La historia, esa maestra de la vida que informa sobre el
pasado, para entender el presente y proyectar el futuro con acierto, nos
hace saber que en el mismo sitio -la hoy Plaza Tolsá-, donde las "Adelitas"
iniciaron la resistencia pacífica en defensa del petróleo de México "que se
pretende privatizar para enajenarlo y entregarlo al extranjero", los vecinos
de la Ciudad de México se enfrentaron al invasor gringo en 1847, en un
episodio histórico que es honra de todos los mexicanos.
La defensa de la capital la hicieron sus habitantes
totalmente abandonados por el traidor Antonio López de Santa Anna -tenido
como paradigma de neoliberales de hoy-, quien entonces desempeñaba el cargo
de presidente de México y de efe supremo -cinco estrellas -, de las fuerzas
armadas. En todos los combates, su "Alteza Serenísima" -título que se
adjudicaría después-, coadyuvó con los invasores a derrota nacional.
Hoy, la actual Plaza Tolsá, donde las "Adelitas" luchan
con métodos pacíficos "para impedir la entrega del petróleo mexicano a las
corporaciones extranjeras", luce una fisonomía distinta a la de hace 161
años.
San Andrés, baluarte y honor de México
En 1847, donde ahora está el Palacio de Comunicaciones y
el Senado de la República, funcionaban el benemérito Hospital y Templo de
San Andrés, institución que pasó a ser a principios del Siglo XX, el
Hospital General de la Ciudad de México.
Por tanto, hace 161 años no existía la calle de Marconi,
tampoco la de Xicoténcatl que da entrada y salida a la Cámara de Senadores,
bloqueada por las "Adelitas", para impedir "la entrega del petróleo mexicano
a extrañas y hasta hostiles a nuestro país".
El templo y hospital de San Andrés -demolidos entre otras
causas para dar paso al edificio porfiriano de Comunicaciones-, pertenecen
al historial honroso de México. El recinto religioso fue edificado a partir
de 1629 y su construcción terminó en 1642. La expulsión de los jesuitas por
Carlos III, determinó que el edificio quedara abandonado. En 1767, el
arzobispo Alonso Núñez de Haro lo rescató para hospital.
El "Diccionario Porrúa, de Historia Biografía y
Geografía", señala que "El Hospital de San Andrés tuvo enorme trascendencia
en la medicina mexicana del Siglo XIX; casi todos los médicos más famosos de
ese siglo pertenecieron a su cuerpo facultativo. En rigor, fue durante más
de 100 años, hospital clínico, y fueron muchas las generaciones de médicos
que obtuvieron allí su enseñanza de boca de maestros como Luis de Montaña,
Miguel Jiménez, los Vértiz, los Río de la Loza, Barrera, , Hidalgo y Carpio,
Alvarado, Lucio, etc..En su sala de operaciones se practicó, por el cirujano
mexicano Luis Muñoz, la primera anestesia clorofórmica efectuada en México,
y en su sala de autopsias se embalsamo el cadáver del emperador
Maximiliano".
Los vecinos se enfrentan a los invasores
México es un país invadido, despojado y mutilado. Ello ha
sido posible porque en momentos claves de su historia, ha sufrido la
presencia gobernantes que nos traicionan y se alían con el enemigo para que
nos roben. Así fue en 1847 cuando los Estados Unidos no eran la potencia de
hoy. La traición vino desde las clases gobernantes y el invasor nos derrotó
con la ayuda de descastados gobernantes mexicanos..
En ese trágico año de 1847, cuando el invasor gringos
apoyado por Santa Anna nos derrotó en Chapultepc, el 13 de septiembre, el
enemigo sin pérdida de tiempo y temeroso del valor mostrado por gente del
pueblo durante las batallas en el Valle de México, organizó dos poderosas
columnas de ataque que avanzaron por las calzadas de Chapultepec y La
Verónica, para apoderarse de la Ciudad de México.
A lo largo del Acueducto de Chapultepec avanzó la columna
del general Quitman y a partir de La Tlaxpana, la del general Worth, por San
Cosme. Se protegían con los arcos de los acueductos. Para ese entonces,
Santa Anna ya había huido y a los vecinos los abandonó a su suerte.
El día 14, desde la madrugada, luego de una frustrada
plática con el Ayuntamiento de la Ciudad de México, el invasor avanzó, hasta
llegar a la Ciudadela, y la Mariscala y Tacuba, respectivamente.
Invadían domicilios; mataban a sus moradores
Para mayor ilustración mediante fuente directa , dejemos
la palabra a don Antonio García Cubas, testigo de aquellos hechos, quien, en
su obra, "El Libro de mis Recuerdos", nos heredó este testimonio.
"En los primeros momentos todo parecía tranquilo en la ciudad, más al
pasar la columna Quitman frente al callejón de López, oyéronse las primeras
detonaciones producidas por arma de fuego y a poco atrás por el rumbo de la
Alameda las que advirtieron al enemigo que tenía que vérselas con el pueblo.
"El general Scott que había entrado a las 9 de la mañana
del día 14, hallábase en el Palacio Nacional y al escuchar las detonaciones
lejanas en los momentos en que iba a dictar la orden del día, recomendando a
su ejército un comportamiento prudente, advirtiéndole que la retirada del
ejército no daba por terminada la lucha, sino que la aplazaba, creyó que el
alboroto era provocado por algún desafuero de los voluntarios, pero
cerciorado de la realidad del hecho, al tener conocimiento de que los
mexicanos eran quienes desde las azoteas de las casas y de las calles
retiradas hacían fuego sobre los soldados, dio órdenes a los generales
Quitman y Smith para que ocupasen con buenos tiradores , las torres de los
templos y las azoteas de las casas que estaban en posesión de los mexicanos
y colocasen, convenientemente en ciertas avenidas, piezas de artillería,
cargadas con granadas y metralla.
"Tales disposiciones se llevaron a efecto y en lugar de
amedrentar al pueblo, aumentaron su ardimiento, así es que los estallidos de
la artillería y las detonaciones de los rifles enemigos se confundían con
los disparos de los mosquetes y fusiles de los que defendían sus
libertades".
San Andrés, símbolo de la resistencia
Prosigue García Cubas: "Mezclábanse en tan siniestro
estruendo los gritos de los que desafiaban la muerte, animados unos por su
orgullo herido en los momentos de su triunfo y otros por su patriotismo.
Aquellos derribando puertas. A golpes de hacha, penetrando en las casas ,
para aprisionar o matar a sus moradores , y éstos atrayendo a su terreno a
sus enemigos para darles muerte segura en represalias de los saqueos de las
casas mexicanas.
Un cuerpo de la división Worth que se había posesionado
del hermoso edificio de la Minería fue hostilizado vigorosamente desde las
azoteas del hospital y torres del templo de San Andrés, que existía en el
lugar de la calle nuevamente abierta con el nombre de Xicoténcatl.

“Adelitas” y rieleras. |
"Los proyectiles de los mexicanos se cruzaban sin cesar
con los de los invasores y cuando estos alcanzaban hasta ponerse bajo los
muros de dichos edificios, recibía una lluvia de piedras, macetas y cuantos
objetos hallaban a la mano los defensores, quienes eran individuos del
Cuerpo de Guardia Nacional de Hidalgo, algunos practicantes, que andando el
tiempo fueron médicos distinguidos, el administrador del Hospital, don
Vicente García y sus dos sobrinos.
"De los departamentos del mismo Seminario ocupado por el
enemigo se les hostilizaba, así como de otros edificios cercanos y de la
Alameda, siendo frecuentes los encuentros en la calle, provocados por la
odiosa presencia de los traidores contraguerrilleros".
El padre Celedonio y Santa Catarina
García Cubas, en su testimonio, menciona al padre don
Celedonio Domeco de Jarauta, quien organizó a vecinos del barrio de Santa
Catarina, en las inmediaciones de La Lagunilla, para luchar contra el
invasor. "Una descarga de fusilería -dice el cronista-, ordenada por el
fraile, fue contestada por los yanquees, a la vez, que por otros
puntos lejanos se escuchaban las detonaciones de las armas de fuego, pues
eran los momentos d e una conflagración general en la ciudad. A poco, los
grupos de lanceros desprendidos del ejército que había emprendido su
retirada por Guadalupe, se dirigían esquivando calles, hacia otros lugares,
desde los cuales pudieran causar mayores daños. El grupo de patriotas siguió
combatiendo y yo hube de retirarme arrastrado por mi madre, la que había
puesto que por mi imprudencia, en la mayor congoja".
Afirma García Cubas que la fuerza americana que ocupó la
capital de la República constaba de 14 mil hombres , distribuidos en cuatro
divisiones. Hace hincapié en que "no, logrando Scott calmar el ardor del
pueblo, ordenó que fuesen voladas las manzanas de cuyas casas se hacía fuego
a sus soldados. Si tal disposición fue dictada como una simple amenaza o no
se llevó a efecto, según se dijo, por falta de pólvora, cuyo depósito se
hallaba en Chapultepec..."
Da testimonio García Cuevas de que de los combates, los
más terribles fueron los del día 15, tanto que un oficial americano de buen
criterio, decía a sus prisioneros: "bien celebran los mexicanos el
aniversario de su independencia".
Traicionado y abandonado por Santa Anna, el pueblo cesó
la hostilidad al invasor. Scott aplicó una suma de 150 mil pesos de multa a
la Ciudad de México. La lucha no concluyó, propiamente dicho, porque entre
salvajadas de los invasores, surgió el grupo de las "Margaritas", mujeres de
la vida galante, que mataron a muchos soldados gringos que se aventuraban a
incursionar por los centros de disipación en la capital.
Desde el 14 ondeó la bandera gringa en Palacio Nacional y
dividido el ejército en dos cuerpos, uno marchó a Puebla y otro a Querétaro.
El primero encabezado por Santa Anna y el segundo por el general Joaquín
Herrera , hacia donde se dirigió Manuel de la PEÑA Y Peña, quien por ser
entonces el presidente de la Suprema Corte, asumió el cargo de Presidente de
la República y fue el firmante de los Tratados de Guadalupe Hidalgo.
Especialistas dicen que si lucha hubiese seguido en vez de concluirla los
gobernantes, a los E. U. se le hubiese derrotado. No eran la potencia que
son ahora.
En el mismo sitio, lucha en defensa del petróleo
La historia de la defensa de la Ciudad de México ante el
invasor en 1847, está inédita, prácticamente. A la fecha, es desconocida. En
los programas oficiales neoliberales se ha omitido la enseñanza de nuestro
pasado.
A 161 años de distancia de aquellos acontecimiento, en el
año 2008, en el mismo sitio donde estuvieran el Hospital y el Templo de San
Andrés, en la hoy Plaza Manuel Tolsá, -donde inmerecidamente se ubica la
estatua de Carlos IV, de la Casa de Borbón que nos causó mucho daño-, la
historia de México continúa escribiéndose. Ahora toca el turno a las "Adelitas".
Su presencia se debe a la resistencia civil para evitar
la entrega del petróleo mexicano a los consorcios extranjeros, lo que
equivaldría a perder la soberanía nacional, porque económicamente
empezaríamos a depender de sus intereses y se perderían libertades, según lo
ha expresado en diversas ocasiones el Movimiento de Resistencia Pacífica
Nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
La Historia Mundial nos informa que un movimiento
pacífico como el de las "Adelitas" pertenece a la categoría de las
estrategias ciudadanas de mayor potencia, en base a la experiencia que
Mahatma Gandhi en su nación La India. Con un movimiento pacífico derrotó al
poderos Imperio Británico y alcanzó la independencia de esa nación, en las
inmediaciones del siglo pasado.
En nuestro país, tenemos la experiencia de la Unión
Nacional Sinarquista, surgida en 1937 -traicionada en 1944, para darle paso
al Partido Acción Nacional-, que utilizó la resistencia pacífica y logró
penetrar hondo en las raíces del pueblo mexicano, especialmente a nivel
agrario.
"La razón de tu fuerza es nuestro derecho"
El movimiento pacífico para la defensa del petróleo
mexicano que los participantes en estas acciones ven en riesgo por
las reformas que envió el presidente Felipe Calderón a la Cámara de
Senadores, se ha hecho fuerte en el sitio de la defensa de la Ciudad de
México por los vecinos, en 1847, ante la invasión norteamericana.
La historia tiene extraños caminos y es realmente
aleccionador que donde los vecinos de la capital lucharon contra las fuerzas
de ocupación gringas, ahora las "Adelitas", tenidas por sus partidarios como
sucesoras no únicamente de las "soldaderas" de la Revolución Mexicana,
conocidas precisamente como las "adelitas". Entre el sector simpatizante de
estas luchadoras sociales que están haciendo historia, se les compara
también con las "chinacas" que lucharon al lado de los "chinacos" contra de
la intervención francesa, a partir de la Batalla del Cinco de Mayo y hasta
el triunfo de la República encabezada por D. Benito Juárez que derrotó al
imperio de Maximiliano..
Las mujeres de estas generaciones son representativas, en
el terreno de los hechos, de las grande virtudes, entre ellas el
patriotismo, de la mujer mexicana. Las "Adelitas, según datos de este grupo
de luchadoras en defensa del petróleo mexicano, están dispuestas "a llegar
hasta un paro nacional, si ello fuese necesario".
De acuerdo con dicha información, en las labore de
resistencia pacífica para bloquear al Congreso de la Unión y especialmente
al Senado de la República cuya sede está parcialmente donde estuvo el templo
y hospital de San Andrés, están organizadas en veinte batallones,
encabezados por igual número de "coronelas" que son las siguientes:
Carmen Lilia Chavira de la Rosa, Karen Quiroga Anguiano,
Claudia Sheinbaum, Lucía Martínez, Ileana Almazán, Alejandra Barrales.
Araceli Vázquez, Yolanda Torres Tello, Virginia Jaramillo, Martha López,
Patricia Ruiz Anchondo, Martha Pérez Bejarano, Verónica Alemán, Beatriz
Rosas, Leticia Quezada , Lenia Batres, Clementina Facundo,, Laura Itzel
Castillo, Jesusa Rodríguez y Guadalupe González Rivas.
Suman más de 10 mil las "Adelitas" que "a 161 años de
distancia, establecen un enlace de la lucha del pueblo mexicano por su
independencia y soberanía, en línea con los vecinos defensores de la capital
mexicana, ante el invasor gringo, en 1847".
"Reforma petrolera entreguista"
Parco, como es en su habitual forma de hablar, Cuauhtémoc
Cárdenas, hijo del general y Presidente de México -1934-1940-, Lázaro
Cárdenas del Río, acaba de declarar que las reformas propuestas a la Cámara
de Senadores son entreguistas. Y esto dice todo, en relación al descontento
que en los diversos sectores del país se ha desatado.
Andrés Manuel López obrador, quien encabeza el movimiento
de protesta a nivel nacional, declaró que la propuesta de reforma energética
es una "privatización" encubierta. Estamos exigiendo que se convoque a un
debate nacional. Estamos exigiendo que se convoque a un debate nacional,
plural, y democrático con toda la sociedad. Un debate sin prisas, no
simulado, abierto a todos los que tengan algo qué decir. En el entendido de
que el petróleo es de todos los mexicanos y, por tanto, todas y todos
tenemos derecho a opinar.
En su editorial del 13 de abril del 2008, la revista
Siempre, dirigida por la diputada priísta Beatriz Pagés Rebollar,
toca temas fundamentales de la querella nacional en defensa del petróleo, al
especificar: "Las cinco iniciativas que envió el titular del Ejecutivo
federal al Senado de la República, tienen un solo objetivo: privatizar la
cadena productiva de PEMEX. Es tan obvio y evidente. El propósito de la
reforma presidencial que un conductor de televisión se lo dijo en forma
fresca y un tanto desparpajada a la secretaria de Energía ¡"¿Ustedes dicen
que no se privatiza el petróleo, cuando se pone a disposición de
particulares la exploración, la refinación, la transportación y la
petroquímica?". Se asienta que dichas reformas están a punto de convertir a
PEMEX en un cascarón".
La presencia de los vecinos en San Andrés, el 14 de
septiembre de 1847, ante la invasión gringa y la de las "adelitas" en 2008,
convierten a la Plaza Tolsá en emblema de la defensa de México,
independientemente de lo que pueda derivarse de su presencia en gran
significativo rincón perteneciente al Centro Histórico de la Ciudad de
México.. Son cosas del devenir de la historia que es obra humana.. Nada más.
Sea cual fuere la opinión que se tenga sobre la toma de
las cámaras de Senadores y de Diputados para obligar al diálogo, el hecho es
que las "Adelitas" refrendan la vocación libertaria del pueblo de México,
por encima de las más grandes dificultades.
La toma de tribunas del Poder Legislativo, es recurso al que han acudido
los principales partidos político y en los que han tomado parte personajes
como Vicente Fox.
El Tribunal de la Historia, que es severo, juzgará lo que
hoy ocurre en la zona donde estuvieron el Templo y el hospital de San
Andrés. Se trata de un enclave donde el pueblo de México ha rendido y rinde
su testimonio. Ahora con las "Adelitas".
