El 20 de abril pasado, David Barstow (DB), de The
New York Times, exhibió la "máquina de mensajes" en que se ha
convertido la televisión estadounidense en general, debido al férreo control
que ejerce El Pentágono sobre sus dueños, que no pocas veces han resultado
ser socios en la el gran negocio de la venta de armas.
El extenso artículo de DB se titula "Detrás de los
analistas, la mano oculta del Pentágono". Pues ni tan oculta, aunque no
faltarán quienes intenten descalificar a DB debido a la postura poco pulcra
de The New York Times, que participó en la
cocción inmunda de las "armas de destrucción masiva", que nunca fueron
encontradas en Irak, pero que sirvió de coartada para que la dupla
anglosajona invadiera a la antigua Mesopotamia.
Sea lo que fuere en el balance general, el artículo de DV,
con sus bemoles, significa un gran avance en la investigación de cómo se
cocinan las noticias en los multimedia, si es que se desea organizar a la
nueva sociedad democrática del siglo 21 para dejar atrás prácticas
medievales de linchamientos exorcistas que practica la gran mayoría de los
lorocutores "mexicanos" y que repiten sin rubor la nueva Gran
Inquisición. Baste ver el tratamiento que le asestan a AMLO los multimedia
"mexicanos", que han llegado a equiparar en forma cómica con Hitler y
Huerta, al parecer una propaganda negra que encabeza Enrique
Krauze Kleinbort, miembro del Consejo de Administración de la mendaz
TELEVISA, quien funge como el Gran Inquisidor del Grupo Monterrey (en
particular de CEMEX.)
DB demuestra persuasivamente que El Pentágono
cuenta con un aparato informativo que ha usado a consagrados "analistas
militares" que aparecen asiduamente en las pantallas de las principales
cadenas de TV de EU. Estos "analistas militares" son quienes,
después de haber vendido sus conciencias, intentan
convencer al público sobre las bondades de los actos de guerra que libra EU
en varios frentes en el extranjero: "La mayoría de los analistas
tiene vínculos con los contratistas militares", acota DB. Nada de
qué asombrarse. Como en México, donde la mayoría de nuestros lorocutores,
es fácil demostrarlo, se han enriquecido de la noche a la mañana y quienes
no podrían nunca demostrar el origen espurio de su riqueza instantánea. A
quien esto escribe, le han susurrado al oído sobre el financiamiento que el
cártel de Puebla le otorgó a una de nuestras "estrellas" nocturnas de la
televisión privada, para acallar el caso Lydia Cacho, nuestra heroína
nacional.
La dinámica financiera extra-muros se abate muy seguido
en los "analistas militares" de EU. DB señala la forma en que el régimen
torturador bushiano "transformó a los analistas en su Caballo
de Troya mediático". Ninguna diferencia con el totalitarismo soviético.
De lo que se trataba era engañar al público
estadounidense sobre el Génesis y el Apocalipsis de la Guerra en Irak y sus
metástasis torturadoras en la base militar de Guantánamo, calificada por
Amnistía internacional como el "Gulag de nuestros tiempos".
DV proporciona nombres. Uno de ellos es Robert S.
Bevelacqua, anterior analista militar de Fox News. Otro: Kenneth Allard,
anaiista military de NBC (propiedad de la vendedora de armas General
Electric), quien impartía clases de "guerra de la información" en la
National Defense University.
Nada nuevo: un anterior vicepresidente de Televisa fue
embajador de la URSS en México y experto en "desinformación" ("desinformazaya".)
Un analista militar entrevistado por DB confesó que sus
pontificaciones no se correspondían con la realidad de la guerra en
Irak y que se sentían ridículos pregonando mentiras que nadie creía.
¿Llegarán a pensar Goebbels Dóriga y el beltronista "Cero"
Gómez Leyva que alguien, mínimamente informado y dotado de un mínimo
funcional de neuronas, les crea sus primitivas mendacidades? En última
instancia, los culpables no son las marionetas del totalitarismo mexicano,Goebbels
Dóriga y "Cero" Gómez, sino sus patrones quienes les ordenan realizar
tareas escatológicas.
Otro sicofante de la desinformación es el
"analista militar" de CBS,Jeffrey D. McCausland, además, "cabildero" (en
México se les conoce como "coyotes")de la industria militar.
Después de analizar ocho mil páginas, se revela la
·"relación simbiótica donde las usuales líneas de división entre el gobierno
y el periodismo han sido obliteradas". !No deseamos siquiera imaginar una
investigación similar en México!
En forma interesante, El Pentágono se refiere a sus
"analistas militares" cooptados como "multiplicadores de la fuerza del
mensaje", a veces, en forma despectiva, como "subrogados", como es el caso
flagrante de Thomas G. McInerney, general retirado de la Fuerza Aérea
y "analista" de Fox News quien, voceaba al aire los mensajes inalterados de
El Pentágono.
Otro convencido es John C. Garrett, coronel retirado del
Ejército, analista de Fox News, además del "cabildero" Patton Boggs, que
"ayuda a las empresas a ganar contratos de El Pentágono", y quien
literalmente suplicaba a sus "informantes" el envío de sus mensajes para ser
"multiplicados" en los multimedia.
Nombres van, negocios vienen: William L. Nash, general
retirado del Ejército y analista de ABC News; Donald W. Shepperd, general
retirado de la Fuerza Aérea, y Montgomery Meigs, general retirado del
Ejército, analista de NBC News, solían ser estupendamente atendidos por
Torie Clarke, anterior encargado de las relaciones públicas de El Pentágono,
donde literalmente les dictaban las noticias que debían decir al aire. Nada
diferente a lo que sucede actualmente en México.
A toda su desinformación le llamaban "dominio de
información" en El Pentágono, que se cuidaba para colocar a "voces
autorizadas e independientes", además de fuerte influencia en la opinión
pública". Bueno, en México ka escoria del periodismo ahumado llegó
hasta publicar un periódico llamado El Independiente.
Se sabía que las agencias federales habían pagado a
"columnistas" por haber escrito favorablemente del desempeño del régimen
torturador bushiano en Irak, pero a favor de tales
seudo-periodistas está el hecho de que no llegaron tan lejos como los
analistas militares, quienes fueron lubricados con jugosos negocios y
contratos militares. Tal es el caso de James Marks, general retirado
del Ejército, simultáneamente ejecutivo de McNeil Technologies.
Otro general, McInerney, analista de Fox News
quien erró su vocación militar por los negocios en varios consejos de
administración de empresas contratistas militares, que incluye a Nortel
Government Solutions, un proveedor de redes de comunicación.
Varios "analistas militares" fueron cabilderos del mismo
Pentágono como el doctor McCausland, quien desecha en Buchanan Ingersoll &
Rooney. Joseph W. Ralston-Hemeral, retirado de la Fuerza Aérea y analista de
CBS, no se queda atrás al haber sido nombrado vicepresidente de la poderosa
firma Cohen Group, una consultora encabezada por el anterior secretario de
Defensa, William Cohen.
No sólo de pan viven los humanos y varios analistas
desinformaban por dogmatismo ideológico como Barry R. McCaffrey (el anterior
"zar de las drogas") y el fallecido Wayne A. Downing, ambos analistas
militares de NBC News y miembros del Comité de Liberación de Irak, además de
formar parte de los consejos de administración de las principales empresas
militares y de poseer sus propias firmas consultoras. !El círculo virtuoso!
Paul E. Vallely, general retirado y analista de Fox News,
se había especializado en "sicología de la guerra". Bueno, en México, sin
enseñanza formal la mayoría de los lorocutores practica la "guerra
sicológica" contra los adversarios del régimen totalitario.
Los negocios de los analistas no paran: William V. Cowan,
coronel retirado de los marines y analista de Fox News, junto a
Carlton A. Sherwood., son los jerarcas de una nueva empresa militar wvc3
Group.
Timur J. Eads, teniente coronel retirado y analista de
Fox News, es el vicepresidente de las relaciones gubernamentales de
Blackbird Technologies, una contratista militar.
Robert H. Scales Jr., general retirado del Ejército y
analista de Fox News y National Public Radio; Charles T. Nash, capitán
retirado de la Armada y analista de Fox News, así como Robert L. Maginnis,
teniente coronel retirado del Ejército, son contratistas
militares del mismo Pentágono.
El colmo: las apariciones de los analistas eran
monitoreadas por Omnitec Solutions, una empresa contratada por El Pentágono
para evaluar el desempeño de sus "subrogados", que eran tratados como viles
marcas comerciales. Así es: como en México, cuando los "empleaditos" de los
multimedia no sirven más, son lastimosamente arrojados al mas cercano
basurero orgánico.