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¬ŅPor qu√© se suicidan los reclutadores del ej√©rcito de EE.UU.?
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Edición 210

 MARK THOMPSON*


Obama: “Horrible Tragedia"

Soldado de EU abre fuego en cl√≠nica militar de Bagdag: mata a cinco de sus compa√Īeros.

Bagdad, 11 de mayo. Un soldado estadunidense abri√≥ fuego este lunes en una de las principales bases militares de Estados Unidos en Bagdad, y mat√≥ a cinco de sus camaradas en una cl√≠nica militar en esta capital, en un hecho que pudo ser provocado por estr√©s de acuerdo con un alto comandante y caracterizado por el presidente Barack Obama como una ‚Äúhorrible tragedia‚ÄĚ.
El almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto del ej√©rcito estadunidense, indic√≥ en conferencia de prensa en el Pent√°gono que el tiroteo ocurri√≥ en un lugar donde ‚Äúindividuos estaban buscando ayuda‚ÄĚ.¬† ‚ÄúSin embargo, me llama la atenci√≥n, sobre la necesidad de redoblar nuestros esfuerzos, la preocupaci√≥n en temas relacionados con el estr√©s... Tambi√©n est√° vinculado al hecho de los despliegues m√ļltiples‚ÄĚ, sostuvo Mullen. (REUTERS, AFP Y DPA)

 
CUANDO LA SARGENTO primera del ej√©rcito de EE.UU., Amanda Henderson, encontr√≥ al sargento primero Larry Flores en su estaci√≥n de reclutamiento en Texas en agosto pasado, se espant√≥ por sus profundas ojeras y su apariencia desarrapada. ‚Äú¬ŅEst√°s bien?‚ÄĚ pregunto al normalmente muy ordenado soldado. ‚ÄúSargenta Henderson, estoy verdaderamente cansado,‚ÄĚ respondi√≥. ‚ÄúTuve una semana mala y larga, fue rid√≠culo.‚ÄĚ El s√°bado anterior los comandantes de Flores lo hab√≠an recriminado por mal rendimiento.

¬†¬† Hab√≠a trabajado todos los d√≠as desde las 6.30 de la ma√Īana hasta las 10 de la noche, tratando de persuadir a j√≥venes de Nacogdoches para que se pusieran el uniforme del ej√©rcito. ‚ÄúPero estoy bien,‚ÄĚ le dijo.
No, no estaba bien. M√°s tarde, esa misma noche, Flores se colg√≥ en su garaje con un cord√≥n de extensi√≥n. Henderson y su esposo Patrick, ambos reclutadores del ej√©rcito, quedaron impactados. ‚ÄúNunca olvidar√© cuando estuve sentada en el funeral del sargento Flores con mi esposo y vimos a su mujer llorando,‚ÄĚ recuerda Amanda. ‚ÄúRecuerdo que mir√© a Patrick y le dije: ‚Äė¬Ņpor qu√© le hizo algo semejante a su mujer? ¬ŅPor qu√© le hizo algo as√≠ a sus hijos?‚Äô‚ÄĚ Patrick no dijo nada, y Amanda dice ahora que el suicidio de Flores ‚Äúgatill√≥‚ÄĚ algo en su marido. Seis semanas despu√©s, Patrick se ahorc√≥ con una cadena de perro en su cobertizo en el patio trasero. (Vea fotos de suicidios en los rangos de los reclutadores.
¬†¬† Las guerras en Irak y Afganist√°n, son ahora las m√°s prolongadas libradas por una fuerza s√≥lo de voluntarios en la historia de EE.UU. Incluso en circunstancias en las que los soldados rotan por per√≠odos m√ļltiples y prolongados, el ej√©rcito necesita un suministro constante de nuevos reclutas. Pero el fervor patri√≥tico que llev√≥ a tantos a alistarse despu√©s del 11-S ya pas√≥ hace ocho a√Īos. Eso hace que el trabajo de los reclutadores sea tal vez el m√°s duro, si no el m√°s peligroso, en el ej√©rcito. S√≥lo el a√Īo pasado, la cantidad de reclutadores que se quitaron la vida fue el triple de la tasa general del ej√©rcito. Como el Trastorno de Estr√©s Postraum√°tico y la Lesi√≥n Cerebral Traum√°tica, los suicidios de reclutadores son un coste oculto de las guerras de EE.UU.

El desafío de tiempos de guerra

¬†¬† Tras los ordenados escritorios y los afiches patri√≥ticos en las mil 650 estaciones de reclutamiento en las Calles Mayores y en los centros comerciales hay un entorno laboral tan estresante a su propio modo como el combate. Las horas son largas, el tiempo libre es poco, y la exigencia de alistar por lo menos 2 reclutas por mes es implacable. Los soldados que han vuelto de per√≠odos en Irak y Afganist√°n constituyen ahora un 73 por ciento de los reclutadores, un aumento de los 38% en 2005. Y para muchos de ellos, la presi√≥n es demasiado fuerte. ‚ÄúEsos chicos vuelven de Irak con problemas,‚ÄĚ dice un ex oficial del ej√©rcito que recientemente trabaj√≥ en el Batall√≥n de Reclutamiento de Houston.
¬†¬† La responsabilidad de proveer reemplazos para la tropa recae en antiguos suboficiales que han decidido convertir el reclutamiento en su carrera en el Comando de Reclutamiento del Ej√©rcito de EE.UU. (USAREC). Por su parte, ellos presionan a sus reclutadores locales para que ‚Äúcumplan su misi√≥n‚ÄĚ y provean los reclutas -a veces por todos los medios necesarios. Lawrence Kagawa se pension√≥ en julio pasado despu√©s de m√°s de 20 a√Īos en uniforme; pas√≥ la √ļltima mitad como reclutador altamente condecorado, y su per√≠odo incluy√≥ una tarea en el batall√≥n de Houston entre 2002 y 2005. ‚ÄúHay un conjunto de valores para el ej√©rcito, y cuando uno va al Comando de Reclutamiento se ve b√°sicamente obligado a hacer cosas fuera de lo que ser√≠a considerado normalmente como moral o √©tico,‚ÄĚ dice.
¬†¬† Como los comandantes de estaci√≥n y sus jefes son evaluados seg√ļn c√≥mo reclutan sus subordinados, hay un fuerte incentivo para cuidar poco los detalles a fin de conseguir reclutas. Si los reclutadores no pueden realizar su misi√≥n leg√≠timamente, sus jefes les dicen que vayan m√°s all√° del l√≠mite. ‚ÄúTe dir√°n que llames a Johnny o a Susan y les digas que mientan diciendo que nunca tuvieron asma como te dijeron, y que no tienen una historia criminal juvenil,‚ÄĚ dice Kagawa. ‚ÄúEse reclutador va a ajustar las reglas a su antojo y conseguir√° que le digan mentiras y procesar√° el papeleo fraudulento.‚ÄĚ ¬ŅY si el reclutador se niega? El comandante, dice Kagawa, ‚Äúte dir√° directamente que ‚Äúse trata de un tema de lealtad, y si yo te doy un ‚Äúno‚ÄĚ por lealtad en tu informe anual, se acaba tu carrera.‚ÄĚ
¬†¬† No sorprende, por lo tanto, que algunos reclutadores ignoren las restricciones para alistar a candidatos marginales. ‚ÄúHe visto (reclutadores) que hacen que los chicos beban galones de agua para tratar de sacar la marihuana de su sistema antes de pasar su examen m√©dico,‚ÄĚ dice en privado un reclutador de Houston. ‚ÄúLos he visto falsificar firmas.‚ÄĚ Si alista a un par de reclutas en un mes, aclaman a un reclutador; si no alista ninguno puede que le ordenen que participe en sesiones mensuales todos los s√°bados, en las que ser√° aporreado verbalmente por su fracaso. Vea fotos de la Reserva del ej√©rcito de EE.UU.
¬†¬† Los militares no tienen una reputaci√≥n de buen trato a quienes no rinden. Pero es posible que a los reclutadores les cueste m√°s aceptar la disciplina porque en la mayor√≠a de los casos est√°n f√≠sica y socialmente aislados. A diferencia de la mayor√≠a de los soldados, asignados a puestos en los que ellos y sus familias reciben toda la gama de prestaciones del ej√©rcito, un 70 por ciento de los reclutadores del ej√©rcito viven a m√°s de 80 kil√≥metros de la pr√≥xima instalaci√≥n militar. A falta de apoyo local, los reclutadores y sus c√≥nyuges se vuelven a los servicios de mensajes de Internet. ‚Äú¬°Odio decirlo, pero todas las historias de horror son verdad!‚ÄĚ inform√≥ en l√≠nea un reclutador del ej√©rcito a un novicio. ‚ÄúSer√°n tres a√Īos en el infierno para ti y para tu familia.‚ÄĚ Una esposa escribi√≥ que en lugar de llegar a casa al t√©rmino de un largo d√≠a de trabajo, su marido iba ‚Äúa un s√ļper Wal-Mart para encontrar candidatos, porque tienen abierto 24 horas al d√≠a.‚ÄĚ
¬†¬† La actual fuerza de reclutamiento en servicio activo del ej√©rcito es de siete mil 600. Los soldados asisten durante siete semanas a la escuela en Fort Jackson, Carolina del Sur, antes de ser enviados a uno de los 38 batallones de reclutamiento en todo EE.UU. All√≠ pasan sus d√≠as llamando a listas de estudiantes de los √ļltimos a√Īos de secundaria y a otros candidatos y visitando escuelas y centros comerciales. Por la noche, visitan las casas de potenciales reclutas para convencerlos de las 150 diferentes tareas en el ej√©rcito y para cerrar el trato con fuertes bonificaciones de alistamiento: hasta 40 mil¬† d√≥lares en efectivo y hasta 65 mil¬† d√≥lares para la universidad. El manual publicado para los comandantes de reclutamiento advierte que, a diferencia de la guerra, en el reclutamiento no existe la victoria ‚Äúhasta el momento en que EE.UU. ya no necesite un ej√©rcito.‚ÄĚ El reclutamiento debe ‚Äúcontinuar virtualmente sin detenerse‚ÄĚ y es ‚Äúagresivo, persistente y tenaz,‚ÄĚ

Pérdidas de una sola estrella

¬†¬† En ninguna parte el ritmo ha sido m√°s duro que dentro del Batall√≥n de Reclutamiento de Houston. Uno de cada 10 de los reclutas del ej√©rcito provino el a√Īo pasado de Texas -la mayor proporci√≥n de todos los Estados- y los reclutadores en el condado Harris alistaron mil 104, s√≥lo 37 menos que el condado Maricopa de Phoenix, que ocup√≥ el primer lugar. Los casi 300 reclutadores de la unidad de Houston est√°n dispersos en 49 estaciones en el sudeste de Texas. Desde 2005, cuatro miembros que volvieron recientemente de Iraq o Afganist√°n cometieron suicidio mientras se esforzaban, como dicen los reclutadores, por ‚Äúponerles las botas.‚ÄĚ TIME ha obtenido una copia del informe recientemente compilado del ej√©rcito, grueso de 50 mm, sobre la investigaci√≥n de los suicidios de Houston. Su resultado: los reclutadores se han esforzado bajo un ‚Äúpobre clima de comando‚ÄĚ y un ‚Äúenfoque insalubre y singular sobre la producci√≥n a costa de consideraciones para el soldado y su familia.‚ÄĚ La mayor√≠a de los nombres han sido eliminados; el ej√©rcito dijo que los que fueron culpados por los reclutadores por el mal entorno laboral no quisieron comentar. Aunque algunos reclutadores estuvieron dispuestos a hablar con TIME, la mayor√≠a se neg√≥ a ser identificados por temor a arriesgar sus carreras.
¬†¬† El capit√°n Rico Robinson, de 32 a√Īos, el oficial de personal del batall√≥n de Houston, fue el primer suicidio. Se mat√≥ en enero de 2005. Pero uno de sus predecesores, Christina Montalvo, hab√≠a tratado de matarse unos a√Īos antes, tragando un pu√Īado de somn√≠feros que requieren receta en un intento de suicidio que fue evitado al ser descubierta. Montalvo dice que un jefe la presion√≥ por su peso. Y que la espantaba el abuso impuesto rutinariamente por los sargentos m√°s antiguos a sus subordinados. ‚ÄúNunca hab√≠a estado en una unidad en la que soldados humillaran p√ļblicamente a otros soldados,‚ÄĚ dice Montalvo, quien abandon√≥ el ej√©rcito en 2002 despu√©s de 16 a√Īos. ‚ÄúSi no cumplen con la misi√≥n, son humillados y avergonzados.‚ÄĚ
Varios meses despu√©s del suicidio de Robinson, el primer sargento Nils Aron Andersson lleg√≥ a Houston como reclutador. Andersson hab√≠a servido durante dos per√≠odos en Irak con la 82 Aerotransportada y hab√≠a obtenido una Estrella de Bronce, por ayudar a compa√Īeros atrapados en un tiroteo. ‚ÄúLe pregunt√© que hab√≠a hecho para obtenerla, y me mir√≥ directo a los ojos y dijo: ‚ÄėHice mi tarea, pap√°, s√≥lo hice mi tarea.‚Äô Y es todo lo que dijo,‚ÄĚ dice su padre Robert de Springfield, Oreg√≥n. ‚ÄúSe negaba a hablar conmigo de Irak.‚ÄĚ
¬†¬† Aron, como lo llamaban, hab√≠a cambiado en Irak. Posiblemente haya sido la noche de septiembre de 2003 en la que renunci√≥ a su asiento expuesto en un helic√≥ptero Black Hawk para d√°rselo a un soldado m√°s joven que quer√≠a sentir la emoci√≥n de estar sentado en √©l y que termin√≥ por ser el √ļnico muerto cuando el helic√≥ptero se volte√≥ al despegar. O tal vez fue el d√≠a en el que el escuadr√≥n de Andersson tuvo que destruir una veloz camioneta suicida que iba directamente hacia su punto de control, a pesar de las mujeres y ni√Īos que iban adentro.
¬†¬† En lugar de volver por un tercer per√≠odo, Andersson prefiri√≥ el reclutamiento. Se entren√≥ en Fort Jackson, pidi√≥ el divorcio y se sum√≥ al batall√≥n en Houston en 2005. ‚ÄúLe estaban sacando la mierda,‚ÄĚ dice Robert. ‚ÄúMe llamaba a las 9.30 de la noche -11.30 en Houston- y me dec√≠a que acababa de salir de la oficina de reclutamiento y que comenzaba su viaje de 40 minutos a casa.‚ÄĚ Su tranquilo hijo tambi√©n desarroll√≥ un car√°cter explosivo mientras estaba en las estaciones de reclutamiento de River Oaks y Rosenberg. ‚ÄúEn realidad no era un vendedor,‚ÄĚ dice Robert, ‚Äúy los reclutadores tratan de vender algo.‚ÄĚ
Varios meses despu√©s de comenzar su tarea, Aron amenaz√≥ frente a una amiga con suicidarse. Despu√©s que doctores del ej√©rcito lo dieron de alta, volvi√≥ al trabajo. ‚ÄúDurante los dos a√Īos que estuvo en Irak, yo daba la vuelta a la esquina y estaba aterrado ante la posibilidad de ver un coche con patentes del gobierno al llegar a casa y que me iban a decir que hab√≠a sido muerto,‚ÄĚ dice su padre. ‚ÄúUn suicidio es lo √ļltimo que me pod√≠a imaginar.‚ÄĚ
¬†¬† Pero fue lo que sucedi√≥ el 5 de marzo de 2007. En la semana antes de su suicidio, ordenaron a Andersson que escribiera tres ensayos separados para explicar su fracaso en el encuentro de posibles reclutas. Otro reclutador dijo despu√©s a investigadores del ej√©rcito que los comandantes ‚Äúhumillaron‚ÄĚ a ese soldado decorado en el campo de batalla durante una sesi√≥n de capacitaci√≥n: ‚ÄúEstaba sometido a un machaqueo constante -una presi√≥n incre√≠ble. Simplemente se insensibiliz√≥.‚ÄĚ
Andersson, de 25 a√Īos, fue a su estaci√≥n de reclutamiento horas antes de morir, y dijo que se hab√≠a casado esa ma√Īana con Cassy Walton, a quien hab√≠a conocido hace poco. Parec√≠a estar de buen humor. ‚ÄúAntes de irse, hizo un chiste al comandante de la estaci√≥n que hizo re√≠r a todos,‚ÄĚ dijo otro reclutador a los investigadores. Pero los reci√©n casados tuvieron una discusi√≥n esa noche, y Andersson, dentro de su nueva camioneta Ford, coloc√≥ el ca√Ī√≥n de su pistola Ruger, calibre .22 contra su sien derecha y apret√≥ el gatillo. Su viuda, que ten√≠a problemas psiqui√°tricos, se mat√≥ al d√≠a siguiente con un arma que acababa de comprar.
‚ÄúEse doble suicidio deber√≠a haber detenido todo,‚ÄĚ dice en privado un oficial que estuvo en el batall√≥n. Pero, seg√ļn informa, la dirigencia en Houston dijo: ‚ÄúVamos a seguir adelante tal cual.‚ÄĚ

Requerimientos exagerados

¬†¬† Resulta que el modo como pasaban las cosas en Houston era especialmente duro. Hasta hace poco, el ej√©rcito dec√≠a a los candidatos a reclutadores que se esperaba que alistaran a dos reclutas por mes. ‚ÄúTodo vuestro entrenamiento tiende a buscar y procesar por lo menos dos alistamientos por mes,‚ÄĚ dijo el ej√©rcito en su sitio en Internet ‚ÄėRecluta al reclutador‚Äô hasta que TIME llam√≥ para preguntar por el requerimiento. El general Thomas Bostick, m√°ximo general de USAREC, envi√≥ una carta en 2006, declarando que cada reclutador ‚ÄúDebe lograr dos.‚ÄĚ Pero si cada reclutador lo hiciera, el ej√©rcito se ver√≠a inundado con m√°s de 180.000 reclutas por a√Īo en lugar de los 80.000 que necesita. De hecho, el verdadero objetivo por reclutador es m√°s cercano a uno por mes. Pero el constante tamborileo por dos no se detuvo.
¬†¬† Las duras horas de trabajo del batall√≥n Houston tambi√©n iban m√°s all√° de lo esperado. En junio de 2007, Bostick emiti√≥ una orden escrita a la 5¬™ Brigada de Reclutamiento y a su batall√≥n de Houston exigiendo que los comandantes aclararan la confusa pol√≠tica de horas de trabajo del batall√≥n, que pod√≠a ser interpretada como requiriendo d√≠as de trabajo de 13 horas. Exigi√≥ una nueva pol√≠tica ‚Äúconsistente con la ley y las regulaciones.‚ÄĚ Los comandantes de la brigada y de los batallones ignoraron la orden.
¬†¬† A mediados de 2008, un comandante de batall√≥n de Houston se quej√≥ a los subordinados de ‚Äúrecibir numerosos llamados de que los reclutadores eran llamados ‚Äėinmundos‚Äô o ‚Äėin√ļtiles‚Äô cuando no cumpl√≠an su misi√≥n cada mes.‚ÄĚ Hab√≠a o√≠do que a los reclutadores a los que se les hab√≠an prometido permisos para cumplea√Īos o aniversarios se les ‚Äúobligaba a volver al trabajo el d√≠a del aniversario y durante la fiesta de cumplea√Īos y / o de aniversario cuando ya ten√≠an a familiares o amigos en sus casas.‚ÄĚ Para mejorar la moral, la dirigencia del batall√≥n decidi√≥ realizar un picnic el pasado 26 de junio. ‚ÄúLa diversi√≥n familiar es obligatoria,‚ÄĚ dec√≠a un mensaje electr√≥nico interno.

Llorando como un ni√Īo

¬†¬† El sargento primero Flores, padre de dos hijos, que se ve√≠a tan demacrado en agosto pasado, era el comandante de la estaci√≥n que supervisaba el par de oficinas de reclutamiento en Nacogdoches. La tarea exig√≠a que el veterano de Afganist√°n e Iraq hiciera dos llamados de conferencia diarios desde su oficina a las 7 a.m. y a las 10 p.m. ‚ÄúSe quejaba regularmente de que las entre 16 y 19 horas que trabaj√°bamos a diario eran demasiado,‚ÄĚ dijo un colega a investigadores del ej√©rcito.
¬†¬† Cuando la estaci√≥n de Flores no cumpli√≥ con la misi√≥n, sus superiores le ordenaron que asistiera a lo que el ej√©rcito llama ‚Äúcapacitaci√≥n de baja producci√≥n‚ÄĚ en Houston el s√°bado 2 de agosto. ‚ÄúCuando uno llega a casa a las 11 y se levanta a las 4, es duro, pero lo que lo afect√≥ realmente fue el reproche,‚ÄĚ dice un reclutador que trabaj√≥ junto a Flores. ‚ÄúLo hicieron llorar como un ni√Īo, dici√©ndole que no era bueno para nada y que lo iban a degradar.‚ÄĚ
¬†¬† Dijeron a Flores que su fracaso como comandante de estaci√≥n significaba que volver√≠a al puesto de reclutador b√°sico. ‚ÄúEra una ruina emocional,‚ÄĚ dijo un soldado que habl√≥ con √©l en la tarde del 8 de agosto. ‚ÄúDijo que pensaba que hab√≠a fracasado como comandante de la estaci√≥n,‚ÄĚ dijo el colega a los investigadores. ‚ÄúMe pidi√≥ un arma de fuego. Le dije que no pose√≠a una. En realmente nunca se me ocurri√≥ que pod√≠a haber sido para utilizarla √©l.‚ÄĚ Flores se colg√≥ esa noche. ‚ÄúLa dirigencia es la causa principal para que el sargento primero Flores se haya suicidado. Era un soldado orgulloso,‚ÄĚ escribi√≥ otro comandante de estaci√≥n en una declaraci√≥n, subrayando cuidadosamente el ascenso p√≥stumo de Flores. ‚ÄúCreo que fue una decisi√≥n repentina porque el sargento primero Flores me dijo que hab√≠a crecido sin padre y que jam√°s har√≠a algo semejante a sus hijos.‚ÄĚ
¬†¬† Amanda Henderson hab√≠a trabajado junto a Flores en Nacogdoches. Su esposo, sargento primero Patrick Henderson, de 35 a√Īos, serv√≠a en una oficina de reclutamiento a 90 minutos de distancia, en Longview. Patrick conoci√≥ a Amanda en la oficina de reclutamiento despu√©s de un per√≠odo de combate en Irak, y se casaron en enero de 2008. En sus nuevos trabajos, sin embargo, ‚Äúno quedaba ning√ļn tiempo para la vida familiar,‚ÄĚ dice Amanda. Aunque Patrick no quer√≠a la comisi√≥n, dice su viuda, el ej√©rcito le dijo que no le quedaba otra alternativa. Ocultaba su desilusi√≥n tras un comportamiento amigable y una sonrisa f√°cil.
¬†¬† Pero las cosas empeoraron despu√©s de la muerte de Flores. ‚ÄúDec√≠a todo el tiempo que fue por culpa del batall√≥n, debido a esa gran sesi√≥n de reprimenda que hab√≠a tenido lugar‚ÄĚ seis d√≠as antes de que Flores se matara, dice Amanda. ‚ÄúNo puedo decirle hasta qu√© punto se enfureci√≥ contra el ej√©rcito cuando Flores se quit√≥ la vida.‚ÄĚ Dos semanas despu√©s, Patrick habl√≥ de matarse y lo embaraz√≥ el l√≠o que se arm√≥. ‚ÄúComenz√≥ a mostrarse solitario,‚ÄĚ dice ahora Amanda.
¬†¬† ‚ÄúSonaba bastante deca√≠do,‚ÄĚ dijo despu√©s otro reclutador a los investigadores. ‚ÄúParec√≠a estar molesto por el reclutamiento y no quer√≠a participar.‚ÄĚ Patrick fue sacado del reclutamiento de primera l√≠nea y asignado al cuartel de la compa√Ī√≠a. Pero eso no detuvo su espiral descendente. El d√≠a despu√©s de un altercado con su esposa el 19 de septiembre, Patrick se ahorc√≥.

Un senador exige respuestas

¬†¬† El ej√©rcito inici√≥ una investigaci√≥n de la cadena de suicidios reci√©n cuando informes en el Houston Chronicle llevaron al senador republicano John Cornyn de Texas a exigir respuestas. ‚ÄúEs tr√°gico que hayan sido necesarias cuatro muertes para que un senador de EE.UU. prestara atenci√≥n y pidiera una investigaci√≥n formal,‚ÄĚ dice Cornyn. Despu√©s que Cornyn comenz√≥ a hacer preguntas, el ej√©rcito orden√≥ que el brigadier general F.D. Turner investigara. Los reclutadores le dijeron que su tarea era un ‚Äútrabajo estresante, desafiante que es impulsado s√≥lo por la producci√≥n, es decir, la cantidad de personas que son colocadas en el ej√©rcito cada mes,‚ÄĚ revel√≥ Turner el 23 de diciembre despu√©s de dos meses de investigaci√≥n.
¬†¬† El informe estableci√≥ que la moral era particularmente baja en el batall√≥n de Houston. Su m√°ximo oficial y miembro alistado -el teniente coronel Toimu Reeves y la comandante, sargenta mayor Cheryl Broussard- ya no pertenecen a la unidad. (√Čl parti√≥ a otro puesto en USAREC; ella fue removida de su puesto hasta que haya terminado una investigaci√≥n de su papel, y trabaja en el Batall√≥n de Reclutamiento de San Antonio.
¬†¬† En una entrevista, el general Turner no quiso discutir las vidas personales de las v√≠ctimas, pero su informe se√Īal√≥ que los cuatro ten√≠an relaciones ‚Äúfracasadas o en v√≠as de fracasar.‚ÄĚ Pero concedi√≥ que ‚Äúel entorno laboral podr√≠a haber tenido que ver con sus problemas de relaci√≥n.‚ÄĚ La afirmaci√≥n sobre una relaci√≥n en v√≠as de fracasar es desmentida por Amanda Henderson y por el testimonio de otros reclutadores. Y un equipo de reacci√≥n a la crisis del ej√©rcito enviado a Houston en octubre para considerar los dos suicidios del verano pasado cit√≥ un mal entorno laboral ‚Äď no problemas dom√©sticos ‚Äď como la clave.
¬†¬† Despu√©s del informe de Turner, el teniente general Benjamin Freakley, jefe del Comando de Accesos del Ej√©rcito que supervisa a USAREC, pidi√≥ al inspector general del ej√©rcito que realizara un estudio nacional del estado an√≠mico entre los reclutadores del ej√©rcito. El ej√©rcito tambi√©n orden√≥ un retiro de un d√≠a para todos los reclutadores en febrero para que pudiera concentrarse en un liderazgo adecuado y la prevenci√≥n de suicidios. El empeoramiento de la econom√≠a ya hace m√°s f√°cil una parte de la carga de los reclutadores, as√≠ como el aumento de la edad m√°xima de alistamiento de 35 a 42 a√Īos. Pero como s√≥lo 3 de cada 10 j√≥venes estadounidenses cumplen con los requerimientos mentales, morales y f√≠sicos para servir, los desaf√≠os para el reclutamiento seguir√°n existiendo.
¬†¬† Amanda Henderson, que perdi√≥ a su esposo y a su jefe por suicidios el a√Īo pasado, ha abandonado ese campo de batalla. ‚ÄúEl ej√©rcito no cuid√≥ a mi esposo o al sargento Flores como lo necesitaban,‚ÄĚ dice. Aunque sigue en el ej√©rcito, ha abandonado el reclutamiento y vuelto a su antiguo puesto como sargento de aprovisionamiento en Fort Jackson. Por la mala situaci√≥n de la econom√≠a, dice, quiere seguir con el uniforme hasta que venza su alistamiento en 2011. ‚ÄúAlgunos d√≠as me digo que no me queda otra que seguir adelante,‚ÄĚ dice. ‚ÄúOtros d√≠as, simplemente me siento y lloro todo el d√≠a‚ÄĚ

* Tomado de Time/Zmag/Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens



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