Certamen Nacional
Voces del Periodista
Posada del Periodista
Voces del Periodista
Club de Periodistas
Radioteca Voces del Periodista
Voces del Periodista
Voces del Periodista EnVivo
Voces del Periodista
Voces del Periodista
Buscar Autor o Artículo

PULSE LA TECLA ENTER
Números Anteriores
274
Voces del Periodista
272
Voces del Periodista
271
Voces del Periodista
270
Voces del Periodista
269
Voces del Periodista
268
Voces del Periodista
267
Voces del Periodista
266
Voces del Periodista
265
Voces del Periodista
264
Voces del Periodista
263
Voces del Periodista
262
Voces del Periodista
261
Voces del Periodista
260
Voces del Periodista
259
Voces del Periodista
English Arabic French German Japanese Portuguese Spanish


Ver Otros Artículos de Este Autor

Asimetrías

Las elecciones y el contexto

FAUSTO FERNÁNDEZ PONTE

“Guerra sucia es condenar a 112 años de

prisión a los defensores de la tierra

por el delito de ´secuestro’”.

Enma Díaz Ruiz.

I

El asesinato de Rodolfo Torre Cantú, en emboscada y en matanza (con seis víctimas fatales), es la descripción objetiva misma no de un hecho execrable, sino de nuestra realidad política, en coyunda con las realidades económica, social y cultural de México.

Esa es una realidad de espeluzno, fuese y fuere aceptada o no, concientemente, por la ciudadanía, la que, representando a la población general, votará o se abstendrá de hacerlo el domingo próximo. Se nos dice sofisteramente  que votar es la democracia.

Y, al así preconizarlo los personeros del poder político, plutocrático, del Estado mexicano y sus patrones, las mega oligarquías mexicanas y trasnacionales,  se desestima con intención aviesa el contexto nacional y los entornos locales.

El entorno,  bien podría decirse, es de violencia. Pero la violencia es una manifestación -una consecuencia, pues- y tiene causales muy localizadas, aunque no registradas ni mucho menos identificadas por no pocos de los que votarán o no.

La violencia tiene expresión dramática, espectacular diríase, en todos los órdenes y ámbitos y espacios físicos y mentales de México. Es violencia económica, política, social y cultural. La cultura de la violencia permea la dermis y el tejido familiar.

II

Empero, millones de mexicanos no se dan por enterados de las manifestaciones de violencia en su rededor e incluso en sus vidas personales mismas. Otros millones -tal vez los más- prefieren ignorar, por cualesquier razones, esa violencia.

 

La violencia económica, política, social y cultural prevalecía, omnipresente, en los prolegómenos del siglo XX -bástele al leyente abrevar en los textos periodísticos de la época y de los historiadores- y devino, sábese, en un proceso político reivindicatorio.

Lo mismo ocurrió en 1810. Desde años antes a esa fecha icónica y epopéyica, no sólo en la Nueva España, sino en toda la América colonial hispánica,  la violencia económica, política, social y cultural prevalecía imparable.

Y, en ambos casos, esa violencia agraviaba a los pueblos americanos conquistados, sometidos y colonizados por la potencia imperial, la de España.  Pero en 1810, como en 1910,  los levantamientos reivindicadotes beneficiaron a las clases sociales dominantes.

Así, movimientos telúricos -de amplia y profunda respuesta popular que le dieron raigambre y peculiaridades propias y personalidad histórica a las demandas reivindicatorias- signaron el “continuum”  mexicano. Ese proceso no ha cesado aun.

III

Un epítome de la experiencia de 1910 que, si bien es anecdótica, no es irrelevante: la posesionaria de las minas en Sonora, sobre todo en Cananea, era una familia de apellido Larrea, cuyos descendientes aun explotan esas vetas cupríferos y a los mineros.

Más allá del epítome, la realidad cruda: los agraviados somos  los mismos de 1810 y 1910, con diferencias cualitativas y cuantitativas emblematizadas en el insoslayable demográfico y tecnológico. Hoy es más fácil dominarnos mediante inducción masiva.

Cierto. Somos los mismos que equívocamente optaremos, sin información veraz a la mano e inducidas nuestras conductas políticas por el empleo hábil de los medios de control social,  por ratificar a nuestros propios verdugos y opresores. ¡Arriba el PRI!

 

 

revolucionrostros

 

Pero si el PRI nos metió en éste statu quo tan terrible -por opresor- simulando una fallida transición a la democracia (ésta no existía ni existe ahora)  al cederle al PAN  la cornucopia del poder político del Estado, los priístas tienen que sacarnos del aprieto.

Mas no nos hagamos ilusiones. Un voto emocional -motivado por el asesinato de Torre Cantú- o inducido por una despensa o 500 pesos a favor del PRI es continuar peligrosamente la violencia aunque, eso sí, tricolor y no blanquiazul.

ffpoonbteqgmail.com

 

Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy