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  1808-2008: Segundo centenario ¿de qué? 
"MI PATRIA ES PRIMERO"

* Se habla de República, pero soñamos con monarquía

POR ABRAHAM GARCÍA IBARRA
(Exclusivo para Voces del Periodista)

Por refrendo del presidente designado corren, a cargo de Rafael Tovar y de Teresa, las amonestaciones para "festejar" en 2010 el II Centenario de la Independencia de México. Los patriotas suelen celebrar este suceso desde el siglo XIX, basados en el inicio del movimiento de Insurgencia desencadenado por el cura don Miguel Hidalgo y Costilla el 15 de septiembre de 1810. Pero hay una remolona tendencia histórica que, desde 1838 hasta nuestros días, pretende tercamente que la fecha conmemorativa debe ser el 27 de septiembre -natalicio de Agustín de Iturbide-, pues en esa fecha de 1821 hizo su entrada triunfal a la Ciudad de México el Ejército Trigarante. ¿Por qué no, el 14 de julio de 1808, en que llegaron desde Madrid las gacetas que informaron sobre la humillante renuncia en pleno de la familia real, después de los motines de Aranjuez y los tumultos madrileños, cediendo la corona española a Napoleón? ¿Por qué no el 14 de septiembre del mismo año, en que el hacendado español Gabriel J. de Yermo decidió tomar por asalto el palacio virreinal en la capital, o el 21 de diciembre, fecha establecida por los conjurados de Valladolid (Morelia) para hacerse de la Intendencia de esa ciudad? Podría ser, si se quiere, el 28 de diciembre de 1836, en que la infanta María Cristina, en nombre de Fernando VII, terció entre José María Calatrava y Miguel Santa María para -mediante el Tratado de Madrid- finalmente reconocer la Independencia de los mexicanos, con base en "la identidad de origen y de recíprocas ideas", allanando el acuerdo definitivo "de paz y amistad sincera". En fin, en filias, fechas y protagonistas se fecundan las preferencias. Lo cierto es que -con todo y la condenación del Tribunal de la Inquisición-, gracias a Francisco Primo (de) Verdad, Juan Francisco Azcárate y Melchor de Talamantes, la fresca semilla de la soberanía popular empezaba a aclimatarse en México desde el verano de 1808 y, convertida en mies, así fuera en mero concepto doctrinario, la dispersaba en la ardiente pradera colonial el generalísimo José María Morelos y Pavón. Es hora que en los silos de la República no se aloja aún aquel anhelado fruto.

"El camino es siempre mejor que la posada"
Miguel de Cervantes Saavedra
 

El "milagro" que nunca fue

Con cargo al Banco de México -esto es, a los contribuyentes-, durante las primeras semanas de 2008 Guillermo Ortiz Martínez atosigó a los compatriotas con un cruel spot en el que una heroica mexicana daba cuenta de las múltiples y humillantes faenas que le impone su patrón para, finalmente, conminarla a cuidar un billete de veinte pesos, su emolumento, al que desde hace quince años se le quitaron tres ceros y recientemente se le borró la paradójicamente republicana águila imperial, no fuera a ser que Andrés Manuel López Obrador utilizara ese papel, despojado de todo poder adquisitivo, para seguirse ostentando como Presidente legítimo. Los billetes mexicanos cuestan más de lo que valen, y no por azar de la fatalidad, sino de la perversidad.

Retrospectiva: En septiembre de 1995, Harry Hurt III publicó en Fortune, bajo el título Es hora de ser realista acerca de México, un análisis de la situación nacional. En el otoño de 1994, recuerda, todo México estaba en plena alarma y la crisis de confianza que contribuyó a generar el colapso económico ya estaba plenamente en evidencia. Carlos Salinas de Gortari, candidateado por Bill Clinton a la presidencia de la Organización Mundial de Comercio, no estaba muy dispuesto a exponer al mundo la realidad de que su "milagro económico" era realmente una aldea tipo Potemkin: "La economía mexicana ha quedado devastada. En la Ciudad de México, en un tiempo joya del milagro económico de Salinas, los asaltos a mano armada y robos de autos son hechos cotidianos (...) Incluso en el relativamente próspero Monterrey, cuya comunidad empresarial está mucho más libre de la corrupción endémica que pervade a la capital, miles de pequeños negocios están al borde de la quiebra y manifestantes de clase media están tomando las calles para resistir el embarco de sus hogares".

Un mes antes (Los inversionistas mexicanos impulsaron la caída del peso, dice informe del FMI), The Washington Post publicó una entrega de Clay Chandler en la que éste revela que los inversionistas mexicanos, "no los extranjeros", precipitaron el espectacular desplome del peso a finales del año pasado, al llevar a cabo una retirada abrumadora, de último minuto, de su propia moneda, según un informe del Fondo Monetario Internacional. Al subrayar el papel de la fuga de capital interno en el desplome del peso, el FMI señala que las ventas netas de acciones y bonos mexicanos por parte de inversionistas mexicanos se incrementaron radicalmente en las dos semanas previas al 20 de diciembre (de 1994), cuando los funcionarios mexicanos abandonaron abruptamente su largamente sostenida promesa de defender el valor del peso con relación al dólar.

Concluye el informe: "Los datos disponibles muestran que la presión sobre las reservas mexicanas de divisas extranjeras durante 1994, y en particular justamente antes de la devaluación, provinieron no de la huida de inversionistas extranjeros o por la toma de posiciones especulativas de éstos, sino por parte de residentes mexicanos". Las ventas netas de acciones y bonos nacionales quizá haya ascendido en diciembre a un total de cerca de cuatro mil 700 millones de dólares, lo que significa más de dos terceras partes de los seis mil 700 millones de dólares, que fue la declinación de la reserva de divisas. En 1995, el director administrativo del FMI, Michel Camdessus "se enzarzó en un acalorado debate con autoridades financieras con varias importantes capitales europeas exhortó a que el FMI reforzara el esfuerzo de la administración Clinton para reunir un paquete de rescate financiero de México por 50 mil millones de dólares, aportando 17 mil 800 millones de dólares". The New York Times confirmó aquél reporte.

El embargo del petróleo

En abril 2 de 1995, el propio secretario del Tesoro del gobierno de Clinton, Robert Rubin firmó una colaboración para El País en la que confiesa que Clinton actuó para evitar una crisis. "Sólo hubo un criterio para actuar: La protección de los intereses de los Estados Unidos". Rubin aseguró que la totalidad del auxilio estadunidense se ocupará sólo en pago de deuda del sector público. "Cobraremos a México unos tipos de interés y comisiones sustancialmente mayores que el nivel de riesgo que asumiremos".

Hemos dejado claro, añadió Rubin, que estábamos dispuestos a apoyar a México, pero sólo si existían garantías de que nos devolverían el dinero. "Tenemos un medio de devolución garantizado gracias al petróleo. Pemex ha dado instrucciones a sus clientes en el extranjero para que efectúen los pagos a través del Banco de la Reserva Federal en Nueva York". A confesión de parte… relevo de pruebas.

Pero pruebas abundan: Una de las lacayas rendiciones del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, fue la condición de que cada retiro de la disponibilidad autorizada por Washington pasara por la aprobación de la Tesorería de los Estados Unidos y el gobierno tuvo que comprobar ante el Departamento del Tesoro que cada dólar se destinó a redimir vencimientos de bonos de deuda, aunque la Casa Blanca no cedió a la exigencia de El Capitolio de que se revelara la identidad de personas físicas o morales que se beneficiaron con el paquete financiero.

Tales fueron las monstruosas consecuencias del prefabricado error de diciembre de 1994. Prefabricado, porque en la devastadora crisis no operó la "mano invisible" del mercado, sino las manos sucias no sólo de los especuladores: También la de los funcionarios mexicanos.

El 5 de abril se cumplirán trece años de que Mark Fineman escribió en Los Ángeles Times (México paga a los poseedores de Tesobonos) una putrefacta historia que nunca ha sido desmentida en México, en la que se afirma que funcionarios de ambos países insisten en que la redención de los bonos fue el mejor uso que se le pudo dar a los fondos iniciales. En Jerusalén, en un seminario económico internacional, el secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz Martínez prometió que el gobierno cubriría todos los bonos y las deudas pendientes, pero "hasta fines de marzo México todavía adeudaba 16 mil millones de dólares por tesobonos que se vencerán en los próximos meses, además de 100 mil millones de dólares de otros denominados en pesos y dólares, próximos a vencerse".

Ortiz Martínez en la maquinación

El Blues de Wall Street, o cómo los banqueros de inversión arruinaron a México, tituló The New Republic (19-III-1995) una investigación de Douglas W. Payne, en la que éste remite a sus lectores la percepción de que la prensa financiera recogen de los mismos nombres sus opiniones sobre la crisis mexicana: "También habrá notado que estos personajes no son exactamente neutrales. Son ‘analistas’, estrategas o funcionarios de bancos de inversiones o corredores que también son los protagonistas principales en los mercados globales emergentes: Goldman, Sachs; Merril Lynch, Fidelity Investment, Bear Stearns (el banco que recientemente se declaró en quiebra. NR), Salomón Brothers, J.P. Morgan y otros". Payne retoma un artículo publicado en The Wall Street Journal escrito por Craig Torres y Thomas T. Vogel Jr. quienes revelaron que un número indeterminado de instituciones de Wall Street, particularmente las empresas de fondos mutualistas, influyeron en las desastrosas políticas económicas en un grado más alto que el que ahora quieren admitir".

La combinación de datos de esos tres autores nos enteran de lo siguiente, con la acotación de que gobernaba México el fraudulento presidente Salinas de Gortari, "legitimado" por el Partido Acción Nacional (PAN):

Lo que México ha hecho mal: política fiscal y monetaria relajadas; un creciente déficit en la cuenta corriente (demasiadas importaciones y no suficientes exportaciones para pagar por ellas), políticas de año electoral. "Pero todo regresaba siempre a los famosos tesobonos a corto plazo denominados en dólares que fueron utilizados para financiar deuda mexicana a largo plazo".

El PRI enfrentaba su más ardua campaña política de su historia. "No podía permitirse el lujo de alternaciones económicas. Ya en ese entonces estaba incrementando los subsidios y los gastos de campaña, al tiempo que expandía el crédito interno para el impulso artificial a la estancada economía. Devaluar el sobrevaluado peso hubiera equivalido a un suicidio político.

El escenario era tripulado por el Weston Forum, gran sindicato de las firmas arriba citadas, capitaneado por John Liegey: el 19 de abril de 1994 (esto es, antes de las elecciones y poco más del cambio presidencial), ese clan determinó no comprar suficientes Certificados de Tesorería (Cetes) en pesos para remplazar a los que estaban madurando, lo que provocó una brusca elevación de las tasas de interés mexicanas y un desplome en la Bolsa Mexicana de Valores.

"El gobierno mexicano entendió el mensaje. Poco después de la reunión con Guillermo Ortiz Martínez, México emitió tesobonos a plazos más largos, como había pedido el Weston Forum, y redujo el número de subastas de Cetes. En menos de dos meses los inversionistas extranjeros inyectaron unos dos mil 500 millones de dólares en tesobonos asegurados contra la devaluación, de los cuales la mitad provenía de los miembros del WF.

El Journal of Comerse del 31 de enero (1995), con crédito a Kevin G. Hall escribió que "la sobredendencia en los tesobonos es lo que ahora está en el centro de la crisis económica mexicana, porque unos 29 mil millones de dólares de instrumentos de deuda madurarán este año".

En palabras de Payne, "la cuestión de la responsabilidad fiduciaria de la conducta del Weston Group y otros inversionistas debe resolverse. Al parecer estuvieron dispuestos a tomar enormes sumas de dinero pertenecientes a clientes que quizá no estaban plenamente concientes de lo que estaba en juego, y utilizar esas sumas no sólo para apostar a los mercados emergentes, sino para presionar a gobiernos a fin de que adoptaran políticas potencialmente desastrosas, sólo porque esas políticas maximizaran las utilidades a corto plazo".

En suma, Weston Group había organizado en abril (1994) un complot para presionar al gobierno mexicano. Sus acciones explican en una gran parte por qué el gobierno mexicano adoptó políticas que llevaron a la crisis y a la estrepitosa caída del peso. John Liegey arregló dos reuniones con funcionarios mexicanos del banco central y con el entonces subsecretario de Hacienda Guillermo Ortiz Martínez. Esas reuniones ocurrieron el 8 y 20 de abril de 1994. Ahí parió la leona.

¿Cuál "error" de diciembre, entonces? Esa es la vera historia de cómo se incubó criminalmente el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), ahora Instituto Bancario de Protección al Ahorro (IPAB), cuya descomunal corrupción hipotecó por siglos el patrimonio de los mexicanos, dejando en minúscula porción los 70 mil millones de dólares que, según dijo Zedillo Ponce de León, fue el costo de la debacle sólo en 1994-1995. Desde la conversión del Fobaproa en IPAB, los agentes de la tecnoburocracia, entre ellos Ortiz Martínez, han pujado para que el Congreso de la Unión apruebe el reconocimiento de la deuda llamada contingente en deuda pública. El Congreso se ha hecho como que se resiste, pero cada año la Cámara de Diputados aprueba en el Presupuesto de Egresos castiga partidas, por ejemplo de la política social, para el servicio de dicha deuda.

Un Nerón se anida en el vientre patrio

Un informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público correspondiente a 2007 reconoce que, a diciembre, sólo la deuda bruta del gobierno federal alcanzaba el estratosférico monto de dos billones 355 mil millones de pesos. Desagregado, 80.5 por ciento es deuda interna y 19.5 por ciento externa. La suma equivale a 22.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que según el complaciente Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática es de 863 mil millones de dólares. Esa correlación entre deuda interna y externa, sin embargo, es un tanto tramposa. El ex secretario de Hacienda de Vicente Fox (¿Dónde quedaron los 600 mil millones de dólares de ingresos petroleros?), Francisco Gil Díaz, fiel a la vocación tracalera de su jefe, jugó artes de birlibirloque para transferir débito externo al interno. Traslados en libros nada más,

Con datos de 2007 y lo que va de 2008, especialistas financieros calculan que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, sin esclarecer a cabalidad el destino de la jugosa renta petrolera, ha disparado el monto de la deuda pública a un ritmo de 900 millones de pesos diarios. Si el dato merece subrayarse, lo merece porque, para graduarse en la Escuela Libre de Derecho, Calderón Hinojosa sustentó su tesis bajo el título de Inconstitucionalidad de la deuda pública externa mexicana 1982-1986. Tiempos aquellos del PRI, un michoacano ayer incendiario hoy se olvida que existe el oficio de bombero. En su momento de crisis, no sólo económica y política, sino emocional, en 1982 José López Portillo instruyó a su secretario de Hacienda frente al chantaje de la Casa Blanca y Wall Street: Adviérteles, si porfían, dejaremos que ¡Arda Roma! Hoy, por simple omisión, si no es que por comisión, parece que México está empollando su propio Nerón.

De Juárez, el verbo; no el patriotismo

El pasado 21 de marzo, sitiado previamente Palacio Nacional, el presidente designado -que como Vicente Fox ignoró la existencia de Guelatao- quiso oficiar como un Juárez sin levita, prodigando loas al Benemérito de las Américas, fusilándoselas de los textos de don Andrés Henestrosa, pero no se comprometió a restaurar La República aunque hiciera obligada cita a la hazaña del irrepetible Indio Oaxaqueño.

A regañadientes, y con el madrileño secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, a sus flancos, Calderón hizo referencia a la Constitución de 1857, que la generación de la Reforma concibió, dijo el ilustre orador, buscando la conformación de un Estado moderno.

Pero el autor de la Inconstitucionalidad de la deuda pública externa mexicana tuvo un pequeño olvido: Desde 1821 hasta 1861, el México fluctuante pasó por 75 levantamientos, motines, confabulaciones, guerras intestinas, actos de sabotaje y agresiones y guerras extranjeras que dejaron las arcas nacionales exhaustas y bajo el acoso incesante y amenazador de los acreedores extranjeros. El 17 de julio de 1861, la capacidad de resistencia contra el chantaje económico llegó a su límite y colmó la paciencia del Patricio que, a decir de Calderón Hinojosa, fue uno de los fundadores del México de leyes e instituciones: Ese día, Juárez declaró la suspensión al pago de la deuda reclamada por el filibusterismo europeo, acumulada como resultado de mañosas especulaciones y el agiotaje.

Según el boletín de la Presidencia de la República, el 21 de marzo Calderón Hinojosa, en ocho palabras, hizo alusión a la invasión del imperio de Napoleón III, frente al cual Juárez defendió el interés nacional. Cuanta integridad intelectual y política en la lectura de nuestra historia. ¿Qué incitó la aventura napoleónica? La súbdita vocación del Partido Conservador (abuelo del PAN) de vivir al amparo de las testas coronadas. ¿No fue acaso la Junta de Notables -clero, mílites, hacendados, agiotistas, comerciantes, etcétera- la que invitó y recibió bajo palio a Maximiliano? ¿No han sido los apátridas decimonónicos los prototipos de héroe que añora todavía la antipatria? ¿No son los yunquetos -los polkos de ahora- los que no perdonan al Indio de Guelatao el martirologio del Cerro de las Campanas?

Ahora mismo, los que usurpan los mandos de la República traman la manipulación de la psicología de las masas pretendiendo implantar la idea de la monarquía.

Morelos: el siervo de la Nación.

Hidalgo: ¡Mueran los gachupines!

Bajo el síndrome de don Agustín I

Desde que, en la década de los sesenta del siglo pasado, segmentos panistas pusieron al partido en crisis, tratando de forzar su afiliación a la Democracia Cristiana internacional, la madrina más amorosa fue hasta hace unos años la alemana Fundación Konrad Adenauer, cuyo agente más activo en México fue Carlos Castillo Peraza, mentor de Calderón Hinojosa. Pues bien, a fines de marzo se difundió en México el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina 2007 (IID-Lat-2007) que elabora aquella institución europea. En un apartado titulado Presidencialismo y desvanecimiento de los parlamentos, el documento sostiene que México ha caído al sexto lugar entre los países de la región, a causa de retrocesos y estancamientos en el respeto a los derechos políticos y las libertades civiles. Muy poco ha hecho el gobierno, asegura. para elevar la calidad de la convivencia entre los mexicanos y la eficiencia política. Se observan tendencias hacia la anormalidad democrática.

Entre los factores analizados por la Adenauer, apunta que la intromisión de Vicente Fox en la sucesión presidencial de 2006 violó las reglas diseñadas "para apuntalar la naciente normalidad democrática en México". Los ataques de Fox a Andrés Maule López Obrador, sugiere, fueron para beneficiar al candidato de su partido (el PAN), con lo cual el ex presidente obligó al sistema a dar pasos hacia atrás al descomponer el ambiente electoral. Sus bolas de nieve se volvieron aludes".

La fundación alemana coincide que el Latinobarómetro circulante en México desde principios de año, en que se afirma que la confianza de los mexicanos en la democracia cayó diez puntos (de 41 a 31 en escala de 100) y reconoce las bajas calificaciones asignadas al presidente designado y los partidos políticos (sólo 24 por ciento cree que éstos sirven al pueblo.)

Esas percepciones pudieran reorientarse, si no fuera porque el vandalismo que señorea sobre la revisión del régimen electoral como parte de la Reforma del Estado, se está compadreando con los nostálgicos deleites discursivos en el seno del gobierno y su partido en tono a la aspiración monárquica, precisamente cuando el ex jefe del gobierno español, José María Aznar López ha sentado sus reales en México y, con Vicente Fox, pretende reconquistar América para España, haciéndose eco del ¿Por qué no te callas? que recientemente el rey Juan Carlos le asestó en Chile al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

No vemos moros con tranchete: Vemos exquisitos y frágiles madrileños que sueñan ya con ser investidos en 2012, no con la banda presidencial, sino con capa, corona y cetro, que las pelucas empolvadas han pasado de moda.

Así lo prefigura ante ojos maliciosos de nuestros ladinoamericanos, la militarizada presentación de Juan Camilo Mouriño Terrazo en los altos de las montañas del estado de Guerrero, el pasado 24 de febrero Día de la Bandera Nacional. Guerrero se denomina constitucionalmente así en tributo a don Vicente, el gran combatiente en la Insurgencia en pos de un México independiente. Pero a lo que llegaron el presidente designado y su secretario de Gobernación a Guerrero fue a rendirle pleitesía a Agustín de Iturbide, ídolo de la ultraderecha contemporánea, y su Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de 1821 con la anuencia de Vicente Guerrero. Ahí se inauguró el lábaro (con su águila imperial con su cabeza rigurosamente coronada), como símbolo de las Tres garantías y sus tres colores (ahora el panista Juan de Dios Castro Lozano le ve cuatro, incluyendo el azul de su partido): Blanco, la pureza de la religión; el encarnado: la nación española y el verde: "la independencia".

Orador único en aquel conclave montañés, el madrileño Mouriño Terrazo dijo que "el lábaro patrio" es esencialmente el mismo que el de De Iturbide, aunque ha sufrido "pequeños" cambios", entre ellos el águila coronada, símbolo de la monarquía, para dejarla sin corona, "símbolo de la República". Je je je. Por supuesto, ondeando figuradamente el paño, cuyo "blanco central" encarna ahora la unidad nacional, convocó al diálogo a todos los mexicanos y a la clase política a reflexionar en torno al país "que queremos seguir construyendo".

También los Tratados de Córdoba

El asunto no se detiene ahí, sin embargo. El veracruzano senador panista Juan Bueno Torio, a la cabeza de un grupo de correligionarios, quiso arrancarle al Senado de la Republica la aprobación de una iniciativa por la que se instituiría el 24 de agosto de 1821 como fecha histórica en el santoral republicano, fecha esa en que De Iturbide firmó con el virrey Juan O’Donojú, los Tratados de Córdoba.

Dicho sea de paso, Bueno Torio fue gerente de Pemex Refinación durante el foxiato. En su tierra aseguran que desde ese cargo favoreció con contratos y concesiones a familiares, amigos y personajes cercanos a Vicente Fox. El Registro Público de la Propiedad en Veracruz le atribuye, con parientes, la calidad de dueño de 27 empresas y 33 predios entre residenciales y rústicos. Él es patriota que demanda la reivindicación de los Tratados de Córdova. Hacerlo, dijo, es reconocer el acuerdo que permitió que pacíficamente, se diera la Independencia de México. Con ellos "se sofocó la resistencia de las autoridades realistas de la Ciudad de México, permitiendo la pacífica y concertada entrega del mando por parte de O’Donojú a las autoridades nacionales, dando paso a la entrada triunfal del Ejército Trigarante el 27 de septiembre (día del natalicio de don Agustín. NR). La propuesta fue rechazada con 57 votos contra 22, entre ellos los de 14 panistas. Tope en lo cual, el resultado no exorciza la intencionalidad.

Es obvio que Calderón Hinojosa (oriundo de Morelia, la antigua Valladolid, donde en 1783 nació Agustín de Iturbide) no es ajeno a ese propósito de reivindicaciones monárquicas. Sería funesto para su mandato que sus propios correligionarios marcharan por la libre por esos agrestes carriles, cuando de por sí sus adversarios políticos no le dan tregua en su urgencia de legitimar su Presidencia imperial. ¿O él mismo aspira a mudar su indumentaria militar por las prendas y aderezos fernandistas o carlistas? Graves tentaciones guajiras.

Guerrero: negro, arriero y
portador del "mal del pinto"
 

Vicente Guerrero, hijo de la Patria.

Apologistas de profunda raigambre iturbidista, abrevados en la subcultura cristero-sinarquista que rinde culto al fallido "emperador", refiriéndose a lo que algunos historiadores reseñan como el siniestro Abrazo de Acatempan, de Agustín de Iturbide a Vicente Guerrero, aseguran, consultando las fuentes de su selectiva preferencia -obviamente para ellos las únicas creíbles-, que tal abrazo nunca ocurrió, y menos en Acatempan. Con cierto tufo, más que aristocratizante, racista, aunque algunos de ellos tienen un perfil antropológico no precisamente ario, dicen que no pudo ser, pues por las venas del serrano Guerrero corría sangre de negro, era hijo del siervo Juan Pedro, arriero él mismo, con suerte, padecía, como sus soldados, el temible "mal del pinto" y, ¿qué era esa cosa que vestía como uniforme militar?. En cambio, el criollo De Iturbide, nacido en la "hermosa y culta Valladolid", transpiraba aromas de elegancia, era "hijo legítimo" del próspero don José Joaquín, hijo del reino de Navarra, y de la distinguida dama doña María Josefa Arámburu Carrillo y Villaseñor. Agustín-Cosme-Damián no se distinguiría, pues, por su amor al peladaje. Su condición de "hijo del trueno" o el trueno mismo, lo colocaba por encima de la especie humana. Todavía había clases. ¡Vámonos respetando! Vicente!

Inauguran los cañonazos
de cincuenta mil pesos

El mercenario Picaluga.

Vicente Guerrero Saldaña era eficaz como combatiente, pero falto de malicia frente a los manes de la política. Así cayó en las estratagemas de Agustín de Iturbide. Inquebrantable en su fe republicana, cuando para que capitulara ante sus enemigos, usaron a su padre para proponerle el indulto, acuñó la frase-leyenda: "Mi patria es primero". Fue su buena fe y su amorcillamiento en las estancias palaciegas los que, como Presidente de México, hicieron víctima de la traición de su vicepresidente Anastasio Bustamente. Éste le repitió la dosis disparando al capitán del Colombo, Francisco Picaluga un cañonazo de 50 mil pesos de aquéllos, para que, bajo engaños y con el pretexto de una tertulia abordo, lo capturara y lo trasladara a Huatulco, Oaxaca, en donde lo entregó a sus verdugos que lo ejecutaron en Cuilapa, de aquella entidad. El pasado 14 de febrero se cumplieron 177 años de la felonía, aniversario en el que sus paisanos de la patria chica le rindieron digno homenaje. A éste no fue Felipe Calderón Hinojosa.

LA CORONA ES PRIMERO

“El emperador”

Cuando Agustín de Iturbide llegó finalmente a la Ciudad de México, merced al apoyo que imbatibles insurgentes le brindaron, lo hizo precedido de una fama sólo comparable con el tamaño de sus ambiciones. Junto con Luis Correa, se le atribuye la delación de los conjurados en Valladolid de diciembre de 1809, de los que, al triunfo de la insurgencia, sólo sobrevivieron José Nicolás Michelena, Antonio Cumplido, Antonio Castro, José María Izazaga, José María Abarca y Lorenzo del Castillo. Antes de abatir a Morelos, su historial de combate en El Bajío se describía como "un reguero de sangre", incluso inocente. En sus triunfos militares solía suceder que no quedaran sobrevivientes; el paredón decía la última palabra. Puesto en crisis terminal el virreinto, en su Plan de Iguala (con el que se dice él solito consumó la intendencia de la Nueva España) empezaba por otorgar el monopolio de la religión a la Iglesia católica. "sin soberanía de otra alguna"; postulaba la monarquía moderada "con arreglo a la constitución peculiar y adaptable del reino"; ofrecía la corona en rango de emperador a Fernando VII o en su defecto al infante don Carlos, don Francisco de Paula, el archiduque Carlos "u otro individuo de casa reinante que estime por conveniente el Congreso…". Por lo pronto De Iturbide se haría con una Junta gubernativa.. Ya con los Tratados de Córboba arrancados a D’Onojú, ante quien se presentó como el representante del Imperio mexicano, insistió en que "ésta América se reconocerá como nación monárquica constitucional". ¡Que faltaba para que un simple y desarrapado sargento -Pío Marcha-, en nombre de la alta oficialidad del ejército, del clero, de la aristocracia y, de una buena vez la raza -carne de cañón- lo proclamara Emperador Agustín I, por obra, primero, de la Divina Providencia.

Con el aval de Anastasio Bustamante

Para los idólatras del primer emperador "mexicano", el acto culminante que lo consagra como el "verdadero consumador de la Independencia" de México (al que ni siquiera llama así, sino Nueva España), fue la recepción que de sus restos mortales, provenientes de Padilla, Tamaulipas, se hizo en la Ciudad de México en 1838. Se basan para ello en las crónicas de los periódicos al servicio de los centralistas monárquicos que magnificaron con toda la cursilería propia del lacayismo, la multitudinaria movilización de la raza de bronce que acompañó la urna hasta el frente de la Catedral metropolitana a la que sólo tuvieron acceso los pomadosos. Omiten, por supuesto, que quien tramó el necrófilo espectáculo fue el por segunda vez presidente Anastasio Bustamante. En su hoja de campaña de este general se registra que éste, también michoacano (no todos los días nace un Lázaro Cárdenas del Río, qué le vamos a hacer) persiguió a Morelos cuando rompió el sitio de Cuautla. En 1821 proclamó el Plan de Iguala en la Hacienda de Pantoja y tomó Celaya y Guanajuato. Como vicepresidente armó el cuartelazo contra Guerrero y planeó su crimen a manos de Picaluga. Expatriado a Europa, volvió en 1837. En 1841 volvió a ser desterrado como consecuencia de los Tratados de la Estancuela. Murió en San Miguel de Allende. Nominado así en memoria del insurgente escapado de la delación de Querétaro. Cosas veredes, Sancho.

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Edicion 183
EDITORIAL

Pag. 2
VOCES DEL DIRECTOR
MOURIS SALLOUM GEORGE

Pag. 3
"MI PATRIA ES PRIMERO"
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pág. 4
LA LUPA POLITICA

AMLO PONE EN JAQUE
ALFREDO JALIFE-RAHME


Pág. 9
CONTRATOS PETROLEROS
HUMBERTO HERNÁNDEZ HADDAD

Pág. 10
HIDROCARBUROS: PEMEX
MARIVILIA CARRASCO

Pág. 11

RETOBOS EMPLUMADOS

PONTÍFICES DE LA OSCURIDAD
PINO PÁEZ

Pág. 12

SE FUNDE EL NÚCLEO DEL SISTEMA FINANCIERO
MARIVILIA CARRASCO

Pag. 13
UN IPIRANGA ESPERA A FELIPILLO
ALFRÉDO PADILLA PENILLA

Pag. 14
EN 1995, CLINTON PROPUSO PRIVATIZAR PEMEXCUANDO RESCATÓ A ZEDILLO
MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

Pag. 15
FRONTERAS DE LA CIENCIA

Pag 17
CON ELECCIONES ABIERTAS EN EL PRD
PEDRO ECHEVERRIA V.

Pag. 21
EL DERECHO A LA ¿DESINFORMACIÓN?
DAX TOSCANO SEGOVIA

Pag. 22
PARA LOS PARTIDOS LA MAFIA NO EXISTE
ELIO VELTRI

Pag. 25
EL MESIAS
OSCAR DEL RIVERO

Pag. 26
PUMAS NO, GATOS SÍ
EDUARDO LOPEZ BETANCOURT

Pag. 27
A FUEGO LENTO

LOS TESORITOS DE MÉXICO
E. PASTOR CRUZ CARRANZA

Pag. 28

BUHEDERA
GUILLERMO FÁRBER

Pág. 29

HISTORIAS DE DESVENTURA EN LA MAR
HÉCTOR CHAVARRÍA

Pag. 30
ESFERA HUMANA
ENRIQUE CASTILLO PESADO

Pág. 32

ASIMETRÍAS
FAUSTO FERNÁNDEZ PONTE

Pág. 34

EL TESORO...
RAMI SCHWARTZ

Pag. 34










 

 


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