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Sucesión presidencial, y juicio político a los expresidentes.
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Edición 418

 4183

SUCESIÓN PRESIDENCIAL,

Y JUICIO POLÍTICO A LOS EXPRESIDENTES

Juan Bautista Rojo

El tiempo y las formas de un rito del sistema político mexicano, vigente

PRIMERO EL TIEMPO, que no es poca cosa. Una tradición del sistema piramidal, republicano y democrático en nuestro país, anunciado por quinquenios, es precisar la meta de salida para la sucesión presidencial, ello no ha cambiado ni una rayita aun en tiempos de cambio o de transformación.

Para fortalecer esa línea, desde Palacio Nacional, como eran antes, se siguen enviando las señales de cuál es el tiempo indicado para hablar, para referir los pasos de las manecillas del reloj en la contienda por la próxima presidencia de la República.

El contexto delimita las acciones en cuanto a la estrategia y tácticas a seguir en cualquier tema de análisis político. Un elemento que movió en definitiva la aceleración de este proceso sucesorio, fue el último resultado de las elecciones intermedias, donde Morena aun triunfando con mayoría no logra obtener el aplastante resultado que fue anunciado desde principios de este año, como tampoco obtener la mayoría calificada.

Apenas el Instituto Nacional Electoral (INE) informaba del nuevo mapa electoral, cuando desde Palacio Nacional, ya se mencionaban los nombres de posibles “aspiracionistas” a la primera magistratura, expresado por el mismo presidente, entre quienes mencionó a: Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, Juan Ramón De la Fuente y Esteban Moctezuma.

“Como ven no está flaca la caballada”, pareció sugerir y remataba el presidente: “Por eso están molestos los conservadores, porque no ganaron y de este lado, tenemos mucho con qué seguir fortaleciendo la Cuarta Transformación. No la van a tener fácil”, sentenció.

La forma es fondo, insistía el politólogo y constructor de la reforma electoral de 1977, Jesús Reyes Heroles (sí ya lo sé, a quien señalan de ideólogo del viejo sistema presidencial priista). Bajo esta lupa, el proceso de la sucesión presidencial, se reviven desde Palacio Nacional como la continuidad del rito y adiciona un nuevo elemento: el destape “múltiple” con dos años de antelación.

Los tiempos legales de la sucesión

Desde los tiempos de la creación del Instituto Federal Electoral y hoy INE, se estableció que “un año anterior, al proceso electoral próximo, inicia formalmente proceso electoral de renovación para la presidencia de la República. Así, entre ese mes y al día de la elección el 2 de junio, se realizan entre posicionamientos, precampañas y campañas ya con candidatos. Un periodo de seis meses.

Antes, en el pasado, sólo la campaña presidencial duraba nueve meses, pero con la creación de las instituciones, se acordó reducir ese tiempo y acotar los gastos.

Para ese corto tiempo, se renovarán de nuevos los 500 diputados que todavía no toman posesión, 128 senadores y la presidencia de la República.

¿Algo cambió ahora?

Sí, por la vía de los hechos. El presidente, integrante del partido mayoritario, desde la máxima tribuna en Palacio Nacional, las “mañaneras”, adelantó su lista preliminar de candidatos. Y dejó entrever la enorme lista de mujeres que estaría cosechando para sumarlas como posibles precandidatas. Según mi lista hay 12 mujeres políticas y funcionarios, en plenas funciones, que pueden ir ahora mismo por el cargo.

Como en el ajedrez, con esta acción, el presidente movió el tablero político y aceleró el proceso sucesorio, que si se ve con lupa, solo dos años y cinco meses los que faltan para el inicio del proceso de renovación de la Presidencia y otros órganos legislativos.

¿Y el juicio político a los expresidentes?

Es improbable que se obtengan éxito en esta consulta por los cambios sufridos al diseño original, como por su escasa difusión y logística aplicada. Después de la reciente elección, el humor de la opinión política cambió, quedó dividido; así, tendrían que sumar más de 38 millones de votos para ser vinculante en un procedimiento legal. Morena, como partido, sólo logró cosechar un poco más de 20 millones. O sea, que tendría votar parte de la llamada oposición para alcanzar esa cifra, algo que se ve muy lejos como por razones ideológicas.

Un tema de orden antropológico y cultural, se adiciona al tema. Y es que el mexicano no es vengativo, 300 años de Conquista, dobló e hizo comprender con el tiempo que más valdría la convivencia y cambios graduales que de súbito y revoluciones.

En los períodos de transformación, la clase política ha sabido mutar a la siguiente etapa, sin mellar su capital intelectual y económico, en tanto que otros sectores ascendieron en la escala social y cultural, decía el maestro Fernando Benítez, en sus clases de periodismo en la Faculta de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

La campaña del juicio político a los expresidentes, sí abonará en posicionar el tema, para insistir en una división entre el pasado y el presente, de quiénes son los “políticos buenos, de los políticos malos”, que como ha dicho el presidente: “ellos fueron quienes dejaron este país, por más de treinta años, hecho un desastre y se vale que la gente tome una decisión al juzgarlos. Yo por lo pronto, no votaré, esperare el resultado de la voluntad del pueblo”, reafirmó.

Pero de esas cenizas que queden de la consulta ciudadana, se podrá edificar una campaña hacia el pasado, hacia las figuras que en su momento ostentaron y denostaron la silla presidencial. Podrá servir también, para renovar esperanzas, para ejemplificar “lo mal que se gobernó” y que “ya no se quiere repetir el pasado”.

La consulta de juicio a expresidentes, abonará el andamio a partir del cual se podrá construir un límpido camino de campaña y pasarela electoral para los promoventes del partido de Morena. En tanto que los tiempos de la oposición, aun imprecisos, apenas están realizando los primeros amarres de su barco recién llegado a puerto. Y también tienen nombres, algunos conocidos, otros trasnochados.

La parte cibernética juega desde hace tiempo en la sucesión presidencial, Google, por lo pronto, registra a Ricardo Anaya, Jaime Rodríguez Calderón El Bronco y a Enrique Alfaro.

El reloj de la sucesión adelantó los tiempos y configuró otras formas que ya están incidiendo en la carrera presidencial. Estamos en ruta.

 

 



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