Y ¿el liderato?
IDecíase
aquí, al acusar recibo éste escribidor de los mensajes de varios caros
leyentes, que la ausencia de liderato político, moral y ético en México,
notoria desde hace varios sexenios, es un indicador elocuente de nuestra
realidad.
Las reflexIones acerca de éste asunto fueron detonadas por la leyente Eliana
León Rodrìguez, estudiante del Centro Nacional de Evaluación para la
Educación Superior y quien nos consulta desde el Guanajuato rural.
La joven Eliana inquiere si el gobierno proporciona -o no- adecuada atención
a los temas de mayor interés para la sociedad. Nos dice nuestra corresponsal
que esa pregunta está incluida en los ensayos de ejercicios para el examen
global de preparatoria.
Esto detona la reflexión acerca de nuestra realidad general, cuyo eje es la
naturaleza de los motivos y fines veros del ejercicio del poder formal --el
del Estado-- y el poder real y/o fáctico, el de los dueños y operadores del
dinero.
El poder real y/o fáctico determina, a su vez, el carácter, la conducta y el
alcance de las potestades de los personeros del Estado, concretadas en
diseños interesados de políticas públicas y la aplicación selectiva o
discriminatoria de éstas.
Esos motivos y fines tienen, en conjunto, dialéctica propia, enunciada en la
práctica por una cultura se simulación dada, cuyas manifestaciones
antójanse obvias o exhíbense evidentes no obstante sus atuendos y ropajes
sofisteros y engañosos.
IISeñálese que tales motivos y
fines no son, ciertamente, los de atender los intereses del pueblo de
México, sino únicamente los de grupos de poder emblematizados en consorcios
trasnacionales principalmente de Estados Unidos, España y otros países
europeos.
También se encuerpan esos motivos y fines en la
oligarquía mexicana, cómplice por afinidades filosóficas y comuniones
estratégicas de los consorcios trasnacionales y su cultura -el
neoliberalismo y la globalización- devenidos en plutocracia.
La plutocracia mexicana trasciende su definición misma y ha adquirido
peculiaridades: ya no es únicamente el gobierno de los ricos, sino el Estado
de los ricos. Ello es un verismo insoslayable: el Estado mexicano sirve sólo
a los pudientes.
El tema es atinente a la luz de los componentes del contexto socioeconómico
y sociopolítico nacional, que es de ebullición y efervescencia rayana, con
arreglo a ciertas definiciones de la ciencia política y social, en francas
insurgencias societales.
Las insurgencias societales son sin duda un efecto y adquirirían, según la
experiencia histórica, atributo de causal, entendido éste como catalizador o
agente de cambio y vector de transformación, acelerando el desarrollo de
ciertos procesos.
Esos procesos son, en realidad, fases o etapas políticas (y, ergo,
económicas) de la evolución social histórica de México o, mejor
descrito, del pueblo mexicano. El ritmo e intensidad de las fases o etapas
depende de condiciones contextuales específicas.
IIIEn México regístrase
objetivamente que las condiciones contextuales específicas se manifiestan en
coyunturas; es decir, en eslabonamiento de fuerzas sociopolíticas que luchan
por controlar el poder socioeconómico. La coyuntura es sólo reflejo.
Sin duda. La experiencia de las luchas históricas del pueblo de México
-desde 1810 a la fecha y, sin duda, mucho antes, con las muy documentadas
rebeliones indías en la Nueva España- ha sido y es una sola, con fases y
etapas. Es un continuum.
El continuum -vocablo de la sociología que identifica una continuidad de los
procesos sociales históricos-- sitúa la coyuntura política o momento actual
en la estructura económica de la sociedad que, aquí, es asaz desigual,
injusta e inicua.
Para distorsionar esa percepción mediante disfraces retóricos -v. gr., el
doble discurso- y acciones demagógicas mediáticas de los personeros del
poder formal, se acude a la práctica de la simulación. Vístese de Pierrot a
Fierabrás.
Pero el atuendo pierrotesco es burdo y ridículo; Fierabrás -la intolerancia,
la perversidad, la mano dura, la represión leguleya, falaz y tramposa del
descontento social criminalizado- emerge sin refinamientos ni filigranas ni
lideratos inspiradores.
La gesta de 1810 -secuela de las rebeliones indias desde la caída de
Tenochtitlán que explica, entre otra cosas, la invención translativa de la
Virgen de Extremadura en la Virgen de Guadalupe- no ha concluido. Aun
buscamos nuestra independencia. 
Glosario:
Fierabrás: famoso gigante que figura en los antiguos libros de
caballerías.
Pierrot: personaje de la Comedia del Arte, que llevaba trajes
festivos y llamativos en momentos inapropiados.
V. Gr.: verbigratia. Verbigracia. Por ejemplo.