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El gran Zapata en desplumado apunte a vuelapluma
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Edición 335

 Pino

 

(A Max Rojas 
por su poes√≠a y amistad 
de v√©rtebras y menguantes 
que jam√°s se quebrantan ni se apagan)

 

Numerosos revolucionarios sin comillas son calumniados; en M√©xico son copiosas las insolencias del infundio, basadas en ficci√≥n y pestilentes fuentes de inexistencia, entre los difamados se hallan el gran Emiliano Zapata y el tambi√©n grandioso Ricardo Flores Mag√≥n, a quienes sus se√Īaladores sin √≠ndice pero con percudido teclear catalogan ‚Äúignaros‚ÄĚ, ‚Äúcrueles‚ÄĚ y ‚Äúvendepatrias‚ÄĚ; endilgan con heces de tintero lo que en varios casos los endilgadores son.

 

Tumba de Emiliano Zapata en Cuautla

 

Zapata y la dizque miopía de su visión política

Octavio Paz en El laberinto de la soledad, John Womak en Zapata, Carlos Fuentes en Tiempo mexicano y hasta un revolucionario sin m√°cula como Jos√© Revueltas en Las evocaciones requeridas‚Ķ con diferente enfoque coinciden en que el gran Miliano s√≥lo buscaba el reparto de tierras y la igualdad social en las dimensiones de su terru√Īo, dizque all√≠ aspiraba solamente a que se cumplimentara el decreto de Carlos V; an√°lisis que la historia palpable con sus premisas desmiente y desmorona.

Ricardo Flores MagónEl presidente Madero propuso a Emiliano Zapata Salazar, además del fin del latifundio en Morelos, el gobierno local que el fundador del Ejército Libertador del Sur propusiera, a cambio de deponer armas y de poner miopía por la tardanza en el resto del país respecto a combatir el latifundismo; la negativa fue contundente: el artículo tres del Plan de san Luis, el del levantamiento contra la dictadura, no se refería a una entidad sino al país entero; rechazo que derivaría en rompimiento y otro manifiesto más explícito: el Plan de Ayala.

Don Victoriano, tras su huertazo y magnicidio, encargó a su secre de Gobernación -Alberto García Granados- convenciera al gran Zapata para reconocer al

gobierno de asonada; el encargado del interior ten√≠a fama de h√°bil manipulador, pose√≠a el mismo puesto en la administraci√≥n anterior donde se le atribuye haber esputado ‚ÄúLa bala que mate a Madero salvar√° a M√©xico‚ÄĚ; a don Alberto lo nimbaban de erudito, pues entre sus pergaminos acad√©micos estaba una estancia en la Universidad de Bonn, la misma donde d√©cadas antes fuese alumno el gran Karl Marx cuyo maestro de filosof√≠a griega, August Schlegel, pose√≠a id√©ntico apellido y nacionalidad de don Frederick, el que con gran sabidur√≠a asentara que ‚Äúla filosof√≠a es poes√≠a‚ÄĚ y trajera y tradujera la infinitud de Fichte a la po√©tica.

Convencimiento con vencimiento

El se√Īor Garc√≠a Granados era pues un eficiente alquilador de conciencias, por eso el golpista Huerta le dispuso tal tare√≠ta; don Alberto comision√≥ a Pascual Orozco, senior, padre del que con Pancho Villa tomara de un solo trago Ciudad Ju√°rez, el Pascual Orozco, junior, a quien en el Plan de Ayala se nombrara hipot√©tico presidente interino, el Pascual Orozco, hijo, que con el Plan de la Empacadora se rebel√≥ al maderismo, el Pascual Orozco, ‚Äújijo‚ÄĚ, que termin√≥ de pistolero a las √≥rdenes de la oligarqu√≠a norte√Īa y exiliado en los yunaites donde supo en carne y pigmentaci√≥n propias que el racismo no es inocente anagrama de racimos.

El titular de Gobernaci√≥n comision√≥ a Pascual Orozco, padre, porque √©ste, durante una temporada cortita hab√≠a tenido acercamientos con el Partido Liberal Mexicano, en la etapa liderada por el gran Ricardo Flores Mag√≥n, a quien el tambi√©n grandioso Zapata admiraba en reciprocidad sin manuales ni Carre√Īos; Miliano, como muestra sin bot√≥n m√°s con rotativa, sugiri√≥ que Regeneraci√≥n fuese impreso en el territorio del Ej√©rcito Libertador del Sur.

 

Casa de Zapata en Villa de Ayala

 

Pascual Orozco, senior, fue recibido y escuchado en dominios zapatistas; la victoriana proposici√≥n de reforma agraria y pol√≠tica en la geograf√≠a de un estado -igualita en lo esencial a la planteada por Francisco Ignacio Madero- fue denegada; muchos historiadores elucubran que el se√Īor recadero fue fusilado por la indignaci√≥n zapatista; la realidad es que el caballero de los mensajes sali√≥ del √°rea revolucionaria

indemne, sin embargo, entre documentos y demás objetos personales que le pidieron después sus anfitriones en rutinas de revisión, se descubrió un mapa con la ubicación del campamento zapatista e indicaciones de por dónde llegar, llagar y bombardear; esa fue causa de que lo re-albergaran, hospedándolo en un paredón.

De lo supuestamente inculto sin libros ni sembradío

Arribita se cronic√≥ en un haz la cercan√≠a ideol√≥gica entre magonismo y zapatistas, el lema zapatista Tierra y Libertad fue sugerencia del gran Ricardo Flores Mag√≥n, palabras y hechos revolucionarios por cierto expuestos m√°s de medio siglo anterior por Julio Ch√°vez L√≥pez en el Plan de Chalco; ya se tecle√≥ asimismo la solicitud del Ej√©rcito Libertad del Sur de elaborar Regeneraci√≥n en su solar; los campesinos sure√Īos, en Toluca, en 1915, confiscaron el diario estadounidense The Mexican Herald, propiedad de Paul Hudson, por deformar y desinformar; en las instalaciones embargadas, edit√≥ el Ej√©rcito Libertado del Sur el rotativo El Renovador (¬Ņcu√°l limitaci√≥n pol√≠tica?, ¬Ņcu√°l √≥ptica sin pan√≥ptica?, ¬Ņcu√°l l√≥brega visi√≥n frente a las letras?).

La incultura es otro de los articulados antizapatistas; el pedagogo conservador Gregorio Torres Quintero era uno de los sostenedores de tal burr√≠cola invenci√≥n, comentario asumido por quienes en aquellos instantes respetaban y avalaban el accionar revolucionario de los zapatistas, por ejemplo, Rafael P√©rez Taylor, asistente a la Convenci√≥n Revolucionaria verificada en Aguascalientes, opuesto a la resoluci√≥n de la Casa del Obrero Mundial, del que formaba parte, por la creaci√≥n de los Batallones Rojos, maquiav√©lica estratagema de √Ālvaro Obreg√≥n que dividi√≥ a hermanos de clase en la prefabricaci√≥n y prevaricaci√≥n de una cainada, de Ca√≠nes al vapor de una carranclana humareda.

Don Rafael, en aquella etapa era progresista, autor de El socialismo en M√©xico, expresaba su desaz√≥n por la ‚Äúcarencia cultural‚ÄĚ de zapatistas, a lo gregoriano del profesor Torres Quintero, cre√≠a que, adem√°s de iletrados, eran rivales irreductibles de cualquier efluvio de arte o magisterio.

El Ej√©rcito Libertador del Sur con frecuencia verificaba eventos culturales, en los cuales descollaba en recital el poema Sinfon√≠a de combate, del bardo magonista Santiago de la Hoz, muerto en acci√≥n revolucionaria; eran asimismo constantes bailables y piezas de dramaturgia, al respecto el vocero del zapatismo Ignacio Rodr√≠guez, obrero linotipista, compuso Tierra y libertad, con id√©ntico t√≠tulo Ricardo Flores Mag√≥n cre√≥ otra obra teatral y Jos√© Revueltas un guion cinematogr√°fico (¬Ņcu√°l malquerencia a la cultura?, ¬Ņcu√°l olfato oprimido contra toda connotaci√≥n art√≠stica?, ¬Ņcu√°l animadversi√≥n versus el verso?).

Zapata y el arengar descrito y escrito

La redacci√≥n del Plan de Ayala se lo adjudican a muchos‚Ķ menos a Emiliano Zapata, que fue manuscrito por Dolores Jim√©nez Muro, que lo hizo Otilio Monta√Īo, que la sem√°ntica es de Antonio D√≠az Soto y Gama, que fue obra de Manuel Palafox, que‚Ķ

Pocos despu√©s de la Convenci√≥n Revolucionaria, los zapatistas √ļnicamente, con la r√ļbrica del gran Miliano‚Ķ desplegaron carteles en la Ciudad de M√©xico dirigidos a la clase obrera para que se unieran a los campesinos y conjuntamente enfrentaran a su enemigo de clase; Marx no estaba lejano de la sem√°ntica del manifiesto y el accionar del zapatismo; y otra vez los denostadores arguyendo que esa no era la estil√≠stica de Emiliano Zapata, que lo manuscribi√≥ Antonio D√≠az Soto y Gama, que de Palafox era el lenguaje, que‚Ķ

Franz Von PapenEl general Zapata hizo p√ļblica una carta que envi√≥ al presidente de EU, Woodrow Wilson, en la cual a la par de establecer que el Plan de Ayala abarcaba todo M√©xico, sin ambages se pronunciaba por la soberan√≠a; en 1917, en circunstancias de asedio pre hitleriano contra la comunidad zapatista ejercido por el carrancl√°n Pablo Gonz√°lez‚Ķ nombr√≥ el Ej√©rcito Libertador del Sur a Genaro Amezcua a La Habana, en condici√≥n de vocero para que explicara el alcance nacional del Plan de Ayala, la capital cubana congregaba entonces a exiliados de toda la geometr√≠a ideol√≥gica, lugar de nacimiento de Paul Lafargue, yerno de Carlos Marx, al matrimoniarse joven con la tambi√©n juvenil Laura Marx, mancomunadamente acordaron suicidarse antes de ser septuagenarios y ¬°se autoinmolaron al mismo tiempo en v√≠speras de cumplir los 70 abriles!

En 1919 Emiliano Zapata Salazar redact√≥ una carta p√ļblica a Venustiano Carranza, con un manejo gramatical de enorme calidad y, sobre todo, una argumentaci√≥n pol√≠tica fundamental, en la que se√Īalaba la incapacidad en finanzas p√ļblicas del destinatario y el acu√Īar e imprimir moneda m√°s tramposa que mangas de tah√ļr, los bilimbiques de alba√Īal; su ma√Īosa funci√≥n divisionista que deriv√≥ en separar b√©licamente a los trabajadores con sus convenios en la Casa del Obrero Mundial y -se√Īalaba el gran Miliano- el control sindical (ah√≠ anidaron los PRImigenios huevecillos del charrismo); le se√Īalaba su anuencia o complicidad con Pablo Gonz√°lez, jefe de jefes a lo Salinas y a lo Tigres del Norte con la Banda del Autom√≥vil Gris; evoc√≥ al se√Īor Carranza la cercan√≠a con las potencias centrales (monarqu√≠as alemana y austroh√ļngara‚Ķ) que puso en riesgo de guerra al pa√≠s (qu√© atingencia cr√≠tica del gran Zapata, pues apenitas cuatro a√Īos antes, en la invasi√≥n gringa a Veracruz -decidida por el citado Woodrow Wilson-, en las fragatas de la Uni√≥n Americana ven√≠a Franz Von Papen, ¬°embajador alem√°n en EU!, el ‚Äúdiplom√°tico‚ÄĚ que tres lustros m√°s tardecito fue el enclave para que Adolf Hitler se trepara a la canciller√≠a -principal puesto pol√≠tico germano- sobre pelda√Īos que ya ol√≠an a chamusquina).

En tales documentos ya no estaban ni la Se√Īora Jim√©nez, ni don Otilio, ni los se√Īores Palafox ni Soto y Gama, nada m√°s quedaba achacar tales redacciones al chaneque o al esp√≠ritu santo (¬Ņcu√°l incapacidad escritural?, ¬Ņcu√°l anquilosamiento al an√°lisis y el encueramiento radiogr√°fico de las √°nimas embozadas?).

 

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