Portada 192
Editorial 192
 
No. Anteriores
Contacto

Radio Voces

T.V. Voces
Libro de Visitas

Números Recientes
EN PDF

No. 192
No. 191
No. 190

No. 189

No. 188
No. 187
No. 186
No. 185
No. 184
No. 183
Suplemento 183
No. 182
No. 181

Cuando veas las barbas del vecino cortar…

El retorno del
Gran Leviatán

(O de cómo la ruina de la esperanza desencadena las revoluciones)

POR ABRAHAM GARCÍA IBARRA
(Exclusivo para Voces del Periodista)

 Queremos a Roosevelt! ¡El mundo quiere a Roosevelt¡"

Aclamación multitudinaria por la que, en julio de 1940, se impuso a Franklin Delano Roosevelt la aceptación de un tercer periodo en la presidencia de los Estados Unidos para que le diera continuidad

al Nuevo trato.

Reputada hace medio siglo como sociedad de la abundancia -a lomo entre el regenerador Nuevo trato instituido por Roosevelt y el descomunal usufructo de una guerra mundial que no tocó su territorio-, la de los Estados Unidos se disolvió al tiempo en un consumismo compulsivo que la trastocó en lo que algunos sociólogos describieron como sociedad del desperdicio. De acuerdo con expertos, la economía de la Unión americana tiene como soporte un 70 por ciento constituido por el gasto en consumo. Hace unos días, en la cadena televisiva CNN en español, en su sección de Economía y Finanzas las pantallas reprodujeron el correo de un jocoso televidente que actualizó una vieja broma acuñada en alguna de las economías periféricas en crisis, referida al consumismo, pero dirigida ahora al ciudadano medio estadunidense: "Con su mismo ingreso, con su mismo automóvil, con su mismo departamento, con su mismo traje", etcétera.

En la misma cadena norteamericana y en el mismo segmento, en días sucesivos se desgranaron algunos datos que han aumentado las consultas en los consultorios psiquiátricos que atienden problemas de depresión en el vecino país: En 2007, los valores de la propiedad inmobiliaria se derrumbaron en 16 por ciento; en lo que va de 2008, el número de usuarios del transporte público se incrementó en 13 por ciento (no hay para gasolina para el vehículo propio); unos 36 millones de jefes de familia -que antes los desdeñaban-, recurren ahora a cupones impresos en periódicos y revistas o electrónicos, para lograr descuentos en sus compras de 10 hasta 20 por ciento (las despensas están semivacías y los estómagos gruñen). El empleo va en caída libre, galopa la demanda del seguro del desempleo, se esfuman en las bolsas bursátiles los fondos de retiro de obreros y empleados, y se pierden las viviendas. Las pujantes industrias de la construcción y automotriz, que en una época fueron espejo del próspero status socioeconómico individual y familiar, ven desplomarse fabricación, ventas y ganancias, hacen despidos masivos y optan por el lanzamiento de modelos económicos. La sociedad de la abundancia, la sociedad del desperdicio devinieron sociedad esquizofrénica.

Hacia 1963, en su obra El hombre político/ las bases sociales de la política, su autor, Seymour Martín Lipset -invitado no pocas veces por universidades públicas mexicanas-, afirmaba que la democracia no constituye solamente, ni siquiera principalmente, un medio por el cual diferentes grupos pueden conseguir sus fines o aspirar a una sociedad justa: "Es, precisamente, la sociedad justa en acción".

Seymour Martín Lipset recoge en su espléndida obra tres citas que conviene retomar. Una es del sociólogo de Harvard -ay, Harvard- Barrington Moore: "A medida de que reducimos las diferencias y privilegios económicos, podemos también eliminar las fuentes de contrastes y descontento que dan impulso a las alternativas políticas genuinas. En los Estados Unidos de hoy, con excepción de los negros, es difícil percibir algún sector de la población que posea un interés material fijo en defensa de la libertad. Creemos que la afirmación de la libertad requiere la existencia de un grupo oprimido para surgir vigorosamente contiene algo más que un floreo dialéctico. Quizá sea ésta tanto la tragedia como la gloria de la libertad. Una vez que el ideal ha sido alcanzado, o inclusive cuando su realización se halla próxima, la fuerza impulsora del descontento desaparece, y la sociedad se establece en la aceptación impasible de las cosas tal como son. En los Estados Unidos parece haber sucedido algo parecido".

La segunda cita es de David Riesman: "El aumento general de la riqueza, y la concomitante desaparición de las diferencias rígidas, hacen que sea difícil mantener las bases (económicas) madisionanas de la diversidad política, o reclutar políticos que hablan en nombre de los estratos oprimidos restantes". La tercera cita corresponde a S. Bullit: "El sistema económico de clases está desapareciendo. La redistribución de las riquezas y los ingresos ha terminado con la significación política de la desigualdad económica".

El forzado sentido de esas optimistas afirmaciones se orientaba a implantar el supuesto de que el capitalismo, con los modelos de los Estados Unidos y Gran Bretaña como paradigmas, había triunfado en occidente de una vez y para siempre. De ahí la tesis -plagiada más tarde por Francis Fukuyama- del fin de las ideologías, el fin de la política e incluso "el fin de la historia": El mercado -sería el grito de victoria-, había derrotado al Estado. De hecho esa tesis, del fin de las ideologías -traducida por un sedicente escribidor mexicano como Democracia sin adjetivos, que fascinó a algunos plutócratas del neopanismo- tuvo como escenario seminal (El futuro de la libertad) el encuentro de más de 150 intelectuales y políticos de diversas partes del mundo, realizada en Milán, Italia, en septiembre de 1955. Uno de los participantes más conspicuo e iracundo en ese evento acusó a los delegados de asistir al evento preparados "para enterrar la libertad, en lugar de salvarla". Tal fue el austriaco fundador de la Sociedad Mont Pellerin, el ultraderechista Friedrich August von Hayek, inspirador áulico -por ósmosis- de los egregios egresados de nuestra muy noble y patriota Escuela Libre de Derecho, entre los que se encuentran el presidente designado Felipe Calderón Hinojosa y su secretario de "Trabajo y Previsión Social", Javier Lozano Alarcón.

"Adiós a la fe en el libre mercado"

Recientemente, la prestigiada agencia de encuestas Gallup dio a conocer un sondeo entre la población de los Estados Unidos: 84 por ciento de los encuestados piensa que su nación "va por mal camino". Hace poco más de dos décadas, reportes de inteligencia, artículos periodísticos en la prensa estadunidense, ensayos académicos y aun libros que se tradujeron aquí, tuvieron como título genérico: México en la encrucijada. Su contenido sirvió como carta de navegación para los tecnoburócratas priistas que asaltaban las esferas de decisión política y económica comprometidos con el desmantelamiento del Estado mexicano. "Estamos en la encrucijada", expresó ahora -refiriéndose concretamente a la situación de los Estados Unidos-, el asesor en políticas de impulso al libre mercado de Bill Clinton, y hoy miembro del Institución Brookings de Washington, William A. Galston, en una documentada investigación publicada por Economist Intelligence Unit (La Jornada, 5-VIII-2008). ¡Es la economía, estúpido!, fue el slogan de campaña con el que Clinton le arrebató la presidencia a George Bush padre. Bush hijo no parece haber aprendido nada de esa paternal derrota electoral.

EIU, centra el análisis de la debacle económica norteamericana, entre otros detonantes, en las crisis del mercado inmobiliario y de los precios de los combustibles: "El mensaje para los estadunidenses es que algo falló con los mercados y el consumidor resultó afectado", coinciden el economista de la institución citada, Robert E. Litan, y la Fundación Kauffman, de Kansas City. "Hoy, los estadunidenses no están listos para desechar el mercado del todo, pero podrían exigir un nuevo trato renovado", añade Litan, evocando la propuesta keynessiana del Nuevo trato con la que Franklin Delano Roosevelt remontó los devastadores impactos de la depresión de los 20-30 del siglo pasado.

En el mismo texto se cita al economista de Harvard -ay, Harvard, tan entrañable para nuestros yuppies-, Robert Z. Lawrence, quien reflexiona: Los estadunidenses entraron al siglo XXI convencidos de que tenían una nueva economía construida sobre servicios y tecnología de la información "que nos harían ganar a escala mundial. En 2000, la premisa total de la globalización era que funcionaba bien para nosotros y otros países desarrollados. Hoy, casi todas esas suposiciones optimistas han cambiado. Hemos visto un crecimiento sin precedente en los países en desarrollo, mientras los desarrollados son arrastrados por la desaceleración estadunidense. Hemos encontrado que, en vez de servicios y tecnología de la información, todo gira alrededor del petróleo y otras materias primas, que no son el punto fuerte de los Estados Unidos".

"Tal vez haya una reacción contra los mercados en este momento", previene de su lado el director de estudios económicos del Instituto de la Empresa de los Estados Unidos, Kevin A. Hassett, y más adelante el análisis comentado sostiene: "Los historiadores que observan estos problemas dicen que el hecho de que los estadunidenses se alejen de los mercados y se precipitan a un polo opuesto -como el socialismo- no significa que el cambio no esté ya en camino".

La mano visible

del súper Estado

El péndulo de esas lucubraciones se mueve entre dos ejes: La falta de regulación o desregulación de los mercados que desencadenaron la crisis, y una categórica exigencia del mencionado Litan: "Lo que queremos es que el gobierno combata los excesos", lo que es decir que el Estado. Sin embargo, antes de que el Estado asuma la respuesta de una estricta regulación, se lanzó alegremente sobre la chequera de las tesorerías públicas: Washington dispuso el rescate de los gigantes hipotecarios: Fannie Mae y Freddie Mac, que poseen o garantizan seis billones de dólares de la deuda hipotecaria, después de que los inversionistas casi extinguieron su valor en el mercado, por temor a quedar en la insolvencia absoluta. En otro carril, reguladores federales intervinieron IndyMac Bancorp, con 32 mil millones de dólares en préstamos hipotecarios, que los interventores llamaron el segundo mayor fracaso bancario en la historia.

La piedra de toque es esa: Ahí, precisamente ahí donde se instaló la tronera para dinamitar al Estado benefactor, las voces más asustadas claman por su urgente retorno. Hombre de reacción retardada, el presidente George W. Bush esperó meses, años al menos tres, para buscar no una solución, sino una salida: Estampó su renacida y temblorosa firma en cientos de miles de populistas bonos denominados en devaluados dólares para mitigar el estado de postración de los agobiados deudores hipotecarios, suponiendo ilusoriamente que su gasto reactivaría como por arte de magia el consumo. No le funcionó la varita: Miles de familias buscan albergue donde lo haya, los automóviles, aún los de bajo gasto de gasolina, se quedan en las cocheras; las vitrinas de las grandes, medianas o pequeñas tiendas mantienen invariable sus inventarios en exhibición; las exclusivas joyerías metropolitanas son ahora incitación al suicidio. Hay evidencias de que muchos de aquellos desclasados que poseen aún algunos dólares en efectivo o tienen algún saldo en sus plásticos toman vacaciones forzadas y saltan sobre las fronteras para llenar en territorios vecinos tripa de mal año. Muchos otros invaden ávidos ciudades fronterizas mexicanas no sólo para proveerse de gasolina subsidiada, sino para llenar sus cajuelas con canasta básica.

El catarrito carstensiano ya se resiente en México en una recurrente baja en el envío de remesas desde los Estados Unidos, las desintegradas familias mexicanas empiezan a recibir a los hijos pródigos que están regresando con los bolsillos vacíos, los estados mexicanos limítrofes se pueblan de repatriados compulsivamente y los expulsados de los estados marginados de nuestro solar patrio se quedan a medio camino entre su lugar de origen y "la pesadilla americana". Pero aquí, los publicistas del libre mercado, cegados aún por el ilusionismo del capitalismo tardío y el también tardío neoliberalismo globalista continúan aferrados a sus criminales supersticiones fundamentalistas-fondomonetaristas: "Vamos por el camino correcto". No hay más cera que la que arde.

Carlos Salinas se agachó ante la ofensiva anexionista.

Ernesto Zedillo se colgó del brazo
del embajador Davidov.

"El camino correcto": El abismo

"Vamos por el camino correcto", blasonan hasta el agobio los del patio trasero: Aborta información de que el primer gobierno de la transparencia y rendición de cuentas del PAN (2000-2006), apechugó con la pérdida de más de 500 mil millones de pesos anuales en diversas modalidades de evasión fiscal; más de 680 mil millones de pesos fueron devueltos durante el sexenio a los grandes corporativos de la iniciativa privada. ¿Y los casi 600 mil millones de dólares por ingresos petroleros en el mismo periodo? No se sabe. Lo que sí se sabe es que el gobierno saliente del PAN comprometió casi seis mil millones de dólares en contratos de servicios múltiples para exploración en campos de gas en la Cuenca de Burgos. Para no perder la brújula del "camino correcto", sólo en el primer trimestre de 2008 el gobierno del presidente designado ya devolvió a los mismos beneficiarios casi 100 mil millones de pesos. No se sacia, sin embargo, el apetito de los rapaces: después de la reformita fiscal de 2007 hasta finales de abril de 2008 los privilegiados de siempre habían interpuesto casi 31 mil amparos para eludir el pago del Impuesto Empresarial a Tasa Única (Ietu). Asimismo, para la misma Cuenca de Burgos, Calderón Hinojosa otorgó dos contratos más por un monto de mil 345 millones de dólares.

El gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, de su lado, convertido en Rico McPato, ve la tempestad y no se arrodilla: se aferra avariciosamente al escondrijo de más de 80 mil millones de dólares en divisas, de los que, se dice, "no se puede disponer" productivamente en territorio nacional porque buena parte de ellos estarían bajo resguardo (por no decir embargados) de la Reserva Federal de los Estados Unidos y otras tesorerías norteamericanas; responsable de la convertibilidad del peso, Ortiz Martínez lo mantiene sobrevaluado respecto del dólar pero no puede hacerlo contra el euro. Incrementa las tasas de interés de referencia que favorecen más que nada a la inversión especulativa. Magnífico templario contra la inflación, cuya única arma son los topes salariales contra la clase trabajadora, es rebasado por su enemigo (5.26 por ciento de incremento en los 12 meses anteriores a junio de 2008). Si en esa asignatura básica resulta reprobado, ¿qué puede esperarse de la desenfrenada carestía de la canasta ínfima de consumo popular? Conmueve la voz de la diputada a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, integrante de la Comisión de Equidad y Género, Esthela Damián Peralta, cuando la alza para denunciar que mujeres solteras o jefas de familia son ya responsables de la subsistencia de cinco millones 700 mil hogares mexicanos, muchas de ellas resignadas a la condición instituida por Vicente Fox de "lavadoras de dos patas", tarea por la cual apenas son retribuidas con 28 pesos diarios. Y a eso le llaman Vivir mejor. ¿Cómo andarán las que viven "bien", mal, regular o peor?

Nada se dice, por supuesto, de la perruna persecución a los millones de disparadores de plásticos que, impotentes frente a tasas de interés que en el último año saltaron sobre la barrera del 70 por ciento, se han quedado sin parque y se rinden como víctimas propiciatorias para el fobaproa-ipab III, cada vez más próximo.

(Escena en la caja de una tienda de autoservicio y departamental, donde se paga por medio kilo de tortillas y apenas unos bolillos, que el monedero de la consultada no da para más: ¿Le "redondeo" su cuenta? Ps’sí. ¿Es para la educación, no? (…), y resulta que en la pantalla de la registradora aparece que "la donación" es para una organización religiosa. Vale, pero la humilde "donante" obligada no sabe de esas cosas de la deducibilidad fiscal. Los propietarios de la cadena comercial sí saben de deducibilidad y, además de hacer caravana con sombrero ajeno como "donante" final, puede ocurrir que multiplicado el "redondeo" por el número de establecimientos que operen en la República, la suma anual acumulada por ese abuso rebase los 400 millones de pesos. El deducible no es cualquier bicoca. Pero luego se hará uso de los cajeros automáticos, donde la "donación" de lo que "usted desee", será asestada sin siquiera precisarse el destino de la misma. Y así, hasta el infinito.)

Silencio: clase "política" trabajando

Son -las expuestas- las grandes y pequeñas magnitudes del neoliberalismo globalista que, si en el imperio hace vivir a la gente como habitante del tercer mundo, del que muchos huyeron despavoridos como pescados que saltaron de la sartén para caer en el fuego, en el patio trasero alcanzan una dimensión terrorífica.

Y ¿qué hacen a todo esto los hombres del Estado -que no de Estado, que es una categoría distinta y ética- para enmendar las bellaquerías de la economía criminal? Primero lo primero, la regla de oro y del oro: Al que reparte y comparte, le toca la mayor y mejor parte. Y lo repartible prioritario para ellos es el gasto corriente; esto es, la nómina burocrática. Luego, en tratándose del botín, mantener, sin solución de continuidad, la pugna por el poder político, desde donde todo es posible e impune: en primera instancia, lo que es posible desde la discrecionalidad administrativa, sin freno normativo ni parar en escrúpulos.

Pugna mafiosa por el poder en el interior de los partidos y entre los partidos; desde los partidos, contra los órganos de regulación y vigilancia. En el interior de los poderes de la Unión y entre los poderes de la Unión. Desde los poderes de la Unión, contra la sociedad. En el interior de los poderes fácticos y entre los poderes fácticos. Desde los poderes fácticos, contra el Estado y la sociedad, hasta poner las relaciones sociales, de producción y políticas a su máxima tensión. Ay reata, no te revientes, que es el último jalón. A eso le llaman "democracia representativa", que lo único que representa es la desfachatez y la codicia sin límite.

La partidocracia: Acaba de "resolverse" la prolongada pugna por la franquicia del Partido Alternativa -que según esto ahora se denominará Social Demócrata-, que ha pasado por recurrentes litigios en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Cuando una de las facciones de ese bonsái se apoderó de la dirección nacional, ya sin resistencia de la resignada facción opositora, refiriéndose a la compra de votos con los recursos de los subsidios público; esto es, con dinero de los contribuyentes que sí contribuyen, uno de los "vencedores" eructó convencido: Ahora sí me consta el poder del billete.

Del Partido Alternativa se había desprendido meses antes la llamada columna campesina. Ésta, cuyos cabecillas salvaron sin mayores problemas acusaciones de malversación de una proporción del subsidio público, se lanzaron como alma que lleva el diablo a promover su propio partido, Rumbo a la Democracia, según lo bautizaron. El Instituto Federal Electoral le negó el registro argumentando transgresiones al nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, consistentes en el uso de dos sindicatos como plataforma de afiliación. (Uno de ellos mangoneado por papá-dirigente y el otro por dirigente-hijo. Casualmente, padre e hijo figurarían como presidente y segundo de a bordo del Comité Ejecutivo Nacional). El Tribunal Federal Electoral revocó el dictamen del IFE, bajo el supuesto de que el tamaño de la nómina de dichos sindicatos no incidió en el tamaño del padrón de afiliados, y ordenó la reposición del procedimiento en la que los gestores esperan una resolución a su favor.

Vale recordar que el impedimento de usar los sindicatos u otras figuras corporativas para formar partidos políticos, fue propuesto a toro pasado por algunos legisladores federales en la todavía inconclusa reforma electoral, con la intención de mojarle la pólvora a la cacique del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo Morales, haciendo abstracción de que la doctrina mexicana dicta que las nuevas leyes no surten efectos retroactivos; para el caso, el origen fundacional del Partido Nueva Alianza (Panal). "La maestra", que logró ese registro bajo la égida de su ahijado consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde Ramírez, se mueve como pez en las fétidas aguas de las componendas, haciendo alianzas electorales conforme el viento sopla la veleta: Un día con el PAN, el otro con el PRI, y la siguiente semana con el que siente que le llegó al precio.

El Partido del Trabajo, factura que tiene la huella digital de Carlos Salinas de Gortari, pasa actualmente por las magistradas seseras del Tribunal Electoral, en litigio promovido por opositores al senador Alberto Anaya Gutiérrez, que se niega a soltar el control de las siglas y, por supuesto, del manejo del subsidio público. En el Partido Convergencia, cuadros dirigentes del primer nivel están al acecho de que su "líder moral", el senador Dante Delgado Rannauro, descuide las riendas para entrar en la pugna por la gobernación de Veracruz, por la que ya pasó como interino y luego a la cárcel. ¿El Partido Verde Ecologista de México? Ninguna corruptela parece hacerle mella. Transa a placer alianzas y sus precandidatos declinan a favor de aliados de ocasión y, des-aliados, pasan tan campantes a servir al Poder ejecutivo "triunfante". Y punto.

Partidos mayores: Genio y figura…

El Partido Acción Nacional, implantado como partido-gobierno, si no alcanza aún las "glorias" del priato, sí acredita méritos bastantes en aprendizaje de mañas, reglas no escritas y usos y costumbres priistas: El actual jefe nacional, Germán Martínez Cázares, lo es sin que, en estricto rigor, haya pasado por una elección. Llegó como candidato designado desde Los Pinos, sin contendiente a la hora de la verdad. Puesto en el tobogán del retroceso en procesos electivos locales después del afamado 2 de julio de 2006, el partido pasa por el ajuste de cuentas con el dirigente saliente Manuel Espino Barrientos, quien editorialmente saca al sol los percudidos trapos de los intrépidos "arreglos" con gobernadores priistas para apuntalar a Calderón Hinojosa, y de las intrigas para evitarle su presentación para un segundo mandato.

El esférico Martínez Cázares ensaya la operación cicatriz con Vicente Fox Quesada, incluyéndolo en la nómina de damnificados en el CEN, pero lo hace con la espantosa amenaza de guanajuatizar México, con tan elástico margen de interpretación que deja a elegir si de trata de restaurar la presidencia en condominio, de extender territorialmente el levantisco yunquismo sinarquizado de Guanajuato o de inaugurar la Universidad Nacional Autónoma de la Tortura, iniciada a nivel prevocacional por el gobierno municipal panista de León. A lo mejor sólo se trata de vender réplicas de las momias de allá, donde la vida no vale nada, como si no bastaran algunas que ambulan por los palacios legislativos del DF. Con quien Martínez Cázares no da asomo de reconciliación, es con el defenestrado y televisivamente "borrado" ex coordinador de la bancada senatorial del PAN, Santiago Creel Miranda, a quien en la pasada reunión de legisladores federales azules se le dio trato de apestado, lo que no obstó para que éste reiterara que uno de los temas de agenda parlamentaria que seguirá impulsando es la genéricamente llamada "Ley de Medios", en acatamiento de la resolución del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Lo hará, seguramente, en mancuerna con algunos de los del Frente Amplio marchista-leninista, porque sus compañeros de bancada no pueden ser desagradecidos con el duopolio televisivo que tanto los ama.

Otro cantar -no precisamente de bolero romántico-, es la larvada pugna de algunos gobernadores panistas con la jefatura nacional por la preselección de candidatos a diputado federal para las intermedias de 2009, y los amarres que "por la libre" los dirigentes estatales pretenden hacer para planchar la asignación de candidaturas a la gobernación en cinco estados que tienen relevo el año próximo.

Anárquico empedernido "hasta la pared de enfrente" y vuelta a la esquina, ahora hacia la derecha que llega hasta Molinos del Rey (los polos, dice la ley física, se juntan), el PRD de la franquicia secuestrada sigue fiel a su espejo diario: en busca del "líder moral" perdido y reencontrado con puntuales oportunidad e intencionalidad por los medios que quieren obsequiar a los mexicanos una izquierda "políticamente correcta", el partido de los chuchistas -no confundir ofensivamente con un modo de identificar a los canes, que son los mejores amigos del hombre-, se pierde en los escenarios en que se representan las más espectaculares luchas en el lodo y con lodo, distante de un poder popular emergente que tiene muy nervioso a Los Pinos, pero tiene realmente preocupado a Washington. ¿Cuenta, el PRD, más allá de la formalidad convencional para recibir la talega de los subsidios, con una dirección nacional y órganos de dictamen y decisión internos confiables, aunque sea para sus propios empadronados; decir militantes suena a temeridad? La respuesta, tan a la mano, se pierde, sin embargo, en la noche de los tiempos del Partido Comunista Mexicano, que al menos tuvo la excusa de su proscripción y la persecución del sistema y por sistema. La respuesta se halla en el registro electoral perredista, regresivo después del nauseabundo cochinero computarizado del 2 de julio de 2006. Por hoy, la dejamos de ese tamaño.

El PRI, lo que fue y no quiso seguir siendo

Nos dice un gobernador priista sureño -cuyo nombre a pedido expreso nos reservamos- que resulta un tanto irónico que el priismo tenga en nuestros días un apasionado y apasionante líder fuera del PRI. Es como cuando se hacía chunga del PCM, afirmando que había más comunistas predicadores del comunismo expulsados, que dentro del partido. Si la obviedad resulta manifiesta en aquella sugerente afirmación que identifica a un réprobo indoblegable, lo que es preciso acotar es que, por PRI debe entenderse la numenklatura a la que con tanto desprecio se refiere recurrentemente Carlos Salinas de Gortari, y, por priismo, el hilo conductor de un partido que, desde su fundación (PNR), reconoció la lucha de clases y la necesidad de fomentar leyes para el proletariado de la ciudad y del campo "con el objeto claro de favorecer a los explotados frente a los explotadores"; que, en su primera renovación (PNR), postuló una "democracia de los trabajadores" y, en su denominación vigente (PRI), se pronunció por la democracia y "la justicia social". Con altos y bajos, luces y sombras, en la acción de gobierno, a partir de Lázaro Cárdenas, el llamado Partido de la Revolución, a cuya constitución convocó Plutarco Elías Calles proponiendo "una verdadera vida institucional, procurando pasar, de una vez por todas, de la condición histórica de país de un hombre a una nación de instituciones y leyes", intentó aproximarse a la congruencia entre el dicho y el hecho. Por ese priismo, más que por los candidatos, las masas adquirieron la costumbre de votar. El punto de inflexión programática e ideológica se produjo con la arribazón de la tecnoburocracia hace tres décadas.

"Todos aquellos que participaremos como delegados en la Asamblea Nacional de nuestro partido, iremos con una sola decisión, producto de la convicción y del razonamiento profundo de nuestra identidad, con pensamiento profundo y nuestra honradez política. Aportaremos con estatura moral, con altura de miras y responsabilidad histórica, el punto de vista del movimiento campesino. El partido que los cenecistas quieren para la época contemporánea, es el partido comprometido permanentemente con las causas sociales, comprometido con el Estado nacional, con la rectoría del Estado, con la soberanía de nuestra Patria. Un partido que sostenga el régimen de economía mixta, que respalde la economía social y que realice una defensa indeclinable del ejido y la comunidad. Demandamos que nuestro partido siga vinculado a las grandes causas de la Revolución mexicana (…) Rechazamos una maquinaria electoral sólo preocupada por la conservación del poder, por el poder mismo; la ideología, la convicción, la militancia comprometida, la lucha constante por mejorar el presente y por construir un proyecto de futuro donde la justicia social no sea sólo retórica y la democracia sea una práctica cotidiana, es lo que anima nuestra presencia en el PRI…".

Eso es lo que dijo, el 28 de agosto de 1996, la dirigente de la Confederación Nacional Campesina, Beatriz Paredes Rangel, en el congreso nacional extraordinario de esa central, con vistas a la XVII Asamblea Nacional del PRI. Hoy, la tlaxcalteca es presidenta del CEN del PRI. El próximo 23 de agosto, en Aguascalientes, se realizará, bajo su liderazgo, la XX Asamblea Nacional del partido que en 2000 perdió la Presidencia de México. Veamos en qué queda su exigencia de compromiso partidista con el Estado nacional, la rectoría del Estado en la economía, y con la soberanía de nuestra patria, vulnerado -ese compromiso partidista-, por Ernesto Zedillo Ponce de León, gobernante suplente del asesinado Luis Donaldo Colosio, cuando Paredes Rangel pronunció aquel discurso en el que demandó que la justicia social no sea mera retórica. Cuánta agua ha corrido debajo de los puentes desde entonces.

Fox: a la voz del amo.

Calderón ante Bush, la misma abyección.

El suicidio de las democracias

Recapitulando este largo recorrido, reencontramos a Seymour Martín Lipset y su convicción de que la democracia "es, precisamente, la sociedad justa en acción", refiriéndose explícitamente al potencial del modelo estadunidense. A la luz del sombrío horizonte que se observa en los Estados Unidos, se confirma al clásico: No hay más profetas que los del pasado. Pero nos gusta con aplicación para el caso mexicano una definición suya: "Por sorprendente que pueda parecer, una democracia estable requiere la manifestación de un conflicto o división, de manera que existan una lucha por las posiciones directivas, exigencia a los partidos que se hallan en el poder y cambios de los que gobiernan; pero sin el consenso -un sistema político que permita el ‘juego’ pacífico del poder, la adhesión de parte de los que ‘están fuera’ a las decisiones tomadas por los que ‘están dentro’ y el reconocimiento por parte de estos últimos de los derechos de los primeros- no puede existir ninguna democracia". ¿Queda claro lo que es el consenso? Consenso no es mercenario arreglo en lo oscurito.

Pero hay otra definición mejor que retoma de Daniel Yankelovich, ésta en La política de la sinrazón: "Lo que estamos presenciando es un nuevo capítulo de la historia del populismo norteamericano. El argumento esencial acerca del populismo, especialmente en su versión actual, es que, pese al hincapié en contra de los negocios, tal como normalmente lo asociamos con la izquierda política, tiene una veta profundamente ultraderechista: Es impelido por un sentido de ofensa a la moral pública. Va acompañado por una severa actitud punitiva hacia los delincuentes, los ‘holgazanes de la beneficencia" y la pornografía. Es un angustiado grito de resentimiento de quienes siente que han trabajado y se han sacrificado sólo para ser correspondidos con explotación, Y ese sentimiento social probablemente es la más poderosa fuerza política de los Estados Unidos de hoy". Y eso que el autor de ese retrato no llegó a México la semana pasada a presenciar la escena y a escuchar los alaridos de los próvidos de Jorge Serrano Limón en el marco de la Conferencia Internacional sobre el Sida, y adicionalmente la sesión especial del Organismo para la Prescripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, en la que -dicho sea de paso-, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, le dijo al presidente designado que hay que redoblar las acciones para cumplir con las Metas del Milenio que no se han alcanzado en México en cuanto a desnutrición infantil, mortalidad materna, sustentabilidad ambiental e igualdad de género en la vida política. Poca cosa, las omisiones del gobierno humanista pero deshumanizado.

No podemos ni queremos retirarnos, antes de rescatar de Claude Julien (El suicidio de las democracias) unas líneas: En Europa occidental, como en los Estados Unidos, los ciudadanos deben afrontar cada día problemas cuya solución ideal quizá perciben, pero no los medios prácticos para hacerla realidad. Se sienten impotentes ante las dificultades de la vida cotidiana, multiplicadas éstas por el gigantismo de las concentraciones urbanas, por las formas modernas de producción, por la pesadez de las burocracias instaladas (…) este desaliento no tiene nada de tranquilizador; está cercano a la desesperación que puede desembocar en rebelión.

"Las democracias", escribe Julien, periodista que fue de Le Monde, "prometieron una igualdad difícil de conquistar. Pero los privilegios de la fortuna y de la cultura siguen sólidamente asentados sobre una organización discriminatoria de la enseñanza, hasta en los países de escolarización más desarrollada; sobre la inequitativa remuneración del capital al trabajo; sobre el sistema fiscal. En la era de la opulencia, la pobreza no es fortuita. Para el hombre moderno, la igualdad social y económica anunciada por las democracias debería ser una forma cotidiana de justicia, que él lograría mediante su trabajo y por su actividad persistente. Sabría que no sería perfecta, pero estarían permitidas todas las esperanzas, pues ricos y pobres serían iguales en las urnas. ¿Utopía? Las boletas del voto no han vencido al poder del dinero. El sufragio del rico pesa más que el del pobre, pues no todo se juega en la cabina para emitir el voto: se necesita mucho dinero para una campaña electoral, para la propaganda. Y la democracia, al renunciar a asegurar la igualdad política de los ciudadanos, se ha detenido a medio trayecto. La justicia económica y social debería ser redoblada, reforzada por una justicia que los tribunales dictarían en nombre de la soberanía popular. Pero también en esto se han burlado las esperanzas. La más grave consecuencia de la ruina de la esperanza, escribe Eric Froom, es la destructividad y la violencia. La frustración económica, para seguir citando a Fromm, puede irritar y provocar la cólera, pero no bastan para llevar a un individuo al odio y la violencia: Para llegar a ello, es preciso haber perdido la esperanza de cambiar el orden de las cosas".

Sobre aviso no hay engaño, señores restauradores del neocolonialismo expoliador. Vale.

 

El "tigre de papel" se desparpaja

* La crisis de Citigroup se lleva a Banamex entre las espuelas

De acuerdo con diversos reportes especializados, entre 2007 y 2008 agencias públicas de los Estados Unidos han inyectado al sistema bancario-financiero norteamericano casi de un billón de dólares (un millón de millones) en un vano esfuerzo por poner a flote a los más grandes corporativos bancarios. En el maremagnum embravecido por la debacle hipotecaria, la Comisión de Valores (Sec) está investigando, interviniendo y sancionando a los más ex poderosos bancos y compañías de seguros descubiertos en variadas prácticas ilícitas, entre ellas las de mercadotecnia fraudulenta para engaratuzar a ingenuos compradores de papeles chatarra.

Sólo en la primera semana de agosto, Citigroup Inc. (propietario de Banamex, uno de sus principales tributarios extranjeros) y Merril Lynch han sido emplazados a reponer a sus compradores de bonos unos 17 mil millones de dólares. Bank of América está recibiendo citaciones de agencias federales y estatales para esclarecer multimillonarias operaciones, en las que se sospecha el público fue engañado con publicidad perversa. La Comisión de Valores, asimismo, tiene en la mira a American International Group Inc., gigante mundial de seguros, en picada por "malas inversiones" en hipotecas.

La crisis de consumo está golpeando las ganancias de las más grandes cadenas de autoservicio y departamentales, con tal furor que hasta la supuestamente invulnerable Walt Mart, considerada una especie conasupo gringa, está viendo en riesgo sus números negros.

Voces que los tecnoburócratas se negaron a escuchar

En el otoño de 1987, cuando en el arranque de su campaña electoral Carlos Salinas de Gortari hizo escala en Michoacán, en un foro de consulta temática con el sector obrero en Morelia, convencido de que, como secretario de Programación y Presupuesto el candidato priista era el responsable de la política económica del abogado presidente Miguel de la Madrid, un modesto militante de la CROC le demandó la reorientación del entonces incipiente neoliberalismo, para que el Estado restituyera como prioritaria la política social: "Si seguimos como vamos", le dijo, "no alcanzará todo el dinero el gobierno para la construcción de prisiones y hospitales". En esa asamblea escuchamos decir a uno de los coordinadores de la campaña -José María Córdoba Montoya- que ese tipo de foros eran innecesarios, pues la problemática del país "estaba sobrediagnosticada". A la luz de los hechos veinte años después, es obvio que voces como la de aquel humilde obrero nunca fueron escuchadas. Hoy, efectivamente, los hospitales, pero sobre todo los reclusorios, son insuficientes para atender la desbordada demanda de confinamiento. Hoy, 20 años después, la tentación de la pena de muerte contra los secuestradores (Emilio Gamboa Patrón, ex secretario particular de De la Madrid y miembro del gabinete salinista) y de la cadena perpetua (del presidente designado) se plantea como resolución al desmantelamiento de la política social. La salud y la seguridad social están en proceso de privatización. Los reclusorios también.

México, una generación perdida

De acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), de la población criminal en México 40 por ciento de los transgresores del fuero federal está constituido por jóvenes de 15 a 29 años, mientras que 49 por ciento lo son del fuero común. Por género, en ambas jurisdicciones 41 y 50 por ciento, respectivamente, son varones y 35 y 40 por ciento, respectivamente, son mujeres. Toda una generación perdida.

Atrás Siguiente

 Edicion 192
EDITORIAL

Pag. 2
VOCES DEL DIRECTOR
MOURIS SALLOUM GEORGE

Pag. 3
EL RETORNO DEL GRAN LEVIATÁN
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pag. 4
SOJO AL INEGI
RAMI SCHWARTZ

Pag. 8
GOLFO DE MÉXICO, BAJO ACECHO
HUMBERTO HERNÁNDEZ HADDAD

Pag. 9
EL HAMBRE, AZOTE DE LA HUMANIDAD
MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

Pag. 10
LA LUPA POLÍTICA

"LA INICIATIVA BELTRONES"
ALFREDO JALIFE-RAHME

Pag. 12
DE LAS DIVERSAS FORMAS DE LA VIOLENCIA
JOSÉ MANUEL OROZCO GARIBAY

Pag. 14
PENA DE MUERTE
PEDRO ECHEVERRÍA V.

Pag. 16
BITÁCORA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Pag. 18
EL GOBIERNO DE GEORGIA, AL TRIBUNAL DE LA HAYA
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pag. 20
BAJO LA LUPA POLÍTICA

DETRÁS DE OSETIA DEL SUR
ALFREDO JALIFE-RAHME

Pag. 21
"EL GUERRERO PERFECTO"
TOM BURGHARDT

Pag. 22
ADOLFO LÓPEZ MATEOS
ALFREDO PADILLA PENILLA

Pag. 24
CAMPAÑA PREOLÍMPICA DE TEMOR E INSEGURIDAD
MICHEL CHOSSUDOVSKY

Pag. 25
EVO MORALES ALCANZA RÉCORD
HUGO MOLDIEZ

Pag. 26
DENUNCIA DE UN COMPLOT

Pag. 27
RETOBOS EMPLUMADOS

VIRGILIO EN AVENIDA REVOLUCIÓN
PINO PÁEZ

Pag. 27
A FUEGO LENTO

EL FOX GUANAJUATIZADOR
ENRIQUE PASTOR CRUZ CARRANZA

Pag. 29
A TRAVÉS DE MIS CRISTALES

DER DEUTSCHES AHNENERBE
HÉCTOR CHAVARRIA

Pag. 30
LA ESQUINA DEL ESCÉPTICO...

LA MAL ENTENDIDA OUIJA...
HÉCTOR CHAVARRÍA

Pag. 31
POBRE MÉXICO
VICENTE MONROY

Pag. 31
ESFERA HUMANA

ENRIQUE CASTILLO-PESADO

Pag. 32
CÓMO HACER RESPETABLE EL EXTERMINIO NUCLEAR
JAMES PETRAS

Pag. 34
CONVOCATORIA XXXVIII CERTAMEN NACIONAL DE PERIODISMO

 

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS VOCES DEL PERIODISTA 2006
LOS ARTÍCULOS FIRMADOS SON RESPONSABILIDAD DE SU AUTOR Y NO NECESARIAMENTE REFLEJAN LA OPINIÓN DE ESTA PUBLICACIÓN.
SE PROHÍBE LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DEL CONTENIDO SIN AUTORIZACIÓN PREVIA Y POR ESCRITO DEL EDITOR.
LOS COLABORADORES SON VOLUNTARIOS HONORÍFICOS AL SERVICIO DE LA HONESTA INFORMACIÓN.