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afuego lento

 

Crónicas de infamia

 

 

En medio de una tormenta que fue pronosticada en los diferentes medios de información, advirtiendo la peligrosidad de la depresión tropical Nate pero que al parecer, de nuevo, nuestras autoridades de previsión social, a saber  Segob, Marina, Capitanía de puertos, PEMEX y la propia empresa norteamericana, no tomaron en consideración, olvidando la tragedia del “Usumacinta”, y la enorme fortuna del hundimiento del hotel flotante Júpiter, que no generó una desgracia de proporciones insospechadas, gracias a que el tiro de agua (profundidad del mar) no superaba el cuerpo de la estructura de oxido en desecho con contrato de 90 mil dólares diarios, que hoy, gracias a la complicidad, ya está a mil metros de profundidad, junto con sus incidentes ocultos.

En el crimen del Usumacinta es bueno recordar que perdieron la vida 22 trabajadores-esclavos en condiciones profundamente sospechosas de negligencia y corrupción interinstitucional, convirtiéndolo en acto de maniqueísmo gubernamental, en complicidad con sus adeptos que formaron una jocosa Comisión, teniendo a la cabeza al célebre premio Nobel Mario Molina y sus conclusiones de vulgar ignominia.

 

1

El nobel mexicano, Mario Molina.

El nuevo capítulo de la interminable novela de terror y transgresión continúa arrojando relatos que nadie quiere se conozcan y antecedentes en la propia tragedia de la plataforma Trinity Ll propiedad de la compañía Texana-Norteamericana Geokenetics, que según algunos amigos de esta columna, nos aseguran, tiene la función de realizar estudios de profunda discreción en las potenciales zonas de reserva en producción marina, información que -al parecer- nadie sabe a quién se le entrega, o sirve de referencia de la riqueza petrolera (¿aún?) de todos los mexicanos; pero que según importantes aportes en la materia, del nacionalista maestro Rafael Decelis y sus manifiestos oportunamente publicados, podrían formar parte de todos aquellos arreglos Marco de Ernesto Zedillo Ponce de León (para los pactos de aguas y límites que terminaron con la extraña desaparición de Isla Bermeja y el accidente “oportuno” del senador José Ángel Conchello) y los posteriores (Acuerdo marco plus) con lo que el apátrida Vicente Fox Quesada concluye la entrega de la decisiones a la soberanía petrolera de México, al tesoro norteamericano. Independientemente de el último tango en “Villa Gely”, donde se festeja sin rubor, la incursión de la paraestatal en la batalla empresarial privada española usando como Caballo de Troya en Repsol a Pemex, sin tener que solicitar permiso u aprobación a ninguna de las dos cámaras del Poder Legislativo ni a los connacionales y también la exitosa campaña del candidato de Juan Camilo, para seguir en la neo-colonización (aplicando las recetas del Franquismo), en las violentas aguas del Golfo de México, la vida de 10 trabajadores quedaron a la deriva, después que sin ninguna aplicación de medidas de previsión o ejercicios previos de salvamento, la inoperatividad del capitán de la chatarra flotante, Jeremy Parfiat oriundo de Estados Unidos, mostró su incapacidad para dirigir la contingencia y, en un alarde de inexperiencia, termino actuando como un demente, racista y esquizofrénico.

 

2

Calderón y PEMEX.

Esta tragedia, donde al final solamente seis salvaron su vida, envolvió a Kham Nadimuzzanman de Bangladesh; Aaron Houweling de Australia; y dos cuerpos que según notas de EL UNIVERSAL (domingo 11 de sep.) no han sido identificados, quienes perdieron la vida; mientras que cuatro trabajadores mexicanos y dos norteamericanos salvaron sus existencias, después de heroica demostración de sobrevivencia a la negligencia de la simulación de Pemex, STyPS, Segob y Marina de no cumplir con su responsabilidad de otorgar la seguridad mínima en un trabajo calificado de alto riesgo.

Todo podría quedar en una historia estremecedora para serie de Televisa e incluso -un filme de los que estilan en la dependencia de Genaro García Luna- para abatir los subejercicios en la SSP, pero las cosas no son tan simples, y menos parte del escenario de corrupción en la industria petrolera.

Las medias verdades y medias mentiras son un tema que no debemos dejar pasar, menos cuando se perdieron cuatro vidas humanas, existió un evento con muchas aristas de grandeza, vileza y miseria humana, que en su relato publicado en el periódico Tribuna del Carmen, del 19 de septiembre de 2011, el trabajador Rubén Augusto Martínez Velásquez, cocinero de la plataforma Trinity II, narra con profunda crudeza, sentimiento y amargura sobre la realidad oculta y vil de la tragedia, la manera inadmisible que las autoridades federales y la propia empresa los desprecia en sus derechos humanos elementales y los pormenores vividos en sus días y noches de incertidumbre, entre la vida y la muerte, que redime, no solamente el valor de nuestros compatriotas, sino también, desnuda la mezquindad de quiénes se sienten raza superior. En parte de su relato, esta narración de Rubén, que debe ser consultada en su página que cito líneas arriba, no puede ser ignorada por nuestros gobernantes de los tres niveles, ni menos se debe permitir que continúen operando en la actividad petrolera de la nación equipos caducos, féretros flotantes y racistas acomplejados que ni en la antesala de la muerte dejan a un lado su sandez. Basta rescatar parte de la denuncia del trabajador Martínez Velásquez quien nos ilustra:

“.. Es grave la discriminación de que fuimos víctimas los mexicanos y el originario de Bangladesh durante el naufragio, ya que desde que se tiraron al mar los únicos que podían estar arriba de la balsa eran los norteamericanos, al resto de la tripulación -cuatro mexicanos y el originario de Bangladesh- no se le permitían subir a la balsa, la mayoría del tiempo están en el agua con sus chalecos amarrados con cabos. Incluso, cuando se cansaban y querían subir a la balsa, los empujaban con los pies para bajarlos al agua, algo que incluso (no todos son bestias) provocó enfrentamientos entre ellos (norteamericanos), hasta que llegaron a los golpes. Cuando uno de los extranjeros enfrento al capitán Jeremy Parfiat y lo golpeó en la cara, por no permitir que los demás se subieran a la balsa” .

3

Lozano y la STPS.

Surge en la relatoría que nadie quiere se divulgue y afecte los buenos negocios en el cáncer del Contratismo:

Equipos inservibles, simulación de seguridad, engaño de cumplimiento a las normas internacionales mínimas de seguridad y preservación de la vida OIT, negligencia que algunos intentaban justificar, por el hecho que en esos días, toda la seguridad atención y fuerza del Estado y sus instituciones debían cuidar en su gira a Felipe Calderón Hinojosa al municipio de Escárcega. No podemos ser cómplices de omisión y quedarnos callados ante el abandono que hoy denuncia el sobreviviente y heroico trabajador, que con secuelas lógicas de esta contingencia, es dejado a su suerte por la empresa Geokenetics y el exitoso Grupo Hegemonía que podría ser una empresa de algún político o funcionario-empresario de alto nivel, que se pretende encubrir; hasta el riesgo que el denunciante en autentico estado de indefensión, después de salvar su vida en semejante odisea y por denunciar las anomalías, la pierda en un asalto circunstancial o ejecutado como “daño colateral” de la delincuencia petrolera organizada y protegida, en la tercera campaña, para preservar Los Pinos.

 

5

Ernesto Cordero en la línea
sucesoria calderonista.

Desde mucho tiempo, en todos nuestros espacios de ejercicio periodístico lo advertimos con insistencia: A Nadie le importa y en nuestra industria petrolera, se continúa anteponiendo las utilidades, por encima de la existencia.

¿A alguien le importa esta crónica de nueva infamia, en el mar de muerte que esconde el tesorito del oro negro que sueñan los Mouriño-Calderón como activo de su Esges-Cordero 2012?

 

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