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Clinton pretende destrozar nuestra soberanía

EU debe librar su “guerra” contra  el

narco en su territorio, no en México

MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

(Exclusivo para Voces del Periodista)

México no necesita la ayuda de los Estados Unidos, nunca  nos ha sido necesaria. Lo que si se requiere es que los expansionistas del vecino país del norte -cuyo pueblo merece mis más profundos respetos y reconocimiento por su solidaridad cuando los expansionistas del Destino Manifiesto nos invadieron en 1846-1848, con apoyo de malos mexicanos que incurrieron en traición a  México, como ocurre en nuestros tiempos, es que deje de hostigarnos con su “guerra” contra el narco que utilizan para  intervenir en los asuntos internos de México y otras naciones.

El tema  cobra actualidad ante las recientes declaraciones del ex presidente de los EU, Bill Clinton,  para la creación de un Plan México, similar al “Plan Colombia”, el cual, de llevarse a cabo, nos convertiría en una especie de “Estado asociado”, como Puerto Rico. El hecho de que las visas que conceda EU en su territorio tengan validez en territorio mexicano, ya revela un peligroso síntoma para la salvaguarda de nuestra independencia nacional; para  la preservación de la soberanía nacional.

 

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Bill Clinton, personaje del ala demócrata que gusta de presentarse como amigo  de América Latina y sus habitantes, pero proclive al síndrome de “policía del mundo” que padece el intervencionismo monroísta, como si fuera obligación de los gringos entrometerse en los asuntos internos de las naciones, acaba de  decir, en el 50 aniversario de la Universidad del Valle de México, que “no existe manera de que México por sí solo resuelva el problema del narcotráfico...” y que por eso “urge un Plan Colombia para México”.

“Guerra” de EU, en su territorio,

no en el nuestro

En primer término hay que precisar que el problema del narcotráfico, como pretexto para la injerencia en los asuntos internos de las naciones, se acabará cuando lo quieran los EU; es decir, nunca terminará, porque el expansionismo monroísta- calvinista del vecino país del norte, tiene en el narcotráfico el pretexto formidable para convertir gobiernos exentos de sentido patriótico, nacionalista, como el de Álvaro Uribe, en Colombia, en instrumentos para someterse al yugo gringo y ayudar a agredir a pueblos hermanos.

Hay que precisar: ni antes ni después de que lo determine EU, se acabará el problema internacional del narcotráfico en el mundo. ¿De dónde proceden las armas para que se despedacen y fratricidamente  se maten jóvenes? La respuesta ya la sabemos: vienen del vecino país del norte. ¿Dónde está el mercado mundial más grande para la distribución de droga? También aquí ya sabemos la respuesta: está en EU.

Arenas movedizas del intervencionismo

Las fauces de quienes en los EU quieren  acabar con nuestra soberanía nacional, acaban de manifestar que  “temen que el próximo presidente  no combata al narcotráfico como lo hace Felipe Calderón”. Es decir, su deseo es  continuar la “guerra” contra el narcotráfico que no corresponde librar a los gobernantes de México. Si no quieren droga, que no la dejen entrar ellos a partir de sus fronteras y si en verdad  no quieren droga, que no la compren. Así de sencillo. ¿Para qué complicarle la vida a los mexicanos?

Los mexicanos queremos, mediante el voto, a un mexicano que, con sentido nacionalista y respetuoso de las conquistas sociales de la Revolución Mexicana, se fije la tarea de defender los intereses de nuestro país, no los de EU, aunque desde luego la colaboración respetuosa no se descarta en ninguna forma. Tal como se dice en la toma de posesión del candidato triunfador,  se jura guardar y hacer guardar los principios de la Carta Magna, Justicia Social y defensa de la soberanía nacional.

Queremos, por tanto, un presidente que sirva a México, antes que a los intereses ajenos y hasta dañinos a nuestro país. Los intervencionistas gringos quieren todo lo contrario.

El intervencionismo gringo debe convencerse que no se necesita que los gobernantes sean serviles con las potencias, para que se logren acuerdos de beneficio mutuo, con respeto a la soberanía de cada cual.

EU insiste, a juzgar por las declaraciones de Bill Clinton, en ostentarse como “los policías del mundo”  y nada más negativo que eso, porque el unilateralismo que desde hace muchos años ejerce el “monroísmo”, ha ganado la complicidad  de gobernantes lacayos carentes de escrúpulos que se arrastran a los pies del poderoso, lo cual no es garantía de convenios que se transformen en instrumento de paz y armonía, al no descansar estos en la solidez de principios válidamente sanos.

La“guerra” contra el narcotráfico de la administración calderonista que en rigor es de los EU,  ha metido a nuestro país en una especie  de arenas movedizas, donde cada vez que hay un movimiento EU-México, para “reforzar la lucha contra el narco”, la nación mexicana sufre creciente menoscabo en su independencia y soberanía nacional.

 

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Carlos Pascual, un entrometido

A la fecha, la “guerra” antinarco representa la muerte de más de 22 mil víctimas, muchas de ellas personas civiles, inocentes y totalmente ajenas al conflicto que han perdido la vida en los fuegos cruzados de algo que ya empieza a tener características de “guerrilla urbana”, según la opinión de expertos. A esto se le debe poner fin.

¿Cuánto ha perdido nuestra soberanía nacional? Es difícil saberlo, aunque hay datos sumamente ilustrativos, como el referido a que permanecen en territorio mexicano agentes de la la DEA, del FBI, de la CIA, “consejeros” “asesores, todos de nacionalidad norteamericana,  adheridos al injerencismo que ha generado la Iniciativa Mérida que Clinton pretende se convierta en el Plan México, gemelo del ”Plan Colombia”.

Las constantes y descaradas intervenciones del embajador norteamericano -más conocido como “el gusano” de Miami-, Carlos Pascual, a propósito del desarrollo de la “guerra” contra el narco librada en territorio mexicano por soldados y agentes de las diversas corporaciones policíacas de todos los niveles, son el indicativo público del intervencionismo norteamericano  en los asuntos internos de México.

Es una triste realidad que por su formación de “gusano de Miami”, Carlos Pascual  perdió el sentido de dignidad y respeto que se le debe a los países, en este caso, México, que es visto cada vez más como un apetitoso platillo para los voraces agentes del “monroísmo calvinista” que nos aprisiona con mayores elementos, en perjuicio de la soberanía nacional mexicana.

Narcotráfico, flagelo de los pueblos

Como la economía, el narcotráfico y la implantación de sociedades permisivas, hedonistas y sodomitas, son, en nuestros días, instrumentos  para penetrar y dominar a las naciones, de parte del gran capital que ya supera el poder de los gobiernos en los cinco continentes.

Tratándose del narcotráfico, los EU,  lo ha aprovechado estupendamente, en su beneficio esta adicción como método de injerencia en la vida de las naciones, principalmente en el continente americano.  En derecho,  no hay obligación de proteger desde territorio mexicano al narco actuante en los EU, al costo de miles y miles de vidas humanas muchas de ellas de civiles inocentes, de jóvenes y hasta de niños, máxime que las armas que usan los maleantes vienen de EU.

Con nuestros medios y no con recursos ajenos, cuyo costo  que se paga a la postre  resulta muy elevado, debemos combatir el narcotráfico. Estamos a tiempo y sin que comprometamos nuestra soberanía nacional, debemos tratar el problema a partir de lo social, con mejores niveles educativos a partir de la enseñanza básica, con la creación de fuentes productivas de trabajo, con el combate a la corrupción en las altas cúpulas de mando, con el fortalecimiento de la familia, con una moral ciudadana que nos retorne al sentido nacionalista que tanto necesita México.

Muchas gracias míster Clinton pero su ayuda no la necesitamos, no la queremos, no la deseamos. Lo que necesitamos los mexicanos son gobernantes que resuelvan nuestros problemas, antes que caer en el servilismo ocupándose de la defensa de lo ajeno que suele ser dañino.

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