El siguiente es un artículo actualizado estadísticamente
para mostrar que no es PEMEX, ni los mitos creados para buscar formas
de inversión privada nacional y/o extranjera que no son permitidas
constitucionalmente en el organismo descentralizado, sino la política
neoliberal impuesta y adoptada en los últimos 25 años.
Antes de regresa a México de un reciente viaje a los
Estados Unidos, Felipe Calderón dijo abiertamente que México debe buscar
alianzas con la iniciativa privada para perforar en aguas profundas; de lo
contrario, o "nos quedamos como estamos o (hay que) quitar recursos a
educación, campo o salud para destinarlos a PEMEX. La buena noticia en este
caso es que "tenemos mucho petróleo, un tesoro enterrado en el mar", y sólo
falta ir por ese recurso, aseguró en conferencia de prensa al finalizar su
gira de cinco días.
El argumento de "quitar recursos a educación, el campo o
la salud para destinarlos a PEMEX" no sólo es chantajista, sino que refleja
un obstinación absurda y prosaica a sostener a toda costa los criterios
económicos imperantes. Existen, desde luego, opciones racionales
distintas, aún sin grandes modificaciones de la política actual, pero que sí
modifican las actuales las inercias destructivas.
PEMEX está lejos de encontrarse en bancarrota gracias a
los aumentos de los precios del crudo durante los últimos años, pero su
situación financiera y presupuestal debe modificarse para convertir al
organismo descentralizado en el remolque de una vigorosa y verdadera
recuperación de la economía mexicana. Los factores que crearon una situación
financiera y tecnológica adversa en PEMEX son diversos, pero todos ellos son
resultado de la política neoliberal que privilegia a la economía de la
usura, la especulación y el pago de deudas a costa del saqueo de la
producción, del mantenimiento y de la inversión de PEMEX y de la economía
física real del país en su conjunto. Esa política, que opera para crear
condiciones contables deficitarias en PEMEX, es sólo el pretexto
idóneo para justificar una nueva desarticulación de la industria petrolera
nacional y su ulterior privatización. Se cumpliría así el cometido
fundamental de los neoconservadores y de la petrocracia angloamericana,
ansiosos de conquistar el control del petróleo mexicano, pero no porque
PEMEX sea una empresa ineficiente e inoperante, como pretenden hacer creer
los neoconservadores radicales, sino precisamente por el contrario.
La condición impuesta artificiosamente sobre PEMEX, es un estado contable
perverso que no refleja la eficiencia técnica real de la paraestatal más
relevante de México y la quinta empresa, en su clase, más importante del
mundo. Detrás de la supuesta ineficiencia de PEMEX se oculta la bancarrota
técnica del propio gobierno mexicano orillado a saquear los recursos de la
paraestatal, debido a que las políticas del Consenso de Washington
han reducido en forma sistemática la base fiscal como consecuencia de
los cierres empresariales, el aumento del desempleo y la caída de poder
adquisitivo del salario; todos ellos males económicos y sociales que no
pueden resolverse persistiendo en los criterios dominantes.
Bajo dichos criterios económicos, exigidos por los
centros financieros de Wall Street y la City de Londres, el gobierno absorbe
en impuestos, derechos y aprovechamientos entre el 75 al 82 por ciento de
los ingresos corrientes de PEMEX.
Los números que veremos a continuación, demuestran el
nivel de saqueo por varios medios a PEMEX -y al país-, que es hoy
insostenible y sólo sirve para privilegiar una política, esa sí en
bancarrota por su incompetencia y maldad, diseñada para liquidar al Estado
Nacional Soberano.
Veamos:
1.- A partir del aumento de precios del barril de
petróleo en los últimos cuatro años, el costo de operación de PEMEX se
redujo a 9-10 por ciento del valor de sus ventas, muy por debajo de su costo
de operación histórico de alrededor del 30 por ciento y por debajo del
índice de costo de operación del 45 porciento de Shell, la empresa que le
sigue a PEMEX en costos reducidos. "Desde esta perspectiva, PEMEX es la
empresa más rentable del mundo", sostiene el ingeniero, economista de la
UNAM y especialista en la industria petrolera, Rafael Decelis. Debido al
aumento de los precios internacionales del petróleo y sus derivados, la
empresa mexicana, no obstante la reducción de su producción física real, ha
tenido ingresos crecientes año con año. En 2004, 25 por ciento por encima de
los de 2003; en 2005, 17 por ciento por encima del año anterior 2004;
en 2006, 22.5 por ciento por encima de los del 2005, y 2007, 7.25 %
por encima de los de 2006[1].
El precio promedio por barril de la mezcla mexicana ha pasado de 31.05 en
2004, a 42.71 en 2005, a 53.04 en 2006, a 61.94 en 2007 y se espera que
llegue a 77.50 durante el 2008.[2]
2.- De acuerdo con el informe preparado por el Centro de
Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados con base en
datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, los ingresos
petroleros representan entre el 35.5 y 38 por ciento de los Ingresos totales
de la Federación. Los impuestos, derechos y aprovechamientos que PEMEX
paga al gobierno federal representan más que lo que éste percibe por
Impuesto sobre la Renta o por IVA. Los ingresos petroleros totales (Gobierno
Federal y PEMEX juntos) más los del la Comisión Federal de Electricidad (los
dos grandes componentes de la industria energética nacional) representaron
en el 2006, el 47.24 por ciento de los ingresos del sector público
presupuestario (dejando de lado los ingresos por endeudamiento y otros no
presupuestarios) y 44.5 por ciento del observado en el 2007. [3]
De esta forma las extraordinarias ganancias
operativas o renta de PEMEX son absorbidas por una política fiscal
depredadora. En el 2004 el gobierno federal tomó el 81.40 por ciento de esas
ganancias operativas o renta, el año siguiente subió a 87.5 por ciento, en
el 2006, 76.21 por ciento y en el 2007, 71.94 por ciento.
El resto queda como gasto programable (gastos de
operación y gastos de inversión que analizaremos adelante), más gasto no
programable (íntegramente dedicado al pago de intereses de la deuda del
propio organismo.)
Es evidente, que el incremento en el precio de
exportación de la mezcla mexicana de petróleo crudo benefició a las arcas
gubernamentales -que han despilfarrado en gasto corriente y pago de
deudas--, pero no a las de PEMEX, como podemos corroborar en los
propios informes de la paraestatal.
3.-Como si no fuera suficiente, el costo de tener
que importar derivados petroquímicos y gasolinas que PEMEX podría producir,
se convierte en una carga adicional a la economía del país. Por ejemplo en
2004, se recibieron 24 mil millones de dólares por la exportación de crudo;
pero las importaciones de PEMEX de petrolíferos y gasolinas fueron de seis
mil millones de dólares, una cuarta parte de sus ingresos; mientras que la
importación de la petroquímica que ya no produce PEMEX, superó los 18 mil
millones de dólares.

El endeudamiento oneroso por PIDIREGAS
4.- Pero no sólo los impuestos debilitan la estructura
financiera de PEMEX. Los llamados Proyectos de Impacto Diferido en el Gasto
Público (PIDIREGAS, una idea del grupo del ex secretario de Energía bajo el
gobierno de Ernesto Zedillo, Luis Téllez Kuenzler, quien intentó vender
tanto PEMEX como la CFE. Para no gastar en inversión se buscó licitar
a compañías privadas nacionales e internacionales para que construyeran
infraestructura en el sector energético (electricidad y petróleo). A la
entrega de las obras se les pagaría con producción. Los grupos privados se
endeudaron externamente para construir tales obras con tasas de interés
mayores a las que el gobierno hubiera contratado, pero al final es el
gobierno el que debe pagar dichas deudas privadas nominadas en dólares.
A esto se ha llamado deuda "contingente", que es hoy ya mayor que la deuda
pública externa.
De acuerdo con los informes de PEMEX, del fondo destinado
a Inversión presupuestal del 2007, constituido por el 8.9 por ciento de la
renta de la paraestatal después de impuestos, derechos, etcétera. De es
fondo para inversión, el 47 por ciento se destinó a la amortización de
deuda contratada bajo el esquema de PIDIREGAS, cuando que la inversión
física representó sólo 29.7 por ciento de esa partida y el restante 25 por
ciento fue a parar a inversiones en derivadas financieras. PEMEX no produce
derivados petrolíferos, pero invierte en Derivadas Financieras.
Alejado del rumbo de aumentar y mejorar en forma efectiva
la producción de derivados petrolíferos (gasolinas y otros petroquímicos),
el organismo descentralizado se ha dado en realizar inversiones en el
mercado de derivadas financieras, donde por el momento ha obtenido
ganancias. Semejante práctica no sólo esta prohibida por ley mexicana
para una organismo descentralizado, sino que pone en verdadero riesgo la
integridad económica de la empresa, si consideramos que las derivadas
financieras son el sumum del proceso hiperespeculativo en el que se
sustenta la malhadada globalización.
A la luz de esta información vemos que el llamado
"Gasto de Inversión Presupuestal" es un fraude inaudito, pues entre 2004 y
2007 sólo se ha dedicado a la inversión física real entre 16 al 30 por
ciento de ese fondo (que no es mayor al 10 por ciento de la renta de PEMEX
después de pago de impuestos, etcétera.)
Entre 40 y 47 por ciento de ese fondo, se destina a
amortizar la deuda incurrida por PIDIREGAS, mientras que entre 2004 y 2006
se destinó en promedio el 50 por ciento de ese fondo a las llamadas
inversiones financieras, incluyendo inversiones de alto riesgo en el
hiperinflado mercado de derivadas financieras. Con lo que se ha llegado al
colmo de cinismo y la irresponsabilidad oficial poniendo a PEMEX a jugar en
las ligas mayores de la mega especulación, donde se producen ganancias
efímeras y se comprometen seriamente el patrimonio de la descentralizada.
5.- El costo de la deuda que PEMEX es obligada a adquirir
también ha aumentado debido al incremento de los intereses y a pérdidas
cambiarias. El gasto por pago de intereses ha venido en aumento, pasó en el
2004 de 26 mil 181 millones de pesos (dos mil 395 millones de dólares) a 50
mil 949 millones de dólares en el 2006 (cuatro mil 675 millones de dólares).
Los pagos de interese en el 2006 y 2007 respectivamente fueron 94 por
ciento y 64 por ciento superiores respecto al 2004.[4]
La empresa es así obligada a desviar recursos
indispensables para su propio fortalecimiento y para la realización
impostergable de obras de exploración, explotación y refinación.
En resumen, se trata de una fórmula perversa de
saqueo de PEMEX vía impuestos, que la obliga a su vez, a endeudarse para
ser saqueada por las condiciones injustas de financiamiento
internacional y como si fuera poco, añade inmensos costos adicionales
al país, que se ve obligado a importar productos que la paraestatal deja de
producir, cuando fue creada para resolver necesidades energéticas e
industriales esenciales de la economía nacional y para el bienestar general
de la población.
Que se trata de un acto deliberado el destruir a
PEMEX, es aún más evidente al analizar en contraste, las extraordinarias e
injustificadas prebendas fiscales que el gobierno ha entregado al sistema
bancario desde su bancarrota hace trece años. "Las instituciones de crédito
que operan en el país mantienen un subsidio fiscal directo del Estado a
través de contabilizar en sus activos impuestos no pagados del orden de tres
mil 150 millones de dólares, según la Comisión Nacional Bancaria y de
Valores (CNBV). Las instituciones bancarias, pero en mayor medida BBVA
Bancomer y Banamex-Citigroup, incluyen estos impuestos no pagados en sus
activos. Además de constituir un subsidio fiscal directo, del que no
disfrutan otros sectores de la economía, tal práctica permite que no
aumenten sus requerimientos de reservas mínimas de capital. Los bancos
extranjeros que operan en México recibieron la facilidad de no pagar una
parte de sus impuestos para incorporarlos como si fueran capital durante el
proceso de rescate financiero realizado por el gobierno del ex presidente
Ernesto Zedillo. Sin embargo, cuando el plan fue anunciado se informó que la
dispensa concluiría una vez que las instituciones generaran utilidades, como
ocurre ya desde hace casi siete años. La mayor parte de las utilidad de
dicha banca proviene el cobro de comisiones a los usuarios y los pagos que
recibe del gobierno por el rescate bancario.
Los fondos que recibe la banca por el llamado rescate
bancario, significan otra deuda "contingente" nominada en dólares que debe
pagar el gobierno mexicano y que es un saqueo sin fin de los recursos
financieros del mismo.
El costo financiero del llamado saneamiento financiero (IPAB
y otros) representó en el año 2004, 70 por ciento (sic) más que el costo
financiero del endeudamiento de PEMEX y 40 por ciento mayor al costo
financiero de todos los organismo y empresas públicas incluyendo PEMEX
y la CFE.[5]
Tanto el llamado "saneamiento financiero" como el
endeudamiento por PIRIDEGAS, se han convertido en un cáncer de obligaciones
financieras infladas, mayor que el que se paga por el endeudamiento externo
oficial, que ha disminuido, en razón de la creación de estas deudas, que son
de facto también deuda externa pública.
De acuerdo con información del Banco de México, en el
2006, la suma de pasivos de PIRIDEGAS y del IPAB representó casi el 86
por ciento de todos los pasivos adicionales de la Deuda Pública, llegando
ese año al equivalente del 15. 6 por ciento del PIB nacional (¡sic!).
Existe una relación directa entre los efectos de la política neoliberal en
la destrucción de la base productiva nacional, los ingresos fiscales de la
Federación y la forma en que se ha venido medrando a expensas de PEMEX,
organismo estratégico del desarrollo nacional. El peligro real es que
adoptar medidas adicionales dictadas por esta política conduce a la segura
ruina nacional, más que un proceso de deterioro del organismo
descentralizado que nos ocupa en este análisis. PEMEX se creó para
desarrollar no sólo un recurso natural propiedad de la Nación, sino emplear
dicho desarrollo para impulsar la economía nacional como un todo, al sector
agropecuario, ala industria y al empleo productivo.
Las mentiras esgrimidas para favorecer la asociación con
empresas privadas nacionales y/o extranjeras, son una manera de esquivar el
problema toral que debe ponerse sobre la mesa: la complicada situación
financiera a todos los niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, es
resultado directo a su vez del neoliberalismo. Seguir soslayando la
realidad sólo puede empeorar la situación y compromete la existencia del
Estado nacional.
La propuesta del gobierno de Felipe Calderón, es no
modificar los criterios y añadir medidas que son peor como remedio que la
enfermedad.

[1]
Datos obtenidos del Balance Primario
y Balance Financiero de PEMEX y Subsidiarias 2004-2007
[2]
Precios Internacionales del Petróleo,1998-2008 elaborado por el CEFP de la
H. Cámara de Diputados con datos de la Secretaría de Energía, Agencia
Internacional de Energía y PEMEX.
[3]
Ingresos Petroleros y No petroleros del Sector Público Presupuestario 2007
elaborado por el CEFP de la H C de Diputados Con datos de la SHCP y otros.
[4]
Información obtenida del Balance Primario y Balance Financiero de PEMEX y
Subsidiarias 2004-2007
[5]
Información analizada de informe del Costo Financiero del Sector Público
Presupuestario 2004-2006 elaborado por el CEFP con datos de la SHCP