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Contexto y eje ordenador de la cuarta transformación en México
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Edición 376

 3765

Contexto y eje ordenador

de la cuarta transformación en México

Eduardo Pérez Haro*

El cerco de la autocensura, como recurso de eliminar el riesgo de ser desacreditado no contribuye al cambio.

LO CONDUCENTE NO ES DEJAR de cuestionar o cuestionarse, ese es un recurso del método que, de abandonarse, se pierde el sentido de ciencia y pertinencia como posibilidad colindante.

LO IMPORTANTE de la cuesti√≥n, de la pregunta o de la cr√≠tica es no radicarlas en la a√Īoranza de los reg√≠menes que se quedan atr√°s no s√≥lo por sucesi√≥n de los tiempos sino por su obsolescencia denunciada por el voto significativamente mayoritario.

Luego entonces, hay procedencia para el pensamiento crítico cuyo resorteo libera la conciencia en contrapartida de las formas de dominación de cada caso. Las aspiraciones de justicia son una configuración ética de la crítica de la dominación. La justicia es una de las formas de consagrar la libertad y la injusticia se torna sinónimo de sometimiento y sumisión como componentes relacionados de la dominación.

Emplazar a una cuarta transformación podría parecer temerario, y sin embargo, resulta dable al tenor de la avalancha electoral que desmanteló a la partidocracia tradicional y sobre sus escombros se erige el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Tendrá que responder a las aspiraciones de justicia social que, de alguna manera, se arrastran desde hace dos siglos en que se sucedió la primera de las tres transformaciones que se aluden como precedentes del proceso en curso y que prefiguraron como basamento el desarrollo económico acicateado y regido por la intervención del Estado.

Vencer estructuras del pasado

En la independencia, la reforma y la revoluci√≥n hab√≠a que vencer estructuras de su pasado inmediato y mediato que no habr√≠an de doblegarse por la inercia del desarrollo econ√≥mico, pues implicaba desmantelar reglas, leyes y costumbres en las que se enquistaban poderes habituados a su condici√≥n de privilegio y por ende, se resist√≠an a mudar voluntariamente, hab√≠a que salirles al paso y resolverlos en el curso de los cambios, as√≠ fueran la corona espa√Īola, los latifundistas, los ej√©rcitos, la misma iglesia cat√≥lica o las √©lites de gobierno.

El cardenismo hizo lo propio y no fue poco, aunque no todo porque el todo hasta hoy es una posibilidad te√≥rica que no por ello es falsa o ut√≥pica, mas no es discusi√≥n del momento. Probablemente el cardenismo sea un referente que sin desprenderse de los postulados de justicia y desarrollo de las transformaciones referidas y con acoplamiento sincr√≥nico con la revoluci√≥n mexicana, guarda mayor semejanza con los desaf√≠os del momento por cuanto organiz√≥ la base sociopol√≠tica de sustentaci√≥n del poder y ciment√≥ las bases del desarrollo productivo con vistas a la industrializaci√≥n ulterior que acompa√Ī√≥ el PRI de aquel entonces.

El gobierno del cambio que encabeza López Obrador no puede repetir la experiencia del general Cárdenas, pues enfrenta un mundo y un país diferente por su demografía, por su recomposición geopolítica, por su entramado económico; porque ya se sucedió una Segunda Guerra Mundial, se desplegó la llamada época de oro del capitalismo, se abrieron las guerras de Corea y Vietnam, los movimientos del 68 en todo el mundo, se presentó la gran crisis del petróleo y las crisis de la deuda en América Latina, Medio Oriente se metió en la escena internacional, se desplazó el oro como soporte del dólar, surgió el primer procesador Intel, la globalización movió la integración productiva y liberó el comercio, sucumbió la URSS, Japón entró en crisis, el apartheid se suprimió, emergió Sudáfrica, Turquía, la India y China, se sobrevinieron la crisis de los valores tecnológicos y de internet y la debacle financiera inmobiliaria en Estados Unidos, Ucrania y Siria tensan a las potencias, un millonario excéntrico, vulgar y racista de la televisión se vuelve presidente de Estados Unidos y desafía a China y al mundo con una guerra comercial en ciernes, mientras México rumió los restos del desarrollo estabilizador y se subió cojeando a la globalización bajo el resquebrajamiento progresivo del Prian.

Y, sin embargo, paradójicamente, la tarea vuelve a ser el acoplamiento de sectores productivos, fuerzas sociales y entramado político institucional para reindustrializar en la perspectiva de un patrón tecnoproductivo inscrito en la competencia global (dada la lógica de las cadenas-redes de integración productiva y la formación internacional de los precios) con el debido recogimiento de la defensa del trabajo en primer plano y la sustentabilidad de procesos con relación al medio natural.

Una ecuaci√≥n que nada tiene que ver con la proeza cardenista, cuando se entiende no s√≥lo el cruce de estas exigencias sino el tener que procesarlas en el contexto de alto contraste que se define entre las dificultades internas y las del exterior. En el plano interno las insuficiencias estructurales de M√©xico (tecnol√≥gicas, de infraestructura, calificaci√≥n del trabajo, formas atrasadas de la organizaci√≥n de los procesos de trabajo y desintegraci√≥n productiva de los sectores, ramas y productos, dependencia del mercado norteamericano) y, en el exterior, la preponderancia financiera con sobreendeudamiento privado, p√ļblico y de las familias, restablecimiento de impuestos al comercio, estrechamiento de mercados, amedrentamientos y tensiones por los hidrocarburos y los territorios, tasas de inter√©s al alza y apreciaci√≥n del d√≥lar.

T√°ctica y estrategia

Para salir bien librados de este cuadro de condiciones, se requiere de una t√°ctica y una estrategia en la pol√≠tica y en la econom√≠a. La fuerza del ordenamiento social emitido por el voto de los mexicanos para perfilar una respuesta a la justicia social incumplida por la historia es algo que llevar√° m√°s tiempo que los seis a√Īos de la administraci√≥n, lo que presupone la consolidaci√≥n pol√≠tica del r√©gimen para echar cimientos y de Morena para asegurar los plazos de edificaci√≥n socioecon√≥mica y cambio institucional, algo que todo mundo da por supuesto, pero que suele entenderse voluntariosamente y asumirse al margen de las dif√≠ciles condiciones internas y externas que enmarcan la realidad actual en una conjugaci√≥n que va m√°s all√° de su reconocimiento emp√≠rico arriba referido. Realidad que debe ser decodificada para asegurar que ello suceda acorde a las lecciones de la historia sobre las causas que han debilitado la consagraci√≥n de las transformaciones en doscientos a√Īos y donde una de estas causas ha sido la sujeci√≥n pol√≠tica, institucional y cultural del pueblo, que ha estado presente en la independencia, la reforma y la revoluci√≥n.

La otra cuestión es que suele creerse que la política lo hace todo, todo es voluntad política para los políticos, una verdad a medias que conviene apuntalar con los recursos de la economía política donde se articula el trabajo productivo como vértice de la conciencia y sus despliegues tras la defensa de vivir y vivir mejor, un principio ordenador, al que ahora se suma el hacerlo con garantías en la preservación del medio natural, donde se suma, además de la voluntad, la ingeniería científica de la conciencia. La economía no es ecuación simple de la oferta y la demanda, ni se cubre con trabajo y producción fuera de la competencia, incluso el valor de las mercancías se enfrenta a las asimetrías de la competitividad, a la fuerza del monopolio y la ley del derecho de propiedad intelectual, el proteccionismo o el libre comercio entre fuerzas desiguales, etcétera.

Y mientras se acomodan las cosas, la consolidaci√≥n institucional de la nueva correlaci√≥n de fuerzas y la cimentaci√≥n de condiciones para la inversi√≥n, el encadenamiento de sectores entre el primario y el industrial, cadenas de valor entre la peque√Īa industria con la mediana y de √©sta con la gran industria, y se sientan las bases de la ciencia con la innovaci√≥n tecnol√≥gica, se califican los j√≥venes, se recupera la producci√≥n de energ√≠as, se construye la infraestructura de comunicaciones, se diversifican los mercados, y dem√°s procesos inici√°ticos, habr√° que fincar la claridad de origen y rumbo, donde el proceso de la cuarta transformaci√≥n no puede perderse en la mala idea de que todo es importante y prioritario, en un mundo donde las apariencias enga√Īan. Las necesidades ingentes de la desigualdad y la pobreza no est√°n a discusi√≥n y el mejor esfuerzo no tiene margen de error, mas ello no resuelve, ni remotamente, la desigualdad ni la pobreza.

Lo que procede es desvelar y actuar en consecuencia de la combinación de procesos y la sucesión de las etapas con vistas a la industria de bienes de capital donde la política fiscal y monetaria acomoden la demanda en correspondencia con los segmentos de los nuevos encadenamientos industriales, algo donde la teoría económica y la economía política no habrían de pelear ni estas con la política sino al contrario, se puede discutir, pero caminando por la izquierda.

México y Rusia

Veamos. El Partido Revolucionario Institucional fue una resultante del desenlace de la revolución mexicana y se jugó en la necesidad del desarrollo capitalista como de alguna manera lo hizo el Partido Comunista en el esfuerzo sucesorio de la dominación zarista en Rusia.

Ambos procesos se encontraron con el agotamiento de regímenes despóticos teniendo como contrapartida sociedades anquilosadas del trabajo y el comercio, países marcados por el atraso y, por tanto, impedidos de construir riqueza como fundamento material de la justicia. El imperativo de entonces fue el de superar el atraso, y así se emprendieron procesos de cambio dirigidos al tránsito de sociedades agrarias al de naciones industriales que para inicios del siglo XX pautaban las sociedades avanzadas que venían aparejándose al desarrollo capitalista abierto por Inglaterra desde fines del siglo XVIII.

Rusia se proces√≥ a contrapelo del reordenamiento geopol√≠tico derivado de la primera y segunda guerras mundiales escenificadas por las potencias y al tenor de sus propias dificultades, desapegos y contradicciones. M√©xico tambi√©n. No a contrapelo de las potencias sino con apego a sus conveniencias inmediatas, siempre espoleadas por las ganancias econ√≥micas de las empresas con las cuales no s√≥lo se satisfac√≠an los extravagantes consumos familiares de sus due√Īos sino los requerimientos de expansi√≥n del capital en tanto que empresa (s), (una permanente contradicci√≥n disyuntiva del desarrollo del capital entre el corto y mediano plazos, entre el consumo suntuario y la reinversi√≥n para el progreso de sus capacidades e incremento de su presencia relativa de mercado).

En las postrimerías del siglo pasado, Rusia sufre un resquebrajamiento y la URSS que se venía edificando, cede su paso a la restauración capitalista y su reposicionamiento en el reordenamiento geoeconómico y político actual. Hasta aquí el asunto de Rusia para efectos prácticos; sólo nos interesaba el paralelismo de que en ambos casos se emprende una transformación de la capacidad productiva como fundamento de las aspiraciones de justicia.

M√©xico, por su parte, alcanza una gran transformaci√≥n con procesos de gran singularidad y significaci√≥n como el reparto agrario, la educaci√≥n p√ļblica o el sector energ√©tico, con los que se abren procesos socialmente incluyentes, con importantes oportunidades de empleo y el arribo al capitalismo industrial urbano, mas no exento de contradicciones, deformaciones y aberraciones.

La clase pol√≠tica se corrompe y se involucra en los negocios, mientras la naciente burgues√≠a se duerme en sus laureles al amparo de favores y privilegios de ley. La representaci√≥n popular en el Congreso hace de las suyas a cambio de su rendici√≥n al mandato del capital y en consonancia con el presidente de la Rep√ļblica. Y mientras este fest√≠n de frivolidad se sucede en el poder, el mundo sigue su curso adentr√°ndose en la llamada √©poca de oro del capitalismo (1945-1971), desplegando nuevas y portentosas capacidades productivas. M√©xico despierta de su borrachera y se encuentra, cual vil circunstancia, distanciado del auge tecnoproductivo de las potencias y desprovisto para reincorporarse a la competencia mundial.

Crisis mundial de los 70

A mediados de los 1960 se perfila el desgaste del auge bullicioso del capitalismo mundial de la postguerra entrelazado con las fallas y desperfectos de los procesos en cada país. Se sobrevienen los movimientos del 68 como crítica del patrón cultural autoritario, consumista y belicoso en que se había tornado el progreso, configurando la llamada de alerta a lo que devendría como la gran crisis mundial de los 70 (alza y caída de los precios del petróleo 1971-1981).

En México el desarrollo estabilizador se disloca al perder, desde mediados de los 60, su relación de abastecedor de materias primas a los países desarrollados que ya se habían sobrepuesto a los estragos de la guerra, no sólo con gran autosuficiencia sino con la generación de importantes excedentes exportables primarios e industriales.

Los cambios en el mundo en contraste con el adormilamiento del desarrollo nacional alcanzado entre 1935-1965 deja a nuestro pa√≠s a medias, no se consolida la industrializaci√≥n en la producci√≥n de bienes de capital, esto es, la producci√≥n de m√°quinas que hacen m√°quinas, con lo que se distingue un pa√≠s con altos ingresos, salarios y empleo de aquellos que quedan a la zaga. Y de entonces a la fecha el proceso no se adentra a una posibilidad efectiva de cerrar el ciclo de industrializaci√≥n y servicios relacionados, lejos de ello y apergollado por las circunstancias se sube cojeando a la globalizaci√≥n que arranca desde el interior de los cr√≠ticos a√Īos 70-80 dando lugar al crecimiento acelerado de un pu√Īado de empresas volcadas a la oportunidad del comercio exterior y algunas privilegiadas en el abasto interno, pero teniendo como contrapartida el abandono del desarrollo interno am√©n del inconcluso proceso de producci√≥n de bienes de capital como basamento e indicador de su potencial capacidad productiva y de ingreso ulterior.

Medio siglo despu√©s, la tarea es doblemente complicada y, sin embargo, sigue siendo la tarea principal, no como prioridad descontextualizada ni mucho menos √ļnica; es tarea sobresaliente en el orden estrat√©gico que le da sentido a las acciones del fomento a la inversi√≥n mediante el gasto en ciencia y tecnolog√≠a, educaci√≥n, infraestructura, energ√≠a y medio ambiente, as√≠ como a la pol√≠tica monetaria, financiera y de comercio. En s√≠ la reindustrializaci√≥n de M√©xico es una resultante de la acci√≥n del Estado vis a vis el desarrollo del capital privado, con especial √©nfasis en el desarrollo end√≥geno sin menoscabo del comercio exterior dada nuestra insuficiencia en el abasto interno de insumos, partes y componentes para la integraci√≥n de manufacturas y servicios finales.

Para ello el Estado y el gobierno tienen que acoplar con direccionalidad definida los instrumentos de la pol√≠tica econ√≥mica, la pol√≠tica p√ļblica, y la pol√≠tica-pol√≠tica reconociendo la simultaneidad de los procesos y sus etapas de producci√≥n posible seg√ļn la velocidad de progreso probable y, de hecho.

Un país cuyas empresas más avanzadas son agroindustrias como tortilla, pan, tequila o cerveza, o de manufacturas como la automotriz con dependencia estratégica de las partes de mayor elaboración o servicios de telecomunicaciones dependientes de tecnología importada en su mayor parte, etcétera, no puede lanzarse de un momento a otro a la industria satelital, médica o de transportes de gran escala, con una posibilidad competitiva en costo, calidad y precio.

Median procesos directos y colaterales ya mencionados como tecnología, educación, infraestructura, etc. y etapas de integración de capacidades en cadenas y redes de producción y comercialización entre regiones y zonas económicas. Un entramado de elaboración que tiene un perfil más técnico y desagregado que, desafortunadamente, no es dable mostrar en artículos periodísticos, por lo que me permitiré exponer en sendos ensayos como un ángulo de contribución al cambio en ciernes y material de orientación en la conciencia social que penden de la expectativa y la esperanza que al paso de los días pueden tornarse inciertas y diluirse hasta alejarse.

_________________

* Profesor de investigación y Análisis Económico de la Facultad de Economía de la UNAM. Vicepresidente del Centro de Estudios Estratégicos Nacionales. CEEN.

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