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Crimen organizado produce 40% del PIB en México
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Edición 382

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La guerra contra las drogas ha conducido a M√©xico a una profunda violencia, sobre todo en los estados de las fronteras norte y sur del pa√≠s. Los homicidios relacionados con el crimen organizado rebasan los 64 mil 567 muertos, durante los √ļltimos dos a√Īos y medio.

Crimen

organizado produce

40% del PIB en México

Mauricio Laguna Berber

Pese a los anuncios medi√°ticos en los √ļltimos a√Īos que han dado parte sobre la lucha contra el crimen organizado y el narcotr√°fico en diversos frentes que van desde la producci√≥n , distribuci√≥n y circulaci√≥n de drogas, tr√°fico humano, explotaci√≥n minera, control de producci√≥n agr√≠cola, ganadera, caballos pura sangre, inmobiliarias, turismo, restaurantes hoteles, farmac√©uticas, compa√Ī√≠as de seguridad privada e industrias de diversa facturaci√≥n; hasta el momento estas organizaciones no han sido mermadas en sus redes financieras y burs√°tiles por lo que mantienen la producci√≥n del 40 por ciento del PIB en M√©xico.

EL AUMENTO DE LA VIOLENCIA del narcotr√°fico y la participaci√≥n del Ej√©rcito en la seguridad p√ļblica tienen una raz√≥n fundamental: el Estado mexicano carece de un plan real completo, a largo plazo y bien estructurado para combatir al crimen organizado que de acuerdo con analistas universitarios e investigadores la suma de sus diversas actividades il√≠citas produce el 40 por ciento del Producto Interno Bruto en M√©xico en 2019, pese a los llamados golpes estrat√©gicos contra sus redes de acci√≥n econ√≥mica pero en realidad el Estado mexicano no HA tocado su poder en los procesos financieros y burs√°tiles del pa√≠s.

Para el académico y doctor en derecho Fernando Tenorio Tagle, el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en México corresponde al que genera el crimen organizado asentado en nuestro país, situación similar a la que ocurre en Italia, con el mismo porcentaje.

EL PROFESOR de la Universidad Aut√≥noma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco afirma que ‚Äúla inseguridad frente al delito sigue siendo un problema serio, si consideramos que, al radicalizarse las cosas, como se ha venido confirmando a√Īo con a√Īo, el aumento de las tasas de homicidios dolosos en el pa√≠s, de 20 o 22 por cada 100 mil habitantes, nos sigue ubicando en el segundo lugar mundial de ejecuciones despu√©s de Brasil, la cual vive una situaci√≥n de guerra permanente‚ÄĚ.

De acuerdo con el soci√≥logo y experto en temas de seguridad nacional, Jos√© Luis Pi√Īeyro, las estad√≠sticas ayudan a medir el problema cotidiano de la violencia criminal, que ahora suma, en los poco m√°s de 180 d√≠as que van del a√Īo; 50 homicidios cada semana, siete muertes cada 24 horas, una cada tres horas y media, cada uno de ellos funcionario, agente, delincuente, polic√≠a, soldado, civil, periodista con nombre propio y familia‚ÄĚ.

Dice que las cifras son elocuentes, pero ‚Äúfalta precisar c√≥mo se maneja esto en los c√≠rculos pol√≠ticos, si la ola de muertes de elementos de polic√≠as estatales y municipales son ajustes de cuentas de los sicarios contra agentes corruptos que no cumplieron acuerdos con la mafia o fueron verdaderos servidores que resultaban un estorbo a la delincuencia‚ÄĚ.

Luis Astorga Almanza, titular de la c√°tedra UNESCO en Transformaciones econ√≥micas y Sociales Relacionadas con el Tr√°fico de Drogas, apunta que ‚Äúel gobierno estadounidense calcula como discurso pol√≠tico y acto de fe que las organizaciones criminales mexicanas obtienen unos 15 mil millones de d√≥lares anuales por la venta y tr√°fico de estupefacientes, sin decir c√≥mo se reparten los recursos y luego comparan esto con otros indicadores como las reservas y remesas de los mexicanos en los Estados Unidos‚ÄĚ.

Para el autor del libro Mitolog√≠a del narcotraficante en M√©xico, ‚Äúlos montos de los recursos obtenidos por el crimen organizado se desconocen al ser una actividad il√≠cita, pero al contrario se conoce el aumento de adictos al consumo de drogas por las encuestas que se realizan cada cinco a√Īos, las cuales miden la prevalencia, no adicciones‚ÄĚ.

Cuentas Alegres, pactos rotos

El Departamento de Estado de Estados Unidos en su Informe sobre la estrategia internacional para el control de narc√≥ticos (Internacional Narcotics Control Strategy Report, INCSR), correspondiente al 2015 y publicado en abril de 2016, precisa que ‚ÄúM√©xico ha sido profundamente afectado por el tr√°fico de drogas. Durante 2015 aumentaron los niveles de violencia, corrupci√≥n y abuso de drogas‚ÄĚ.

El documento describe las políticas antidrogas de Estados Unidos en el mundo. Poco menciona sobre México al destinar sólo seis cuartillas, de manera superficial toca la creciente narcoviolencia en este país, ni tampoco sugiere una propuesta para enfrentar al crimen organizado.

Su idea b√°sica para que M√©xico mejore su capacidad de combatir al narcotr√°fico es dotar a los cuerpos policiacos de ‚Äúmejor equipo, entrenamiento y herramientas de investigaci√≥n‚ÄĚ, as√≠ como ‚Äúreformas judiciales‚Ķ para que los avances en cuanto a calidad sean consecuentes con la capacidad para aplicar la ley‚ÄĚ.

En este contexto el gobierno de Donald Trump subraya y califica de excelente el trabajo realizado durante el gobierno de Vicente Enrique Pe√Īa Nieto, respecto al desmantelamiento de grandes organizaciones de traficantes de drogas, por extraditar a 63 fugitivos de las leyes estadunidenses, por erradicar cultivos de opio y marihuana, y por mantener procesos abiertos y darle seguimiento jur√≠dico a delitos relacionados con el lavado de dinero, aunque esto no es suficiente y por ello la necesidad de construcci√≥n de un Muro fronterizo.

Se acota que ‚ÄúM√©xico es uno de los principales pa√≠ses de producci√≥n y tr√°fico de las drogas il√≠citas que llegan a Estados Unidos, cerca del 90 por ciento de la coca√≠na que se consume en Estados Unidos pasa por M√©xico‚ÄĚ.

Respecto a la evaluaci√≥n sobre la polic√≠a mexicana, se menciona que las dependencias polic√≠acas federales, as√≠ como el ej√©rcito y la marina se han convertido en el elemento central de los esfuerzos gubernamentales por generar instituciones de aplicaci√≥n de ley m√°s profesionales, honestas y eficaces‚ÄĚ.

El Departamento de Estados Unidos apunta que en México ha ido en aumento el consumo de drogas, especialmente de marihuana, seguida por la cocaína y de enervantes en aerosol, como son la pintura y el pegamento.

La llamada ‚Äúnarcoviolencia‚ÄĚ, de acuerdo con diversos analistas y reportes especializados, tiene origen y destino, por lo que consideran que es necesario observar este fen√≥meno como parte de las pol√≠ticas del gobierno estadunidense en su esquema de lucha global contra el narcotr√°fico.

Por su violencia los conocer√°s

El informe especial de Laurie Freeman, Estado bajo asalto: La narcoviolencia y corrupci√≥n en M√©xico, de la Oficina de Washington para Am√©rica Latina (WOLA por sus siglas en ingl√©s), revela que ‚Äúla competencia cada vez m√°s violenta entre los c√°rteles mexicanos tiene un solo objetivo: beneficiarse del mercado de la droga en Estados Unidos. El narcotr√°fico es lucrativo porque millones de estadounidenses consumen drogas‚ÄĚ.

En el apartado ‚ÄúLa Narco corrupci√≥n‚ÄĚ la investigadora precisa que ‚Äúal igual que la violencia, la corrupci√≥n asociada al narcotr√°fico se da como consecuencia de la existencia de un mercado negro. El negocio exige que los funcionarios de aplicaci√≥n de ley y agentes judiciales sean sobornados e intimidados en ambos lados de la frontera‚ÄĚ.

Se describe c√≥mo ‚Äúel crimen organizado no puede vivir sin la corrupci√≥n. Por eso el narcotr√°fico ha exacerbado la corrupci√≥n existente en M√©xico, un pa√≠s donde las instituciones son d√©biles, carecen de transparencia o supervisi√≥n interna‚ÄĚ.

Se menciona que, durante el gobierno de Vicente Fox, al aplicarse el programa de seguridad p√ļblica M√©xico Seguro, ocurrieron dos mil ejecuciones mensuales ‚Äúal producirse una guerra contra las drogas que condujo a M√©xico a una profunda violencia en el 2005‚ÄĚ.

Subraya que “el gobierno estadunidense, por una parte, prohíbe drogas como la marihuana, cocaína y heroína, y por otro lado fracasa en reducir sustancialmente la demanda en Estados Unidos de estas sustancias ilegales. Entonces esto no es un problema que México pueda solucionar por sí mismo.

‚ÄúLa prohibici√≥n de drogas alimenta la violencia de los productores y distribuidores de sustancias sicotr√≥picas por lograr posicionarse en el mercado de productos ilegales y entre los consumidores‚ÄĚ.

Freeman se√Īala que ‚Äúla violencia es el √°rbitro del mercado negro y sus efectos secundarios son sumamente destructivos en M√©xico porque se alimentan de instituciones corruptas que tradicionalmente no han tenido la capacidad de hacer cumplir la ley o proporcionar seguridad p√ļblica, lo que hace que la violencia se salga de control‚ÄĚ.

Sin metas

Para Valeriano Ramírez Medina, investigador en temas sobre el poder político y seguridad nacional, el aumento de la narcoviolencia tiene referentes políticos y de poder.

En este sentido explica c√≥mo, ‚Äúdurante el largo control pri√≠sta, las bandas del crimen organizado lograron acuerdos no escritos para la definici√≥n de las fronteras de operaci√≥n, esto era que los grupos delictivos no se met√≠an a la pol√≠tica, ni los pol√≠ticos se introduc√≠an en el crimen organizado. Este pacto fue roto por las polic√≠as cuando se convirtieron en aliados, c√≥mplices y hasta miembros de las bandas criminales‚ÄĚ.

Describe que el problema actual de violencia estall√≥ en 1984 cuando el columnista Manuel Buend√≠a fue asesinado porque ten√≠a en su poder informaci√≥n que evidenciaba que las polic√≠as estaban al servicio del narco. ‚ÄúUn a√Īo despu√©s el asesinato del agente antinarc√≥ticos Enrique Camarena se confirmaron p√ļblicamente esas sospechas ‚Äú.

Resalta c√≥mo aument√≥ el problema del narcotr√°fico desde hace 20 a√Īos en lugar de disminuir. ‚ÄúEn estas dos d√©cadas el asunto se agrav√≥ con las sospechas de que altos funcionarios y pol√≠ticos apadrinan a bandas del crimen organizado‚ÄĚ.

Seg√ļn el catedr√°tico, en M√©xico el fen√≥meno del narcotr√°fico toma cauces diferentes a partir de la d√©cada de 1980, con la generaci√≥n de cuatro c√°rteles: el de Amado Carrillo (c√°rtel de Ju√°rez), los Arellano F√©lix en Tijuana, el c√°rtel del Golfo con Juan Garc√≠a Abrego y el grupo de Rafael Caro Quintero en Sinaloa.

‚ÄúA partir de la consolidaci√≥n de estos grupos en la producci√≥n y env√≠o de drogas hacia Estados Unidos, se dan nuevos v√≠nculos que no son con gobiernos locales o federal sino con las polic√≠as federales y estatales, creando una acelerada descomposici√≥n en los √≥rganos de seguridad, lo cual garantiza impunidad y protecci√≥n a las zonas de producci√≥n y distribuci√≥n‚ÄĚ.

Para el doctor en ciencia pol√≠tica Francisco Javier Jim√©nez Ruiz, otro problema es que hasta 1990 M√©xico era considerado como ‚Äúun pa√≠s puente‚ÄĚ o de paso de las drogas con rutas muy espec√≠ficas y aparentemente se puede decir que exist√≠an mecanismos de respeto entre los grupos de narcotraficantes con respecto a sus plazas donde manten√≠an control social y poder pol√≠tico.

En la d√©cada de 1990 se desarrollan las peleas entre los c√°rteles sobre todo durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari: no s√≥lo son ya las rutas de exportaci√≥n hacia Estados Unidos, sino se compite por los mercados internos, sobre todo en la zona norte y la zona del baj√≠o, ‚Äúdonde regresan los emigrantes a sus lugares de origen que han adquirido adicciones a trav√©s de su vida en Estados Unidos y por tanto se generan mercados seguros de consumidores‚ÄĚ, advierte.

Prosigue Jim√©nez Ruiz: ‚ÄúEl problema es que el crimen organizado se hab√≠a especializado en √°reas espec√≠ficas de la delincuencia como narcotr√°fico, fraude financiero, prostituci√≥n, secuestro, robo y otras m√°s, pero con la diversificaci√≥n de actividades, al ampliarse las redes delincuenciales, comienzan a coordinarse diversas actividades en redes m√°s amplias vinculadas con diversos grupos, que van desde la industria inmobiliaria, miner√≠a, turismo, tiendas departamentales y sobre todo en las casas de bolsa ‚ÄĚ.

Para el doctor en sociolog√≠a Jer√≥nimo Hern√°ndez Vaca, a finales de la d√©cada de 1990 las grandes cabezas de los c√°rteles hab√≠an tenido una organizaci√≥n interna muy segura, pero empiezan a tener rupturas que generan a su vez peque√Īos bastiones de poder locales o regionales y esto deriva en una competencia interna, lo que produce mayor violencia donde se enfrentan c√°rteles grandes con los peque√Īos.

Resalta que ahora los c√°rteles grandes, al sentirse traicionados por los grupos peque√Īos que se fracturaron de su estructura, ‚Äúutilizan formas de prevenci√≥n; por eso ha crecido la violencia y las ejecuciones. Entonces, el gobierno no tiene control sobre de ellos porque ha permitido el crecimiento de estos grupos y no ha actuado cuando ha tenido la posibilidad de hacerlo‚ÄĚ.

De acuerdo con Jos√© Luis Pi√Īeyro, el aumento de la violencia indica un reacomodo de grupos de poder, pero tambi√©n el efecto natural del relevo de autoridades gubernamentales a nivel estatal y el arribo de nuevos jefes polic√≠acos.

Resalta que esto revela la incomprensi√≥n del problema y por lo tanto ‚Äúla certeza de que el crimen organizado se ha hecho del control social y pol√≠tico de algunas partes de la Rep√ļblica y anda en busca de la redefinici√≥n de zonas francas‚ÄĚ.

Con nueve mil 330 km de costa y tres mil 141 km de frontera con Estados Unidos, M√©xico se ha convertido en la puerta de entrada de mercanc√≠as il√≠citas y migrantes a la econom√≠a m√°s grande del mundo. El terreno monta√Īoso del pa√≠s, las fronteras poco vigiladas con sus vecinos centroamericanos, y las largas costas ofrecen numerosas rutas de contrabando de drogas ilegales, recursos naturales, armas y seres humanos a las redes criminales.

Curar c√°ncer con chochos

Tenorio Tagle advierte que la inseguridad y el narcotr√°fico durante el gobierno de Pe√Īa Nieto fue un serio problema a lo largo del sexenio, muy semejante a los tres gobiernos anteriores, donde las negociaciones y pactos de los entonces candidatos presidenciales para recibir ciertos apoyos se daban por debajo del agua; sin este aspecto no se entiende por qu√© el Chapo Guzm√°n estuvo fuera de la c√°rcel muchos a√Īos y operando en su detenci√≥n dentro de las mismas‚ÄĚ.

Menciona que el presidente de la Rep√ļblica ‚Äúno la tiene f√°cil, si consideramos que la inversi√≥n en materia de seguridad p√ļblica se ha ido a la basura en algunos segmentos, por ejemplo, todo lo que ha sido el √°mbito de la Polic√≠a Federal, donde hay m√°s desperdicios que resultados‚ÄĚ.  

Valeriano Ram√≠rez subraya que Pe√Īa Nieto y ahora L√≥pez Obrador ‚Äúest√° atacando el c√°ncer con aspirinas. El problema del narcotr√°fico no son los narcotraficantes, sino las causas que generan que grandes sectores de la poblaci√≥n pauperizada en amplias regiones del pa√≠s se vean obligados a ingresar, tolerar o formar parte del narcotr√°fico y del crimen es sus diferentes facetas‚ÄĚ.

Seg√ļn Hern√°ndez Vaca, el uso del Ej√©rcito y en un futuro cercano por la Guardia Nacional contra los grupos dedicados al narcotr√°fico por parte del gobierno de Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador tiene varios perfiles pol√≠ticos. Por un lado, asegura, ‚Äúlos operativos contra el narcotr√°fico son medi√°ticos, no buscan realmente acabar con el crimen organizado, sino que tienen el objetivo primordial de confirmar la subordinaci√≥n del gobierno mexicano a los objetivos continentales del gobierno estadunidense‚ÄĚ.

Precisa que ‚Äúla lucha medi√°tica contra el narcotr√°fico busca brindar tranquilidad a los negocios estadounidenses establecidos en M√©xico para que no abandonen el pa√≠s ante la ola de protestas populares contra el gobierno federal por las reformas a la ley del ISSSTE, los despidos en las dependencias p√ļblicas y los problemas locales como la CNTE en Oaxaca‚ÄĚ.

La fuerza de la ley

En el reporte Estado bajo asalto, de Laurie Freeman, se describe c√≥mo ‚Äúen Estados Unidos investigaciones encubiertas del FBI revelaron que soldados estadunidenses, conspiraron para utilizar la protecci√≥n que sus uniformes y veh√≠culos militares con el fin de traficar drogas en el suroeste de ese pa√≠s‚ÄĚ.

Describe que ‚Äúen las investigaciones del FBI tambi√©n han detectado corrupci√≥n dentro de la Patrulla Fronteriza, pero existen indudablemente muchos ejemplos de corrupci√≥n en el lado estadunidense para permitir que las drogas ilegales contin√ļen fluyendo‚ÄĚ.

La investigadora indica, de acuerdo con las cifras del reporte bianual de la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud (Nacional Survey on Drug Use and Health), de 2009, cómo el consumo de cocaína y heroína ha aumentado drásticamente en EE.UU.

En el 2010 se ten√≠a una poblaci√≥n de cinco millones 228 mil personas que consum√≠an coca√≠na todos los d√≠as, cifra que aumenta con 57 mil adolescentes y m√°s de 94 mil adultos por a√Īo.

Este n√ļmero de consumidores en el a√Īo 2019 podr√≠a alcanzar 20 millones 732 mil adictos, sin contar m√°s de tres millones de ‚Äúdrogadictos ocasionales‚ÄĚ, por lo tanto, la reducci√≥n de la adicci√≥n a las drogas beneficiar√≠a en gran medida a Estados Unidos y a M√©xico.

En las propuestas que indica el reporte para reducir la narcoviolencia y narco corrupción, se plantea que Estados Unidos debe apoyar y cooperar en diversos rubros; reducir la demanda de drogas y establecer estrategias de prevención basadas en evidencia; incrementar el acceso a tratamientos de alta calidad con el objeto de eliminar el consumo de droga.

Otro punto indica fortalecer las regulaciones de las ventas de armas en Estados Unidos para dificultar que las armas vendidas en ese pa√≠s caigan en manos de la delincuencia; Ayudar a M√©xico a restaurar el orden p√ļblico y con ello proporcionar a sus ciudadanos seguridad p√ļblica, por medio de una profunda reforma de sus instituciones policiales y judiciales, garantizando un Estado de derecho exitoso que hasta la fecha no existe.

Finalmente apunta que el gobierno mexicano debe ser más exitoso a través del estado de derecho llevando a la delincuencia ante la justicia y no sólo demostrando su fuerza con una exhibición de potencia en las calles.

México potencia mundial en narco y corrupción

México alberga las organizaciones criminales más grandes, sofisticadas y violentas del hemisferio. Estas organizaciones han surgido de su larga historia de contrabando y de su proximidad a Estados Unidos, la mayor economía del mundo, para convertirse en una amenaza regional.

Las redes del crimen organizado se extienden desde Argentina hasta Canadá e incluso Europa. Trafican con drogas ilegales, contrabando, armas y personas, y lavan sus ganancias a través de cambistas, bancos regionales y locales y proyectos económicos. Su armamento, entrenamiento y táctica se han vuelto más sofisticados con la intensificación de los esfuerzos del gobierno mexicano por combatirlos.

El aumento de la presi√≥n respecto a la seguridad ha causado un cambio dram√°tico en el hampa mexicana, pues la ca√≠da de numerosos jefes de la droga ha precipitado la fragmentaci√≥n de carteles monol√≠ticos en gran n√ļmero de grupos escindidos. Estos grupos tienen un alcance m√°s local que sus antecesores y se basan en un portafolio criminal m√°s diverso para generar ingresos il√≠citos.

En los a√Īos sesenta, las drogas il√≠citas como la marihuana y luego la hero√≠na empezaron a producirse en M√©xico, sobre todo en el estado de Sinaloa en la costa occidental, y se introduc√≠an a Estados Unidos por el suroeste. Estos patrones se repitieron en una escala mayor cuando los narcotraficantes de Colombia trasladaron sus rutas desde el Caribe hacia M√©xico en la d√©cada de 1980.

Las ‚Äúgrandes‚ÄĚ del narco

El cambio abri√≥ el camino para las primeras grandes organizaciones de narcotraficantes de M√©xico. El hondure√Īo Juan Ram√≥n Matta Ballesteros, por ejemplo, divid√≠a su tiempo entre Honduras, Colombia y M√©xico, ofreciendo un puente entre El Cartel de Medell√≠n y lo que se convertir√≠a en El Cartel de Guadalajara. Este se compon√≠a de un grupo muy unido de traficantes del estado de Sinaloa. Muchos ten√≠an parentesco por matrimonio u otro, o se conoc√≠an de peque√Īos pueblos agricultores, donde se cultivaba marihuana y amapola. Bajo la direcci√≥n de Miguel √Āngel F√©lix Gallardo, alias ‚ÄúEl Padrino‚ÄĚ, el cartel floreci√≥ a comienzos de la d√©cada de 1980, sentando las bases de casi todas las actividades actuales de tr√°fico de drogas. Por la misma √©poca, Jos√© Garc√≠a Abrego, uno de los pocos jefes criminales que no proviene de Sinaloa, estableci√≥ sus operaciones en el estado de Tamaulipas en la Costa del Golfo. Garc√≠a Abrego trabaj√≥ de cerca con El Cartel de Cali, rivales del Cartel de Medell√≠n. Tambi√©n desarroll√≥ poderosos aliados pol√≠ticos, entre ellos Ra√ļl Salinas de Gortari, hermano del que m√°s adelante ser√≠a presidente de M√©xico, Carlos Salinas de Gortari.

La manera imprudente como operaban estas organizaciones de narcotr√°fico contribuy√≥ a su posterior ca√≠da. Un agente encubierto del Bur√≥ Federal de Investigaciones (FBI, por sus iniciales en ingl√©s) se infiltr√≥ en la organizaci√≥n de Abrego, y las grabaciones de audio que logr√≥ hacer jugar√≠an un papel importante en la convicci√≥n de Abrego a√Īos m√°s tarde en una corte de Houston. En febrero de 1985, miembros del Cartel de Guadalajara secuestraron a Enrique Camarena, agente de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus iniciales en ingl√©s), para luego torturarlo y matarlo. Estados Unidos presion√≥ a M√©xico para que actuara con rapidez, y los traficantes se dieron a la fuga. Durante los a√Īos que siguieron, muchos de ellos fueron arrestados, entre ellos, el entonces l√≠der nominal Rafael Caro Quintero, quien fue detenido en Costa Rica en abril de 1985. Casi exactamente cuatro a√Īos despu√©s, las autoridades mexicanas capturaron a la cabeza del Cartel de Guadalajara, F√©lix Gallardo.

Desde la c√°rcel, F√©lix Gallardo trat√≥ de repartir el territorio. Hab√≠a tres grandes grupos: el clan de Arellano F√©lix, con sede en Tijuana; el de Carrillo Fuentes, que operaba en Ju√°rez, y el grupo de Sinaloa, encabezado por Joaqu√≠n Guzm√°n Loera, alias ‚ÄúEl Chapo‚ÄĚ, y su socio H√©ctor Luis Palma Salazar, alias ‚ÄúEl G√ľero‚ÄĚ. La competencia entre ellos desat√≥ un conflicto casi de inmediato. El clan Arellano F√©lix y El Cartel de Sinaloa comenzaron una guerra, que incluy√≥ una masacre en una discoteca de Puerto Vallarta y la muerte de un arzobispo mexicano a quien supuestamente se le hab√≠a confundido con Guzm√°n. Guzm√°n fue detenido poco despu√©s, en 1993, y la operaci√≥n de los Arellano F√©lix floreci√≥.

No obstante, el grupo m√°s lucrativo y de mayor influencia era El Cartel de Ju√°rez, liderado por Amado Carrillo Fuentes, alias ‚ÄúEl Se√Īor de los Cielos‚ÄĚ. Llamado as√≠ por su uso de aviones para mover droga a Estados Unidos, su imperio rivaliz√≥ con el de su antiguo socio, Pablo Escobar, del Cartel de Medell√≠n. Durante un tiempo, Carrillo Fuentes pudo crear una ‚Äúfederaci√≥n‚ÄĚ, que evit√≥ luchas entre la mayor√≠a de las facciones. Pero su muerte en julio de 1997, despu√©s de una cirug√≠a pl√°stica, abri√≥ el camino para que muchos de sus asociados se independizaran, incluyendo el clan Beltr√°n Leyva, Ismael Zambada Garc√≠a, alias ‚ÄúEl Mayo‚ÄĚ; y Juan Jos√© Esparragoza Moreno, alias ‚ÄúEl Azul‚ÄĚ. Lo que sobrevino fue un ba√Īo de sangre que se ha mantenido mientras las organizaciones grandes se posicionan y reacomodan, especialmente a lo largo de la frontera con Estados Unidos.

En medio de la mayor parte de estas batallas est√° El Cartel de Sinaloa, liderado por Joaqu√≠n ‚Äúel chapo‚ÄĚ Guzm√°n. El poder del cartel se debe a su control sobre los cultivos de marihuana y amapola, as√≠ como la producci√≥n de drogas sint√©ticas en el llamado Tri√°ngulo de Oro, que incluye los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua. Ese poder tambi√©n nace del ingenio del cartel y de su car√°cter multinacional.

Guzm√°n, por ejemplo, se hizo a un hangar en el aeropuerto de la Ciudad de M√©xico para servir a sus intereses e hizo construir largos t√ļneles que atravesaban la frontera desde M√©xico hasta Estados Unidos para llevar su producto al mercado. Aunque su arresto desaceler√≥ su acenso, sigui√≥ manejando el poder aun tras las rejas. Su hermano, asesinado durante su encierro Arturo Guzm√°n Loera, alias ‚ÄúEl Pollo‚ÄĚ, tom√≥ el control de las operaciones.

Sus compa√Īeros, en particular Mayo Zambada, el clan de los Beltr√°n Leyva, y Esparragoza lo mantuvieron con los bolsillos llenos. Y cuando parec√≠a que Guzm√°n iba a ser extraditado para ser juzgado en Estados Unidos, estos aliados se ingeniaron su fuga de una prisi√≥n de alta seguridad en 2015.

Por su parte, El Cartel del Golfo hab√≠a vivido una transformaci√≥n desde el momento de la detenci√≥n de Abrego. El nuevo l√≠der del Cartel del Golfo, Osiel C√°rdenas Guill√©n, alias ‚ÄúEl Mata Amigos‚ÄĚ, hab√≠a reforzado su seguridad personal, atrayendo a los 31 miembros de las fuerzas especiales de M√©xico a su grupo a finales de 1990.

        El nuevo grupo paramilitar tom√≥ el nombre de Los Zetas, una referencia al nombre con el que se identificaban por radio cuando formaban parte de las fuerzas del gobierno, y r√°pidamente se extendi√≥ el alcance del cartel utilizando t√°cticas militares y macabras exhibiciones de fuerza, que incluyeron decapitaciones de miembros de las familias rivales del cartel.

Los Zetas tambi√©n entrenaron a un grupo de traficantes nuevos en el estado de Michoac√°n en la costa este, un dep√≥sito de coca√≠na y un importante centro de producci√≥n de metanfetaminas que estuvo por mucho tiempo bajo el control de una organizaci√≥n conocida como el Grupo Milenio. El nuevo grupo entrenado por Los Zetas pronto sobrepas√≥ tanto a la organizaci√≥n Milenio como a sus progenitores de Los Zetas, y hoy se hace llamar La Familia Michoacana. La referencia a ‚Äúfamilia‚ÄĚ tiene que ver con la filosof√≠a pseudorreligiosa defendida por sus l√≠deres. El debut de La Familia fue rodar varias cabezas cortadas en un club nocturno lleno de gente en 2006. Posteriormente con un abrupto rompimiento naci√≥ el grupo Caballeros Templarios.

Terror en la expansión

El rompimiento del ‚Äúc√≥digo‚ÄĚ de los narcotraficantes cambi√≥ la lucha, y se agrav√≥ la guerra entre ellos. El Cartel de Sinaloa respondi√≥ con su propia marca de grupo paramilitar. Bajo la direcci√≥n de Arturo Beltr√°n Leyva, alias ‚ÄúEl Jefe de Jefes‚ÄĚ, Sinaloa form√≥ pandillas y ‚Äúfuerzas especiales‚ÄĚ que le dieron la pelea a Los Zetas. Inevitablemente, el terror se extendi√≥ al ritmo de la expansi√≥n de los intereses de los narcotraficantes. Pronto, tanto Los Zetas como La Familia Michoacana tendr√≠an intereses en otros negocios il√≠citos, como el secuestro, la extorsi√≥n y la pirater√≠a.

Los carteles tradicionales tambi√©n se fracturaron. Cuando las autoridades arrestaron a los m√°s j√≥venes del clan de los Beltr√°n Leyva, Alfredo Beltr√°n Leyva, alias ‚ÄúEl Mochomo‚ÄĚ, en enero de 2008, el hermano mayor de Alfredo, Arturo, acus√≥ a Guzm√°n de haberlo delatado. La Organizaci√≥n de los Beltr√°n Leyva (OBL) comenz√≥ una lucha sin cuartel contra Guzm√°n, Zambada y Esparragoza, que ha dejado cientos de muertos en todo el pa√≠s. La OBL tambi√©n se ali√≥ con sus antiguos rivales, Los Zetas, que rompieron con sus antiguos jefes, el Cartel del Golfo. La divisi√≥n lleg√≥ a tal punto en 2010, cuando el Cartel del Golfo mat√≥ a un miembro de Los Zetas y se neg√≥ a entregar al comandante que hab√≠a llevado a cabo el atentado. Las batallas entre Los Zetas y el Cartel del Golfo por el control de Tamaulipas y Nuevo Le√≥n continuaron. Tijuana tambi√©n se vio afectada por la violencia cuando el clan de los Arellano F√©lix comenz√≥ a luchar contra su exsicario principal, Teodoro Garc√≠a Simental, alias ‚ÄúEl Teo‚ÄĚ.

Desde 2002, el gobierno mexicano ha detenido o dado de baja a varios narcotraficantes importantes, entre ellos Osiel Cárdenas Guillén, quien fue arrestado en 2003 y posteriormente extraditado a Estados Unidos; Arturo Beltrán Leyva, quien fue asesinado por los infantes de marina mexicanos en diciembre de 2009; Teodoro García Simental, arrestado en enero de 2010; Jorge Eduardo Costilla Sánchez, detenido en septiembre de 2012; Heriberto Lazcano, dado de baja en octubre de 2012; y el mismo Guzmán, capturado en febrero 2014. El gobierno mexicano pasó por episodio bochornoso después de que El Chapo Guzmán se escapara por segunda vez de un penal de máxima seguridad en julio 2015. Fue recapturado en Sinaloa seis meses después.

Las organizaciones criminales mexicanas se han adaptado en respuesta a la mayor presión por la seguridad. Se han posicionado en la región andina para aprovecharse de una reorganización en la cadena de distribución. En Colombia, las organizaciones mexicanas están negociando directamente con proveedores colombianos de clorhidrato de cocaína (HCl), como Los Rastrojos.

La ecuaci√≥n econ√≥mica es sencilla: una participaci√≥n del 20 al 30 por ciento para el transporte de la coca√≠na de M√©xico a Estados Unidos se convierte en una participaci√≥n del 70 al 80 al obtenerla en la fuente. Tambi√©n est√°n estableciendo bases permanentes en Centroam√©rica, lo que socava los gobiernos de los pa√≠ses m√°s peque√Īos y menos estables. Por √ļltimo, se est√°n moviendo hacia nuevos negocios como la producci√≥n masiva de drogas sint√©ticas, la trata de personas y el secuestro para compensar la p√©rdida de ingresos. Sin embargo, la lucha interna contin√ļa. Y las nuevas alianzas ‚ÄĒla de Sinaloa-Golfo-Familia (y posiblemente Tijuana) frente a OBL-Zetas-Ju√°rez‚ÄĒ parecen tan inestables como las antiguas.

Grupos criminales

Muchos de los otros grandes y poderosos carteles de la droga que dominaron el hampa en M√©xico ahora son s√≥lo sombras de ese pasado. El Cartel del Golfo, La Organizaci√≥n Beltr√°n Leyva, Los Zetas, La Familia Michoacana, el Cartel de Ju√°rez, el Cartel de Tijuana y Los Caballeros Templarios; sus principales l√≠deres han sido asesinados o detenidos en los √ļltimos a√Īos, dejando a sus organizaciones en diversos estados de deterioro. La excepci√≥n a esta tendencia es el Cartel de Sinaloa, que a pesar de la recaptura del Chapo Guzm√°n sigue siendo la organizaci√≥n de tr√°fico de drogas m√°s prol√≠fica en el hemisferio occidental, por la mayor√≠a de cuentas.

Hay varias organizaciones criminales m√°s peque√Īas que han adquirido importancia como consecuencia de la ca√≠da de los carteles m√°s grandes, m√°s notablemente el Cartel Jalisco ‚ÄďNueva Generaci√≥n (CJNG). Estos grupos criminales m√°s peque√Īos dependen de una gama m√°s amplia de actividades delictivas para compensar parte de las p√©rdidas del tr√°fico internacional de drogas. Adem√°s de las actividades de ‚Äúdepredadoras‚ÄĚ como la extorsi√≥n y el secuestro, incluyen el tr√°fico de contrabando, armas, seres humanos y otras mercanc√≠as ilegales a trav√©s de las fronteras del pa√≠s. Estos grupos operan con la complicidad de, y a menudo en combinaci√≥n, con funcionarios del gobierno y miembros de las fuerzas de seguridad.

Fuerzas de Seguridad

M√©xico tiene alrededor de 80.000 efectivos en las fuerzas armadas y otros 370.000 miembros de la polic√≠a, divididos en federales, polic√≠a fronteriza, del tr√°fico, estatales y municipales, aunque el ex presidente Enrique Pe√Īa Nieto poco a poco dibuj√≥ un plan para unificar a las dos √ļltimas bajo un mando √ļnico y crear una Gendarmer√≠a Nacional que ser√° materializada en el presente gobierno federal COMO Guardia Nacional.

La policía divide sus funciones entre preventivos y de investigación. México ha incrementado sus vínculos con Estados Unidos, aunque los funcionarios de la agencia estadounidense de drogas, aduanas e inteligencia tienen una capacidad limitada para operar en el país vecino. El gobierno tiene un presupuesto de EE.UU. de 10 mil millones anuales en seguridad.

El sistema de tribunales federales de México está encabezado por la Suprema Corte de Justicia y por un Tribunal Electoral, así como juzgados de circuito y de distrito. El sistema de justicia penal ha estado marcado por la corrupción, los altos índices de impunidad y una cantidad significativa de casos acumulados.

En un intento de aumentar la transparencia y ampliar los derechos de los acusados, el Congreso aprob√≥ en 2008 una enmienda que obliga a los tribunales a pasar de un sistema acusatorio escrito a un sistema procesal oral a mediados de 2016. Durante su discurso a la naci√≥n en septiembre de 2015, Pe√Īa Nieto afirm√≥ que el sistema procesal oral se ha implementado plenamente en seis estados y parcialmente en otros 25.

Una caracter√≠stica notable de la tradici√≥n jur√≠dica mexicana es el ‚Äúamparo‚ÄĚ, que es similar a una orden judicial en Estados Unidos. Muchos narcotraficantes han presentado amparos con el fin de retrasar su proceso de extradici√≥n, a menudo durante largos per√≠odos de tiempo.

Prisiones

Las prisiones de México están generalmente sobrepobladas y poseen escaso personal, lo que genera condiciones de vida precarias, estallidos de violencia periódicos y corrupción generalizada como es el reciente caso del penal en Topo Chico, Nuevo León. Aunque, los guardias de las prisiones son los más vulnerables, en parte debido a sus bajos salarios, la fuga del Chapo en el 2015 destaca cómo incluso los funcionarios penitenciarios de alto nivel son propensos a la corrupción.

De acuerdo con las estad√≠sticas m√°s recientes del Centro Internacional de Estudios Penitenciarios, el sistema carcelario de M√©xico opera al 125 por ciento de su capacidad m√°xima. Este hacinamiento ha sido provocado en parte por una pr√°ctica conocida como ‚Äúarraigo‚ÄĚ, en la que los sospechosos pueden ser detenidos hasta 40 d√≠as sin cargos, con una posible extensi√≥n de 40 d√≠as si son sospechosos del crimen organizado. Se estima que alrededor del 40 por ciento del total de los presos en M√©xico se encuentran en detenci√≥n preventiva.

Homicidios al alza

S√≥lo en enero, febrero y marzo de este a√Īo, ya con la Cuarta Transformaci√≥n en los controles, se acumularon seis mil 826 homicidios registrados, esto es el m√°ximo hist√≥rico del que el Secretariado Ejecutivo tiene registros, remont√°ndose hasta 1997.

Esto no es un hecho aislado, el incremento anual en homicidios la mayor√≠a relacionados con el crimen organizado, ajustes de cuentas y cobros de piso se muestra una tendencia que se remonta desde 2015. Durante la administraci√≥n de Enrique Pe√Īa Nieto cuando reportaban mil 345 ejecuciones mensuales.

Los datos actualizados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica (SESNSP) arrojan que en diciembre de 2018 (primer mes del sexenio del presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador) se registraron dos mil 842 v√≠ctimas de homicidio intencional y 74 de feminicidio. En total dos mil 916 personas asesinadas. En total, los homicidios dolosos repuntaron el a√Īo pasado en 24 de las 32 entidades federativas.

Lo anterior significa que en cuatro a√Īos el nivel de los homicidios dolosos en M√©xico ha crecido, sin detenerse, m√°s de 74 por ciento; para ponerlo en proporci√≥n, en 2014 el total de personas asesinadas anualmente (siempre de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica SESNSP) fue de 17 mil 336 v√≠ctimas, mientras que en 2018 asciende 34 mil 202, es decir, 16 mil 866 asesinatos m√°s.

En cuanto al caso espec√≠fico de los feminicidios, delito del que hay datos estad√≠sticos de 2015 a la fecha, el n√ļmero de v√≠ctimas registradas en 2018 asciende a 861 mujeres. En comparaci√≥n con 2017, en el que se registraron 759 v√≠ctimas, es un incremento del 13 por ciento. La tasa pas√≥ de 1.1 a 1.3 casos por cada cien mil mujeres.

Desde hace varias semanas el gobierno del presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador comenz√≥ a publicar una nueva estad√≠stica sobre v√≠ctimas de homicidio doloso generado por lo que ellos denominan un ‚Äúequipo interdisciplinario‚ÄĚ generado por distintas dependencias federales.

A diferencia de los datos del SENSP esta es una estadística que se publica diariamente, sin embargo, como el gobierno aclara en la nota metodológica, se trata de información con fines estratégicos, pero no de datos oficiales pues esos corresponden al SESNSP.

Como los n√ļmeros comenzaron a publicarse desde el 5 de diciembre no es posible hacer una comparaci√≥n mensual, sin embargo, el informe del gobierno reporta un promedio diario de 79.7 v√≠ctimas de homicidio doloso en diciembre.

Los datos oficiales del SESNSP muestran, por el contrario, que en diciembre se registraron dos mil 842 víctimas, que equivalen a un promedio diario de 91.6 personas asesinadas. Esto es casi 15 por ciento arriba de los casos que informa el gobierno federal en su propio conteo.

Durante el mes de enero de 2019 se rompi√≥ r√©cord en homicidios dolosos con un total de 2,853 v√≠ctimas, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica (SESNSP).

Seg√ļn los registros del SESNSP, en los √ļltimos tres a√Īos la cifra de homicidios dolosos en enero no hab√≠a superado los 2,600 casos:

La regi√≥n de Am√©rica Latina es una de las m√°s peligrosas del mundo. As√≠ se desprende del √ļltimo informe del Think Tank sobre Latinoam√©rica Igarap√© Institute sobre la seguridad ciudadana. La tasa de homicidios en la regi√≥n es de 21,5 por cada 100.000 personas, muy por encima de la tasa global, que se sit√ļa en siete por cada 100.000. Uno de cada cuatro asesinatos en el mundo en 2018 se produjo en Am√©rica Latina, en concreto en cuatro pa√≠ses: Brasil, M√©xico, Venezuela y Colombia, explica el informe publicado este mes.

Seg√ļn datos de 2017 de Igarap√© Institute, 43 de las 50 ciudades con mayor tasa de homicidio en el mundo est√°n situadas en Am√©rica Latina. La m√°s peligrosa es San Salvador (El Salvador), con una tasa de 136,7 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Le siguen Acapulco de Ju√°rez (M√©xico) con 108,1 asesinatos por cada 100.000 personas en 2016 y San Pedro Sula (Honduras), donde la tasa se sit√ļa en 104,3 muertes por cada 100 mil habitantes.

El papel de México en el crimen organizado ha sido definido por el estado de su vecino del norte, la economía de consumo más poderosa del mundo. La frontera de tres mil 141 km con Estados Unidos siempre ha constituido una de las rutas de contrabando más activas del mundo. Desde hace dos siglos, los contrabandistas han movido mercancía a través de los vastos territorios fronterizos, en su mayoría sin presencia del gobierno. Los migrantes siempre han cruzado la frontera y muchos permanecen en lugares como California, Idaho, Utah y Texas donde el trabajo agrícola se ha mantenido estable.

Para Jos√© Luis Pi√Īeyro los grupos criminales tambi√©n han establecido pr√°cticas medi√°ticas que les han funcionado, como ‚Äúsembrar cuerpos mutilados, amenazas directas, cabezas cercenadas y una imagen de ingobernabilidad y terror basado en una ofensiva que ya tuvo una contundente respuesta‚ÄĚ.



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