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Edición 430

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Dossier: GEOPOLÍTICA Y MULTIPOLARIDAD

CUANDO LA GUERRA SE ACABE,

¿CUÁNDO?, NO SE VE PARA CUÁNDO

Salvador González Briceño

Los deseos de EE.UU. y la OTAN son, que la guerra se prolongue el tiempo que sea necesario para que Rusia pierda; mientras que Rusia no cederá.

La retórica es insuficiente, desde luego; inclusive, lo que se repite mil veces tampoco se convierte en realidad en las mentes de los pueblos.

Estados Unidos-OTAN: ¡Armas, más armas, dinero-y-armas!; ¡Guerra, guerra, guerra!; ¡Sanciones, castigo, sanciones económicas! Rusia responde: ¡Pas-pas-pas! Ucrania solo replica: ¡Defendernos, ganamos, ganaremos! El caso es que la PAZ no asoma por ningún lado.

TANTO ESTADOS UNIDOS como los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte pugnan porque la guerra se prolongue en el tiempo todo lo que se pueda. El objetivo es que Rusia pierda, que no salga vencedora y para que nunca más se atreva a emprender otra aventura como esta en Ucrania.

Rusia, mientras tanto, en la segunda etapa de la guerra con más bombardeos dirigidos y de largo alcance, toma ciudades importantes y desde ahí se apresura a controlar los territorios “conquistados”.

Si bien el 9 de mayo Putin no dio el paso de “operación militar especial” a una guerra declarada —como se adelantó por parte de la maquinaria de guerra occidental— contra Ucrania, para llevar los ataques de manera extensiva a todo el país, se dedica a “defender” sobre todo el corredor que va desde Lugansk en el Donbás hasta Odesa, pasando por Mariúpol y Jersón.

En tanto Ucrania no da señales —salvo declaraciones que no van más allá de eso, por parte Zelensky— de buscar la paz. Las ideas del presidente de Ucrania de reunirse con el presidente Putin suena retórica más que propuesta seria.

Las causas son que nadie del frente contra Rusia quiere la paz, como tampoco Rusia en estos momentos. No importa que para algunos la guerra se encuentre en un punto “muerto”. Que ni avanza no retrocede, el caso es que tampoco ninguno quiere perder NADA.

EE.UU. quiere más guerra

A Estados Unidos ni a la OTAN les conviene verse como perdedores, todo lo contrario, empujan a Zelensky a —por lo menos que lo declare—: ganar. Que el país invadido no perderá ni un metro de su territorio. Aun y eso es claro que no lo podrá cumplir.

Pero ninguno de ellos puede aceptar perder. En tanto Rusia, que ha perpetrado la invasión —porque la dicha “operación militar especial” solo se ha podido llevar a la práctica desplazando al ejército sobre el terreno en Ucrania—, no se puede dar el lujo de perder.

¡Pero cómo es eso posible! Mejor dicho, imposible. Por lo tanto, lo que mucha gente en el mundo se pregunta: ¿Cuándo durará la guerra? ¿Cuándo termina la guerra de Rusia contra Ucrania? La verdad, todos queremos que mañana, pero no tiene para cuándo.

No aparecen las condiciones para que suceda. Por lo tanto, lo más probable es que se cumplan los deseos de EE.UU. y la OTAN: la guerra se prolongue el tiempo que sea necesario para que Rusia pierda. Mientras que Rusia no cederá. Porque se trata de su seguridad nacional.

Porque nadie puede negar que Rusia venía solicitando en todos los foros y en muchas reuniones que, la expansión de la OTAN hacia el este significaba un gran peligro para su seguridad nacional. Pero nadie hizo caso. Las omisiones, y además los descalificativos y acusaciones se dieron a conocer siempre, hasta en los mismos foros.

Nadie respetó que todo país tiene derecho a defender su seguridad nacional, y con ello su seguridad interior. Tampoco la Unión Europea, que como Ucrania ha sido más utilizada por la estrategia estadounidense en contra de Rusia que asumir posturas propias, de igual manera se prestó al juego, a la ofensiva y las constantes campañas antirrusas.

Es su postura de Guerra Fría, pero no ha desarrollado otra, una propia. Por eso está en la OTAN y sigue sus lineamientos, la misma retórica. Ucrania quedó en medio de la batalla. La cual se vino preparando, en su última etapa desde 2014 tras el golpe de Estado del Maidán. Las agresiones no se hicieron esperar, atacando las regiones de Donetsk y Lugansk. El ejército de Ucrania se ensañó contra la población civil.

Si bien esto último estaba más que debajo de la alfombra del gobierno ucraniano, primero de Petró Poroshenko y posteriormente de Volodímir Zelensky, tras la entrada del ejército ruso quedó más que documentado.

Al mismo tiempo quedó en evidencia la derechización o, mejor dicho, participación de los ejércitos de mercenarios en el mismísimo ejército ucraniano con clara tendencia antirrusa, supremacista, homofóbica, etnocentrista, como ocurrió con el grupo armado neonazi Batallón Azov, pero también otros como el Batallón Donbás, el grupo paramilitar Aydar, entre otros.

La OTAN gana: armas, socios

Ambos pretextos por parte de Putin, para romper la “derechización” y la “desnazificación”, temas que si bien no eran tan claros al punto de la invasión, durante el conflicto quedaron al desnudo. El mismo Zelensky declaró “son lo que son”. Pero Rusia no se queda atrás, por contratar también al llamado Grupo Wagner. Ninguno es pera en dulce, todo lo contrario, son desalmados que trabajan por una buena paga.

Son los mercenarios, una fracción de los participantes en las guerras últimas que están conformados en empresas que participan del negocio de las guerras. Para eso trabajan, se alquilan. Por eso, de ser necesario, no les importa morir, de ahí su agresividad.

Por otro lado, es cierto que la OTAN ganará también con este conflicto. Muchos países integrantes del propio organismo atlántico aumentarán sus deudas para adquirir armamento. Las empresas de la muerte están prestas, porque las ganancias crecen. Ahí resaltan, como ejemplo, la alemana Rheinmetall, y las estadounidenses Lockheed Martin y Northrop Grumman (Ver gráficas).

Eso es ganancia millonaria, en tanto la OTAN canta a los cuatro vientos que los países miembros necesitan invertir más, mejor dicho, endeudarse para comprar armas. Al parecer ya lo logró tras declaraciones de países como Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, entre otros, que gastarán más de su PIB, al 2 por ciento.

Claro que los países nórdicos, Suecia y Finlandia, merecen revisión aparte. En tanto los involucrados, todos, OTAN-EE.UU.-Ucrania-Rusia, por ahora están más metidos en la retórica de la guerra que de la PAZ



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