Alto al fandango:
la crisis ya está aquí
"Diversionistas", llaman en los países del Cono
Sur a ciertas tácticas propagandísticas -que ni a estrategia llegan-
a las que los gobiernos en crisis política recurren para distraer la
atención del gran público respecto de los más ingentes problemas que
agobian al conjunto del conglomerado social.
La sociedad mexicana ha estado siendo sometida a
ese método manipulativo -de inspiración y factura goebbelsianas-
so capa del supuesto secuestro del Congreso de la Unión que, sin
embargo, no ha dejado de sesionar y legislar los temas que interesan
particularmente a las fracciones partidistas y al Ejecutivo, y lo
hace, por añadidura, proclamando unanimidad en algunas de las
votaciones.
Independientemente de que los temas legislativos
en agenda tengan una trascendencia mayor -de ahí el conflicto que
han generado, por lo pronto más mediático que sustantivo, de acuerdo
con los intereses beligerantes-, lo que preocupa a la inmensa masa
de consumidores, por ejemplo, es el disparo de los precios de los
bastimentos de subsistencia, y de las tarifas de los productos y
servicios públicos; y, al sector productivo del ramo exportador, la
declinación del mercado de consumo en los Estados Unidos.
En cuanto al punto más socialmente sensible
-primado por los primeros impactos de la crisis alimentaria global
advertida puntualmente por la ONU-, es de tal magnitud la corrida
alcista que, por primera vez en muchos años, el gobernador del Banco
de México, Guillermo Ortiz Martínez renuncia a su arrogante
triunfalismo en el combate a la inflación, y admite que a mediados
de año el indicador barrerá el pronóstico estimado para 2008, en
realidad rebasado desde los primeros meses del año.
Por lo que corresponde al sector exportador, de
cuyo auge el gobierno ha blasonado desde la entrada en vigor del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) -como lo hizo
en su reciente visita a los Estados Unidos el presidente Felipe
Calderón-, los huracanados remesones de la crisis económica de los
Estados Unidos, enervada por el alza de los hidrocarburos, empezaron
a golpear desde el primer trimestre del año, y prefiguran déficit en
las cuentas de algunos de los gigantes del comercio exterior.
Doblemente preocupante es este fenómeno, porque una de sus primeras
consecuencias se reflejará en el empleo, ya de por sí a la baja
desde el periodo entre el último bimestre de 2007 y el primer
trimestre de 2008.
Para documentar esa justa alarma, basta revisar
el reporte de esa actividad para los primeros tres meses del año:
Cydsa, líder en la producción de químicos, empaques y textiles,
registró una caída de sus ventas de 19.2 por ciento; Grupo Modelo
tuvo un descenso de seis por ciento al cierre de 2007 y los
analistas calculan menos entre siete y ocho por ciento para el
primer trimestre de 2008; Hilasal, que produce toallas y
otros artículos, tiene una caída de 23 por ciento, y Cementos
Chihuahua, menos dos por ciento. En términos de utilidades en
pesos, algunos de esos holdings reportan caídas superiores al
30 por ciento en ese periodo.
No es casual que -a la luz de esa ominosa
tendencia y al cierre del viernes pasado-, el Índice de Precios y
Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores haya perdido en esa
sola jornada casi 738 puntos (2.32 por ciento), esfumándose en esa
semana las ganancias de abril, a cuyo término se esperaba se
rompería la barrera de los 32 mil puntos.
Ya se agotó, entre pugnaces y ensordecedoras
estridencias, el primer periodo de sesiones de 2008 del Congreso de
la Unión y, mientras se hace el recuento de los daños ocasionados
por la intolerancia política que comparten los partidos
representados en el Poder Legislativo y entre éste y el Ejecutivo,
es llegada la hora de ver de frente el desafío de la crisis
económica. Y hacerlo, además, dejando de lado arrebatos glandulares
que inducen a "emocionarse" ante los desafíos, para asumir éstos
retos descomunales con la serena voluntad y la elevada
responsabilidad del verdadero estadista. Ante el espectro de la
necedad, los sabios recomiendan que la parte antagónica más
inteligente pruebe su vocación de amable componedor. Esta es la gran
cuestión: La más civilizada, por lo mismo, la más huidiza.