
México es contracíclico. Desde la década de los ochentas, las economías de
México y Estados Unidos se mueven en sentido contrario. Con Reagan, los Bush
y Clinton, los Estados Unidos han gozado del mayor período de expansión
económica en su historia. En México, ese mismo período lo conocemos ya como
la generación perdida. ¿A qué se refieren entonces con "política
contracíclica?".
Ahora está de moda eso de política contracíclica. Desde que Felipe Calderón
utilizo este término para tratar de tranquilizar a los mexicanos,
preocupados por la recesión en Estados Unidos, todos sus secretarios han
repetido como periquitos esta palabra, "contracíclica". Carstens, Ortíz,
Sojo, Werner, todos andan cacareando la palabra contracíclica.
Pero ninguno de ha tomado la molestia de analizar el crecimiento de la
economía de los Estados Unidos y compararlo contra el de México. De entrada,
la economía de los Estados Unidos es cíclica, la de México ya ni eso. Si
medimos a la economía mexicana con base en el PIB per cápita desde 1970
hasta el 2007, nos damos cuenta de que no existe un patrón de crecimiento,
auge, desaceleración y recesión como sucede por ejemplo en los Estados
Unidos, sino que en ocasiones pasamos de una recesión profunda de dos años,
a un auge impresionante de un año, para caer en otra recesión por tres años
y luego una recuperación de cinco que acaba con una recesión de dos... La
gráfica parece más un electrocardiograma de una persona muy alterada que la
serie de olas finamente trazadas que sugiere la teoría.
De 1970 a 1981, el producto interno bruto per cápita subió, es decir, 12
años de aumento continuo, aunque siempre mayor en los años intermedios del
sexenio, que al principio y al final de los mismos. En 1982 y 1983, el PIB
per cápita se desplomó estrepitosamente (dos años) para subir en 1984 y 1985
(dos años), volver a caer de 1986 a 1988 (tres años), subir del 89 al 91
(tres años), caer en 92 y 93 (dos años), subir en 94 (un año), volver a caer
en 95 (un año), subir del 96 al 2000 (cinco años) y volver a caer del 2000
al 2003 (tres años) y subir nuevamente del 2004 al 2006, para caer
nuevamente el año pasado. Desafio a cualquier economista del mundo a que
afirme que el comportamiento de la economía mexicana descrito en este
párrafo pueda ser considerado cíclico.
En Estados Unidos sucede lo contrario, tras una recesión
al final del término de Carter y principio de Reagan, los Estados Unidos
disfrutaron de la mayor etapa de expansión hasta entonces misma que duró 8
años. Cuando Bush padre llegó al poder y vino la Guerra del Golfo, la
economía entro en recesión que duró poco más de un año. Salió con Clinton y
nuevamente, los Estados Unidos tuvieron una expansión impresionante que duró
10 años y fue frenada por el crack de Nasdaq y el atentado terrorista a las
torres gemelas en el 2001. Una vez recuperada la economía, nuevamente retomó
su crecimiento y desarrollo que duró esta vez casi seis años y sigue en
veremos que ya haya terminado. Esto es cíclico, el cochinero que han hecho
los tecnócratas con México no.
En pocas palabras, llevamos al menos 23 años, toda una
generación de mexicanos, sin saber si el año entrante la economía va a
crecer o a decrecer y si dentro de ella la tajada que nos toca del pastel va
a ser mayor o menor. Una generación completa sin conocer lo que es un ciclo
económico, sin certidumbre de planeación, sin estabilidad salarial ni
laboral, sin un panorama claro para las empresas y los empresarios, sin que
el gobierno pueda cumplir con sus metas de recaudación ni de gasto. Es la
locura. En un escenario tan incierto es prácticamente imposible el
desarrollo, la economía mexicana es un río revuelto en el que no han ganado
los pescadores sino los especuladores.
Pero por otro lado, Desde 1945 y hasta 1982, las economías de México y los
Estados Unidos se movían en paralelo. Sin embargo, de la década de los
ochenta a la fecha esto ya no es así. Durante los ochenta, que para México
fue la década perdida, los estadounidenses tuvieron una de las épocas de
mayor auge en su historia bajo la administración de Ronald Reagan. A
principio de los 90, con Salinas, México creció bien, pero los Estados
Unidos entraron en la recesión que le costó a Bush padre la reelección
contra Clinton. En los noventa, los Estados Unidos entraron al mayor auge
económico de su historia, mientras México se revolcaba en los errores de
diciembre, en los fraudes del Fobaproa y caía en un bache del cual no ha
podido salir. En el presente siglo, mientras Estados Unidos siguió
creciendo, aquí nos tocó el babalucas que hizo trizas la
economía y provocó el éxodo de más de tres millones de mexicanos y arrojó a
la informalidad a más de 6.
Entonces, ¿de donde saca el presidente Calderón y su
equipo que aun si cae la economía de los Estados Unidos, México va a
comenzar a crecer si desde hace 25 años que esto no sucede, es decir, que la
locomotora de los Estados Unidos no jala al cabúz mexicano.?
Los resultados de este análisis son muy graves ya que cada vez que México
está lista para arrancar, como podría ser el caso actual, los Estados Unidos
entran en recesión cíclica y eso afecta a México. Por el contrario, cuando
ellos crecen, México se enfrasca en problemas económicos inútiles e
innecesarios, ligados al ciclo perverso sexenal ó a las políticas erróneas
de sus gobernantes y no podemos aprovechar el impulso de la primer economía
del planeta.
Hoy los Estados Unidos están listos para un largo invierno económico y como
consecuencia de lo anterior, México no va a poder crecer su PIB per cápita
que en el 2007 cumplió ya 25 años estancados, mientras el de los
norteamericanos no ha dejado de crecer desde entonces. Total, mientras son
peras o manzanas… para mi, dos órdenes de políticas económicas
contracíclicas, pero sin cebolla, para que luego no digan que fue por falta
de aliento… 