
1. La clase política debe aplaudir porque después de tres
meses, al fin los diputados se pusieron de acuerdo para seleccionar a los
personajes que ocuparán tres cargos en el Instituto Federal Electoral (IFE).
La pérdida de energía, tiempo y dinero en tontas negociaciones de líderes de
legisladores es injustificable ante insignificantes resultados que sólo
benefician a partidos. Pero esas negociaciones sirvieron como cortina de
humo para tapar problemas cien veces más importantes: la protesta campesina
y su larga marcha; la necesidad de revisar el TLC; el alza criminal de
artículos de primera necesidad; el desempleo que crece; la militarización
del país; la privatización del petróleo y la electricidad; la reforma de la
ley del trabajo; la investigación indispensable de la corrupción de Fox, la
batalla contra la privatización en el ISSSTE; el problema de las pensiones y
las afores, etcétera, etcétera. ¿Se trataba de parir ratones?
2. Parece que el gran estratega de las negociaciones fue
el senador Manlio Fabio Beltrones del PRI, que camina presuroso hacia la
candidatura presidencial de 2012. En tres meses buscó lograr un acuerdo para
obligar al PRD a firmar compromisos, a no autoexcluirse, y lo consiguió.
¿Qué aceptó el PRD? Aunque se sacrificó a peces gordos, a los candidatos más
conocidos, tales como Jaime Cárdenas, el ex ministro Góngora Pimentel,
etcétera., que pudieron ser más capaces y eficientes, se escogió a quienes
menos broncas presentaban, los menos cuestionados por los dirigentes de
partidos. Pero Beltrones ha salido alegremente a defender el proceso y a
demostrar su satisfacción porque, según dice: "Leonardo Valdés Zurita es un
profesional honesto y responsable, porque cuenta con el respeto de todos los
partidos y es satisfactorio el nivel de consenso alcanzado en el proceso de
elección de los nuevos integrantes del IFE".
3. Pareciera que la política mexicana se reduce a las
elecciones; miles de millones de pesos del presupuesto se dilapidan en
campañas, subsidios, salarios, publicidad, como si las elecciones hayan
solucionado alguna vez los principales problemas del país que desde siempre
han sido de miseria y hambre para la mayoría de su población. Ahora el
presidente del IFE ya no será el compadre de Calderón ni el emisario de
Esther Gordillo, pero en su corazoncito estará sus preferencias por el PAN,
PRI o PRD. ¿O, acaso puede haber una persona higiénicamente pura, sin
ideología? Sin embargo los diputados se entretuvieron muy bien y, como
siempre, evitaron comprometerse en las luchas de los trabajadores, si es que
todavía hay alguno inquieto por ello. Ya el presidente ilegítimo, Calderón,
podrá nuevamente aplaudir la unanimidad obtenida por los legisladores
preocupados por el país.
4. Estos acuerdos "unánimes", en los que el PRD sale muy
satisfecho después de llegar a acuerdos con el PAN y el PRI, van
convalidando rápidamente al gobierno ilegítimo de Calderón. Los
socialdemócratas, según dicen, evitaron que el PRI y el PAN impusieran a
quien les de la gana, a personajes más derechistas en el IFE; pero olvidan
que su colaboracionismo desprestigia al PRD y lo hace aparecer como un
partido idéntico a cualquier partido de derecha. Mientras los
lópezobradoristas desconocen al gobierno de Calderón y buscan mediante
acciones debilitarlo, los legisladores de ese partido sacan acuerdos
"unánimes" que consideran "grandes avances" con los legisladores del PAN y
PRI y reciben las felicitaciones del presidente ilegítimo. ¿Qué pasará en el
interior del PRD donde seguramente se manifestará el descontento por las
actuaciones de sus legisladores? ¿No se darán cuenta que Calderón goza de
contento?
5. Calderón se consolida, no por fortaleza de su
gobierno, sino por debilidad de la oposición. Esto lleva a pensar que al
zorro manipulador, Reyes Heroles (el creador de la reforma política de 1977)
la burguesía dominante debería construirle un gran monumento por haber
integrado a la izquierda domesticada al carro del electoralismo. Y no es que
esté mal lo electoral, lo pésimo es que a la izquierda y centroizquierda la
entretengan haciendo sólo lo concerniente a los asuntos electorales para
conservar los subsidios al partido y conseguir cargos. Reyes Heroles calculó
bien su estrategia integradora: destruir a toda aquella oposición
radicalizada que venía de los movimientos ferrocarrilero, médico, campesino
y estudiantil, que luego se expresó en la guerrilla de Jenaro y de Lucio en
Guerrero, en la guerrilla urbana y en los secuestros que se usaron para
intercambiar presos o la publicación de mensajes políticos.
6. Al parecer el IFE está muy desprestigiado, sobre todo
después de las elecciones de 2006 donde abiertamente, por las presiones del
presidente Fox y de Esther Gordillo, cacique del sindicato magisterial, tomó
partido por el PAN. El IFE no solo ha dejado de generar confianza sino que
ha perdido credibilidad entre los ciudadanos y entre los mismos partidos
políticos. El IFE está muy desgastado y es más insignificante que nunca. No
es nada fácil su recuperación, sobre todo si no transforma de fondo leyes,
reglamentos y métodos de actuar de los consejeros. ¿Cómo podrá haber un IFE
independiente y renovado si los dirigentes de los partidos lo deciden todo?
La llamada "ciudadanización" de los órganos electorales desapareció en el
momento en que los partidos políticos se pusieron de acuerdo en que ellos
podrían negociar todo. Antes era el gobierno el que manipulaba todo, hoy son
el PAN, el PRI, el PRD, los que nombran a los funcionarios electorales.
7. No se si el triunfo de Encinas, como presidente del
PRD nacional, pudiera cambiar las cosas en beneficio de la corriente de AMLO
y la política que viene desarrollando. El gran problema es que el PRD sigue
cifrando su futuro político exclusivamente en las elecciones y en la
caza de cargos de gobierno. Por eso su bancada legislativa prefirió dedicar
más de tres meses a la negociación de tres funcionarios del IFE que apoyar
las batallas de campesinos y obreros que se dieron durante el mes de enero y
lo que va de febrero. Es realmente lamentable el comportamiento de esos
legisladores que en vez de ser verdaderos tribunos que analicen a fondo los
problemas del país y contribuyan a soluciones, dediquen el tiempo a
negociaciones políticas con resultados que sólo les benefician como partido.
Ese comportamiento es un fraude a la nación porque en lugar de resolver los
grandes problemas del país sólo se dedica a parir ratones.
