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Edición 388

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VOCES DEL DIRECTOR

Luces y sombras de la Nueva Era

Mouris Salloum George

ES EN LA ENCRUCIJADAdonde demuestra su temple el verdadero estadista, El hombre histórico: No es un volado a todo o nada. Es reflexión, audacia y acción.

Tenemos una figura que deja de ser simple metáfora: De la cárcel al poder.

Dos figuras entrañables para los mexicanos, son Nelson Mandela y Fidel Castro.

El primero mereció el Premio Nobel de la Paz por su irreductible combate al apartheid. Llegó a gobernar Sudáfrica. El segundo, de denuncia y resistencia a la dictadura batistiana. Supervivió como comandante más de medio siglo al triunfo de la Revolución Cubana.

El presidente nacionalista que se convirtió en neoliberal

En la ruta encontramos dos figuras latinoamericanas disímbolas: Lula da Silva, el obrero socialista brasileño, víctima de la persecución. Ejerció el poder, sólo para terminar presa de una intriga ministerial-judicial para impedirle ser de nuevo candidato presidencial con las encuestas en su favor. Permanece prisionero.

El venezolano Carlos Andrés Pérez fue en su primer periodo un presidente nacionalista. En su segundo mandato, giró hacia el neoliberalismo. Indiciado y apestado, terminó sus días en Miami, Florida, donde el candidato republicano Donald Trump acaba de arrancar su campaña para un segundo periodo en la Casa Blanca.

En términos radicales, se diría que CAP pasó al basurero de la historia.

Del desafuero a la toma pacífica de Palacio Nacional

Andrés Manuel López Obrador, como jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue víctima de un comploten 2005-2006 que lo sometió al desafuero y a la eventualidad de un proceso judicial. A la tercerallegó a Palacio Nacional.

Hace un año, después de una invencible resistencia política, el tabasqueño fue el centro de gravedad y catalizador de una revolución electoral pacífica.

Ha cumplido el tabasqueño un semestre en el encargo de presidente, una partícula apenas en el proceso histórico mexicano, primado ese corto periodo por el proyecto de la Cuarta Transformación.

Los adversarios de AMLO, desde su contundente victoria y ya en ejercicio del Poder Ejecutivo, no han tenido la elegancia, siquiera, de otorgarle el beneficio de la duda.

Las troneras de esos francotiradores han sido dispuestas de manera de atacar lo que suponen algún lado flaco del presidente de la Regeneración Nacional.

Por absurdo que parezca, esos cruzados contra la nueva era, ven en la convocatoria conciliadora del político tabasqueño, un signo de debilidad, no de fortaleza.

En la lógica astrofísica, y sin embargo se mueve

Las encuestas más recientes, sin embargo, dan al inquilino de Palacio Nacional una aprobación por encima de 70 por ciento, no lograda por los cinco mandatarios anteriores al iniciar o terminar su sexenio.

No obstante, no son los estudios demoscópicos, aunque indicativos, el dictamen último de una gestión aún incipiente. El rector de toda aceptación depende de la operación política. En esta asignatura, por supuesto, hay luces y sombras. Los que actúan refundidos en las catacumbas, sólo observan oscuridad.

         Todo proceso humano y científico, sobre todo en el ejercicio del poder, pasa invariablemente por la prueba del ensayo y el error. Sólo los contumaces por naturaleza arman una dicotomía que suponen, más temprano que tarde, les producirán rendimientos electorales o económicos. El proceso histórico no es tan simplista.

El factor subversivo de la política interior radica en Washington

No somos partidarios de la poltrona tesis de que todo lo malo viene de fuera. Pecaríamos, sin embargo, de miopía, si no viéramos que, en efecto, un factor subversivo de la política interior lo representan las hostilidades contra México, maquinadas en Washington.

En materia de diplomacia soberana, no está dicho todo ni, en definitiva.

Para otros efectos correlacionados, el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido convocado y, de sus deliberaciones y conclusiones, depende el orden internacional.

Políticas sociales y económica, no son una debacle

El orden nacional tendrá que ser resultado de las evaluaciones propias sobre el modo de entender el ejercicio del poder. Contra las críticas, que reconocemos legítimas, priva el ejercicio de la autocrítica. Que es la crítica de sí mismos, y no sólo de los demás.

En política social, aunque los fallos burocráticos se sobredimensionen, hay evidencias tangibles del interés por los menos favorecidos del desarrollo, por lo demás estancado o revertido desde hace dos décadas.

En la política económica, en su dimensión macroeconómica, si bien perturbada políticamente por agencias calificadoras del grado de inversión de México, no se llega al punto de crecimiento cero que caracterizó el primer periodo neoliberal en 1980.

En materia de inversión, no digamos la especulativa, que opera sobre papeles de deuda privada o gubernamental, la productivada señales de relativa confianza.

Lo vemos, especialmente, en el pool bancario dispuesto a participar en la rehabilitación de Petróleos Mexicanos, cuyas finanzas empezaron a quebrarse a partir del saqueo de la renta petrolera,inaugurado en el primer sexenio del siglo que corre.

El peso, contra viento y marea, no llega al techo de más de 21 por dólar que tuvimos en la segunda mitad del sexenio anterior.

El talón de Aquiles, el nuevo acuerdo comercial trilateral

En el sector externo, el Talón de Aquileslo representa el leonino “tratado” de “libre” comercio impuesto por Trump que, sin embargo, no pasa aún por las esclusas de El Capitolio estadunidense, lo que no implica que lo ya aceptado por el gobierno mexicano, como la elevación de cuotas y precios de importaciones subsidiadas de productos agropecuarios desde los Estados Unidos, objetivamente se vaya a revertir.

Una máxima se impone: no tenerle miedo al miedo

Seis meses de propuesta de cuarta transformación, una máxima se impone: lo peor, en circunstancias críticas, es tenerle miedo el miedo.

Los mexicanos, secularmente, han remontado periodos que se consideraban fatales para su existencia como nación libre y soberana. De aquellas hazañas viene la iniciativa de la cuarta transformación.

La consecución y culminación del proyecto no dependen del voluntarismo político personal: Sino de la voluntad popular que, hasta ahora, no es atrapada por el instinto de frustración.

Pero la capacidad de resistencia popular no es un cheque en blanco. Las deudas sociales se reclaman, y hay que redimirlas. Es un imperativo inaplazable. Si Pitágoras no se equivoca, un sexenio tiene seis años.

Hay tiempo para rectificar lo desviado, y lo bueno hacerlo mejor. Es el reto que asume el verdadero estadista para pasar a ser hombre histórico. No cualquiera.

  

 



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