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Edición 367

21

Del campo a nuestra boca

Adelita San Vicente Tello (*)

 

Con maíz, sí hay país

EN LOS √öLTIMOS SESENTA A√ĎOS la forma en que nos alimentamos se transform√≥ vertiginosamente. Los ‚Äúsagrados alimentos‚ÄĚ se han convertido en comida r√°pida. El pan nuestro de cada d√≠a ha pasado de tener una connotaci√≥n religiosa a ser una mercanc√≠a sujeta a los intereses de los grandes capitales.

 

ESTE CAMBIO HA DISOCIADO la alimentaci√≥n de la forma en que se produce nuestra comida. Cada d√≠a desconocemos m√°s de d√≥nde vienen nuestros alimentos y la forma en que se producen. Nos hemos separado del campo y nuestro territorio se ha empeque√Īecido en casas o departamentos, perdiendo la relaci√≥n con la naturaleza y sus ciclos vitales. De la misma manera olvidamos nuestro propio ciclo vital que se renueva con los alimentos.

 

Al alimentarnos le proporcionamos a nuestro cuerpo la energía y los nutrientes necesarios para las actividades que realizamos. Sin embargo, en esta época de la inmediatez en todas las áreas de nuestra vida, la alimentación con base en comida rápida se ha convertido en uno de los ámbitos que ha sido adoptado por el turbo capitalismo al que somos sometidos.

 

Impuestos por el interés

 

La separación entre lo que introducimos en la boca y sus repercusiones en nuestro cuerpo y metabolismo ha sido quebrado por la prisa y un modelo de alimentación que se ha impuesto por el interés de los grandes negocios que comercian, acaparan y trastocan nuestra alimentación. Poco a poco nos arrebatan este acto sublime y la relación profunda que tiene la alimentación con nuestro cuerpo, la consciencia del acto de comer, la relación con la naturaleza.

 

Al mismo tiempo se desgasta la organizaci√≥n social al romperse ese v√≠nculo que nos da cohesi√≥n en la cocina, frente al fog√≥n y a los alimentos. Peor a√ļn, nos sustraen de los placeres de una comida colectiva, preparada con ingredientes frescos y cocinada con amor.

 

No en balde m√ļltiples novelas y pel√≠culas nos han mostrado c√≥mo ciertos alimentos pueden tener repercusiones en nuestro estado de √°nimo. Cada celebraci√≥n se acompa√Īa de una mesa plena de v√≠veres como s√≠mbolo de abundancia y de renovaci√≥n, de posibilidad de compartirlo con quienes nos rodean y amamos.

 

Descubrimiento femenino

LA CADENA de alimentaci√≥n va de la mano a una forma de producir nuestros alimentos; hemos olvidado que m√°s all√° de la idea de que somos lo que comemos, ‚Äúla producci√≥n de alimentos es lo que nos hizo lo que somos‚ÄĚ como nos recuerda Soledad Barruti, autora del libro Malcomidos. La historia de la alimentaci√≥n podr√≠a narrarnos las transformaciones de la humanidad. Desde hace aproximadamente diez mil a√Īos en que las tribus n√≥madas cazaban y recolectaban sus alimentos y que descubrieron -se piensa que fueron las mujeres- la posibilidad de reproducci√≥n de las semillas y de esta manera comenzaron lo que hoy llamamos domesticaci√≥n de las plantas y la agricultura.

La cultura de la tierra ‚Äďagri cultura- fue uno de los grandes inventos de la humanidad que oblig√≥ a los grupos a establecerse, a construir casas y aldeas; a elaborar, ollas, dep√≥sitos y utensilios para sembrar y guardar sus cosechas. Junto con la agricultura florecieron las grandes culturas, se reflexion√≥ sobre los ciclos de la naturaleza, se estudi√≥ el cosmos y a las plantas, se crearon dioses y religiones.

 

Ocho centros de origen

 

GRACIAS A LOS VIAJES que realiz√≥, Vavilov en 1935 estableci√≥ ocho centros de origen de la agricultura, los cuales se corresponden con las grandes culturas de la humanidad: Mesopotamia, China, India, Asia central, Egipto y Etiop√≠a, Mediterr√°neo, la regi√≥n Andina y Mesoam√©rica -de la cual forma parte M√©xico-. Cada uno de ellos ha brind√≥ al mundo las plantas que hoy son la base de nuestra alimentaci√≥n. Destacan los cereales: trigo de Mesopotamia, arroz de China y el ma√≠z de Mesoam√©rica; la papa que, aunque no es un cereal, es sumamente importante en la alimentaci√≥n del mundo, se origin√≥ en los Andes.

 

Esta larga historia ha tenido transformaciones significativas, pero es apenas en el √ļltimo siglo del milenio que nos toc√≥ recibir que la poblaci√≥n del mundo paso de la vida rural a la vida urbana. Despu√©s de las guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945) existi√≥ la necesidad de producir m√°s alimentos para una poblaci√≥n creciente que se concentraba en las ciudades en labores industriales. Las grandes empresas que se formaron con las guerras para producir armamento se transformaron para producir fertilizantes y agroqu√≠micos necesarios para el modelo de producci√≥n que, aunado a la generaci√≥n de semillas h√≠bridas, promet√≠a incrementar la producci√≥n de alimentos para el mundo que se recuperaba de las guerras.

 

Este modelo de producci√≥n conocido como Revoluci√≥n Verde logr√≥ en sus primeros a√Īos incrementar los rendimientos de las cosechas y alimentar a una poblaci√≥n creciente. Esto le vali√≥ el premio Nobel de la Paz a quien se considera su padre, Norman Borlaug, quien los recibi√≥ por ‚Äúacabar con el hambre del mundo.‚ÄĚ El √©xito tuvo poca duraci√≥n pues en los albores de los a√Īos sesenta, Raquel Carson nos advirti√≥ sobre los inconvenientes del uso excesivo de los agroqu√≠micos en su libro La primavera silenciosa.

 

En la actualidad seguimos enfrentando la industrialización de la forma de producción de nuestros alimentos sin contar con elementos o posibilidades de reflexionar sobre las implicaciones que esto tiene en nuestra persona y en la sociedad.

 

Con el propósito de analizar la alimentación, la agricultura y todos los elementos que conllevan desde diferentes ángulos, iniciamos esta columna. En tanto llega la siguiente entrega les invitamos a hacer el ejercicio de pensar de dónde vienen los alimentos que nos llevamos a la boca tres veces al día, ya luego iremos viendo si sabemos lo que contienen y sus repercusiones para nosotros.

 

(*) Candidata a Doctora en Agroecología. Directora de la Fundación Semillas de Vida. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 



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