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Julian Assange es mi esposo: Su extradición es una abominación.
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Edición 433

 43317

 

Julian Assange es mi esposo:

 

Su extradición

 

es una abominación

 

Stella Assange

 

Julian debe ser liberado antes de que sea demasiado tarde. Su vida depende de ello. Tus derechos dependen de ello.

 

El viernes pasado, la ministra del Interior, Priti Patel, dio su aprobación para que el Reino Unido enviara a mi esposo, Julian Assange, al país que planeó su asesinato.

 

JULIAN PERMANECE encarcelado en Belmarsh despu√©s de m√°s de tres a√Īos a instancias de los fiscales estadounidenses. Se enfrenta a una pena de prisi√≥n de hasta 175 a√Īos por posiblemente las publicaciones m√°s c√©lebres de la historia del periodismo.

 

La decisión de Patel de extraditar a Julian ha conmocionado a la comunidad periodística. El ministro del Interior desoyó los llamamientos de representantes del Consejo de Europa, la OSCE, casi 2000 periodistas y 300 médicos para que se detuviera la extradición.

 

Cuando Julian llama a la hora de acostarse de los ni√Īos, hablan ruidosamente. Las llamadas solo duran 10 minutos, as√≠ que cuando la llamada termin√≥ abruptamente la otra noche, Max, que tiene tres a√Īos, pregunt√≥ entre l√°grimas si era porque se hab√≠a portado mal, distra√≠damente dije que no era culpa suya, sino de Mike Pompeo. Gabriel, de cinco a√Īos, pregunt√≥: "¬ŅQui√©n es Mike Pompeo?".

 

Mike Pompeo hab√≠a estado en mi mente, porque mientras el ministro del Interior de este pa√≠s estaba ocupado firmando la orden de extradici√≥n de Julian, en Espa√Īa un juez del Tribunal Superior citaba a Pompeo para interrogarlo sobre su papel como director de la CIA en los supuestos planes para asesinar a mi esposo.

 

Justicia para Assange es justicia para todos

 

Mientras estaba al frente de la CIA, el partidario más leal del presidente Trump supuestamente encargó a sus agentes que prepararan "bocetos" y "opciones" para el asesinato de su padre.

 

La citaci√≥n para que Pompeo comparezca ante un juez espa√Īol surge de una investigaci√≥n por espionaje il√≠cito a Juli√°n y sus abogados a trav√©s de una empresa registrada en Espa√Īa. La polic√≠a espa√Īola se incaut√≥ de grandes cantidades de datos electr√≥nicos, y personas con informaci√≥n privilegiada involucradas en la realizaci√≥n de operaciones clandestinas testificaron que actuaron siguiendo instrucciones de la CIA. Hab√≠an hablado de secuestrar y envenenar a Julian.

 

Gabriel ten√≠a seis meses en ese momento y tambi√©n hab√≠a sido un objetivo. Un testigo recibi√≥ instrucciones de obtener muestras de ADN de un pa√Īal sucio para establecer que Julian era su padre. Otro admiti√≥ haber colocado micr√≥fonos ocultos debajo de los extintores de incendios para interceptar reuniones legalmente privilegiadas entre Julian y sus abogados.

 

Las grabaciones de las reuniones legales de Julian en la embajada ecuatoriana en Londres se transportaban físicamente a los encargados en los Estados Unidos de manera regular. La cámara captó un allanamiento en la oficina de los abogados de Julian y los investigadores descubrieron fotografías de los documentos legales del abogado de Julian tomadas dentro de la embajada. Las operaciones dirigidas a sus abogados parecen sacadas de un libro de jugadas soviético.

 

Al otro lado del charco, desde que la administraci√≥n de Nixon intent√≥ enjuiciar al New York Times por los Papeles del Pent√°gono hace m√°s de medio siglo, los abogados constitucionalistas hab√≠an estado advirtiendo que alg√ļn d√≠a se abusar√≠a de la Ley de Espionaje de 1917 para enjuiciar a los periodistas.

 

Fue la administración del presidente Obama la que animó el creciente mal uso de la Ley de Espionaje. Más fuentes periodísticas fueron acusadas en virtud de la Ley que todas las administraciones anteriores combinadas, incluida la fuente de WikiLeaks, Chelsea Manning; el denunciante de torturas de la CIA, John Kiriakou; y el informante de espionaje de la NSA, Edward Snowden.

 

Golpe de gracia

 

Tras una enorme presi√≥n p√ļblica, Obama conmut√≥ la sentencia de 35 a√Īos de Chelsea Manning. Obama se neg√≥ a procesar a Julian por publicar las filtraciones de Manning debido a las implicaciones para la libertad de prensa.

 

Despu√©s de la juerga de cargos de la Ley de Espionaje de la administraci√≥n Obama, era solo cuesti√≥n de tiempo antes de que otra administraci√≥n ampliara a√ļn m√°s la interpretaci√≥n de la Ley.

 

Ese día llegó bastante pronto. La administración de Trump abrió nuevos caminos legales con la acusación de Julian por recibir, poseer y publicar las filtraciones de Manning. Mientras tanto, en Langley, Virginia, Pompeo encargó los planes de asesinato de la CIA.

 

La decisión de Priti Patel se produce en medio de amplias reformas gubernamentales de tendencia cada vez más totalitaria: los planes para debilitar la influencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la decisión de extraditar a Julian son el golpe de gracia.

 

Las reformas propuestas por el ministro del Interior a la Ley de Secretos Oficiales del Reino Unido siguen en gran medida la acusación de la era Trump contra Julian: los editores y sus fuentes pueden ser acusados como cómplices criminales.

 

El caso de extradición de Julian en sí crea un precedente legal. Lo que durante mucho tiempo se entendió como un principio básico de la democracia, la libertad de prensa, desaparecerá de un solo golpe.

 

Tal como est√°n las cosas, ning√ļn periodista se va a arriesgar a que le suceda lo que le est√° pasando a Julian. Julian debe ser liberado antes de que sea demasiado tarde. Su vida depende de ello. Tus derechos dependen de ello.

 


 

Julian Assange es mi esposo:

Su extradición

es una abominación

Stella Assange

Julian debe ser liberado antes de que sea demasiado tarde. Su vida depende de ello. Tus derechos dependen de ello.

El viernes pasado, la ministra del Interior, Priti Patel, dio su aprobación para que el Reino Unido enviara a mi esposo, Julian Assange, al país que planeó su asesinato.

JULIAN PERMANECE encarcelado en Belmarsh despu√©s de m√°s de tres a√Īos a instancias de los fiscales estadounidenses. Se enfrenta a una pena de prisi√≥n de hasta 175 a√Īos por posiblemente las publicaciones m√°s c√©lebres de la historia del periodismo.

La decisión de Patel de extraditar a Julian ha conmocionado a la comunidad periodística. El ministro del Interior desoyó los llamamientos de representantes del Consejo de Europa, la OSCE, casi 2000 periodistas y 300 médicos para que se detuviera la extradición.

Cuando Julian llama a la hora de acostarse de los ni√Īos, hablan ruidosamente. Las llamadas solo duran 10 minutos, as√≠ que cuando la llamada termin√≥ abruptamente la otra noche, Max, que tiene tres a√Īos, pregunt√≥ entre l√°grimas si era porque se hab√≠a portado mal, distra√≠damente dije que no era culpa suya, sino de Mike Pompeo. Gabriel, de cinco a√Īos, pregunt√≥: "¬ŅQui√©n es Mike Pompeo?".

Mike Pompeo hab√≠a estado en mi mente, porque mientras el ministro del Interior de este pa√≠s estaba ocupado firmando la orden de extradici√≥n de Julian, en Espa√Īa un juez del Tribunal Superior citaba a Pompeo para interrogarlo sobre su papel como director de la CIA en los supuestos planes para asesinar a mi esposo.

Justicia para Assange es justicia para todos

Mientras estaba al frente de la CIA, el partidario más leal del presidente Trump supuestamente encargó a sus agentes que prepararan "bocetos" y "opciones" para el asesinato de su padre.

La citaci√≥n para que Pompeo comparezca ante un juez espa√Īol surge de una investigaci√≥n por espionaje il√≠cito a Juli√°n y sus abogados a trav√©s de una empresa registrada en Espa√Īa. La polic√≠a espa√Īola se incaut√≥ de grandes cantidades de datos electr√≥nicos, y personas con informaci√≥n privilegiada involucradas en la realizaci√≥n de operaciones clandestinas testificaron que actuaron siguiendo instrucciones de la CIA. Hab√≠an hablado de secuestrar y envenenar a Julian.

Gabriel ten√≠a seis meses en ese momento y tambi√©n hab√≠a sido un objetivo. Un testigo recibi√≥ instrucciones de obtener muestras de ADN de un pa√Īal sucio para establecer que Julian era su padre. Otro admiti√≥ haber colocado micr√≥fonos ocultos debajo de los extintores de incendios para interceptar reuniones legalmente privilegiadas entre Julian y sus abogados.

Las grabaciones de las reuniones legales de Julian en la embajada ecuatoriana en Londres se transportaban físicamente a los encargados en los Estados Unidos de manera regular. La cámara captó un allanamiento en la oficina de los abogados de Julian y los investigadores descubrieron fotografías de los documentos legales del abogado de Julian tomadas dentro de la embajada. Las operaciones dirigidas a sus abogados parecen sacadas de un libro de jugadas soviético.

Al otro lado del charco, desde que la administraci√≥n de Nixon intent√≥ enjuiciar al New York Times por los Papeles del Pent√°gono hace m√°s de medio siglo, los abogados constitucionalistas hab√≠an estado advirtiendo que alg√ļn d√≠a se abusar√≠a de la Ley de Espionaje de 1917 para enjuiciar a los periodistas.

Fue la administración del presidente Obama la que animó el creciente mal uso de la Ley de Espionaje. Más fuentes periodísticas fueron acusadas en virtud de la Ley que todas las administraciones anteriores combinadas, incluida la fuente de WikiLeaks, Chelsea Manning; el denunciante de torturas de la CIA, John Kiriakou; y el informante de espionaje de la NSA, Edward Snowden.

Golpe de gracia

Tras una enorme presi√≥n p√ļblica, Obama conmut√≥ la sentencia de 35 a√Īos de Chelsea Manning. Obama se neg√≥ a procesar a Julian por publicar las filtraciones de Manning debido a las implicaciones para la libertad de prensa.

Despu√©s de la juerga de cargos de la Ley de Espionaje de la administraci√≥n Obama, era solo cuesti√≥n de tiempo antes de que otra administraci√≥n ampliara a√ļn m√°s la interpretaci√≥n de la Ley.

Ese día llegó bastante pronto. La administración de Trump abrió nuevos caminos legales con la acusación de Julian por recibir, poseer y publicar las filtraciones de Manning. Mientras tanto, en Langley, Virginia, Pompeo encargó los planes de asesinato de la CIA.

La decisión de Priti Patel se produce en medio de amplias reformas gubernamentales de tendencia cada vez más totalitaria: los planes para debilitar la influencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la decisión de extraditar a Julian son el golpe de gracia.

Las reformas propuestas por el ministro del Interior a la Ley de Secretos Oficiales del Reino Unido siguen en gran medida la acusación de la era Trump contra Julian: los editores y sus fuentes pueden ser acusados como cómplices criminales.

El caso de extradición de Julian en sí crea un precedente legal. Lo que durante mucho tiempo se entendió como un principio básico de la democracia, la libertad de prensa, desaparecerá de un solo golpe.

Tal como est√°n las cosas, ning√ļn periodista se va a arriesgar a que le suceda lo que le est√° pasando a Julian. Julian debe ser liberado antes de que sea demasiado tarde. Su vida depende de ello. Tus derechos dependen de ello.




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