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Los príncipes mexicanos

Roberto Badillo Martínez

 

Aunque algunos de ellos se les puede poner comillas a la palabra “príncipes mexicanos”, que durante 50 años disfrutaron de la “presidencia imperial”, que con ella estudiaron gratis en universidades del Estado, y que con ella tuvieron tráficos de influencia y grandes negocios personales y familiares, y que desgraciadamente al final traicionaron a la “presidencia imperial”.

Los historiadores mexicanos de a de veras, que los hay, los investigadores serios y responsables de institutos, que los hay, los distinguidos escritores, que los hay, a todos ellos que forman parte del pueblo de México se les puede preguntar ¿qué se debe responder a la denuncia de Rafael Mendivil hecha en México Secreto 1910?; ¿qué decir cuando se sabe irrefutablemente que la revolución mexicana fue planeada y dirigida desde Estados Unidos, para variar, por banqueros de Nueva York y sus cómplices políticos de Washington?

Ahora hay que irse al fondo de la historia de México, que se nos informe quién elaboró el decreto de expropiación petrolera. Se sabe que Jesús Silva Herzog, con un grupo de abogados, trabajó horas extras para sentar los términos jurídicos de la expropiación y para demostrar que era constitucional y legítima y que las compañías extranjeras habían violado leyes mexicanas.

1

La revolución mexicana.

Pero el decreto de expropiación ¿a quién se lo adjudicamos?

Si Cuauhtémoc Cárdenas lo sabe, que lo diga. Si alguien de la familia Buenrostro lo sabe, que lo diga. Si alguien de la familia del general Múgica lo sabe, que lo diga. Es necesario que el atole con el dedo se acabe en este país. Ya dura 200 años. La juventud y la niñez de hoy se lo merecen.

Hay centenares de comentaristas de radio, televisión y prensa e historiadores que hicieron de la critica a la “presidencia imperial” un modus vivendi extraordinario: Viajes, cargos públicos, negocios para sus familias, explotación de influencias; y que finalmente traicionaron a sus benefactores y a esa “presidencia imperial” publicando incluso intimidades de alcoba o de personas.

Hay que decirlo, después de la revolución mexicana, la única etapa triunfadora de México en el siglo XX fue los siete sexenios del 40 al 82.

En esta etapa se construyó el 95 por ciento de la infraestructura en todos los aspectos de que disfrutamos o que utilizamos los mexicanos.

Los neoliberales, a partir de 1982, en medio de impunidad, corruptelas e ineficiencia han dilapidado la renta petrolera que comenzó justamente a producirse en esa etapa y han repartido despensas y canonjías tratando de aborregar al pueblo de México; no supieron administrar la riqueza a la que se refirió el presidente José López Portillo, y no lo hicieron, porque se dedicaron a pagar los intereses de la deuda externa a los banqueros de la reserva federal de Nueva York y sus bancos; con esto buscaron tenerlos “complacidos”, lo pongo en comillas, porque los banqueros de la reserva federal de Nueva York, del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, ambos en Washington, nunca se complacen con nada, lo quieren todo; la deuda entonces se ha pagado varias veces desde entonces; los investigadores oficiales, o no, lo callan porque las autoridades al servicio del sistema bancario mundial no permiten que se digan las verdades sobre la tenebrosa reserva federal.

Respecto a los muertos del 68, de los que se han escrito no ríos de tinta sino océanos, y que fueron según unos 38, según otros 44, y no falta quien los haga llegar a 50; (aunque irresponsablemente una escritora muy celebrada llegó a decir que eran como cinco mil); lo que se debe informar al pueblo de México por los historiadores o investigadores oficiales, o no, o por las universidades y el politécnico es si eran estudiantes, o no. Publicar en qué facultades se encontraban matriculados, o en qué preparatorias; si eran auténticos estudiantes o si eran porros. Conocer sus calificaciones desde su entrada a la Universidad o al Politécnico.

Mi reconocimiento a sus familiares, pero debo decirles que fueron jóvenes engañados por líderes pseudorevolucionarios de la época que deseaban imitar a Castro y al Ché Guevara; la lucha no era por ningún ideal, era por derribar al exitoso gobierno mexicano que transitaba por sus primeros 30 años de los 42 que duró; y en esa lucha estaban metidos los soviéticos y estadounidenses que simulaban a nivel mundial una “terrible” lucha “ideológica” que sólo servía a sus intereses y para derribar gobiernos en todo el mundo. Todos los inteligentes intelectuales mexicanos que participaron en esa lucha en contra de su gobierno y de su pueblo, si viven, deben tener los pantalones para rectificar, sino, que descansen en paz. Todos le hicieron un daño mayúsculo a su nación y a su pueblo. Detuvieron el desarrollo, el progreso y la industrialización de la nación.

2

Jesús Silva Herzog.

En 30 años, el sistema neoliberal que sustituyó al PRI exitoso desde 1982, desindustrializó a México, debilitó al Estado mexicano y nos hizo país maquilador y de braceros universitarios y bachilleres que deambulan por el mundo buscando empleo.

Hoy existe en el mundo toda la información para, haciendo un examen de conciencia, personal, imparcial y humano, reconocer lo que pasó en el mundo desde el fin de la segunda guerra mundial hasta nuestros días en 2011, todos los hechos violentos que sucedieron después de terminada la segunda guerra mundial fueron controlados desde Washington y Moscú, y sirvieron para desestabilizar naciones y tener acceso a sus productos estratégicos.

La caída del muro de Berlín no sólo es un hecho histórico para el pueblo que lo sufrió, el alemán. Es, además, un hecho develador de información mundial de todo tipo, económica, política, militar, estratégica, geopolítica, etcétera. Hoy, con las libertades de la información que llega al minuto a todos los rincones de la tierra, el mundo debe saber que esa lucha fue ficticia entre dos imperios manejados desde Nueva York, desde Washington y desde Moscú.

Hoy, con la “democracia a locas” neoliberal que tenemos en México, podemos decir que por cada muerto del 68 han caído mil jóvenes, adultos, abuelos, niños o niñas, hombres y mujeres mexicanos tan valiosos como los del 68. Estos 50 mil muertos con que finalizará el sexenio del presidente Calderón no interesan a los participantes y a los críticos del 68; tal vez porque ahora son diputados, senadores, funcionarios e incluso jubilados federales o estatales o embajadores. Si siguen callando, la historia no sólo los echará a un saco de basura, sino los enterrará en lo más profundo de la tierra mexicana, a la que traicionaron muchas veces con sus acciones.

Hay algo muy importante que aún los mexicanos no hemos analizado ni estudiado, y que puede causar un grave riesgo por generaciones, en todas las áreas en las que se han disparado con seguridad millones de cartuchos provenientes la mayoría de ellos, junto con las armas de Estados Unidos a través de la Iniciativa Mérida. Y es lo siguiente: Los cartuchos en la actualidad de cualquier arma de fuego tienen no sólo pólvoras diferentes sino también fracciones de uranio empobrecido, que al permanecer en los lugares en que se disparan las armas van a producir a través de los años muchísimas enfermedades en la población. De la guerra de Irak existe un estudio de un general de la India que señala que en Irak se ha disparado uranio empobrecido a través de las armas que se han empleado en esa guerra, equivalente, a centenares de armas atómicas, lo que provocará desastres humanos para cientos de años. Los investigadores mexicanos deben estudiar este problema.

3

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Finalmente, se les puede preguntar a los beneficiarios del 68:

¿Qué prefieren: A un Presidente autoritario, como los del PRI de 1940 a 1982, o a un Presidente de la “democracia a locas”, neoliberal, como el actual, con sus 50 mil muertos? Que además ha entregado el país a un gobierno extranjero, ha pagado intereses de la deuda petrolera a los banqueros de Nueva York, que junto con los intereses pagados por los anteriores gobiernos neoliberales, seguramente ha llevado al pago de la deuda varias veces, y continuamos pagando intereses. ¿Prefieren a este Presidente neoliberal en donde el 98 por ciento de los delitos no se investigan? Ha provocado además el desplazamiento por violencia de centenares de miles de mexicanos, causando un inmenso dolor social y familiar en comunidades principalmente del norte de la república. Por cierto, no sabemos a cuánto asciende el daño en miles de millones de dólares que estos desplazamientos han causado al país, pues estos movimientos de miles de personas han provocado el vaciamiento de la economía de grandes regiones de la nación con todas sus consecuencias sociales.

La “democracia a locas” del neoliberalismo desde 1982 ha provocado además la división de los mexicanos, como no se había visto desde 1910. Y esta división no es sólo económica, política y social; también es familiar, es religiosa, es de costumbres, es de valores tradicionales que se habían pasado entre los mexicanos por siglos, de generación en generación. Todo lo anterior ha producido un sufrimiento brutal entre los mexicanos que ahora, sin esperanza y sin aliento nacional, puede llevarnos al sueño del imperio estadounidense: A la desintegración nacional. Sin rumbo y sin liderazgo, un pueblo se pierde, una nación se hunde.

Los “príncipes mexicanos” que vivieron de la revolución y del sistema político y que finalmente los traicionaron tanto a la revolución como a sus personajes viven en cambio en los mejores fraccionamientos de las grandes ciudades, viajando por el mundo, presumiendo su inteligencia y destacando su independencia. Bien por ellos, le hicieron un gran trabajo en lo interno al imperialismo norteamericano.

 

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