Portada 185
Editorial 185
 
No. Anteriores
Contacto

Radio Voces

Libro de Visitas

Números Recientes
EN PDF

No. 185
No. 184
No. 183
Suplemento 183
No. 182
No. 181
No. 180
No. 179
No. 178
No. 177
No. 176

No. 175

No. 174
No. 173

No. 172
 

 

 
 

 

  En San Andrés y Plaza Tolsá 

1847: Defensa de la capital contra el invasor
2008: "Adelitas" y petróleo

POR MANUEL MAGAÑA CONTRERAS
(Exclusivo para Voces del Periodista)

La historia, esa maestra de la vida que informa sobre el pasado, para entender el presente y proyectar el futuro con acierto, nos hace saber que en el mismo sitio -la hoy Plaza Tolsá-, donde las "Adelitas" iniciaron la resistencia pacífica en defensa del petróleo de México "que se pretende privatizar para enajenarlo y entregarlo al extranjero", los vecinos de la Ciudad de México se enfrentaron al invasor gringo en 1847, en un episodio histórico que es honra de todos los mexicanos.

La defensa de la capital la hicieron sus habitantes totalmente abandonados por el traidor Antonio López de Santa Anna -tenido como paradigma de neoliberales de hoy-, quien entonces desempeñaba el cargo de presidente de México y de efe supremo -cinco estrellas -, de las fuerzas armadas. En todos los combates, su "Alteza Serenísima" -título que se adjudicaría después-, coadyuvó con los invasores a derrota nacional.

Hoy, la actual Plaza Tolsá, donde las "Adelitas" luchan con métodos pacíficos "para impedir la entrega del petróleo mexicano a las corporaciones extranjeras", luce una fisonomía distinta a la de hace 161 años.

San Andrés, baluarte y honor de México

En 1847, donde ahora está el Palacio de Comunicaciones y el Senado de la República, funcionaban el benemérito Hospital y Templo de San Andrés, institución que pasó a ser a principios del Siglo XX, el Hospital General de la Ciudad de México.

Por tanto, hace 161 años no existía la calle de Marconi, tampoco la de Xicoténcatl que da entrada y salida a la Cámara de Senadores, bloqueada por las "Adelitas", para impedir "la entrega del petróleo mexicano a extrañas y hasta hostiles a nuestro país".

El templo y hospital de San Andrés -demolidos entre otras causas para dar paso al edificio porfiriano de Comunicaciones-, pertenecen al historial honroso de México. El recinto religioso fue edificado a partir de 1629 y su construcción terminó en 1642. La expulsión de los jesuitas por Carlos III, determinó que el edificio quedara abandonado. En 1767, el arzobispo Alonso Núñez de Haro lo rescató para hospital.

El "Diccionario Porrúa, de Historia Biografía y Geografía", señala que "El Hospital de San Andrés tuvo enorme trascendencia en la medicina mexicana del Siglo XIX; casi todos los médicos más famosos de ese siglo pertenecieron a su cuerpo facultativo. En rigor, fue durante más de 100 años, hospital clínico, y fueron muchas las generaciones de médicos que obtuvieron allí su enseñanza de boca de maestros como Luis de Montaña, Miguel Jiménez, los Vértiz, los Río de la Loza, Barrera, , Hidalgo y Carpio, Alvarado, Lucio, etc..En su sala de operaciones se practicó, por el cirujano mexicano Luis Muñoz, la primera anestesia clorofórmica efectuada en México, y en su sala de autopsias se embalsamo el cadáver del emperador Maximiliano".

Los vecinos se enfrentan a los invasores

México es un país invadido, despojado y mutilado. Ello ha sido posible porque en momentos claves de su historia, ha sufrido la presencia gobernantes que nos traicionan y se alían con el enemigo para que nos roben. Así fue en 1847 cuando los Estados Unidos no eran la potencia de hoy. La traición vino desde las clases gobernantes y el invasor nos derrotó con la ayuda de descastados gobernantes mexicanos..

En ese trágico año de 1847, cuando el invasor gringos apoyado por Santa Anna nos derrotó en Chapultepc, el 13 de septiembre, el enemigo sin pérdida de tiempo y temeroso del valor mostrado por gente del pueblo durante las batallas en el Valle de México, organizó dos poderosas columnas de ataque que avanzaron por las calzadas de Chapultepec y La Verónica, para apoderarse de la Ciudad de México.

A lo largo del Acueducto de Chapultepec avanzó la columna del general Quitman y a partir de La Tlaxpana, la del general Worth, por San Cosme. Se protegían con los arcos de los acueductos. Para ese entonces, Santa Anna ya había huido y a los vecinos los abandonó a su suerte.

El día 14, desde la madrugada, luego de una frustrada plática con el Ayuntamiento de la Ciudad de México, el invasor avanzó, hasta llegar a la Ciudadela, y la Mariscala y Tacuba, respectivamente.

Invadían domicilios; mataban a sus moradores

Para mayor ilustración mediante fuente directa , dejemos la palabra a don Antonio García Cubas, testigo de aquellos hechos, quien, en su obra, "El Libro de mis Recuerdos", nos heredó este testimonio.

"En los primeros momentos todo parecía tranquilo en la ciudad, más al pasar la columna Quitman frente al callejón de López, oyéronse las primeras detonaciones producidas por arma de fuego y a poco atrás por el rumbo de la Alameda las que advirtieron al enemigo que tenía que vérselas con el pueblo.

"El general Scott que había entrado a las 9 de la mañana del día 14, hallábase en el Palacio Nacional y al escuchar las detonaciones lejanas en los momentos en que iba a dictar la orden del día, recomendando a su ejército un comportamiento prudente, advirtiéndole que la retirada del ejército no daba por terminada la lucha, sino que la aplazaba, creyó que el alboroto era provocado por algún desafuero de los voluntarios, pero cerciorado de la realidad del hecho, al tener conocimiento de que los mexicanos eran quienes desde las azoteas de las casas y de las calles retiradas hacían fuego sobre los soldados, dio órdenes a los generales Quitman y Smith para que ocupasen con buenos tiradores , las torres de los templos y las azoteas de las casas que estaban en posesión de los mexicanos y colocasen, convenientemente en ciertas avenidas, piezas de artillería, cargadas con granadas y metralla.

"Tales disposiciones se llevaron a efecto y en lugar de amedrentar al pueblo, aumentaron su ardimiento, así es que los estallidos de la artillería y las detonaciones de los rifles enemigos se confundían con los disparos de los mosquetes y fusiles de los que defendían sus libertades".

San Andrés, símbolo de la resistencia

Prosigue García Cubas: "Mezclábanse en tan siniestro estruendo los gritos de los que desafiaban la muerte, animados unos por su orgullo herido en los momentos de su triunfo y otros por su patriotismo. Aquellos derribando puertas. A golpes de hacha, penetrando en las casas , para aprisionar o matar a sus moradores , y éstos atrayendo a su terreno a sus enemigos para darles muerte segura en represalias de los saqueos de las casas mexicanas.

Un cuerpo de la división Worth que se había posesionado del hermoso edificio de la Minería fue hostilizado vigorosamente desde las azoteas del hospital y torres del templo de San Andrés, que existía en el lugar de la calle nuevamente abierta con el nombre de Xicoténcatl.

“Adelitas” y rieleras.

"Los proyectiles de los mexicanos se cruzaban sin cesar con los de los invasores y cuando estos alcanzaban hasta ponerse bajo los muros de dichos edificios, recibía una lluvia de piedras, macetas y cuantos objetos hallaban a la mano los defensores, quienes eran individuos del Cuerpo de Guardia Nacional de Hidalgo, algunos practicantes, que andando el tiempo fueron médicos distinguidos, el administrador del Hospital, don Vicente García y sus dos sobrinos.

"De los departamentos del mismo Seminario ocupado por el enemigo se les hostilizaba, así como de otros edificios cercanos y de la Alameda, siendo frecuentes los encuentros en la calle, provocados por la odiosa presencia de los traidores contraguerrilleros".

El padre Celedonio y Santa Catarina

García Cubas, en su testimonio, menciona al padre don Celedonio Domeco de Jarauta, quien organizó a vecinos del barrio de Santa Catarina, en las inmediaciones de La Lagunilla, para luchar contra el invasor. "Una descarga de fusilería -dice el cronista-, ordenada por el fraile, fue contestada por los yanquees, a la vez, que por otros puntos lejanos se escuchaban las detonaciones de las armas de fuego, pues eran los momentos d e una conflagración general en la ciudad. A poco, los grupos de lanceros desprendidos del ejército que había emprendido su retirada por Guadalupe, se dirigían esquivando calles, hacia otros lugares, desde los cuales pudieran causar mayores daños. El grupo de patriotas siguió combatiendo y yo hube de retirarme arrastrado por mi madre, la que había puesto que por mi imprudencia, en la mayor congoja".

Afirma García Cubas que la fuerza americana que ocupó la capital de la República constaba de 14 mil hombres , distribuidos en cuatro divisiones. Hace hincapié en que "no, logrando Scott calmar el ardor del pueblo, ordenó que fuesen voladas las manzanas de cuyas casas se hacía fuego a sus soldados. Si tal disposición fue dictada como una simple amenaza o no se llevó a efecto, según se dijo, por falta de pólvora, cuyo depósito se hallaba en Chapultepec..."

Da testimonio García Cuevas de que de los combates, los más terribles fueron los del día 15, tanto que un oficial americano de buen criterio, decía a sus prisioneros: "bien celebran los mexicanos el aniversario de su independencia".

Traicionado y abandonado por Santa Anna, el pueblo cesó la hostilidad al invasor. Scott aplicó una suma de 150 mil pesos de multa a la Ciudad de México. La lucha no concluyó, propiamente dicho, porque entre salvajadas de los invasores, surgió el grupo de las "Margaritas", mujeres de la vida galante, que mataron a muchos soldados gringos que se aventuraban a incursionar por los centros de disipación en la capital.

Desde el 14 ondeó la bandera gringa en Palacio Nacional y dividido el ejército en dos cuerpos, uno marchó a Puebla y otro a Querétaro. El primero encabezado por Santa Anna y el segundo por el general Joaquín Herrera , hacia donde se dirigió Manuel de la PEÑA Y Peña, quien por ser entonces el presidente de la Suprema Corte, asumió el cargo de Presidente de la República y fue el firmante de los Tratados de Guadalupe Hidalgo. Especialistas dicen que si lucha hubiese seguido en vez de concluirla los gobernantes, a los E. U. se le hubiese derrotado. No eran la potencia que son ahora.

En el mismo sitio, lucha en defensa del petróleo

La historia de la defensa de la Ciudad de México ante el invasor en 1847, está inédita, prácticamente. A la fecha, es desconocida. En los programas oficiales neoliberales se ha omitido la enseñanza de nuestro pasado.

A 161 años de distancia de aquellos acontecimiento, en el año 2008, en el mismo sitio donde estuvieran el Hospital y el Templo de San Andrés, en la hoy Plaza Manuel Tolsá, -donde inmerecidamente se ubica la estatua de Carlos IV, de la Casa de Borbón que nos causó mucho daño-, la historia de México continúa escribiéndose. Ahora toca el turno a las "Adelitas".

Su presencia se debe a la resistencia civil para evitar la entrega del petróleo mexicano a los consorcios extranjeros, lo que equivaldría a perder la soberanía nacional, porque económicamente empezaríamos a depender de sus intereses y se perderían libertades, según lo ha expresado en diversas ocasiones el Movimiento de Resistencia Pacífica Nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

La Historia Mundial nos informa que un movimiento pacífico como el de las "Adelitas" pertenece a la categoría de las estrategias ciudadanas de mayor potencia, en base a la experiencia que Mahatma Gandhi en su nación La India. Con un movimiento pacífico derrotó al poderos Imperio Británico y alcanzó la independencia de esa nación, en las inmediaciones del siglo pasado.

En nuestro país, tenemos la experiencia de la Unión Nacional Sinarquista, surgida en 1937 -traicionada en 1944, para darle paso al Partido Acción Nacional-, que utilizó la resistencia pacífica y logró penetrar hondo en las raíces del pueblo mexicano, especialmente a nivel agrario.

"La razón de tu fuerza es nuestro derecho"

El movimiento pacífico para la defensa del petróleo mexicano que los participantes en estas acciones ven en riesgo por las reformas que envió el presidente Felipe Calderón a la Cámara de Senadores, se ha hecho fuerte en el sitio de la defensa de la Ciudad de México por los vecinos, en 1847, ante la invasión norteamericana.

La historia tiene extraños caminos y es realmente aleccionador que donde los vecinos de la capital lucharon contra las fuerzas de ocupación gringas, ahora las "Adelitas", tenidas por sus partidarios como sucesoras no únicamente de las "soldaderas" de la Revolución Mexicana, conocidas precisamente como las "adelitas". Entre el sector simpatizante de estas luchadoras sociales que están haciendo historia, se les compara también con las "chinacas" que lucharon al lado de los "chinacos" contra de la intervención francesa, a partir de la Batalla del Cinco de Mayo y hasta el triunfo de la República encabezada por D. Benito Juárez que derrotó al imperio de Maximiliano..

Las mujeres de estas generaciones son representativas, en el terreno de los hechos, de las grande virtudes, entre ellas el patriotismo, de la mujer mexicana. Las "Adelitas, según datos de este grupo de luchadoras en defensa del petróleo mexicano, están dispuestas "a llegar hasta un paro nacional, si ello fuese necesario".

De acuerdo con dicha información, en las labore de resistencia pacífica para bloquear al Congreso de la Unión y especialmente al Senado de la República cuya sede está parcialmente donde estuvo el templo y hospital de San Andrés, están organizadas en veinte batallones, encabezados por igual número de "coronelas" que son las siguientes:

Carmen Lilia Chavira de la Rosa, Karen Quiroga Anguiano, Claudia Sheinbaum, Lucía Martínez, Ileana Almazán, Alejandra Barrales. Araceli Vázquez, Yolanda Torres Tello, Virginia Jaramillo, Martha López, Patricia Ruiz Anchondo, Martha Pérez Bejarano, Verónica Alemán, Beatriz Rosas, Leticia Quezada , Lenia Batres, Clementina Facundo,, Laura Itzel Castillo, Jesusa Rodríguez y Guadalupe González Rivas.

Suman más de 10 mil las "Adelitas" que "a 161 años de distancia, establecen un enlace de la lucha del pueblo mexicano por su independencia y soberanía, en línea con los vecinos defensores de la capital mexicana, ante el invasor gringo, en 1847".

"Reforma petrolera entreguista"

Parco, como es en su habitual forma de hablar, Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del general y Presidente de México -1934-1940-, Lázaro Cárdenas del Río, acaba de declarar que las reformas propuestas a la Cámara de Senadores son entreguistas. Y esto dice todo, en relación al descontento que en los diversos sectores del país se ha desatado.

Andrés Manuel López obrador, quien encabeza el movimiento de protesta a nivel nacional, declaró que la propuesta de reforma energética es una "privatización" encubierta. Estamos exigiendo que se convoque a un debate nacional. Estamos exigiendo que se convoque a un debate nacional, plural, y democrático con toda la sociedad. Un debate sin prisas, no simulado, abierto a todos los que tengan algo qué decir. En el entendido de que el petróleo es de todos los mexicanos y, por tanto, todas y todos tenemos derecho a opinar.

En su editorial del 13 de abril del 2008, la revista Siempre, dirigida por la diputada priísta Beatriz Pagés Rebollar, toca temas fundamentales de la querella nacional en defensa del petróleo, al especificar: "Las cinco iniciativas que envió el titular del Ejecutivo federal al Senado de la República, tienen un solo objetivo: privatizar la cadena productiva de PEMEX. Es tan obvio y evidente. El propósito de la reforma presidencial que un conductor de televisión se lo dijo en forma fresca y un tanto desparpajada a la secretaria de Energía ¡"¿Ustedes dicen que no se privatiza el petróleo, cuando se pone a disposición de particulares la exploración, la refinación, la transportación y la petroquímica?". Se asienta que dichas reformas están a punto de convertir a PEMEX en un cascarón".

La presencia de los vecinos en San Andrés, el 14 de septiembre de 1847, ante la invasión gringa y la de las "adelitas" en 2008, convierten a la Plaza Tolsá en emblema de la defensa de México, independientemente de lo que pueda derivarse de su presencia en gran significativo rincón perteneciente al Centro Histórico de la Ciudad de México.. Son cosas del devenir de la historia que es obra humana.. Nada más.

Sea cual fuere la opinión que se tenga sobre la toma de las cámaras de Senadores y de Diputados para obligar al diálogo, el hecho es que las "Adelitas" refrendan la vocación libertaria del pueblo de México, por encima de las más grandes dificultades.

La toma de tribunas del Poder Legislativo, es recurso al que han acudido los principales partidos político y en los que han tomado parte personajes como Vicente Fox.

El Tribunal de la Historia, que es severo, juzgará lo que hoy ocurre en la zona donde estuvieron el Templo y el hospital de San Andrés. Se trata de un enclave donde el pueblo de México ha rendido y rinde su testimonio. Ahora con las "Adelitas".

Atrás Siguiente

 Edicion 185
EDITORIAL

Pag. 2
VOCES DEL DIRECTOR
MOURIS SALLOUM GEORGE

Pag. 3
INSTANTÁNEAS DEL PODER
ABRAHAM GARCÌA IBARRA

Pag. 4
LA LUPA POLITICA

¿EL PENTÁGONO CONTROLA LAS NOTICIAS?
ALFREDO JALIFE-RAHME

Pag. 7
LOS QUE NO ME AMAN CAEN EN EL RIDICULO
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pag. 6
ASIMETRÍAS
FAUSTO FERNÁNDEZ PONTE

Pag. 9
EL TURBIO ORIGEN
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE LEÓN

Pag. 10
2008: "ADELITAS" Y PETROLEO
MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

Pag. 11
LA MOVILIZACION...
PEDRO ECHEVERRÍA V.

Pag. 14
DE SANGRE LE VIENE AL GALGO
ALFREDO PADILLA PENILLA

Pag. 15
LA FALAZ INICIATIVA CALDERON
PABLO MOCTEZUMA BARRAGÁN

Pag. 16
DEBATE PETROLERO
HUMBERTO HERNÁNDEZ HADDAD

Pag. 17
CAMINO A LA SERVIDUMBRE
MICHAEL HUDSON

Pag. 18
¿NACE UN "NACIONALISMO HIDROELECTRICO" ?
ALEJANDRO GUERRERO

Pag. 22
LOS COMUNISTAS ARRASARON EN LAS HISTÓRICAS ELECCIONES CELEBRADAS EN NEPAL

Pag. 23
ASESINADOS EN ECUADOR... TRAICIONADOS EN MÉXICO
MA. ESTHER PIÑA SORIA

Pag. 24
RETOBOS EMPLUMADOS

CRONICARIO DIALOGAL
PINO PÁEZ

Pag. 25
BITACORA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Pag. 26
EL MESIAS DE TODOS LOS SIGLOS
OSCAR DEL RIVERO

Pag. 28
LA SWASTIKA Y LA BIENAVENTURANZA
HÉCTOR CHAVARRÍA

Pag. 30
ESFERA HUMANA
ENRIQUE CASTILLO PESADO

Pag. 32

OTRA DERROTA
CARLOS RAMÍREZ

Pag. 34

BUHEDERA
GUILLERMO FARBER

Pag. 34










 

 


TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS VOCES DEL PERIODISTA 2006
LOS ARTÍCULOS FIRMADOS SON RESPONSABILIDAD DE SU AUTOR Y NO NECESARIAMENTE REFLEJAN LA OPINIÓN DE ESTA PUBLICACIÓN.
SE PROHÍBE LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DEL CONTENIDO SIN AUTORIZACIÓN PREVIA Y POR ESCRITO DEL EDITOR.
LOS COLABORADORES SON VOLUNTARIOS HONORÍFICOS AL SERVICIO DE LA HONESTA INFORMACIÓN.