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Edición 264

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Estados Unidos en decadencia

 

Noam Chomsky

 

Es un tema com√ļn que Estados Unidos, que apenas hace unos a√Īos era visto como un coloso que recorrer√≠a el mundo con un poder sin paralelo y un atractivo sin igual (...) est√° en decadencia, enfrentado fatalmente a la perspectiva de su deterioro definitivo, se√Īala Giacomo Chiozza en el n√ļmero actual de Political Science Quarterly.

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La creencia en este tema, efectivamente, est√° muy difundida. Y con cierta raz√≥n, si bien habr√≠a que hacer cierto n√ļmero de precisiones. Para empezar, la decadencia ha sido constante desde el punto culminante del poder√≠o de Estados Unidos, luego de la Segunda Guerra Mundial, y el notable triunfalismo de los a√Īos 90, despu√©s de la guerra del Golfo, que fue b√°sicamente un autoenga√Īo.

Otro tema com√ļn, al menos entre quienes no se ciegan deliberadamente, es que la decadencia de Estados Unidos, en gran medida, es autoinfligida. La √≥pera bufa que vimos este verano en Washington, que disgust√≥ al pa√≠s y dej√≥ perplejo al mundo, podr√≠a no tener parang√≥n en los anales de la democracia parlamentaria.

El espect√°culo incluso est√° llegando a asustar a los patrocinadores de esta parodia. Ahora, al poder corporativo le preocupa que los extremistas que ayud√≥ a poner en el Congreso, de hecho derriben el edificio del que dependen su propia riqueza y sus privilegios, el poderoso Estado-ni√Īera que atiende a sus intereses.

La supremacía del poder corporativo sobre la política y la sociedad -por lo pronto básicamente financiera- ha llegado al grado de que las dos formaciones políticas, que en esta etapa apenas se parecen a los partidos tradicionales, están mucho más a la derecha de la población en los principales temas a debate.

Para el pueblo, la principal preocupación interna es el desempleo. En las circunstancias actuales, esta crisis sólo puede remontarse mediante un significativo estímulo del gobierno, mucho más allá del más reciente, que apenas hizo coincidir el deterioro en el gasto estatal y local, aunque esa iniciativa tan limitada probablemente haya salvado millones de empleos.

 

Pero para las instituciones financieras, la principal preocupaci√≥n es el d√©ficit.GLOBALECONOMICDILEMMAVSOPPORTUNITIES Por lo tanto, s√≥lo est√° en discusi√≥n el d√©ficit. Una gran mayor√≠a de la poblaci√≥n est√° a favor de abordar el d√©ficit gravando a los muy ricos (72 por ciento, con 27 por ciento en contra), seg√ļn precisa una encuesta de The Washington Post y ABC News. Recortar los programas de atenci√≥n m√©dica cuenta con la oposici√≥n de una abrumadora mayor√≠a (69 por ciento Medicaid, 78 por ciento Medicare). El resultado probable, por lo tanto, es lo opuesto.

El Programa sobre Actitudes de Política Internacional (PIPA) investigó cómo eliminaría el déficit la gente. Steven Kull, director de PIPA, afirma: Es evidente que tanto el gobierno como la Cámara (de Representantes), dirigida por los republicanos, están fuera de sincronía con los valores y prioridades de la gente en lo que respecta al presupuesto.

La encuesta ilustra la profunda división: La mayor diferencia en gasto es que el pueblo favorece recortes profundos en el gasto de defensa, mientras el gobierno y la Cámara de Representantes proponen aumentos modestos. El pueblo también favorece aumentar el gasto en la capacitación para el trabajo, la educación y el combate a la contaminación en mayor medida que el gobierno o la Cámara.

El acuerdo final -o m√°s precisamente la capitulaci√≥n ante la extrema derecha- es lo opuesto en todos los sentidos, y casi con toda certeza provocar√° un crecimiento m√°s lento y da√Īos a largo plazo a todos, menos a los ricos y a las corporaciones, que gozan de beneficios sin precedentes.

Ni siquiera se discutió que el déficit podría eliminarse si, como ha demostrado el economista Dean Baker, se remplazara el disfuncional sistema de atención médica privada de Estados Unidos por uno semejante al de otras sociedades industrializadas, que tienen la mitad del costo per cápita y obtienen resultados médicos equivalentes o mejores.

Las instituciones financieras y las grandes compa√Ī√≠as farmac√©uticas son demasiado poderosas para que siquiera se analicen esas opciones, aunque la idea dif√≠cilmente parece ut√≥pica. Fuera de la agenda, por razones similares, tambi√©n se encuentran otras opciones econ√≥micamente sensatas, como la del impuesto a las transacciones financieras peque√Īas.

Entre tanto, Wall Street recibe regularmente generosos regalos. El comité de asignaciones de la Cámara de Representantes recortó el presupuesto a la Comisión de Títulos y Bolsa, la principal barrera contra el fraude financiero. Y es poco probable que sobreviva intacta la Agencia de Protección al Consumidor.

El Congreso blande otras armas en su batalla contra las generaciones futuras. Enfrentada a la oposici√≥n republicana en la protecci√≥n ambiental, la importante compa√Ī√≠a de electricidad American Electric Power archiv√≥ el esfuerzo m√°s destacado del pa√≠s para captar el bi√≥xido de carbono de una planta actualmente impulsada por carb√≥n, lo que asest√≥ un fuerte golpe a las campa√Īas para reducir las emisiones causantes del calentamiento global, inform√≥ The New York Times.

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Estos golpes autoinfligidos, aunque cada vez son m√°s potentes, no son una innovaci√≥n reciente. Datan de los a√Īos 70, cuando la pol√≠tica econ√≥mica nacional sufri√≥ importantes transformaciones que pusieron fin a lo que suele llamarse la √©poca de oro del capitalismo de Estado.

Dos importantes elementos de esto fueron la financiarizaci√≥n (el desplazamiento de las preferencias de inversi√≥n, de la producci√≥n industrial a las finanzas, los seguros y los bienes ra√≠ces) y la externalizaci√≥n de la producci√≥n. El triunfo ideol√≥gico de las doctrinas de libre mercado, muy selectivo como siempre, le asest√≥ a√ļn m√°s golpes, conforme se traduc√≠a en desregulaci√≥n, reglas de administraci√≥n corporativa que condicionaban las enormes recompensas a los directores generales con los beneficios a corto plazo y otras decisiones pol√≠ticas similares.

La concentración resultante de riqueza produjo mayor poder político, acelerando un círculo vicioso que ha aportado una riqueza extraordinaria al uno por ciento de la población, básicamente directores generales de grandes corporaciones, gerentes de fondos de garantía y similares, mientras la gran mayoría de los ingresos reales prácticamente se estancaron.

Al mismo tiempo, el costo de las elecciones se dispar√≥ a las nubes, haciendo que los dos partidos tuvieran que escarbar m√°s hondo en los bolsillos de las corporaciones. Lo que quedaba de democracia pol√≠tica fue socavado a√ļn m√°s cuando ambos partidos recurrieron a la subasta de puestos directivos en el Congreso, como deline√≥ el economista Thomas Ferguson en The Financial Times.

Los principales partidos pol√≠ticos adoptaron una pr√°ctica de los grandes detallistas, como Wal-mart, Best Buy y Target, escribe Ferguson. Caso √ļnico en las legislaturas del mundo desarrollado, los partidos estadunidenses en el Congreso ponen precio a puestos claves en el proceso legislativo. Los legisladores que aportan m√°s fondos al partido son los que obtienen esos puestos.

El resultado, de acuerdo con Ferguson, es que los debates se basan fuertemente en la repetici√≥n interminable de un pu√Īado de consignas, que han sido probadas por su atractivo para los bloques de inversionistas y grupos de inter√©s nacionales, de los que depende la dirigencia para obtener recursos. Y que se condene el pa√≠s.

Antes del ‚Äúcrac‚ÄĚ de 2007, del que fueron responsables en gran medida las instituciones financieras posteriores a la √©poca de oro, hab√≠an obtenido un sorprendente poder econ√≥mico, multiplicando por m√°s de tres su participaci√≥n en las ganancias corporativas. Despu√©s del ‚Äúcrac‚ÄĚ, numerosos economistas empezaron a investigar su funci√≥n en t√©rminos puramente econ√≥micos. Robert Solow, premio Nobel de Econom√≠a, concluy√≥ que su efecto podr√≠a ser negativo. Su √©xito aporta muy poco o nada a la eficiencia de la econom√≠a real, mientras sus desastres transfieren la riqueza de los contribuyentes hacia los financieros.

Al triturar los restos de la democracia pol√≠tica, las instituciones financieras est√°n echando las bases para hacer avanzar a√ļn m√°s este proceso letal... en tanto sus v√≠ctimas est√©n dispuestas a sufrirlo en silencio.

 

(El libro m√°s reciente de Noam Chomsky es 9-11: Tenth Anniversary. Chomsky es profesor em√©rito de ling√ľ√≠stica y filosof√≠a del Instituto Tecnol√≥gico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts)

Fuente:

La Jornada

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