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Edición 371

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FUE MUY POSIBLEMENTE la más enérgica de las reinas británicas (además de Victoria e Isabel II), la que sentó las bases del imperio, a la vez fue una mujer de gran cultura, se negó a casarse, más por razones de Estado que por falta de deseo, tuvo muchos amantes de manera discreta, aunque en la corte era un secreto a voces, pero para su pueblo y otros reinos fue “la reina virgen”.

PARLIAMO DI DONNE

Isabel I y sus cero maridos

Ettore Casanova

IMPONENTE en su maquillaje blanco se impuso a los políticos de su época, ganó y perdió guerras, propició el arte durante su periodo y tornó definitivamente a Inglaterra hacia el protestantismo; ante la furia impotente de Roma y España.

Ella fue Isabel I, Elizabeth, la Buena Reina Bess de manera cariñosa, por parte de su pueblo. Hasta mediados del siglo XIX, el arma de infantería británica fue conocida por su eficacia y apodada Brown Bess —Morena Bess.

La princesa Isabel nació en el palacio de Placentia, el 7 de septiembre de 1533, (su tocaya Isabel Tecuichpo, en la Nueva España, estaría cumpliendo 32 años entonces), siendo la hija de Enrique VIII de Inglaterra y de su segunda esposa, Ana Bolena.

Una princesa inoportuna

Enrique habría preferido un varón para asegurar la sucesión de la casa Tudor, pero, tras su nacimiento, Isabel se convirtió en princesa heredera al trono de Inglaterra.

Al ser considerada Ana Bolena incapaz de dar un heredero varón al rey, este ordenó ejecutarla bajo la acusación de traición (el adulterio al rey se consideraba alta traición) y brujería, por haber mantenido relaciones incestuosas con su hermano; cargos que son considerados hoy como falsos, aunque existen cartas cruzadas entre la reina María I Tudor, hermana de Isabel, y su esposo, el rey Felipe II de España, en las que María informaba a su esposo que no consideraba a Isabel su legítima sucesora por ser hija del músico Mark Smeaton, lo que daría hoy en día un vuelco a la inocencia de Ana Bolena en su acusación de adulterio. ​

Cuando su madre murió, Isabel fue dejada al cuidado de Lady Margaret Bryan hasta que su hermano nació y después fue educada por Katherine Ashley. Isabel tenía entonces tres años cuando fue declarada hija ilegítima, por lo que perdió su título de princesa.

Vivió retirada de la Corte, lejos de su padre y de sus sucesivas esposas, aunque la última de estas, Catalina Parr, medió para que padre e hija se reconciliaran. Isabel, gracias al Acta de Sucesión de 1544, recobró sus derechos en la línea sucesoria detrás de su hermano el príncipe Eduardo (hijo de Juana Seymour) y de su hermana María Tudor (hija de Catalina de Aragón), quien también fue restituida en esa misma Acta de Sucesión.

Entre sus asistentes, durante la época del exilio, destacaron Katherine Champernowne y Matthew Parker.

La primera fue incluida entre los miembros de la casa de Isabel, previamente a la muerte de su madre y mantuvo con la futura reina una amistad que se prolongó hasta su posterior deceso. Matthew Parker fue el sacerdote favorito de Ana Bolena, quien le hizo prometer, antes de su ejecución, que se preocuparía del bienestar de su hija.

Carácter especial

EN CUANTO A SU PERSONALIDAD, Isabel tenía mucho en común con su madre: neurótica, carismática, enamoradiza y fervientemente protestante. También heredó su delicada estructura ósea, así como sus rasgos faciales; del rey, solo tenía su cabello rojizo.

Tras la muerte de Enrique VIII en 1547 y el ascenso al trono de su hijo, Eduardo VI, Catalina Parr contrajo nuevo matrimonio con Thomas Seymour llevándose a Isabel consigo. Allí, ésta recibió una exquisita educación que le propició una excelente expresión en su inglés natal, en francés, en italiano, en español, en griego y en latín.

Bajo la influencia de Catalina, Isabel se formó como protestante.

Mientras su medio hermano se mantuvo en el trono, la posición de Isabel fue inestable. Sin embargo, en 1553, Ã©l murió a la temprana edad de 15 años. Antes de su fallecimiento, y contraviniendo el Acta de Sucesión dictada por su padre en 1544, Eduardo declaró heredera a lady Jane Grey, la cual sería depuesta unos días después de su proclamación, el 19 de julio de 1553.

Apoyada por el pueblo, la Mary regresó triunfante a Londres acompañada por su media hermana Isabel. Las intrigas se iniciaron de inmediato, la nueva reina deseaba regresar a Inglaterra bajo la férula de Roma, de la cual su padre la había apartado.

Sin hacer caso de la opinión pública, Mary contrajo matrimonio con el príncipe Felipe futuro rey de España, bajo el nombre de Felipe II. La impopularidad de esta unión provocó en María el miedo a ser derrocada por una rebelión popular que nombrara a Isabel como nueva monarca. Este temor casi se hizo realidad cuando la rebelión de Thomas Wyatt en 1554 con la cual se intentó evitar su boda. La reina endureció sus métodos para romanizar su reino; muchos fueron ejecutados en la hoguera por negarse y, esas medidas le acarrearon el apodo lapidario de The Bloody Mary; “la sanguinaria María”.

Con la vida en un hilo y ganando el trono

TRAS EL FRACASO de la revuelta de Wyatt, Isabel fue considerada sospechosa de conspiración y encarcelada en la siniestra Torre de Londres, pero su ejecución, solicitada por algunos miembros del séquito español y sin duda por la propia Bloody Mary, nunca se materializó debido a la resistencia de la corte inglesa a enviar a un miembro de los Tudor al patíbulo.

La reina intentó entonces apartar a Isabel de la línea sucesoria como castigo, pero el Parlamento se lo impidió, en realidad Bloody Mary cometió un tremendo error al no eliminarla.

Tras dos meses de encierro en la Torre, Isabel fue puesta bajo vigilancia de Sir Henry Bedingfield. A finales de ese año, corrió el falso rumor de que Mary se encontraba embarazada. Se permitió entonces que Isabel retornara a la corte, ya que Felipe guardaba cierto recelo a que su esposa muriera durante el parto, en cuyo caso prefería que el trono fuera destinado a la recluida.

En 1558, tras la muerte de Mary, Isabel subió al trono, siendo coronada el 15 de enero de 1559, en lo que fue la última ceremonia de coronación en latín de Inglaterra (a partir de su sucesor, Jacobo I, el rito de coronación se realizó en inglés).

El pueblo aclamó a su nueva reina y celebró la muerte de Bloody Mary. La malhadada reina María fue sistemáticamente olvidada y en la actualidad solo suele recordársele porque su apodo le fue puesto a un explosivo y delicioso coctel de vodka, jugo de tomate, salsa tabasco y mmmm; el Bloody Mary.

La reina virgen

DESDE SU ASCENSO AL TRONO, Isabel fue conminada por el parlamento a casarse y a la postre dejar un heredero Tudor, pero ella se negó sistemáticamente, ante la insistencia del parlamento, aduciendo necesidades de Estado, Isabel mostró su carácter decidido; lo disolvió, cosa que repetiría en varias ocasiones dejando en claro quien tenía el mando.

         Amada por muchos, odiada por otros Isabel demostró habilidad como gobernante y líder. A pesar de las múltiples propuestas se negó a casarse y esto terminó valiéndole el apelativo de “reina virgen”.

         Pero, el hecho de ser soltera, no parece haber sido causa de que fuera célibe, extraoficialmente se le conocieron amoríos con cortesanos y se dice que también con un par de célebres corsarios; Drake y Raleigh.

Pero Isabel no tuvo hijos, legítimos o no y, con ella llegó a su fin la breve dinastía Tudor “los reyes de la rosa”.

        

         Impulsora del protestantismo desde su bastión anglicano, se enfrentó a Roma, que la excomulgó (lo cual le importó muy poco) y al rey Felipe II de España, viudo de Bloody Mary y… lo derrotó en el mar, destruyendo la “armada invencible”. Inglaterra, se volvió oficialmente de culto anglicano, con el rey o reina como jefe de su iglesia, lo cual fue una tremenda derrota para Roma. Isabel acabó con todas las conspiraciones en su contra, incluida la de María Estuardo, por la cual sentía especial afecto, aunque reacia tuvo que hacerla ejecutar.

         Fue una reina longeva, pero finalmente y a una edad avanzada para esa época, Isabel murió, se dijo que una de las causas de su muerte fue su famoso maquillaje blanco que contenía plomo. Fue sepultada sin autopsia.

Sus obras son ensalzadas y criticadas hasta la fecha, pero lo indudable es que ella sentó las bases para el Imperio Británico; Raleigh, aquel probable amante de Isabel, había dicho que “quien domina los mares, domina el mundo”. Posible o seguramente por ello el himno de Inglaterra tiene en sus primeras líneas: “Britania rule the seas” o sea; Bretaña reina en los mares…

Loor a Isabel, la reina virgen que fundó un imperio…



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