"Cínico, un hombre que sabe el precio de todo y el
valor de nada".
Oscar Wilde
Sin ser la fábula épica
salida de ningún ilimitado e imaginativo escribidor de aventuras clásicas de
guerreros atrofiados mentales por la cocacolera divinidad o la inmortalidad
casi dantesca entre la realidad y la embustería, irrumpe de nuevo -dentro
del caldeado escenario de la mediocridad en un lugar yunquero
del cual recuerdo sólo el nombre del rancho San Cristóbal en el bellísimo
estado de Guanajuato (donde la delegación cultural Campeche demostró cómo se
gastan el dinero de los excedentes petroleros en nombre de las letras,
música y las artes) entre cacareo de gallinas, gruñidos de cerdos y vítores
de zarigüeyas del pasado y presente- el simplemente Vicente Fox Quesada, al
lado de su inseparable -émula totonaca de la Dulcinea del genial nuestro
señor Don Quijote de la Mancha- Martita Sahagún de Fox: recibieron la
colosal súplica y encomienda de su partido Acción Nacional, por conducto de
su dirigente Germancito Martínez Cázares, quien, despojado del mínimo pudor
o vestigios de vergüenza, no sólo confirmó la verdadera razón de su paso
efímero, pero encubridor, en la Secretaría de la (dis)Función Publica, donde
se ventilaban los expedientes por tráficos de influencia, millonarios
negocios al calor del poder y tropelías de los truhanes hijos del
veterinario Bribiesca, sino que su arribismo a los despojos del PRIAN
zedillsta confirma la vigencia de aquellos acuerdos inconfesables en los que
se cimentó la impunidad institucionalizada del nuevo milenio.
De esos acuerdos son frutos naturales los crímenes,
ajusticiamientos, levantones, secuestros e ingobernabilidad que permean
hasta el último rincón de la nación. Éstos no se revertirán con hipócritas
condolencias o presencia en misas de cuerpo presente, ni menos con
estridencias enanas de materia y espíritu, sólo para salir del paso,
pidiendo mayores castigos contra los delincuentes que atentan contra la
sociedad, mientras a su alrededor, el hedor de corrupción, impunidad y
abusos de toda índole, tienen convertido el servicio público en fábrica de
mega millonarios y delincuentes ejemplares confesos de sus pillerías y con
blindaje del pinar.
Vicente, impaciente de retornar a las primeras planas,
llenando el vacío que por su demoledora y altamente peligrosa mediocridad y
falta de imaginación institucional de Felipe Calderón Hinojosa, quien no
logra tampoco legitimarse como en la España de Aznar, Solá, Zapatero y
Mouriño, en un sexenio de plena locura depredadora con fijación
ibérica-gallega y sin brújula. No podía ser el mejor proscenio de
relanzamiento cómico-trágico de quien se sacó la lotería con la gran
concertacesión pactada en el 2000, bajo circunstancias políticas
inducidamente favorables.
Quien durante su sexenio de embustera alternancia
demostró enorme talento de sistema digestivo para concluir su ciclo con una
gestión de completa sobreexplotación del petróleo e histórico dispendio de
la incalculable renta petrolera en gasto corriente y la voracidad sin
límites de los entenados Bribiesca, lo mismo traficando información
privilegiada de los activos del FOBAPROA, que siendo beneficiarios de
diezmos o componendas en todas las áreas de la paraestatal PEMEX.
Vicente, el casi héroe precioso de la extrema derecha
nacional, en vías de transmutación al proyecto neocolonialista de José María
Aznar de "hispanizar todo Latinoamérica" por derecho histórico, y con la
finalidad de preparar el plan de aterrizaje del nuevo Partido Demócrata
Cristiano de México en ese intento de reedición de la gesta de Hernán
Cortés. La presencia del actual copresidente de la Internacional Demócrata
Cristiana -donde se ha destacado realizando trabajos de implantar su
teoría humanista de chorrillo- ante sus arrepentidos denostadores , revive
dentro del PAN, el cual le arrebata de nuevo a los tradicionalistas, margina
al ninguneado Felipe Calderón y exhibe en las consecuencias normales de los
miserables, a Manuel Espino, quien en su libro Señal de alerta,
obra maestra de la piara literaria política nacional, en la que, después de
fustiga al noble salinista legitimador del fraude electoral del 2006, el
senador Manlio Fabio Beltrones, denuncia que "capos del calderonismo" han
usado agentes de la inteligencia mexicana desplazados en Europa para
seguirlo, y que Arturo Sarukhán propuso intervenir su teléfono.
Simplemente me pregunto: ¿Cuánto dinero ha costado saber
de las travesuras del actual presidente de la Organización Demócrata
Cristiana de América, mientras esa misma "inteligencia" no rinde resultados
contra la delincuencia organizada y el narcotráfico? ¿Quiénes son los capos
de Felipe Calderón atrás de semejante disparate de necios y tiempo perdido
ordenaron estas acciones de ridícula parodia de Súper Agente Lelo?
Todo ha quedado en el olvido, agravios y amagos de
hombría que se diluyen ante la realidad del contundente chantaje a
Calderón por su condición espuria, para darle todo el poder en el retorno
jumentillo a Vicente Fox, que dentro de su nueva misión: Mayoría 2009
–"para que la familia de capos sigamos disfrutando la impunidad dentro del
PAN"- buscará ejercitar sus dotes de mapache electoral confesó, violando de
nuevo -un poquito- las leyes electorales, usando la información de
aportaciones de dineros de los excedentes del petróleo en contra de
gobernadores ladrones encubiertos del "club del voto útil" que intenten
salirse del canasto, y retomar las filosóficas e infernales campañas de
escarnio, confrontación y miedo, confiado que su aportación para culminar
los crímenes contra la nación que en seis años no concluyó, y que su títere
pusilánime ha claudicado sin poder encontrar la manija de la gobernabilidad
sin el mínimo pudor de portar una banda tricolor a la que agravia
constantemente.
¿Los dejaremos avanzar hasta la mayoría, para consumar el
proyecto de mouriñada ignominia coprófaga?
