz de la Sierra, mientras continuaba el escrutinio definitivo que parece orientado a confirmar la victoria en primera vuelta del Movimiento Al Socialismo (MAS), evitando el ballotage.

Pero h√©te aqu√≠ que la Misi√≥n de Observaci√≥n Electoral (MOE) de la OEA ‚Äďsin verg√ľenza- pidi√≥ al gobierno que m√°s all√° del resultado que arroje la elecci√≥n llame a segunda vuelta. Hay claras diferencias en la naturaleza social de clase de los que en Bolivia alientan el golpe de Estado y en las bases sociales que lideran las sociedades en rebeld√≠a de Ecuador y Chile, pero el inter√©s final es aterrorizar a la poblaci√≥n argentina y uruguaya para que inclinen sus votos hacia los candidatos de derecha y no al Frente de Todos argentino o el Frente Amplio uruguayo.

La desestabilización e intento de golpe de Estado que la derecha vernácula, con el apoyo estadounidense y de la OEA, se está desarrollando en Bolivia a pocos días de la primera vuelta electoral en los dos países del Río de la Plata y trata de incidir en el miedo a situaciones similares que alimentan las derechas en ambas naciones.

No pueden sorprender, en este contexto, las declaraciones del estadounidense Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael G. Kozak, donde exige a Bolivia ‚Äúrestaurar la credibilidad en el proceso de recuento de votos‚ÄĚ, como si no hubiera sido cuidadosamente respetado. Es una forma de crear el imaginario colectivo de que hubo anomal√≠as.

Luego que el canciller de Bolivia Diego Pary hiciera p√ļblica la carta a Almagro solicitando una completa auditor√≠a de los resultados electorales, la oposici√≥n, alentada por Washington y la secretar√≠a de la OEA, impide que se haga el conteo de los votos, quemando instituciones del Estado como las infraestructuras del Tribunal Supremo Electoral en los departamentos (provincias) como Chuquisaca, Santa Cruz y Potos√≠.

El cinismo de la OEA

ES DE UN cinismo sin precedentes el comunicado de la secretar√≠a General de la OEA, que se√Īala que ‚Äúlas actuales corrientes de desestabilizaci√≥n de los sistemas pol√≠ticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a trav√©s de un proceso de reinstitucionalizaci√≥n y redemocratizaci√≥n, sino a trav√©s de su vieja metodolog√≠a de exportar polarizaci√≥n y malas pr√°cticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto pol√≠tico y social‚ÄĚ.

La comunicaci√≥n hecha en nombre del conjunto de naciones del continente, afirma que la crisis en Ecuador es una expresi√≥n de las distorsiones que las dictaduras venezolana y cubana han instalado en los sistemas pol√≠ticos del continente. ‚ÄúSin embargo, lo que tambi√©n han demostrado los hechos recientes es que la estrategia intencional y sistem√°tica de las dos dictaduras para desestabilizar las democracias ya no es efectiva como en el pasado‚ÄĚ, a√Īade.

Y tambi√©n aboga la posibilidad de intervenir (¬Ņa tav√©s del TIAR?) para ‚Äúproteger los principios democr√°ticos y los derechos humanos, y de defenderlos donde √©stos sean amenazados‚ÄĚ, y ‚Äúhacer frente a los factores de desestabilizaci√≥n organizados por la dictadura venezolana y cubana‚ÄĚ.

Ecuador, roto el di√°logo ¬ŅQu√© viene?

La movilización del pueblo ecuatoriano fue más allá de la dirigencia de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) -algunos dirigentes quisieron apagarla-, mientras el gobierno de Moreno mostró su raíz de clase, subordinada a los mandatos de Washington y del FMI.

Pero no solo el mandatario sale con plomo en el ala, sino tambi√©n los cuadros de la derecha como Jaime Nebot, Cynthia Viteri, Guillermo Lasso, Abdal√° Bucaram y los ‚Äúsocialistas‚ÄĚ de Carlos Ayala.

También el correísmo salió chamuscado y pagó el costo de su lógica caudillesca. Cuando era gobierno intentó cooptar al movimiento indígena; no intentó siquiera sustraerlo de la influencia de las ONGs socialdemócratas y las sectas religiosas extranjerizantes, sino que las arrinconó y no lo incorporó al proceso de cambios.

Aquellos que desde afuera trazaron los planes de Moreno, lograron por el momento impedir la conformación de un frente amplio. Su meta era destruir al correísmo: encarcelaron a su principal dirigente, la gobernadora de Pichincha, Paola Pabón y obligaron a la expresidenta de la Asamblea nacional, Gabriela Rivadeneira a pedir asilo en la embajada de México.

El mi√©rcoles 23, el presidente de la CONAIE, Jaime Vargas, inform√≥ que la organizaci√≥n decidi√≥ suspender el di√°logo con el Gobierno, que manten√≠an desde el 13 de octubre y que puso fin a duras protestas antigubernamentales. ‚ÄúHemos parado porque no ha habido ambiente de di√°logo‚ÄĚ, dijo Vargas.

Vargas denunci√≥ que desde el gobierno, emprendieron una persecuci√≥n contra los dirigentes de la CONAIE. ‚ÄúNo podemos estar en la mesa mientras nos est√°n persiguiendo‚ÄĚ, agreg√≥. Vargas es uno de los perseguidos y se le abri√≥ juicio por hablar en Macas sobre la formaci√≥n de un ej√©rcito ind√≠gena.

Chile y los falsos positivos

Chile es un pa√≠s donde la ‚Äúprimera dama‚ÄĚ (l√©ase esposa del presidente Pi√Īera), teme a la invasi√≥n alien√≠gena y pide a sus amigas burguesas reducir ‚Äúprivilegios‚ÄĚ.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Alejandro Navarro, anunció el pedido de la visita de una Misión de trabajo y observación de la Comisión Interamericana de DDHH y un observador de la Comisión de DDHH de la ONU, que dirige Michelle Bachelet.

La Comisi√≥n de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) expres√≥ su preocupaci√≥n por denuncias hechas al Instituto Nacional de Derechos Humanos sobre violencia sexual, desnudamientos forzados y torturas en el contexto de las detenciones de manifestantes. ‚ÄúChile debe investigar y sancionar estos hechos con diligencia, as√≠ como la actuaci√≥n policial y militar en las que se habr√≠a hecho uso desproporcionado de la fuerza contra civiles. El uso de la fuerza debe regirse por los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad‚ÄĚ, expres√≥ la CIDH.

Primero fueron los golpes, las humillaciones y las amenazas, pero en las √ļltimas horas las torturas y violaciones de mujeres en Chile se convirtieron en una realidad. El estado de excepci√≥n que implement√≥ el gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera trajo las pr√°cticas de la dictadura, tambi√©n respecto a las desapariciones. Muchas de las mujeres que han sido detenidas hasta el momento se encuentran desaparecidas, denunciaron organismos humanitarios. Adem√°s, las apresadas en Santiago de Chile fueron desnudadas delante del personal masculino, manoseadas en sus genitales y ‚Äúles han metido la punta del fusil en la vagina mientras las amenazaban con violarlas y asesinarlas‚ÄĚ, tal como surge de los testimonios recogidos por compa√Īeras de detenci√≥n.

Otras denuncias hablan de detenidos que fueron ‚Äúcrucificados‚ÄĚ en la Comisar√≠a de Pe√Īalol√©n y de torturas en la estaci√≥n de Metro Baquedano en Santiago.

En una guerra, la primera víctima es siempre la verdad. Y también lo es en estas guerras de quinta generación, donde la información juega un papel importante sobre la percepción, los sentimientos de la ciudadanía. La lucha no solo se da en las calles sino también en las llamadas redes sociales y, sobre todo, en los medios hegemónicos de comunicación e información, nacionales y trasnacionales.

El miedo al pueblo ha puesto a temblar a la clase dominante, que teme a un pueblo harto de abusos, segregaciones, humillaciones y desigualdad. La indignaci√≥n acumulada por a√Īos se ha volcado a las calles y no da se√Īales de retornar a la l√≠nea de resignaci√≥n que era su refugio.

Hace m√°s de 45 a√Īos que la opini√≥n de los ciudadanos no ha sido escuchada, ni la sensibilidad de la clase pol√≠tica ha sido capaz de darse cuenta de las profundas inequidades existentes en el pa√≠s, y la complicidad y corrupci√≥n de la clase pol√≠tica. Todo eso est√° hoy impugnado.

Se trata de una insurrecci√≥n popular espont√°nea, pac√≠fica, sin direcci√≥n ni programa, pero que ha incorporado a vastos sectores sociales. Es un malestar profundo que no solo tiene motivaciones econ√≥micas y que no disminuy√≥ con el anuncio del a√ļn presidente Sebasti√°n Pi√Īera de una agenda social, un ofert√≥n de campa√Īa electoral consensuada con los partidos del sistema.

En los √ļltimos d√≠as se desat√≥ un verdadero festival de la demagogia ‚Äďofreciendo caridad y no justicia-, desde el gobierno y el empresariado multimillonario en d√≥lares, en un pa√≠s donde 650 mil j√≥venes, entre 18 y 29 a√Īos, no estudian ni trabajan; suman altas tasas de enfermedades mentales y suicidios entre ellos; miles de ancianos solos, abandonados, de los que nadie se preocupa, con tasas de suicidio cada vez mayores‚Ķ

La violencia y la soledad en Chile son una pandemia, denunciaba desde la sure√Īa Concepci√≥n el obispo Fernando Chomal√≠. Mucha informaci√≥n sobre lo que acontece en Chile ha llegado a los chilenos y al mundo por redes sociales. La diferencia mayor que hay con levantamientos anteriores es que ahora todos cargan celulares y graban los acontecimientos. Es la realidad real, dicen. Pero muchos de esos videos salen de los laboratorios de los servicios de inteligencia, para imponer un imaginario colectivo de anarqu√≠a, protesta desmadrada. Una realidad virtual que permita una mayor y mejor represi√≥n.

Hay mucha informaci√≥n que no cierra. Mucha des-informaci√≥n alentada por la televisi√≥n y los medios hegem√≥nicos, que cubrieron la poblada de la Alameda santiague√Īa, donde no hab√≠a polic√≠a ni fuerzas armadas, que llegaron luego a reprimir. La idea de los laboratorios medi√°ticos es crear el imaginario de que est√° todo sobrepasado, para que sea la clase media, la gente, la que pida mayor represi√≥n.

Videos difundidos por redes sociales muestran que carabineros son causantes de incendios y saqueos, que disparan contra jóvenes desarmados y a cara descubierta, que hoy son identificados por los programas de reconocimiento facial de la seguridad del Estado.

No hay que subestimar a esta derecha que se ha mantenido en el poder por 46 a√Īos, que cuenta con servicios de inteligencia bien asesorados por expertos estadounidenses e israel√≠es. Una de las estrategias del poder es poner a la gente contra la gente para poder validar las acciones programadas, una represi√≥n mayor, alertan organizaciones sociales.

Desde los medios hegemónicos lanzan la información de que están saqueando casas, y es cierto. Y las fuerzas policiales los dejan actuar, en zonas de clase media y alta, para que luego la gente, a gritos, pida más militares en la calle, más seguridad. Es crear el imaginario colectivo de la necesidad de mayor presencia policial y militar para retomar el poder, sin que se tenga a un amplio espectro de la población cuestionando las medidas. Es necesario permanecer atentos. El presidente estadounidense es capaz de cualquier desmán o tropelía para apuntalar su cada vez más difícil reelección, con su cabeza pendiente de un juicio político.

Aram Aharonian: Periodista y comunic√≥logo, nacido en Uruguay, con vasta experiencia en Am√©rica latina. Magister en Integraci√≥n. Creador y fundador de Telesur, preside la Fundaci√≥n para la Integraci√≥n Latinoamericana (FILA) y dirige el Observatorio en Comunicaci√≥n y Democracia, el Centro Latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE) y surysur.net.

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