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Edición 396

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APUNTE

La enorme distancia (salarial)

Jorge Guillermo Cano

EL PRESIDENTE López Obrador asegura que “de manera paulatina mejorarán los sueldos en México”, pues son más bajos que en China, Honduras, El Salvador y Guatemala. Eso, sin duda, es un factor de primer orden para explicar el deterioro económico-social, como bien dijo.

Por eso, abundó en días pasados, “tenemos que mejorar los salarios”, pero “vamos a ir haciéndolo poco a poco, de manera gradual, porque no se puede por decreto, no es decir que va a aumentar al cien por ciento”.

         En Honduras, el salario mínimo mensual equivale a 383 dólares; en Chile, a 455, y poco más de 500 dólares, en Argentina, mientras que en México apenas llega a 156 dólares mensuales, considerando los altibajos del tipo de cambio (hasta ayer, 19.70 pesos por dólar) y un salario de 102.68 pesos diarios (3 mil 80 pesos al mes) suponiendo que se les pague a los trabajadores la semana laboral de siete días.

         En algunos municipios de la franja fronteriza norte, el mínimo mexicano es de $176.72 diarios (cinco mil 301.60 pesos al mes) subiendo a 269 dólares por treinta días, todavía por debajo de Honduras, Argentina y Chile.

         Pero si se comparan los salarios vigentes en México, con los de Estados Unidos y Canadá, nuestros socios en el todavía vigente TLCAN (mientras le dé la gana a Estados Unidos aprobar el llevado y traído T-MEC) la diferencia es muy grande.

De mínimos y máximos

En Estados Unidos el salario mínimo federal es de 7.25 dólares por hora de trabajo, 58 por día (poco más de mil 114 pesos diarios y de 34 mil pesos mensuales, al tipo de cambio actual).

         Pero en ese país, los trabajadores cuyas labores se relacionan con un contrato federal, tienen un salario mínimo de 10.35 dólares por hora (mil 631.16 pesos diarios y casi 49 mil pesos al mes). Además, en varios estados, el mínimo supera los 10 dólares (en California es de 12 dólares la hora).  

         En Canadá, el mínimo varía de una provincia a otra y va de los once a los 15 dólares canadienses por hora de trabajo (casi 162.58 pesos, en el primer caso y 221.70 pesos, en el segundo; poco más de mil 300 pesos y de mil 783 diarios, respectivamente; casi 40 mil mensuales, el más bajo, y más de 53 mil 500, en el más alto, al tipo de cambio actual: 14.78 pesos por dólar canadiense).

La diferencia es enorme

En ambos casos, ciertamente, hay que considerar que muchas empresas contratan “just in time” (como de hecho ya también lo hacen en México) y la jornada puede ser menor a ocho horas diarias y tampoco se pagan los días inhábiles, por lo que el ingreso puede disminuir. Sin embargo, la diferencia sigue siendo enorme.

         El mínimo canadiense es entre doce y 17 veces el de México; en Estados Unidos los trabajadores, con salario mínimo, ganan entre once y 16 veces más que los mexicanos.

         También, considerar que la mayoría de las empresas, allá, pagan más del mínimo y que los trabajadores con licencia triplican y cuadriplican ese ingreso. En el caso de los salarios profesionales, la distancia es abismal.

         Por supuesto, en México sigue habiendo privilegiados: políticos, funcionarios, legisladores, jueces, asesores y demás, lo que ya hemos referido puntualmente.

Una ventaja “competitiva”

Esa enorme discrepancia ha motivado las protestas de los sindicatos en Estados Unidos y Canadá, pues a eso atribuyen que las grandes compañías pongan maquiladoras en México, en lugar de pagar salarios mucho más altos en sus países de origen. Los bajos salarios, según los gobiernos mexicanos, incluyendo el actual, son una “ventaja competitiva”.

         Por otra parte, el índice de ganancia de las maquiladoras, y de la empresa privada en general, es mucho más alto en México que en Estados Unidos y Canadá.

Que no sea para las calendas

AMLO ha dicho que la nivelación salarial (hasta ahora no se cumple, incluso, con la norma constitucional, que mandata un salario suficiente para cubrir las necesidades primarias y una vida digna) “tiene que ser poco a poco para que mejore el poder adquisitivo, para que también tengamos actividades productivas, que se tengan empresas que den empleos y tengan facilidades”.

         Las mejoras, en efecto, no se pueden lograr “con salarios raquíticos, sino (con) salarios justos”, ha dicho y estamos totalmente de acuerdo, pero tenemos que exigir que ese “poco a poco”, se acelere, que los márgenes de ganancia no sean tan leoninos como ahora lo son, y que las prestaciones laborales sean efectivas, entre otras cuestiones.

En la línea de pobreza

Hasta el 2017, en Estados Unidos, había casi 41 millones de personas (el 13 por ciento de la población) en la pobreza. De acuerdo con la medida oficial en aquel país, con base en los ingresos suficientes para cubrir las necesidades de una familia de cuatro miembros, son pobres quienes tienen un ingreso menor a 24 mil 300 dólares anuales.

         En México, al 2016, había 53.4 millones de personas en pobreza, un poco menos que en el 2014 (55.3 millones) pero más que en 2012 (53.3 millones) y 2010 (52.8 millones).

         En México, el 50.6 por ciento de la población, más de 62 millones de personas, tiene ingresos por debajo de la línea de bienestar, que son insuficientes para la canasta de alimentos, bienes y servicios básicos.

         Según el Coneval, con información del Inegi, el costo del bienestar en nuestro país, sumando necesidades alimentarias y no alimentarias, en 2016, era de mil 755 pesos por persona en zona rural y de dos mil 714 en zona urbana.

         En Estados Unidos, el ingreso medio en un hogar de cuatro personas es de 91 mil dólares al año.

         Como se ve, las discrepancias son mayúsculas y son cuestiones que deben estar en la agenda del gobierno que promete una transformación.



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