En el marco del ASPAN (Alianza para la Seguridad y
Prosperidad de América del Norte) se acordó la "integración energética".
Actualmente, Canadá y México son los primeros proveedores de petróleo de EUA.
Ahora, siguiendo los lineamientos del Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional, el gobierno de Felipe Calderón ha presentado una Iniciativa
para la reforma energética en México, que atenta contra la Constitución
Mexicana.
El pueblo mexicano se está movilizando en todo el país
para defender su soberanía y su petróleo, que fue nacionalizado por Lázaro
Cárdenas en apoyo de un movimiento de huelga de los trabajadores petroleros
en 1938. Cabe mencionar que el PAN se creó en 1939 como reacción en contra
de la nacionalización del petróleo, apoyado por los grandes capitalistas que
estaban descontentos con la política nacionalista y de apoyo a obreros y
campesinos de Cárdenas. Ahora, el PAN en el poder quiere privatizar PEMEX:
"PEMEX no se privatiza", dice Calderón. Pero todas las
medidas que propone en su iniciativa del 8 de abril, le dan mayor injerencia
al capital privado nacional y extranjero en PEMEX, continuando la
"privatización disfrazada" que comenzó con Salinas de Gortari. Calderón
promueve la privatización de la refinación del petróleo, siendo que es el
mejor negocio procesarlo y no exportarlo crudo como lo han hecho los
gobiernos del PRI y el PAN.
Dice que no van a cambiar la Constitución, ni a modificar
el artículo 27. ¡Sólo quieren saltarse la Constitución!, aprobando reformas
a las leyes reglamentarias del 27 constitucional. La iniciativa de Calderón
propone cambiar las leyes secundarias para permitir a la iniciativa privada
realizar "cualquier tipo de contrato con Pemex". Dejarlos realizar
actividades de transporte, almacenamiento y distribución de gas. Pero
nuestro gas lo seguirán quemando, como lo han hecho los gobiernos del PRI y
el PAN, para importarlo caro del extranjero.
Da al capital privado la posibilidad de hacer trabajos de
exploración superficial en áreas con posibilidades petrolíferas. Permite a
PEMEX endeudarse con los financieros privados sin la autorización de la
Secretaría de Hacienda. Hasta ahora la deuda de PEMEX ha sido una sangría
para la empresa y para qué endeudarse si PEMEX obtiene gigantescas ganancias
y más ahora con los altos precios del petróleo.
Demagógicamente, PEMEX emitirá "bonos ciudadanos" para la
"población en general" de cien pesos. ¿Quién tiene dinero para comprar
dichos bonos? No los trabajadores que viven al día.
Ahora Calderón abre PEMEX al capital privado a través de
los llamados contratos ampliados, que permitirán la privatización en casi
todo el proceso productivo. ¡Claro! "Manteniendo la propiedad" de PEMEX". La
iniciativa de Calderón contempla el contratismo en obras y prestación de
servicios con las empresas privadas. ¿Para qué? Si los trabajadores pueden
realizar obras y servicios sin necesidad de que las ganancias vayan a las
empresas privadas. Estos contratos se prestan a la intervención de las
trasnacionales y a la corrupción. Para dar margen a las grandes empresas
privadas plantea la "autonomía de gestión", sin estar sujeta al control del
gobierno y la "flexibilidad" para negociar contratos con particulares,
permitiéndole contratar por "adjudicación directa" e "invitación
restringida", lo que quiere decir darle rienda suelta al contratismo con
socios extranjeros, familiares y amigos.
Calderón Hinojosa dice que "fortalecer a PEMEX es
fortalecer a México" pero no propone ninguna medida para dejar que se quede
con los propios recursos que genera, y levantar las 16 refinerías que han
dejado caer los gobiernos. Sí propone que la iniciativa privada construya y
opere refinerías. También que operen y posean ductos, instalaciones y
equipos, lo que daría paso a que la iniciativa privada opere una red
paralela a la de PEMEX.
Dice Calderón que el "petróleo es y seguirá siendo de los
mexicanos". Sí, pero las ganancias serán para los políticos del PRI y el PAN
y para las grandes empresas nacionales y extranjeras. También permite la
Iniciativa, que PEMEX otorgue contratos a empresas extranjeras para la
exploración en aguas profundas. Se olvida de los mexicanos, de nuestra
capacidad como Nación que tiene una tradición petrolera de más de 100 años.
Ningún planteamiento hace sobre impulsar un programa para la formación
intensiva de ingenieros petroleros, fortalecer el Instituto Mexicano del
Petróleo y fomentar -con financiamiento- el impulso de la ingeniería en
instituciones de Educación Superior, para capacitarnos en la más moderna
tecnología.
Hace unos días, Agustín Carstens, secretario de Hacienda,
confesó en la reunión anual de banqueros que "las finanzas de nuestro país
están petrolizadas" y que "somos adictos al petróleo" porque de cada peso
que tiene el gobierno 40 centavos se los quitó a PEMEX. Pero Calderón no
propone ninguna medida al respecto. La clave está en cobrarle impuestos a
las grandes corporaciones trasnacionales y mexicanas y no irse sobre PEMEX,
que ganó 423 mil millones de dólares en 2007 y todo se lo quitó Hacienda.
Con sus ganancias puede fabricar todas las embarcaciones y transportes para
el hidrocarburo, puede realizar los estudios geotécnicos y geofísicos y
capacitar al personal o contratar al personal necesario. Pero los negocios
los quieren para los empresarios privados. Todos los empleos a los
extranjeros y no a los mexicanos. ¿Por qué privatizar la refinación y el
transporte (incluyendo oleoductos) si los trabajadores de PEMEX y la empresa
tienen toda la capacidad para hacerlo?
Los trabajadores y el pueblo de México estamos concientes
que los recursos de la Nación deben de servir al desarrollo y el bienestar
de los mexicanos y no al enriquecimiento y control político y económico de
las corporaciones norteamericanas y españolas.
La lucha del pueblo por su soberanía da un paso
importante al decidirse valientemente a defender su soberanía energética,
vital para el futuro de México. 

Tartufo a rencarnado en los neopanistas.