joomla visitor
Auditoría
Asimetrías El (mal) año de los generales
Voces Diario
Banner
Certámen XLV
Banner
Radioteca
Posada del Periodista
Banner
Club de Periodistas
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Banner
Buscar Autor o Artículo

PULSE LA TECLA ENTER
Números Anteriores
343
Banner
342
Banner
341
Banner
340
Banner
339
Banner
338
Banner
337
Banner
336
Banner
335
Banner
334
Banner
333
Banner
332
Banner
330
Banner
329
Banner
328
Banner
327
Banner
326
Banner
325
Banner
Ediciones anteriores

Edición 348

Edición 347

Edición 346

Edición 345

Edición 344

Edición 343

Edición 342

Edición 341

Edición 340

Edición 339

Edición 338

Edición 337

Edición 336

Edición 335

Edición 334

Edición 333

Edición 332

Edición 331

Edición 330

Edición 329

Edición 328

Edición 327

Edición 326

Edición 325

Edición 324

Edición 323

Edición 322

Edición 316

Edición 306

Edición 315

Edición 314

Edición 313

Edición 312

Edición 311

Edición 310

Edición 309

Edición 308

Edición 307

Edición 305

Edición 304

Edición 303

Edición 302

Edición 301

Edición 300

Edición 299

Edición 298

Edición 297

Edición 296

Edición 295

Edición 294

Edición 293

Edición 292

Edición 291

Edición 290

Edicion 289

Edición 288

Edición 287

Edición 286

Edición 285

Edicion 284

Edicion 283

Edicion 282

Edición 281

Edición 280

Edición 279

Edición 278

Edición 277

Edición 276

Edición 273

Suplemento 273

Edición 276

Edición 275

Edición 274

Edición 272

Edición 271

Edición 270

Edición 269

Edición 268

Edición 267

Edición 266

Edición 265

Edición 264

Edición 263

Edición 262

Edición 261

Edición 260

Edición 259

Edición 258

Edición 257

Edición 256

Edición 255

Edición 254

Edición 253

Edición 252

Edición 251

Edición 250

Edición 249

Edición 248

Edición 247

Edición 246

Edición 245

Edición 244

Edición 243

Edición 242

Edición 241

Edición 240

Edición 239

Edición 238

Edición 237

Edición 236

Edición 235

Edición 234

Edición 233

Edición 232

Edición 231

Edición 230

Edición 229

Edición 228

Edición 227

Edicion 226

Edicion 225

Edicion 224

Edicion 223

Edicion 222

Edicion 221

Edicion 220

Edicion 219

Edicion 218

Edicion 217

Edicion 216

Edicion 215

Edicion 214

Edicion 213

Edicion 212

Edicion 211

Edición 210

Edición 209

Edición 208

Edición 207

Voces del Periodista Edición 321

English Arabic French German Japanese Portuguese Spanish


Ver Otros Artículos de Este Autor


Asimetrías

El (mal) año de los generales

FAUSTO FERNÁNDEZ PONTE

“Justicia que no es expedita es injusticia”.

Emilio Krieger

I

Las reformas constitucionales para ampliar y, a la vez, reforzar la protección y, ergo, la defensa de los derechos humanos en México, aprobadas por el Senado de la República hace algunas semanas,  fueron respuestas a realidades muy concretas.

Y esas realidades muy concretas se representan en el cúmulo espectacularmente monstruoso de violaciones a los derechos humanos de la población civil causadas por las actuaciones de las Fuerzas Armadas, en particular el Ejército Mexicano.

Esas actuaciones son incontrovertiblemente ilegales, con lo cual se quiere decir que la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles de las urbes mexicanas viola una miríada de leyes, empezando con la Constitución Política misma.

Ese hecho -el de la ilegalidad- convierte a los personeros de las Fuerzas Armadas en presuntos delincuentes, condición indigna, por impropia, de la filosofía misma que inspira, o debe inspirar, las potestades reales del  garante de la soberanía nacional.

Por supuesto, las Fuerzas Armadas,  enseñadas a obedecer y actuar en consecuencia con las premisas fundamentales del arte de la guerra, las de que la mejor defensa es el ataque,  son también víctimas de la manipulación política de sus propios comandantes.

Estos comandantes, en particular el supremo, un civil investido espuriamente como Presidente de la República, giran órdenes como si las Fuerzas Armadas hubiesen sido conformadas para fines políticos o de servicio a intereses ajenos al de México.

II

En esas trampas se hallan, precisamente, las Fuerzas Armadas. Expresión elocuente de esa situación coyuntural es la actual y ocurrente. El Ejército se ve forzado a actuar con arreglo a órdenes superiores como una caterva de matachines sin honor.

Esas órdenes del comandante supremo son secuela de  imperativos facciosos que nada tienen que ver con la verdadera seguridad nacional, la del bienestar económico y social. Son órdenes giradas por una mafia dominante del poder político del Estado.

Usan, pues, esos facciosos instalados en la investidura presidencial a las Fuerzas Armadas, con la predecible consecuencia: desprestigio y descrédito y deshonor, degradación del concepto mismo de la defensa nacional al inspirar terror.

La salida -como la propone el  general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván- no es la de promulgar leyes a modo para legalizar la impunidad y neutralizar el alcance de las reformas constitucionales en materia de derechos humanos.

No. El Ejército Mexicano está en una trampa, maniatado por la obediencia ciega y su sentido del deber que, utilizado aviesamente por el comandante supremo -jefe de una facción del hampa de la política-,  atenta contra la vera razón de ser de aquél: el pueblo.

La noche de los generales es una mala noche; es de pesadillas y, simultáneamente, de insomnios torturadores. Lo que hay que cambiar no es el marco jurídico, sino las  trampas de la obediencia ciega, unilateral, lineal, vertical, a un comandante demente.

III

Ello plantea mucho más que reformas a las leyes que eximan a priori de responsabilidades a quienes giran órdenes demenciales y a quienes las acatan sin ponderar sus implicaciones filosóficas -morales, éticas- y, desde luego, prácticas.

Lo que plantea es revisar las trampas en las que se hallan las Fuerzas Armadas, de las que el Ejército Mexicano es el más vulnerable. Éste, si bien tiene por doctrina la de atacar por defensa, también privilegia el discernimiento filosófico del deber.

Y, en esa vena, debe reaccionar bajo las normas del espíritu público. El mejor ejército es aquél que jamás sale a la calle a combatir civiles inermes y desarmados y, por tanto, indefensos, y que discierne las palabras ocultas de sus comandantes de coyuntura.

La patria está en peligro. Más ese peligro no se conjura con soldados en la inconstitucionalidad -a la que se añaden agravantes como violar derechos humanos de la población civil-, sino atacando, políticamente, las causas de dicho peligro.

Y las causas de ese peligro -sin duda enorme, multidimensional-  no se localizan en la población civil inerme, temerosa y descontenta, sino en otros ámbitos, los de la forma de organización política y económica antisocial e incluso anti Ejército.

Las Fuerzas Armadas tienen que discernir si sirven a una facción del poder político del Estado o a éste, cuyo elemento constitutivo mayor, principal y más importante es el pueblo. Y a éste se le sirve velando armas por la  defensa de sus derechos humanos

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla



More articles by this author

ASIMETRIASASIMETRIAS
La hora de los masones...
ASIMETRÍASASIMETRÍAS
¿Peña Nieto? ¿Fidel? ¡El Chapulín Colorado! “En ausencia del...
Comentarios (1)Add Comment
0
Dragon
abril 15, 2012
187.141.84.87
Votos: +0
Eres un asco

Tu eres de la idea de que todo siga igual... felicidades

Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy
¿Quién está en línea?
Tenemos 129 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

224
Banner
273 Suplemento
Banner
331
Banner
Números Anteriores
310
Banner
311
Banner
312
Banner
313
Banner
314
Banner
315
Banner
316
Banner
317
Banner
318
Banner
319
Banner
320
Banner
321
Banner
322
Banner
323
Banner
324
Banner