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Edición 372

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La Turqu√≠a de hoy contin√ļa el genocidio armenio

Thierry Meyssan

El mundo acaba de conmemorar el centenario del genocidio de los no musulmanes de Turqu√≠a.

SIN EMBARGO, contrariamente a lo que todo el mundo cree, ese genocidio comenz√≥ con las masacres hamidianas de 1894 a 1895, ordenadas por el sult√°n Abdulhamid II, continu√≥ con las masacres de gran envergadura registradas de 1915 a 1923 y planificadas por los J√≥venes Turcos y prosigue hoy en d√≠a con las masacres de Deir ez-Zor y Kessab bajo la √©gida de Recep Tayyip Erdogan.

ANTE LA INDIFERENCIA general, los sucesivos reg√≠menes turcos vienen masacrando a los no musulmanes desde hace 120 a√Īos para homogeneizar el pa√≠s.

No abordar√© en este art√≠culo el tema de las reparaciones, que a mi juicio contamina el debate, sino √ļnicamente c√≥mo debemos oponernos a los cr√≠menes contra la humanidad. Utilizar√© el t√©rmino ¬ęgenocidio¬Ľ en el sentido general que le dio Raphael Lemkin de destrucci√≥n de una naci√≥n o de un grupo √©tnico.

El centenario del genocidio contra los no musulmanes de Turqu√≠a ha dado lugar a un verdadero festival de hipocres√≠a. Mientras que en Erev√°n algunos Estados exaltaban la memoria de las v√≠ctimas, otros demostraban que carecen de eso que llamamos verg√ľenza.

El sult√°n Abdulhamid II pretend√≠a crear una Turqu√≠a islamista homog√©nea. Para ello ten√≠a que liquidar las poblaciones no musulmanas o hacerlas huir.

 Primero, la Turqu√≠a cuyos antecesores cometieron el crimen. El presidente Erdogan ten√≠a ante s√≠ una oportunidad de reconocer esta historia, ya muy vieja, en la que √©l no tiene absolutamente ninguna responsabilidad. De haberlo hecho habr√≠a convertido su pa√≠s en un Estado normal. Pero hizo lo contrario. Aferrado a sus mentiras, neg√≥ la Historia afirmando que hubo s√≥lo 100 000 muertos y que si esas personas hallaron la muerte fue porque hab√≠an participado en acciones terroristas.

Aferr√°ndose a ese delirio, la Turqu√≠a actual manifiesta no s√≥lo su respaldo a las masacres hamidianas del sult√°n Abdulhamid II (1894-1895), que dejaron entre 80 000 y 300 000 v√≠ctimas, sino sobre todo a los cr√≠menes que la Organizaci√≥n Especial del Comit√© Uni√≥n y Progreso cometi√≥ desde 1915 hasta la elecci√≥n de Mustaf√° Kemal Ataturk como presidente de la Rep√ļblica ‚Äďen 1923‚Äď y que dejaron entre 1,2 millones y 1 mill√≥n y medio de muertos. Y tambi√©n demuestra su continuidad ideol√≥gica con el r√©gimen de aquella √©poca. Continuidad ideol√≥gica que todos pudimos comprobar espantados cuando vimos, al ej√©rcito turco acompa√Īando al Frente al-Nusra (o sea, al-Qaeda en Siria) en la invasi√≥n de Kassab y expulsando a la poblaci√≥n armenia de esa localidad siria.

Y TAMBI√ČN CUANDO el ej√©rcito turco ayud√≥ el Emirato Isl√°mico a dinamitar el memorial que conmemoraba en Deir ez-Zor el exterminio de m√°s de 200 000 armenios en el campamento que los turcos hab√≠an instalado en esa regi√≥n siria en 1916.

El panislamismo, proyecto del sult√°n Abdulhamid II y de los J√≥venes Turcos de ayer, al igual que el del actual AKP, consiste en liderar el mundo sunnita y crear para ello un Estado sunnita homog√©neo. Ese proyecto exig√≠a el exterminio de los cristianos (armenios, griegos p√≥nticos y asirio-caldeos) as√≠ como de los yazid√≠es. Y todos fueron v√≠ctimas del genocidio, exactamente de la misma manera en que el Emirato Isl√°mico se dedica actualmente a exterminar a los cristianos y los yazid√≠es.

La intervenci√≥n del ej√©rcito turco en territorio sirio, en Kassab y en Deir ez-Zor, es coherente con ese proyecto ya que Recep Tayyip Erdogan espera anexar el norte de Siria cuando la OTAN derroque al presidente Bachar el-Assad.

Es un hecho que la ideolog√≠a panislamista cuenta hoy con el respaldo simult√°neo de la Hermandad Musulmana (y por consiguiente del AKP, controlado por la rama turca de la cofrad√≠a), de al-Qaeda y del Emirato Isl√°mico.

Culpables de genocidio

OTRO HECHO ES que desde hace un siglo s√≥lo Turqu√≠a y el Emirato Isl√°mico han cometido en esta regi√≥n el crimen catalogado como genocidio. Y actualmente, la primera est√° ayudando el segundo a perpetrarlo.

No es sorprendente que Turqu√≠a y el Emirato Isl√°mico est√©n en guerra contra la Rep√ļblica √Ārabe Siria, pa√≠s que encarna el proyecto contrario. Los pa√≠ses m√°s antiguos del mundo han acogido siempre a los pueblos perseguidos de la regi√≥n hasta convertirse en el actual mosaico √©tnico. En los a√Īos 2000, el general Hassan Turekmani, entonces ministro de Defensa de Bachar al-Assad, elaboraba una Doctrina de Defensa basada en la conservaci√≥n de esa diversidad.

 DESPU√ČS, ISRAEL. Un Estado creado como resultado de un acuerdo de 1917 entre Londres y Washington pero que afirma haberse constituido como reacci√≥n al genocidio perpetrado por los nazis contra los jud√≠os europeos entre 1942 y 1945. La ausencia de delegaci√≥n de Israel ‚Äďpara no indisponer a su aliado turco‚Äď en la conmemoraci√≥n organizada en Erev√°n es suficiente prueba de que la ret√≥rica israel√≠ no pasa de ser una justificaci√≥n publicitaria tendiente a encubrir su proyecto colonial.

Y es tambi√©n un reconocimiento del papel de los donme en el seno de los J√≥venes Turcos. Los donme son una secta de adeptos de la C√°bala que se convirtieron al islam en el siglo XVII para escapar a las persecuciones pero que conservaron su fe jud√≠a.

El apoyo de Israel al genocidio de 1915 no es nada nuevo. Pero hasta ahora nunca se hab√≠a expresado de manera oficial. Es importante recordar la posici√≥n del profesor Bernard Lewis, quien fue consejero de Benyamin Netanyahu cuando este √ļltimo era embajador de Israel ante la ONU y posteriormente fue consultante del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Como historiador especialista de la Turqu√≠a contempor√°nea, Bernard Lewis, tambi√©n inventor de la estrategia de guerra de las civilizaciones, sostuvo en el diario franc√©s Le Monde que se hab√≠a exagerado la envergadura de la masacre y que esta nunca hab√≠a sido planificada. Eso afirm√≥ Bernard Lewis a pesar de que, contrariamente al caso del genocidio de los jud√≠os por parte de los nazis, existen documentos en los que se ordena la ejecuci√≥n del crimen y las canciller√≠as occidentales fueron informadas mucho antes de que se iniciara dicha ejecuci√≥n. Bernard Lewis fue condenado en Francia por atentar contra los intereses de la comunidad armenia ocultando de mala fe elementos hist√≥ricos que invalidan su presentaci√≥n de los hechos.

 Finalmente, Estados Unidos. El presidente Barack Obama nombr√≥ embajadora ante la ONU a Samantha Power, autora de "A Problem from Hell": America and the Age of Genocide (Un problema del infierno: Estados Unidos y la era del genocidio). En ese estudio, que parte del genocidio armenio y de la respuesta jur√≠dica que Raphael Lemkin trat√≥ de aportar en la Sociedad de Naciones, Samantha Power narra las reacciones de Washington ante los cr√≠menes perpetrados en Cambodia, Irak, Bosnia, Rwanda y Kosovo. Manipulando desvergonzadamente la verdad hist√≥rica, la se√Īora Power exonera a su propio pa√≠s de sus responsabilidades y aboga por hacer de Estados Unidos una autoridad moral contraria a todo genocidio. Sin embargo, la se√Īora Power tampoco particip√≥ en la conmemoraci√≥n organizada en Erev√°n, a la que no asisti√≥ ning√ļn representante de Estados Unidos.

A quienes cre√≠an que Estados Unidos ahora se interesa sinceramente por la protecci√≥n de las personas perseguidas por motivos religiosos o √©tnicos, la ausencia de representaci√≥n estadounidense en la conmemoraci√≥n de Erev√°n les demuestra que Washington no tiene principios morales sino s√≥lo intereses. El √ļnico objetivo de la palabrer√≠a de la se√Īora Power es permitirle condenar, con o sin pruebas, a los adversarios de Washington.

Con su ausencia en Erev√°n, Washington mostr√≥ que est√° del lado del crimen, junto a Turqu√≠a y el Emirato Isl√°mico.

Las declaraciones del presidente Gauck

AL RECONOCER que existi√≥ una corresponsabilidad, e incluso, potencialmente, una complicidad alemana en las masacres de 1915, el presidente alem√°n Joachim Gauck rompi√≥ un tab√ļ, el de la continuidad del crimen. Y el coraje que demostr√≥ resulta a√ļn m√°s digno de elogio si se tiene en cuenta que en Alemania existe una fuerte presencia turca‚Ķ y ning√ļn electorado armenio.

Hace mucho tiempo que los historiadores comprobaron el papel de los alemanes en el genocidio armenio. Se han publicado √≥rdenes de deportaci√≥n firmadas por el vicejefe del estado mayor otomano, el general alem√°n Fritz Bronsart von Schellendorf. El imperio alem√°n de Guillermo II ya hab√≠a dado sus primeros pasos en materia de genocidio en 1905 exterminando a los hereros y los namas en el sudoeste africano ‚Äďla actual Namibia. Durante el r√©gimen nazi, los oficiales alemanes que hab√≠an observado, participando a veces, el genocidio de los no musulmanes en Turqu√≠a, utilizaron la experiencia que all√≠ hab√≠an adquirido. Ejemplo de ello es el caso de Rudolf H√∂ő≤: su padre particip√≥ en 1905 en el genocidio de los hereros y en 1916 √©l mismo particip√≥ en el genocidio armenio, antes de convertirse en comandante del campo de concentraci√≥n de Auschwitz ‚Äďde 1940 a 1943‚Äď donde masacr√≥ jud√≠os, gitanos y eslavos.

Prevenir los genocidios

PARA comprender y prevenir los genocidios, no podemos estudiarlos desde el punto de vista de las v√≠ctimas sino tratando de entender la l√≥gica de los verdugos.

Hasta el presente se considera ‚Äďerr√≥neamente‚Äď que los J√≥venes Turcos y los nazis son los √ļnicos responsables de genocidios, cometidos contra los armenios y los jud√≠os. Pero la Historia nos demuestra que ‚Äďantes y despu√©s de ellos‚Äď otros compartieron las ideolog√≠as que condujeron a esos genocidios y trataron de cometer cr√≠menes similares.

Tambi√©n contrariamente a la creencia general, no existen ejemplos de genocidios cometidos en una sola vez ni contra una sola poblaci√≥n. Son cr√≠menes que siempre se desarrollan durante largos periodos de tiempo y siempre contra varios grupos √©tnicos. Es por consiguiente fundamental condenar las primeras masacres y condenar tambi√©n las ideolog√≠as subyacentes para impedir la continuaci√≥n de los genocidios.



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