El pasado 31 de enero miles de campesinos mexicanos
realizaron una manifestación en el Distrito Federal; como en antaño, fueron
utilizados; muchos acarreados llegaron sin idea del por qué ni para qué
estaban en la capital de la República.
El pretexto ahora fue el Tratado de Libre Comercio (TLC)
con Estados Unidos y Canadá; dicho acuerdo supuestamente afectará los
productos agrícolas aztecas, debido a que en las naciones del norte son más
económicos.
Con gran caos vial y pérdidas incalculables, los hombres
del campo llevaron acabo su protesta, misma que de antemano se sabe, no les
producirá beneficio alguno; duele afirmarlo, pero los agricultores, tal como
ayer y hoy, seguirán desarrapados, marginados de la cultura y ajenos al
mínimo bienestar económico.
Volvemos a viejos tiempos, cuando gobiernos priistas los
usaban para sus mítines, dándoles a cambio sólo mendrugos; lamentablemente
no es mejor su suerte hoy en día: Al trabajador agropecuario siempre se le
ha ofendido, tengamos presente la expresión clásica "indio pata rajada", con
que despectivamente se les trata; sistemáticamente son vejados, jamás se ha
pensado en mejorar su calidad de vida, son víctimas permanentes de la
explotación.
Cuando los "rotos" del panismo arribaron al poder,
continuaron la política del avestruz, escondiendo la cabeza para no darse
cuenta de los millones de campesinos famélicos, quienes al verse sin
alternativa "huyen" a suelo gringo, en busca de empleo y progreso.
Por otro lado, fue realmente cómico ver al actual líder
de los campesinos, quien usaba un sombrero de más de diez mil pesos y
vestimenta de Christian Dior. El "sujeto nylon", con voz engolada habló en
nombre de los labriegos pidiendo su reivindicación; a la par de sus
antecesores. Este individuo únicamente busca ventajas personales, tanto de
manera inmediata como a futuro; podríamos apostar, dicha persona en su vida
ha sembrado, es más, ni siquiera cortado una milpa.
Es preponderante resolver el problema alimentario del
país; en la medida en que seamos autosuficientes estaremos logrando una real
soberanía, detonante para poder buscar otros proyectos más ambiciosos, por
ejemplo en la industrialización.
Resulta inconcebible e inaceptable, se genere maíz de
menor precio en suelo estadounidense, cuando aquí la mano de obra es más
barata; empero, desafortunadamente en nuestra patria no hay un plan
agrícola, empezando por el absurdo y anacrónico sistema de propiedad en mini
parcelas; no me refiero a quitarles su ejido a los agricultores, simplemente
que lo aporten para constituir amplios ámbitos de producción, donde la
mecanización sea esencial; el apoyo al campo no puede ser ficticio, se
necesitan subsidios y respaldos para la adquisición de maquinaria adecuada,
de igual forma urge capacitación, la cual sin duda, otorgaría herramientas
para sacar mejor provecho de las riquísimas y vastas tierras mexicanas.
Innegablemente los pobres panistas que ahora están en el
poder, carecen de capacidad para emprender planes de alta envergadura; tal
vez tengamos que esperar mejores tiempos para México, donde contemos con
mandatarios preparados y honestos; es triste observar al actual Secretario
de Agricultura, quien más bien parece conejo asustado; a leguas se le nota,
nada entiende de temas agropecuarios.
La irresponsabilidad gubernamental e inseguridad en la
tenencia de la tierra, asimismo, reiteramos, la ausencia de programas, son
factores que inciden en el gran porcentaje de sembradíos abandonados; es
indispensable considerar, se pide a gritos la presencia de buenos
dirigentes; no quieren o no se han dado cuenta, existe el riesgo de una
revolución de trágicas consecuencias.
Es intolerable que mientras infinidad de hectáreas
padecen abandono y olvido, los labriegos sean manipulados por tipejos sin
escrúpulos para fines aviesos e inmorales.
Incuestionablemente, el líder del campesino debe ser el
gobernante, marginar a "jilgueros y oradores de plazuela"; no obstante,
aunque urge, sabemos es difícil por ahora un cambio de esa magnitud; sin
embargo, la esperanza muere al último. 