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La guerra energética entre EE.UU. y Venezuela por el Caribe
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Edición 370

p19370

SUMINISTRO DE PETR√ďLEO:

La guerra energética

entre EE.UU. y Venezuela por el Caribe

Ariel Noyola Rodríguez

EE.UU. Y VENEZUELA EST√ĀN LUCHANDO entre s√≠ para suministrar petr√≥leo al Caribe. En su intento por aislar al Gobierno de Maduro en el plano regional, la administraci√≥n de Trump ofrece el suministro de petr√≥leo a fin de convencer a los pa√≠ses caribe√Īos de que den la espalda a Caracas.

 

LA ADMINISTRACI√ďN del presidente estadounidense, Donald Trump, busca hacerse cargo del suministro de petr√≥leo en toda la regi√≥n del Caribe. Washington desea retomar el control de la zona que considera su ‚Äútercera frontera‚ÄĚ, situando al gobierno de Nicol√°s Maduro en su punto de mira. Uno de los motivos que llevaron al secretario de Estado, Rex Tillerson, a elegir a Jamaica entre los destinos que visit√≥ la primera semana de febrero, fue romper los acuerdos de cooperaci√≥n establecidos entre el Caribe y Venezuela, pa√≠s que desde 2005 asumi√≥ el compromiso de garantizar el suministro de crudo.

 

Ante la negativa del gobierno de Maduro de suspender la elecci√≥n presidencial convocada para el pr√≥ximo 22 de abril, EE.UU. no descarta aplicar sanciones sobre el petr√≥leo venezolano, pues considera que los comicios que se han convocado no tienen ninguna garant√≠a de ser ‚Äújustos, libres y validados internacionalmente‚ÄĚ. En caso de que se apliquen sanciones sobre el petr√≥leo, el suministro a los pa√≠ses caribe√Īos se ver√≠a interrumpido. Frente a ello, las empresas petroleras estadounidenses estar√≠an buscando sustituir a Venezuela como fuente de abastecimiento.

 

En el documento ‚ÄėCaribe 2020‚Äô, salta a la vista el inter√©s norteamericano por convertirse en la potencia con mayor influencia en la regi√≥n: todo apunta a que ning√ļn otro pa√≠s que no sea EE.UU. parece tener el liderazgo suficiente para dirigir a los pa√≠ses caribe√Īos por el camino de la seguridad, la prosperidad y el bienestar. El gobierno de Trump aparece como el √ļnico autorizado para participar en los asuntos relacionados con la energ√≠a: ‚ÄúLas exportaciones de gas natural de EE.UU. y el uso de tecnolog√≠as energ√©ticas renovables ofrecer√°n alternativas m√°s limpias y econ√≥micas al uso de combust√≥leo pesado y asimismo reducir√°n la dependencia de Venezuela‚ÄĚ.

 

EE.UU. busca administrar la dependencia energ√©tica de las naciones de todo el Caribe. Y uno de los requisitos para conseguirlo es aislar al gobierno de Nicol√°s Maduro en el plano regional, suplantando el abastecimiento de crudo venezolano hacia los pa√≠ses caribe√Īos. Recordemos que Venezuela logr√≥ aumentar su influencia en la zona gracias a Petrocaribe, un acuerdo de cooperaci√≥n energ√©tica que fue lanzado por el fallecido comandante Hugo Ch√°vez en septiembre de 2005 y que, en poco tiempo, termin√≥ aglutinando a 18 pa√≠ses. Petrocaribe naci√≥ como una iniciativa de integraci√≥n regional en la que el gobierno de Venezuela se comprometi√≥ a garantizar el aprovisionamiento de petr√≥leo crudo.

 

Venezuela consigui√≥ detonar un c√≠rculo virtuoso: a cambio de suministrar energ√≠a a bajo costo y con facilidades de cr√©dito, la naci√≥n bolivariana obten√≠a una gran variedad de productos (ropa y alimentos, por ejemplo) de sus socios caribe√Īos. Entre 2005 y hasta el cierre de 2016, la empresa Petr√≥leos de Venezuela (PDVSA) entreg√≥ m√°s de 100.000 barriles de petr√≥leo diarios. As√≠, los pa√≠ses que integraron Petrocaribe recibieron de Venezuela m√°s de 340 millones de barriles durante todo este per√≠odo.

 

La venta de crudo venezolano disminuye

 

Hoy, sin embargo, Petrocaribe se encuentra en un serio predicamento. Atr√°s quedaron los a√Īos de bonanza econ√≥mica gracias a los elevados precios del oro negro. A √ļltimas fechas, no ha sido sencillo para el gobierno de Venezuela seguir cumpliendo sus compromisos con los integrantes de la alianza regional, pues sus ingresos dependen esencialmente de las cotizaciones del crudo. Los problemas se profundizaron a partir de mediados de 2014, cuando los precios del petr√≥leo se desplomaron.

 

Las iniciativas de integraci√≥n regional como Petrocaribe est√°n perdiendo impulso debido a la ca√≠da de los ingresos petroleros de Venezuela. Aunque el gobierno de Maduro contin√ļa suministrando crudo a los miembros de Petrocaribe, los vol√ļmenes entregados se han visto reducidos considerablemente. Seg√ļn datos del reporte anual de PDVSA correspondiente a 2016, hay varios pa√≠ses que dejaron de comprar petr√≥leo crudo a Venezuela en cantidades equivalentes a por lo menos un 50% de las cuotas que fueron establecidas originalmente en Petrocaribe, entre ellos: Antigua y Barbuda, Dominica, Jamaica, San Crist√≥bal y Nieves y San Vicente y Las Granadinas.

 

En septiembre de 2017, luego de reunirse con su gobierno, la empresa Belize Energy Limited (Apbel) anunció la suspensión de compras de crudo. “Hemos sido informados por PDVSA que, a veces, han tenido que comprar en el mercado spot para cumplir con sus compromisos con nosotros. Esto definitivamente no es lo que fue planeado por Petrocaribe.

 

Estamos muy agradecidos con la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela y con PVDSA por todo lo que han estado tratando de hacer para cumplir sus promesas (‚Ķ) pero no tiene sentido forzar un arreglo en estas circunstancias‚ÄĚ, apuntaba el comunicado de prensa de la empresa, seg√ļn rese√Ī√≥ The Gleaner.

 

En países como Jamaica, que también forma parte de Petrocaribe como Belice, las

 

ventas de PDVSA est√°n cada vez m√°s cerca de llegar a su fin: el suministro de petr√≥leo venezolano cay√≥ de 19.500 a 3.000 barriles diarios en apenas un a√Īo, un desplome colosal entre 2015 y 2016. Los responsables de la pol√≠tica exterior de Washington tomaron nota.

 

Ante el declive de los vol√ļmenes de aprovisionamiento, EE.UU. se ha declarado dispuesto a cubrir el boquete dejado por Venezuela.

 

TILLERSON EN JAMAICA: DINAMITANDO LA UNIDAD DE PETROCARIBE

ALTOS FUNCIONARIOS de Washington han buscado convencer a los pa√≠ses caribe√Īos de que retiren su apoyo a Venezuela de cara a su pr√≥xima elecci√≥n presidencial. El anzuelo utilizado por el gobierno de Trump es el suministro de petr√≥leo crudo. Esta fue una de las razones por las que Tillerson, quien antes se desempe√Ī√≥ como director ejecutivo (‚ÄėChief Executive Officer‚Äô) de la petrolera Exxon Mobil, lleg√≥ a la ciudad de Kingston el pasado 7 de febrero para reunirse con el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness.

El gobierno de Donald Trump quiere hacerse cargo de abastecer petr√≥leo a todo el Caribe, as√≠ lo dej√≥ claro Tillerson en su visita a Jamaica. ‚ÄúTuvimos una discusi√≥n muy amplia sobre las formas de promover una mayor independencia energ√©tica no solamente para Jamaica, sino para todo el Caribe (‚Ķ) estamos listos para ayudar a Jamaica y a otros socios caribe√Īos a explorar y desarrollar los recursos que tienen‚ÄĚ, sentenci√≥ el secretario de Estado.

Poco a poco, las empresas norteamericanas est√°n aumentando las ventas de petr√≥leo a Jamaica. Seg√ļn la Administraci√≥n de Informaci√≥n Energ√©tica de EE.UU. (EIA, por sus siglas en ingl√©s), en 2016 alcanzaron los 7.153.000 barriles de crudo, es decir, un promedio de 19.598 barriles por d√≠a. Sin embargo, llama la atenci√≥n que hasta el momento no exista ning√ļn plan elaborado por el Gobierno de Trump para garantizar la seguridad energ√©tica a todo el Caribe.

 

Washington ‚Äúestudia‚ÄĚ el lanzamiento de un plan de abastecimiento

 

EN CONFERENCIA de prensa, y a pregunta expresa sobre si el Gobierno de EE.UU. estaba en condiciones de suministrar petr√≥leo a Jamaica, y al Caribe en general, Tillerson se limit√≥ a se√Īalar que antes de elaborar un plan en concreto, era necesario sopesar las consecuencias que una interrupci√≥n del suministro de petr√≥leo venezolano traer√≠a para las naciones de la regi√≥n. ‚ÄúNo voy a entrar en detalles ahora, pero vamos a realizar un estudio sobre esto muy pronto‚ÄĚ, coment√≥ nervioso.

 

En relaci√≥n a la misma pregunta, el primer ministro Holness revel√≥ que su pa√≠s ya no estaba comprando petr√≥leo a Venezuela y que, bajo las nuevas caracter√≠sticas del mercado petrolero global, donde EE.UU. se perfila como exportador de energ√≠a: ‚ÄúJamaica puede en este nuevo paradigma, beneficiarse de eso‚ÄĚ.

 

EE.UU. no est√° solo en su intenci√≥n de suplantar el abastecimiento de petr√≥leo venezolano. Tiene el apoyo de M√©xico, un pa√≠s rico en recursos naturales y que, hay que destacar, luego de aprobar una reforma constitucional en materia energ√©tica en 2013, otorg√≥ los derechos de explotaci√≥n de varios de sus yacimientos de petr√≥leo a empresas de origen estadounidense.

 

En agosto del a√Īo pasado, la agencia Reuters public√≥ que el gobierno de Pe√Īa Nieto estaba elaborando un plan de suministro alternativo para el Caribe. Hace unos d√≠as, sin embargo, el secretario de Energ√≠a, Pedro Joaqu√≠n Coldwell, declar√≥ que, si bien era cierto que el gobierno mexicano s√≠ hab√≠a analizado el lanzamiento de una estrategia de abastecimiento, reconoci√≥ que M√©xico no estaba en condiciones de garantizar el suministro de crudo. ‚ÄúDif√≠cilmente creo que M√©xico pudiera asumir una responsabilidad de esa naturaleza dado que nuestra producci√≥n petrolera ha venido declinando‚ÄĚ, sentenci√≥ Coldwell.

 

Las aspiraciones de EE.UU. en el Caribe contrastan con la falta de una estrategia para garantizar la seguridad energ√©tica. A pesar de la ca√≠da en los vol√ļmenes de suministro, Petrocaribe todav√≠a no es un proyecto muerto, contin√ļa su funcionamiento a pesar de las sanciones econ√≥micas impuestas en contra de Venezuela. Sin embargo, no hay duda de que el giro de la pol√≠tica exterior de Kingston encendi√≥ las alarmas de la canciller√≠a venezolana. Hab√≠a llegado el momento de pasar a la contraofensiva.

 

D√≠as antes del viaje de Tillerson a Jamaica y a otros pa√≠ses que integran el llamado Grupo de Lima, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, comenz√≥ una intensa gira de trabajo por pr√°cticamente todos los pa√≠ses que conforman Petrocaribe para, entre otras cosas apunt√≥, ‚Äúfortalecer‚ÄĚ los mecanismos de la integraci√≥n regional.

 

Sin tregua, la guerra energética entre EE.UU. y Venezuela por el Caribe.

 



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