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Edición 228

México, entre regímenes sin castigo político a irresponsabilidad gubernamental

De qué y cómo puede morir la Constitución


“El Estado soy yo”.

Luis XIV

ABRAHAM GARCÍA IBARRA

(Exclusivo para Voces del Periodista)

 

Los días más oscuros y ensangrentados, que hoy crispan y laceran la humanidad de los mexicanos todos, nos inducen a bucear en lo profundo de la historia de la Patria nuestra, que los sedicentes nuevos paladines del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución se obstinan -con su abyecta conducta- en extinguir. La Conquista, la Inquisición, el Imperio fallido, la dictadura porfirista, La Cristiada o la Guerra Sucia, ¿han sido las peores maldiciones que ha sufrido México? ¡Que va!  Aquellos episodios crueles no fueron un combate floral, pero ninguno se compara en  monstruosidad con la guerra calderoniana; “guerra irregular”, de baja intensidad, dicen expertos militares, pero con saldos cualitativos tan atroces como los de  la peor de las guerras de siglos pasados.   abraham 1

Por irresistible asociación de ideas, la búsqueda nos empuja hacia un alucinante personaje -Richard Krebs (Jan Valtin)- que, entre Hitler, Stalin y McCarthy; entre la Gestapo, la NKUDla Tierra en unos pocos versos retomados de Invicto, poema de William Ernest Henley: “La noche quedó atrás/  pero me envuelve/ negra como un abismo/  entre ambos polos. Doy gracias a los dioses/  cualesquiera que sean/ por mi espíritu indómito. No importa cuán estrecha sea la puerta/ ni que me halle abrumado de castigos/ soy capitán triunfante de mi estrella/ y el dueño de mi espíritu”. Uno desearía -de veras- que cada niño mexicano pudiera decir lo mismo después de 2012, si se le permite sacar ilesa su inocencia de la quemante prueba de guarderías como la ABC, de Hermosillo, o de la masacre de la noche de los chacales de Ciudad Juárez. (después KGB) y el Comité de Actividades Antinorteamericanas, sintetiza su trágico y novelado tránsito por

A estas centenarias alturas, no sabe uno qué balas son más letales: Si las que intercambian los cárteles de la droga y los cuerpos militares y policiales, o las de venenosa saliva que se disparan incesantemente los políticos que pugnan por liquidar la República. Los primeros, tienen su coartada en el imperativo de Seguridad Nacional, vista como blindaje personal. Los otros, ni coartada tienen. Nadie, sin embargo, agentes “sin rostro” de la ley, o agentes desembozados de la impudicia, se compadece del martirio de la Nación. Para ambos beligerantes  -el de la máscara o el desenmascarado-, su razón resulta ser la sinrazón.

Los criminales “fuera de la ley”, disputan el poder del dinero sin rienda, ni más medida que la que autorizan el instinto depredador y el insolente lujo chabacano. Los criminales aupados bajo el manto del código electoral, pugnan por el poder por el poder mismo. En  Juan Jacobo Rousseau se articulan dos proposiciones filosóficas: 1) los fundamentos de la auténtica moral, hay que buscarlos, no en la razón, sino en el sentimiento, y 2) toda las pasiones son buenas, mientras uno sea dueña de ellas; son malas, cuando nos esclavizan. En abono de los narcos, habría que decir que no fueron tocados ni siquiera por una prueba de galeras del catecismo del padre Ripalda. No se puede decir lo mismo de los egresados de la Escuela Libre de Derecho, que, al menos para acreditar la cita bibliográfica y desacreditar a su autor, debieron ser obligados a fusilarse alguna oración del padre del Contrato Social. En última instancia, los ignaros y los ilustrados parecen haber sido diseñados, a punta de piedra obsidiana, por el mismo sastre de las cavernas del paleolítico, que al menos no cortaban con cuernos de chivo.

Política sin políticos, peste de los $entenarios

Resulta un tanto paradójico que, en el onzavo año del siglo XXI mexicano -el de la postmodernidad proclamada por  los tecnoburócratas- se hable de Reforma Política, y en su nombre los pretendidos reformadores  asesinen el feto  antes de que adquiera alma, para incitar a convertir votos en balas. Con razón, no pocos delirantes trasnochados se siguen oponiendo al aborto. Algunos de los pretensos reformadores, no han leído a Aristóteles, para tener siquiera una elemental noción de la Política (que aquí volvemos a dejar en calidad de nonata), pero como tampoco han abierto una página de La República, de Platón, les importa un soberano comino la institución, a la que ya se quiere bautizar también de laica. Total, que por apelativos no vamos a parar. Ya habrá tiempo de implantar la verdadera y confiable cédula de identidad, para que no se repitan casos como el del JJ.

Vamos a ponerla de este tamaño: El postulante formal de la reforma “política”, es el presidente designado Felipe Calderón. El pasado 26 de enero, en defensa de “su” proyecto, sin mencionar nombres, acusó de “estafa permanente” a los que -por falta de decisiones- boicotean y congelan iniciativas en el Congreso de la Unión. Aseguró que, siendo su iniciativa de cambios políticos benéfica para los ciudadanos, a nadie debe extrañar que el PAN esté del lado de ellos, porque el PAN no nació desde el poder (como sí nació el Partido Nacional Revolucionario, abuelo del PRI, pudo haber acotado), sino desde la ciudadanía. Y remachó: “Seguramente, quienes privilegian las maquinarias partidistas, por encima de la ciudadanía, seguirán optando por un sistema político cerrado y bajo control”. En esas cuantas líneas, tres veces tres se habló por la “ciudadanía”. Aquellos arrebatos de tufo intimidatorio los expectoró Calderón, hace poco más de dos semanas, ante la bancada diputadil federal del PAN, en la Ciudad de Puebla.

1996-1999) Precisamente en el estado de Puebla, el PAN subleva, bajo la mascarada postelectoral de la “resistencia civil”, a los pobladores de Huejotzingo, reclamando para si el gobierno de este pequeño municipio, de apenas unos 40 mil habitantes y un electorado, dividido en sus preferencias partidistas, de menos diez mil individuos. La Secretaría de Gobernación logra que los representantes de los partidos nacionales firmen el acuerdo para dar curso a la iniciativa de Reforma Política, promovida por el presidente Ernesto Zedillo, que va desde la modificación constitucional hasta la reformulación del Código Federal Electoral. El PAN condiciona tercamente su adhesión al proyecto a que se le entregue el diminuto municipio de Huejotzingo. Luego se hace el remolón en la aprobación del código electoral.

En la secuencia, se integra el consejo del Instituto Federal Electoral (IFE), en cuya nómina logran  colarse los consejeros apartidistas Juan Molinar Horcasitas y Alonso Lujambio, hoy secretarios de Comunicaciones y Transportes y de Educación, respectivamente. El PAN dinamita, en el Congreso, la iniciativa de Zedillo para la “reestructuración” de la industria eléctrica, pero se alinea en la aprobación del podrido Fobaproa. para abraham En ese periodo de zigzagueantes y rezagantes pasos, que el doctor Z codificó como de “normalidad democrática”, el jefe nacional del PAN se llama Felipe Calderón Hinojosa, el que ahora denuncia a los que incurren en “estafa permanente” por no darle preferencia, velocidad y libre tránsito  a las iniciativas del Presidente, y acusa a los que privilegian las maquinarias partidistas por encima de la ciudadanía…, en tanto que su boca de ganso, la diputada Josefina Vázquez Mota, habla de presiones, amenazas o chantajes de quienes no ven en la iniciativa de marras la varita mágica para remozar a nuestra despeinada y astrosa democracia. ¡Cosas veredes, Sancho!


“Diálogo civilizatorio” a cañonazos retóricos

Con “falacias discursivas”, sus detractores pretenden hacer naufragar el maravilloso proyecto de “Reforma Política”. La política reforma (antes de pasar a identificar a otra más de las colonias de precaristas)  debe analizarse en sus méritos legales (antes de legislarse no pueden ser más que meritos enunciados, decimos nosotros) y en sus méritos políticos, y no con base en “las fobias hacia su autor” (sic que pregunta ¿quién es dicho autor?). La reforma política busca, “justamente”, desmontar algunos instrumentos que dieron lugar al sistema de partido hegemónico del siglo XX y del hiperpresidencialismo. La no reelección. “fue ideada por Plutarco Elías Cales en 1993, como un mecanismo de control político y de centralización del poder. Revocar esa medida es una vía muy poderosa para desmontar las estructuras de control que persisten hoy en México”. (La reelección, volvemos a decir nosotros, es una comadre bien conocida por panistas chapulines, repetidores reincidentes en cargos pagados por el bolsillo de los contribuyentes).  La reforma política, “no es un partido de futbol para que pueda distraer a los ciudadanos de sus problemas cotidianos” (como lo hace ¿quién?¿Quien hace de un futbolista prostibulario protomártir del bicentenario?).

Tan juiciosas y conciliatorias lucubraciones “académicas”, sin corchetes, que alguien podría distorsionar y derivar en manual de zafarrancho, no son obra de algún mecapalero de La Merced (de cuyas serenidad, sabiduría y honradez no habría por  qué dudar), sino del increíble doctor y profesor de Ciencia Política  en el prestigiado Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Luis Carlos Ugalde Ramírez, orador-asesor de los senadores del PAN reunidos en Mérida, Yucatán. Doctor ingrato, que ahora asegura que la de Calderón es la reforma política más importante en 30 años, “ya que desde 1977 no ha habido otra que tuviera una concepción global…”. Ingrato doctor, porque los parches que se embarraron posteriormente sobre aquella herida reforma de 1977. le permitieron vivir durante más de tres años como pachá, al ser encumbrado por su madrina Elba Esther Gordillo a la categoría de consejero presidente del “autónomo” Instituto Federal Electoral, desde donde consagró  Presidente a su ahora defendido, Calderón Hinojosa, aunque después el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haya dictaminado que la intromisión de Vicente Fox en la sucesión presidencial de 2006 puso en riesgo cierto la democracia y calificó de indebida, para decirlo suavemente, la injerencia -solapada por el IFE- de las cúpulas empresariales en ese proceso.

Ya debidamente aconsejado por el doctor del buen consejo (que acaso espere ser recompensado como lo han sido sus antecesores apartidistas en el IFE, Molinar Horcasitas, Lujambio y Santiago Creel Miranda), el coordinador de los senadores del PAN, Gustavo Madero Muñoz, recomendó a sus pastoreados aprontarse al primer café-internet a utilizar las redes de Twittter y Facebook, para trasmitir con sumo y contagiante calor humano las excelencias de la dicha reforma, y “acercarlos así a su autor”.

No es lo mismo Diego Valadés, que bala des, Diego

Luis Carlos Ugalde Ramírez, economista habilitado de politólogo, encarnó en su persona, ante los legisladores panistas, el pato tirándole a las escopetas. Al comparecer ante los senadores, el 25 de enero, para exponer sus puntos de vista sobre el proyecto comentado, el Doctor, con mayúscula, Diego Valadés, asestó un diagnóstico de este calibre:

“En México tenemos una sociedad moderna regida por un Estado arcaico. Las consecuencias de esta contradicción se pagan con pobreza, injusticia y violencia. A lo largo de las últimas décadas se ha insistido, sin éxito, en la reforma del Estado. El diferimiento sistemático tuvo la ventaja relativa de facilitar a los gobernantes el ejercicio concentrado del poder. Pero implicó la desventaja de acumular tensiones que hoy privan al sistema mexicano de medios para discutir y adoptar políticas de Estado, para generar liderazgos democráticos, y para satisfacer las demandas sociales de bienestar, seguridad y desarrollo. Perpetuar esta situación es alimentar el escepticismo colectivo y consolidar la medianía generalizada que impera. Las instituciones no mueren, pero sí envejecen. La disyuntiva institucional de México es clara: reformarse o segur decayendo. Nuestra institucionalidad, letárgica, produce anomia, porque hay falta de relación entre las expectativas sociales y la actuación efectiva de las instituciones”.

abraham 2

Dos atinadas observaciones hizo el autorizado ponente, miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. (En la plétora de propuestas para recuperar la institucionalidad), “la más conspicua, por ahora, es la presentada por el Presidente de la República. Dos aspectos de esta iniciativa resultan sorprendentes.

“1) se trata de la primera propuesta de gran calado en esta materia, desde que comenzó la transición democrática en 1977, que se envía al Congreso sin un acuerdo previo entre las fuerzas políticas. Después de tres décadas de experiencia en la construcción de consensos, se retomó el modelo autoritario.

“2) el segundo factor llamativo consiste en lo disfuncional de las propuestas, desde la perspectiva de un Estado constitucional.

“Ambas deficiencias pueden ser enmendadas por el Congreso. Por lo que respecta al primer problema, es posible convertir la iniciativa en el punto de partida de un acuerdo, mostrando así el talante democrático de los legisladores y los partidos. En cuanto a la segunda cuestión, también es viable reorientar los objetivos de la reforma hacia metas democráticas y republicanas”.

A reserva de que los lectores interesados puedan acceder al texto completo del documento, creemos pertinente destacar esta otra consideración: Las responsabilidades políticas, apunta el autor, son las que identifican a los sistemas democráticos contemporáneos: La irresponsabilidad política de los gobernantes denota un ejercicio patrimonialista del poder. Las libertades democráticas de un sistema electoral pueden ser aprovechadas, en estas condiciones, para conferir legitimidad a los gobernantes autoritarios. El fenómeno de la irresponsabilidad política de los gobernantes, otrora muy extendido, es excepcional en el constitucionalismo actual.

Y va un cuadro, para pensar dos veces antes de practicar ensalmos en una criatura apenas en proceso de fecundación: En una relación de tres grupos de países, que corresponde a los 20 más poblados, a los 20 más extendidos y a los 20 más ricos del orbe, sólo nueve carecen de instrumentos de responsabilidad política: Arabia Saudita, Bangladesh, China, Etiopía, Indonesia, Libia, Mongolia, Sudán y México. Si practicamos la comparación entre los 35 países de América, esos instrumentos faltan sólo en Cuba y en México. La iniciativa presidencial -subraya el Doctor Valadés- pasa por alto esas circunstancias. “De aprobarse en sus términos, México seguirá ocupando un llamativo lugar entre los sistemas constitucionales más rezagados del planeta, en esta materia”.

Dos puntos más, para no agotar de una sola tirada tema tan fascinante, complejo y polémico, pero a la vez tan sugerente para un debate de altos vuelos políticos, si los políticos se deciden a serlo. Habla el constitucionalista : a) la afirmación presidencial de que el menor número de legisladores facilita acuerdos, sólo será convincente para quienes desconozcan los procedimientos parlamentarios (…) ¿Cómo se escogió la cifra mágica propuesta? ¿Por qué se estimó que es mejor reducir en 100 el número de diputados y no 75 o 150? ¿Se hizo algún estudio, que se mantiene en secreto, o no se hizo ninguno? Ambas cosas serían desconcertantes. No es sensato que cuestiones como éstas sean objeto de propuestas hechas a la ligera. Suponer que nadie advertiría las trampas que encierra, y exponer al país a una regresión autoritaria, no abona a favor de la iniciativa presidencial, y

b) otra forma de reforzar el predominio del presidente consiste en asociar la segunda vuelta de la elección presidencial con la configuración del Congreso. Se pretende que los umbrales de control político sean análogos a los que estuvieron presente en el periodo de la hegemonía de partido. Así como en 1933 se suprimió la reelección de legisladores para evitar la imposición del partido dominante en gestación, ahora se buscan los instrumentos de sujeción a través de la mecánica electoral y propagandística. Con el mecanismo propuesto se propiciaría que dos candidatos presidenciales que disputan la segunda vuelta contribuyeran en forma decisiva a la integración del Congreso, con lo cual se construiría el predominio bipartidista en el sistema representativo.

Se argumenta que, con la reelección, los legisladores se someterían al escrutinio de los electores, pero se omite que si bien hay electores que dividen su voto, los estudios de sociología electoral demuestran que los candidatos presidenciales tienen una poderosa influencia sobre todo cuando consiguen que las opciones se polaricen entre dos contrincantes. La primera vuelta presidencial atomizaría el voto en múltiples partidos, y la segunda lo concentraría sólo en dos. El sistema representativo quedaría demeritado y se correría el riesgo de trasladar las tensiones políticas de la asamblea  a la calle. Lejos de fortalecer la vida institucional, se le añadiría un obstáculo. En lugar de promover equilibrios constructivos entre los órganos del poder, se busca debilitar el sistema representativo.

No hay mejor profeta del futuro, que el pasado

A manera de conclusión, un tanto arbitraria por nuestra parte, las apreciaciones finales del académico citado: La reforma promueve la concentración del poder y su ejercicio irresponsable. Es un diseño para reforzar el autoritarismo en México y para adicionar obstáculos al equilibrio y a la cooperación entre los órganos de poder (…) “Hace 10 años se tuvo la oportunidad de construir una nueva constitucionalidad mediante una auténtica reforma del Estado; desde entonces, han sido muchas las oportunidades perdidas. Hoy, los márgenes de esa reforma se han contraído porque los intereses adversos se han ensanchado, Una buena muestra es la iniciativa presidencial. Si las respuestas se siguen difiriendo, o si son tímidas y confusas, podría llevarse a la Constitución a los límites de su vigencias y se propiciaría una nueva corriente que exija su sustitución. El reformismo sólo es viable cuando es oportuno. Jacobo II de Inglaterra, Luis XVI de Francia y Nicolás II de Rusia aceptaron las reformas cuando ya era demasiado tarde.  Porfirio Díaz olvidó en 1910 lo que había ofrecido en 1908. Así les fue. Ojalá que nuestros dirigentes políticos quieran entender el calendario”.

Si las tapias y los muros escucharan, otro gallo cantaría a los reformadores tardíos. Ay, cuánto se añora a cabezas pensantes como las de don Jesús Reyes Heroles y de Carlos Castillo Pesado. Al uno,  para seguir soñando que un Estado Social de Derecho es posible; y, al otro, para pensar que  una victoria cultural también es posible. Pero la nostalgia no vale, ni cuando sus muertes siguen envueltas en un espeso velo de misterio tecnocrático, mientras que sus críos se refocilan en la aceitosa y lubricante componenda y la traición a sus progenitores, porque, “cría cuervos”, y tendrás una marca de tequila más  solicitada que la charanda michoacana. Al calderonismo, de todas maneras, ya le quedan sólo 33 meses en Los Pinos, En tanto, el espectáculo no puede ser más espeluznante:

4 para abraham

El implacable Saturno, devorando a sus hijos, pues, como lo dijo el azul alcalde de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández Garza, los dos presidentes de la República emanados del PAN, han desencadenado un problema muy serio: el de la ingobernabilidad. (Uno por demente, el otro por enfermo de soledad, que también es una forma de locura.)

 

 



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