joomla visitor
AuditorŪa
La pen√ļltima hora del berlusconismo
Buscar Autor o Artículo
ÔĽŅ
PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
Noticias
389 Suplemento
Banner
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Radioteca
Posada del Periodista
Banner
Club de Periodistas
408
407
Banner
406
Banner
405
Banner
ÔĽŅ
Edición 270

{vozmestart}

La pen√ļltima hora del berlusconismo

 

Gabriel Puricelli

 

Incombustible. Inatacable. Inefable. Sabedor de que nadie muere la v√≠spera, se asegur√≥ infinitas veces de que el d√≠a de la v√≠spera no pasara nunca, de que la aguja se detuviera en el segundo anterior, de que a la campana no le llegara su instante. Y cuando a Silvio Berlusconi le lleg√≥ su hora, tuvo a mano el argumento (¬°justo √©l!) de la ‚Äúresponsabilidad‚ÄĚ para estirar, para decidir √©l la duraci√≥n de ese segundo final que terminar√°, dice, s√≥lo cuando la ley de estabilidad, el paquete de austeridad requerido por la Uni√≥n Europea, est√© aprobada. Reci√©n ah√≠ se ir√°, no se sabe si camino a su casa o camino a la c√°rcel, Il Cavaliere.

Sin embargo, hay un final que ya lleg√≥ ayer, cuando, como √©l quer√≠a, lo traicionaron en la cara suficientes diputados antes propios como para firmar la defunci√≥n de lo que una vez fue una mayor√≠a parlamentaria aplastante. Es el final del partito personale con el que los italianos eligieron reemplazar a los partidos del oficialismo que monopoliz√≥ el gobierno bajo la Primera Rep√ļblica. Democristianos, socialistas, socialdem√≥cratas, republicanos y liberales, con sus programas, sus corrientes, sus rutinas, sus historias, fueron barridos por el vendaval de los procesos contra los corrompidos, bajo la bandera de mani pulite, para que los reemplazara la gerencia unipersonal del corruptor. Esa organizaci√≥n liviana, √°gil, un√°nime se transform√≥ en la marca de m√°s √©xito en estos extra√Īos √ļltimos 20 a√Īos de la pol√≠tica italiana, la escuder√≠a al servicio del corredor siempre joven y sonriente, que no vino a representar a nadie, sino a poner en acto los intereses de una √©lite empresaria que se construy√≥ al amparo del Estado y de la mafia meridional, durante la posguerra en que el centro-norte de Italia dej√≥ atr√°s el subdesarrollo.

Hay un regusto amargo en la larga despedida berlusconiana: No es el rechazo al proxenetismo, a la pedofilia, a la corrupci√≥n, a las incontables moratorias para premiar evasores lo que lo saca de escena, sino su incapacidad de seguir garantiz√°ndoles a las √©lites el disfrute de su riqueza creciente en las condiciones de la crisis europea actual. Como un tronco que se pudre desde adentro, fueron los m√°s l√ļcidos entre sus seguidores los que lo fueron dejando sin mayor√≠a parlamentaria, advertidos de que el partito personale sirve darles como fachada referendaria a pol√≠ticas irresponsables en √©pocas de relativa prosperidad, pero su jefe y cara pierden brillo s√ļbitamente cuando se desata la tormenta que su estilo de gobierno despreocupado por la vida en com√ļn fue convocando a lo largo de los a√Īos.

Berlusconi puede todav√≠a manejar los brev√≠simos tiempos de su retirada porque no lo arrasa un hurac√°n de renovaci√≥n pol√≠tica. Es m√°s con perplejidad y preocupaci√≥n, que con algarab√≠a y confianza, que sus opositores hacen frente a su ca√≠da. Y no se trata simplemente de la devastaci√≥n institucional y pol√≠tica que el a√ļn jefe de gobierno deja detr√°s de s√≠. As√≠ como la sola menci√≥n de la palabra ‚Äúref√©rendum‚ÄĚ en Atenas desat√≥ el p√°nico entre la mediocre dirigencia griega y europea, la posibilidad de elecciones anticipadas inmediatas en Italia es una posibilidad que s√≥lo contemplan los que desprecian lo que les queda por perder.

1

Silvio Berlusconi.

Entre los opositores de siempre y los reci√©n llegados a esa orilla se impone la idea conservadora de una gesti√≥n colegiada y disciplinada de lo que mande el Banco Central Europeo, bajo el atendible pretexto de cambiar la ley electoral, elocuentemente definida como ‚Äúuna chanchada‚ÄĚ por uno de los m√°s encumbrados condottieri del r√©gimen de Silvio.

El reemplazo de Berlusconi, con todo el potencial que tiene de servir a la puesta en marcha de esa ‚Äúrep√ļblica fundada sobre el trabajo‚ÄĚ que define la carta magna italiana, corre el triste riesgo de dar lugar a un simple reacomodamiento de las piezas del sistema pol√≠tico. Resulta com√ļn a casi todos los pa√≠ses de Eurolandia la ausencia de un paradigma de relevo para el callej√≥n deflacionario dise√Īado en Frankfurt. Por ello, desembarazarse, enhorabuena, de Il Cavaliere puede significar poco m√°s que alcanzar una ‚Äúnormalidad‚ÄĚ, en la que al insulto de la decadencia econ√≥mica se le ahorra el insulto de un jefe de gobierno impresentable.

* Coordinador del Programa de Pol√≠tica Internacional, Laboratorio de Pol√≠ticas P√ļblicas (http://www.politicainternacional.net/).

{vozmeend}



Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy
¬ŅQui√©n est√° en l√≠nea?
Tenemos 413 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

224
Banner
273 Suplemento
Banner
404
Banner
403
Banner
402
Banner
401
Banner
400
Banner
399
Banner