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Hay que impedir que Siria se convierta en otra Libia
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Edición 278

ACTUAREMOS CON NUESTROS PROPIOS CRITERIOSVladimir Putin
Hay que impedir que Siria
se convierta en otra Libia

‚Äʬ†¬† ¬†En Ir√°n debemos ser especialmente prudentes
VLAD√ćMIR V. PUTIN


HE ABORDADO EN MIS ART√ćCULOS los principales desaf√≠os que Rusia enfrenta hoy en materia de pol√≠tica exterior. El tema merece, sin embargo, une discusi√≥n m√°s detallada, y no s√≥lo porque la pol√≠tica exterior sea parte integrante de toda estrategia nacional. Los desaf√≠os externos y la evoluci√≥n del mundo que nos rodea nos llevan a tomar decisiones de orden econ√≥mico, cultural, presupuestario y en materia de inversiones.


RUSIA FORMA PARTE de un vasto mundo, tanto desde el punto de vista de la economía y la difusión de la información como en lo tocante a la cultura. No podemos ni queremos aislarnos. Esperamos que nuestra apertura permita mejorar el bienestar y la cultura de los ciudadanos rusos y fortalecer la confianza, que está convirtiéndose en un recurso difícil de encontrar.
Pero nos apoyaremos sistem√°ticamente en nuestros propios intereses y objetivos, y no en decisiones dictadas por terceros. A Rusia s√≥lo se le respeta y se le toma en serio cuando es fuerte y cuando defiende sus posiciones con firmeza. Rusia ha tenido pr√°cticamente siempre el privilegio de poder aplicar una pol√≠tica exterior independiente. Y as√≠ ser√° en el futuro. M√°s a√ļn, tengo la convicci√≥n de que s√≥lo es posible garantizar la seguridad mundial con el concurso de Rusia, y no tratando de marginarla y de debilitar sus posiciones y su capacidad de defensa.
Los objetivos de nuestra política exterior revisten un carácter estratégico, no coyuntural, y reflejan el lugar exclusivo de Rusia en el mapa político mundial, su papel en la historia y en la evolución de la civilización.
Aplicaremos, por supuesto, una pol√≠tica proactiva y constructiva, tendiente a fortalecer la seguridad global, a renunciar a la confrontaci√≥n, a actuar con eficacia ante desaf√≠os como la proliferaci√≥n del armamento nuclear, los conflictos regionales y las crisis, el terrorismo y el tr√°fico de droga. Haremos todo lo que est√© a nuestro alcance para que Rusia disponga de los √ļltimos avances del progreso cient√≠fico y tecnol√≥gico, y para garantizar a nuestras empresas un lugar importante en el mercado mundial.
Haremos todo lo que est√© a nuestro alcance para que la construcci√≥n del nuevo orden mundial, basado en las realidades geopol√≠ticas contempor√°neas, se desarrolle de forma progresiva, sin perturbaciones in√ļtiles.


La confianza erosionada


Bashar Al-AsadPienso, al igual que antes, que entre las bases principales se encuentra el derecho fundamental de todos los Estados a la seguridad, la inadmisibilidad de uso excesivo de la fuerza y el respeto al pie de la letra de los principios fundamentales del derecho internacional. El desprecio por esas reglas desestabiliza las relaciones internacionales.
Y es precisamente a través de ese prisma que vemos ciertos aspectos del comportamiento de Estados Unidos y de la OTAN, que no se inscriben en la lógica del desarrollo contemporáneo y que se basan en estereotipos de la política de bloques. Todo el mundo sabe a qué me refiero. Se trata de la expansión de la OTAN, que se traduce esencialmente en el despliegue de nuevos medios de infraestructura militar, así como de los proyectos de la propia OTAN (por iniciativa de los estadounidenses) para la instalación del escudo antimisiles (ABM) en Europa. No abordaría yo ese tema si esos planes no estuviesen desarrollándose muy cerca de las fronteras rusas, si no afectaran nuestra seguridad y si no contribuyeran a la inestabilidad del mundo.
Nuestra argumentación es harto conocida. No vale la pena exponerla nuevamente. Pero, por desgracia, nuestros socios occidentales, que se niegan a escucharla, no la están teniendo en cuenta.
Es preocupante ver que, en momentos en que nuestras ‚Äúnuevas‚ÄĚ relaciones con la OTAN no han alcanzado a√ļn su forma definitiva, la alianza atl√°ntica ya est√° cometiendo actos que en ning√ļn modo contribuyen al establecimiento de un clima de confianza. Esa pr√°ctica afecta de por s√≠ el calendario internacional, impide definir una agenda positiva en las relaciones internacionales y frena los cambios estructurales.
Una serie de conflictos armados, desatados bajo el pretexto de objetivos humanitarios, socava el principio secular de soberanía nacional. Otro vacío, moral y jurídico, está apareciendo en las relaciones internacionales.
Se dice a menudo que los derechos humanos est√°n por encima de la soberan√≠a nacional. Es innegable, de la misma manera que los cr√≠menes contra la humanidad deben ser sancionados por la Corte Penal Internacional. Pero cuando se usan esas disposiciones para violar la soberan√≠a nacional, cuando los derechos humanos se defienden desde el extranjero de forma selectiva y esos mismos derechos se violan durante ese proceso de ‚Äúdefensa‚ÄĚ, incluyendo el sagrado derecho a la vida, ya no se trata de una causa noble sino de pura y simple demagogia.
Es importante que la ONU y el Consejo de Seguridad puedan oponerse eficazmente al dictado de ciertos pa√≠ses y a la arbitrariedad en la escena internacional. Nadie tiene derecho a atribuirse las prerrogativas y poderes de la ONU, sobre todo en lo tocante al uso de la fuerza contra Estados soberanos. Me refiero ante todo a la OTAN, que trata de arrogarse competencias... a una ‚Äúalianza de defensa‚ÄĚ. Todo ello es extremadamente grave. Recordamos in√ļtiles exhortaciones al respeto de las normas jur√≠dicas y de la m√°s elemental decencia humana provenientes de Estados que fueron v√≠ctimas de operaciones ‚Äúhumanitarias‚ÄĚ y de bombardeos realizados en nombre de la ‚Äúdemocracia‚ÄĚ. Pero no fueron escuchados y no se quiso escucharlos.
Parece que la OTAN y, en primer lugar, Estados Unidos tienen su propia percepción de la seguridad, muy diferente a la nuestra. Los estadounidenses están obsesionados por la idea de garantizarse a sí mismos una invulnerabilidad absoluta, lo cual es utópico e irrealizable, tanto en el plano técnico como en el geopolítico. Ese es precisamente el fondo del problema.
La invulnerabilidad absoluta de uno implicar√≠a la vulnerabilidad absoluta de todos los dem√°s. Es imposible aceptar esa perspectiva. Sin embargo, por razones bien conocidas, muchos pa√≠ses prefieren no hablar de ello abiertamente. Rusia siempre llamar√° las cosas por su nombre, y lo har√° abiertamente. Quisiera se√Īalar nuevamente que la violaci√≥n de los principios de unidad y del car√°cter inalienable de la seguridad, a pesar de los numerosos compromisos contra√≠dos seg√ļn esos principios, puede engendrar amenazas muy graves. A fin de cuentas, ello incumbe tambi√©n a los Estados que, por diversas razones, dan origen a tales violaciones.


La primavera √°rabe: Lecciones y conclusiones


Desde hace un a√Īo, el mundo se ha visto confrontado a un nuevo fen√≥meno. Manifestaciones contra los reg√≠menes autoritarios contra los reg√≠menes autoritarios han surgido en numerosos pa√≠ses √°rabes de forma pr√°cticamente simult√°nea. Al principio, la primavera √°rabe era interpretada como portadora de una esperanza de cambios positivos. Los rusos estaban del lado de quienes aspiraban a las reformas democr√°ticas.
Sin embargo, r√°pidamente result√≥ que en numerosos pa√≠ses la situaci√≥n no evolucionaba seg√ļn un escenario civilizado. En vez de fortalecer la democracia y de defender los derechos de las minor√≠as, lo que vimos fue la expulsi√≥n del adversario, su derrocamiento, y como se¬† sustitu√≠a una fuerza dominante con otra fuerza a√ļn m√°s agresiva.

Asamblea de Ir√°n
Asamblea de Ir√°n

La injerencia externa, aliada a una de las partes en conflicto, así como el carácter militar de dicha injerencia, han contribuido a una evolución negativa de la situación. A tal extremo que ciertos países eliminaron el régimen libio gracias a la aviación, justificándose con eslóganes humanitarios. Y se alcanzó la apoteosis durante la repugnante escena del bárbaro linchamiento de Muammar el Gaddafi.
Hay que impedir que el escenario libio se reitere en Siria. Los esfuerzos de la comunidad internacional deben girar ante todo alrededor de la reconciliación en Siria. Es importante que se logre detener la violencia lo más rápidamente posible, sea cual sea el origen de esta, que se inicie al fin el diálogo nacional, sin condiciones previas, sin injerencia extranjera y respetando la soberanía del país. Ello establecería premisas para la verdadera aplicación de las medidas de democratización anunciadas por el gobierno sirio. Lo más importante es impedir una guerra civil generalizada. La diplomacia rusa ha trabajado y seguirá trabajando en ese sentido.
Despu√©s de una experiencia amarga, nos oponemos a la adopci√≥n de tales resoluciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, resoluciones que ser√≠an interpretadas como la luz verde a una injerencia militar en los procesos internos de Siria. Es en funci√≥n de ese enfoque fundamental que Rusia y China bloquearon, a principios de febrero, una resoluci√≥n que, por su ambig√ľedad, habr√≠a estimulado en la pr√°ctica la violencia ejercida por una de las partes en conflicto.
En ese sentido, dada la reacción muy violenta y casi histérica ante el veto chino y ruso, quisiera poner a nuestros colegas occidentales en guardia contra la tentación de recurrir al esquema simplificador ya utilizado anteriormente: ante la ausencia de aval del Consejo de Seguridad de la ONU, se forma una coalición con los Estados interesados y… al ataque.
La l√≥gica misma de ese tipo de comportamiento resulta perniciosa. Y no conduce a nada bueno. En todo caso, no ayuda a solucionar la situaci√≥n en un pa√≠s v√≠ctima de un conflicto. Lo peor es que desestabiliza a√ļn m√°s el sistema internacional de seguridad en su conjunto y deteriora la autoridad y el papel central de la ONU. Debemos recordar que el derecho al veto no es un capricho sino parte integrante del orden mundial establecido por la Carta de las Naciones Unidas ‚Äďpor cierto, debido a la insistencia de Estados Unidos. Ese derecho implica el hecho que las decisiones a las que se opone al menos un miembro permanente del Consejo de Seguridad no pueden ser coherentes ni eficaces.
Espero que Estados Unidos y otros pa√≠ses tengan en cuenta esa amarga experiencia y que no traten de desencadenar una operaci√≥n militar en Siria sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. No logro entender, por dem√°s, de d√≥nde vienen esos ‚Äú√≠mpetus belicosos‚ÄĚ. ¬ŅPor qu√© se carece de paciencia para elaborar un enfoque colectivo apropiado y equilibrado, sobre todo si se tiene en cuenta que ese enfoque ya ven√≠a tomando forma en el proyecto de resoluci√≥n sirio anteriormente mencionado? S√≥lo faltaba exigir a la oposici√≥n armada lo mismo que al gobierno, espec√≠ficamente el retiro de las unidades armadas presentes en las ciudades. Resulta c√≠nico el no haber querido hacerlo. Si queremos garantizar la seguridad de los civiles, lo cual constituye la prioridad de Rusia, hay que hacer razonar a todas a las partes implicadas en el conflicto armado.
Existe también otro aspecto. Resulta que en los países que han vivido la primavera árabe, al igual que en Irak en otra época, las empresas rusas pierden las posiciones ganadas en los mercados locales a lo largo de décadas y pierden importantes contratos comerciales. Y los espacios vacíos son ocupados por los actores económicos de los países que contribuyeron al derrocamiento de los regímenes que se hallaban en el poder.
Pudiera pensarse que, en cierta medida, esos trágicos acontecimientos no tuvieron como causa la preocupación por el respeto de los derechos humanos sino el deseo de redistribuir los mercados. Como quiera que sea, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Y tenemos la intención de trabajar activamente con los nuevos gobiernos de los países árabes para restablecer rápidamente nuestras posiciones económicas.
Los acontecimientos en el mundo árabe resultan, en su conjunto, muy instructivos. Están demostrando que la voluntad de instaurar la democracia mediante el uso de la fuerza puede conducir y a menudo conduce al resultado contrario. Vemos el surgimiento de fuerzas, incluso de extremistas religiosos, que tratan de cambiar la dirección misma del desarrollo de los países y la naturaleza laica de su administración.
Rusia siempre ha mantenido buenas relaciones con los representantes moderados del Islam, cuya ideología se aproxima a las tradiciones de los musulmanes rusos. Y estamos dispuestos a desarrollar esas relaciones en las actuales condiciones. Estamos interesados en dinamizar lazos políticos, comerciales y económicos con todos los países árabes, incluyendo, y lo reitero, a aquellos que acaban de atravesar periodos de desorden. A mi entender, existen además condiciones reales que permiten que Rusia conserve intactas sus posiciones de líder en la escena del Medio Oriente, donde tenemos numerosos amigos.
En lo tocante al conflicto israelo-√°rabe, sigue sin aparecer la ‚Äúreceta milagrosa‚ÄĚ que permitir√≠a resolver la situaci√≥n. En todo caso, no podemos cruzarnos de brazos. Dada la proximidad de nuestras relaciones con el gobierno israel√≠ y con los dirigentes palestinos, la diplomacia rusa seguir√° contribuyendo activamente al restablecimiento del proceso de paz de forma bilateral y en el marco del Cuarteto para el Medio Oriente, coordinando sus acciones con la Liga √Ārabe.
La primavera árabe también ha puesto de relieve el uso particularmente activo de las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación en la formación de la opinión. Puede decirse que Internet, las redes sociales, los teléfonos celulares, etc. se han convertido, junto a la televisión, en una herramienta eficaz tanto de la política nacional como de la política internacional. Es un nuevo factor que exige reflexión, sobre todo para que mientras se sigue promoviendo la excepcional libertad de comunicación en la web, se reduzca también el riesgo de su uso por parte de terroristas y criminales.
Se usa cada vez m√°s la noci√≥n de ‚Äúpoder suave‚ÄĚ (soft power), un conjunto de herramientas y m√©todos que permiten alcanzar objetivos de pol√≠tica exterior sin recurrir a las armas, gracias a herramientas informativas y de otros tipos. Desgraciadamente, esos m√©todos a menudo se usan para estimular y exacerbar el extremismo, el separatismo, el nacionalismo, la manipulaci√≥n de la conciencia de la opini√≥n p√ļblica y la injerencia directa en la pol√≠tica nacional de los Estados soberanos.
Es importante establecer claramente la diferencia entre, por un lado, la libertad de expresi√≥n y la actividad pol√≠tica normal y, por el otro, el uso de herramientas ileg√≠timas del poder suave. No podemos m√°s que saludar el trabajo civilizado de las organizaciones humanitarias y caritativas no gubernamentales, incluso cuando emiten cr√≠ticas a las autoridades establecidas. Sin embargo, resultan inaceptables las actividades de las ‚Äúseudo ONGs‚ÄĚ y de otros organismos cuyo objetivo es desestabilizar, con apoyo extranjero, la situaci√≥n en tal o m√°s cual pa√≠s.
Quiero referirme a los casos en que la actividad de una organizaci√≥n no gubernamental no estaba motivada por los intereses (y recursos) de los grupos sociales locales, sino financiada y mantenida por fuerzas exteriores. Existen actualmente en el mundo numerosos ‚Äúagentes de influencia‚ÄĚ de las grandes potencias, de las alianzas y las corporaciones. Cuando act√ļan abiertamente, se trata simplemente de formas de cabildeo civilizado. Rusia tambi√©n tiene ese tipo de instituciones, como la agencia federal Rosotrudnitchestvo, la fundaci√≥n Ruski mir (Mundo ruso), y nuestras principales universidades, que ampl√≠an la b√ļsqueda de estudiantes talentosos en el exterior.
Pero Rusia no utiliza las ONGs nacionales de otros pa√≠ses, ni tampoco financia esas ONGs y las organizaciones pol√≠ticas extranjeras con vistas a promover sus propios intereses. Tampoco lo hacen China, la India y Brasil. Para nosotros, la influencia en la pol√≠tica nacional y sobre la opini√≥n p√ļblica en otros pa√≠ses debe ser √ļnicamente abierta. De esa forma, la acci√≥n de los actores ser√° lo m√°s responsable posible.

Los nuevos desafíos y amenazas


Irán se encuentra actualmente bajo la luz de los proyectores. Es evidente que Rusia siente preocupación por la creciente amenaza de desencadenamiento de una operación militar contra ese país. Si eso ocurriese, las consecuencias serían desastrosas. Es imposible imaginar su verdadero alcance.
Estoy convencido de que ese problema debe resolverse de forma pacifica. Nosotros proponemos que se reconozca el derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear de carácter civil, incluyendo la producción de uranio enriquecido. Pero eso debe hacerse poniendo toda la actividad nuclear iraní bajo el control minucioso y confiable del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Si eso funciona, será posible levantar todas las sanciones adoptadas contra Irán, incluyendo las de carácter unilateral. Occidente se ha dejado llevar por su tendencia a querer castigar a ciertos países. A la menor contrariedad, [Occidente] impone sanciones e incluso emprende una operación militar. Yo quisiera recordar que ya no estamos en el siglo XIX y ni siquiera en el siglo XX.

Vladimir2

También es muy seria la situación alrededor del problema nuclear norcoreano. En contradicción con el régimen de no proliferación, Pyongyang exige abiertamente el derecho a disponer de un programa nuclear de carácter militar y ya ha realizado dos ensayos nucleares. El estatuto nuclear de Corea del Norte es inaceptable para todos. Seguimos siendo favorables a la desnuclearización de la península de Corea, por vías exclusivamente políticas y diplomáticas, y exhortamos al restablecimiento de las negociaciones a seis bandas.
Sin embargo, es evidente que no todos nuestros socios comparten ese enfoque. Tengo la convicción de que en este momento hay que ser especialmente prudentes. Son inadmisibles los intentos de poner a prueba la resistencia del nuevo dirigente norcoreano, lo cual puede provocar reacciones apresuradas.
Recordemos que Rusia y Corea del Norte tienen una frontera com√ļn y, como sabemos, nadie escoge a sus vecinos. Continuaremos un di√°logo activo con el gobierno de ese pa√≠s y el desarrollo de relaciones de convivencia, mientras incitamos a Pyongyang a resolver el problema nuclear. Es evidente que ello ser√≠a m√°s f√°cil si se fortaleciera la atm√≥sfera de confianza mutua en la pen√≠nsula y se reanudara el di√°logo intercoreano.
En el contexto de las pasiones que los programas nucleares de Ir√°n y de Corea del Norte han desencadenado, se comienza a reflexionar inevitablemente sobre c√≥mo aparecen los riesgos de proliferaci√≥n del armamento nuclear y aquello que los refuerza. Tenemos la impresi√≥n de que los casos cada vez m√°s frecuentes de injerencia extranjera, brutal e incluso armada, en los asuntos nacionales de un pa√≠s pueden incitar a tal o m√°s cual r√©gimen autoritario (y no s√≥lo a estos) a dotarse del arma nuclear, creyendo que la posesi√≥n de esa arma puede protegerlos. Y a quienes no la tengan s√≥lo les queda esperar una ‚Äúintervenci√≥n humanitaria‚ÄĚ.
Nos guste o no, la injerencia extranjera da lugar a esa manera de pensar. Y es por ello que aumenta, en vez de disminuir, el n√ļmero de pa√≠ses donde las tecnolog√≠as nucleares militares est√°n ‚Äúal alcance de la mano‚ÄĚ. En esas condiciones, crece la importancia de las zonas libres de armas de destrucci√≥n masiva creadas en diferentes partes del planeta. Por iniciativa de Rusia, ha comenzado una discusi√≥n sobre los par√°metros para la creaci√≥n de ese tipo de zona en el Medio Oriente.
Hay que tratar por todos los medios de que nadie se sienta tentado a obtener el arma nuclear. Para lograrlo tiene que producirse un cambio entre los propios combatientes de la no proliferaci√≥n, sobre todo entre aquellos que est√°n acostumbrados a castigar a otros pa√≠ses recurriendo a la fuerza militar, despreciando as√≠ la diplomacia. Fue ese, por ejemplo, el caso de Irak, cuyos problemas no han hecho m√°s que empeorar despu√©s de casi 10 a√Īos de ocupaci√≥n.
Si lográsemos eliminar por fin las razones que llevan a los Estados a tratar de poseer el arma nuclear pudiéramos dar por fin al régimen internacional de no proliferación un carácter verdaderamente universal y sólido gracias a los tratados en vigor. Gracias a ese régimen, todos los países podrían beneficiarse plenamente con la tecnología nuclear de carácter civil bajo el control del OIEA.
Eso sería muy positivo para Rusia ya que trabajamos activamente en los mercados internacionales, construimos nuevas centrales nucleares con tecnologías modernas y seguras y participamos en la creación de centros internacionales de enriquecimiento de uranio y de bancos de combustible nuclear.
El futuro de Afganist√°n es igualmente preocupante. Hemos respaldado la operaci√≥n militar tendiente a aportar ayuda internacional a ese pa√≠s. Pero el contingente militar internacional dirigido por la OTAN no ha cumplido con la misi√≥n asignada. Subsisten el peligro terrorista y la narcoamenaza provenientes de Afganist√°n. Mientras anuncia la retirada de sus tropas de ese pa√≠s para el 2014, Estados Unidos est√° creando bases militares en ese mismo pa√≠s y en los pa√≠ses vecinos sin disponer de ning√ļn mandato para ello, sin objetivo claramente definido y sin anunciar plazos de duraci√≥n de la actividad. Est√° claro que eso no nos conviene.
Rusia tiene intereses vitales en Afganist√°n. Y esos intereses son perfectamente leg√≠timos. Afganist√°n es nuestro vecino inmediato y nos interesa que ese pa√≠s se desarrolle de forma estable y pac√≠fica. Y sobre todo que deje de ser la principal fuente de narcoamernaza. El tr√°fico de estupefacientes se ha convertido en una de las principales amenazas, est√° socavando el fondo gen√©tico de naciones enteras, crea un ambiente favorable a la corrupci√≥n y el crimen y conduce a la desestabilizaci√≥n de la situaci√≥n en el propio Afganist√°n. Hay que se√Īalar que la producci√≥n de estupefacientes afganos no s√≥lo no se reduce sino que el a√Īo pasado incluso aument√≥ en cerca del 40%. Rusia est√° siendo blanco de una verdadera agresi√≥n de la hero√≠na, que inflige une enorme perjuicio a la salud de nuestros conciudadanos.

Siria

Dada la envergadura de la amenaza que representa la droga afgana s√≥lo es posible luchar contra ella uni√©ndonos, con el apoyo de la ONU y de las organizaciones regionales ‚Äďla OTSC (Organizaci√≥n del Tratado de Seguridad Colectiva), la OCS (Organizaci√≥n de Cooperaci√≥n de Shangai) y la CEI (Comunidad de Estados Independientes). Estamos dispuestos a prever un significativo aumento de la participaci√≥n de Rusia en la operaci√≥n de ayuda al pueblo afgano. Pero con la condici√≥n de que el contingente internacional en Afganist√°n act√ļe de manera m√°s en√©rgica tambi√©n en inter√©s nuestro, de que se dedique a la destrucci√≥n f√≠sica de las plantaciones de droga y los laboratorios clandestinos.
La intensificaci√≥n de las operaciones antidroga en Afganist√°n debe acompa√Īarse con el desmantelamiento de las redes de transporte de los opi√°ceos hacia los mercados externos, la supresi√≥n de los flujos financieros que sostienen el tr√°fico de estupefacientes, as√≠ como el bloqueo del aprovisionamiento de los productos qu√≠micos utilizados en la fabricaci√≥n de hero√≠na. El objetivo es instaurar en la regi√≥n un complejo sistema de seguridad antidroga. Rusia contribuir√° realmente a la eficaz unificaci√≥n de los esfuerzos de la comunidad internacional por lograr un cambio radical en la lucha contra la narcoamenaza mundial.
Es dif√≠cil hacer pron√≥sticos sobre la evoluci√≥n de la situaci√≥n en Afganist√°n. La historia nos ense√Īa que la presencia militar extranjera no le ha aportado la paz. S√≥lo los afganos pueden resolver sus propios problemas. A mi entender, el papel de Rusia consiste en ayudar al pueblo afgano a crear una econom√≠a estable y a mejorar la capacidad de las fuerzas armadas nacionales en la lucha contra la amenaza del terrorismo y del tr√°fico de droga, con la participaci√≥n activa de los pa√≠ses vecinos. No nos oponemos a que la oposici√≥n armada, incluyendo los talibanes, se una al proceso de reconciliaci√≥n nacional, a condici√≥n de que renuncie a la violencia, de que reconozca la constituci√≥n del pa√≠s y rompa sus v√≠nculos con Al-Qaeda y con otras organizaciones terroristas. En principio, estimo que el establecimiento de un Estado afgano pac√≠fico, estable, independiente y neutro es algo perfectamente realizable.
La inestabilidad anclada a lo largo de a√Īos y d√©cadas es terreno f√©rtil para el terrorismo internacional. Todo el mundo reconoce que constituye uno de los m√°s peligrosos desaf√≠os para la comunidad internacional. Yo quisiera subrayar que las zonas de crisis que engendran las amenazas terroristas se hallan mucho m√°s cerca de las fronteras rusas que de las fronteras de nuestros socios europeos o americanos. Las Naciones Unidas han adoptado una Estrategia Antiterrorista Mundial, pero da la impresi√≥n de que la lucha contra ese mal no siempre se desarrolla siguiendo un plan universal com√ļn y de manera coherente sino en respuesta a las manifestaciones m√°s agudas y b√°rbaras del terror, cuando llega a su apogeo la indignaci√≥n p√ļblica ante acciones provocadoras de los terroristas. El mundo civilizado no debe esperar a que se produzca otra tragedia similar a la del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York o algo parecido a lo ocurrido en la escuela de Beslan para empezar a actuar de forma colectiva y decidida.
Lejos estoy, sin embargo, de negar los resultados obtenidos en la lucha contra el terrorismo internacional. Est√°n a la vista. En estos √ļltimos a√Īos, se ha fortalecido la cooperaci√≥n entre los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden de diversos pa√≠ses. Pero son evidentes las reservas en la cooperaci√≥n antiterrorista. ¬ŅQu√© otra cosa podemos decir ante el hecho que hasta ahora se mantiene una pol√≠tica de doble rasero y que los terroristas son vistos de forma diferenciada, seg√ļn los pa√≠ses, consider√°ndoselos como ‚Äúbuenos‚ÄĚ o ‚Äúno demasiado malos‚ÄĚ. Algunos no vacilan en utilizar a estos √ļltimos en sus rejuegos pol√≠ticos, por ejemplo, para desestabilizar reg√≠menes considerados indeseables.
Yo dir√≠a igualmente que todas las instituciones de la sociedad ‚Äďlos medios de prensa, las asociaciones religiosas, las ONGs, el sistema de educaci√≥n, la ciencia y las empresas‚Äď deben utilizarse plenamente en la prevenci√≥n del terrorismo. Es necesario un di√°logo interconfesional y, en un sentido m√°s amplio, intercivilizacional. Rusia es un pa√≠s multiconfesional y nunca hemos tenido guerras de religi√≥n. Nosotros podr√≠amos aportar nuestra contribuci√≥n a la discusi√≥n internacional sobre ese tema.

Fin de la primera parte

Red Voltaire

 

 

 

 



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